Goblin Slayer

Volumen 5

Capítulo 4: Reconstruir

Parte 1

 

 

—Esa es su pequeña guarida.

El frío estaba cortando, pero no hizo nada para atenuar la belleza de la joven. Parecía la hija de la nobleza, como alguien que habría estado más a gusto en un elegante salón de baile que bajo los cielos grises de las montañas del norte.




Su cabello ondulado y de color miel estaba atado en dos coletas, y sus rasgos tenían un aspecto orgulloso. El tamaño de su busto era obvio a pesar del peto que llevaba, su cintura era tan estrecha que no necesitaba un corsé.

El estoque que colgaba de su cadera era de una fabricación llamativa; la forma en que exigía admiración daba la misma impresión que su ama.

En el cuello de la chica colgaba una placa nueva mostrando el rango Porcelana, que atrapaba el sol que brillaba en la nieve.

Era una aventurera, y ella y sus cuatro compañeros habían pasado varios días subiendo por la ladera de esta montaña nevada. Ahora un pequeño y feo agujero estaba abierto ante ellos. Una mirada a la asquerosa montaña de residuos junto a la entrada dejaba claro que se trataba de un nido.

¿Y a quién pertenecía el nido? Con estos héroes recién formados aquí para la batalla, ¿qué otra cosa podría ser?




Goblins.

El corazón de Noble Fencer ansiaba la batalla al pensar en ellos.

Aquí, ahora, no tenía familia ni riquezas, ni poder ni autoridad. Sólo sus propias habilidades y sus amigos la ayudarían a completar esta misión. Una verdadera aventura.

Su primera acción, sería deshacerse de los goblins que atacaban la aldea en el norte. Ellos lo harían más rápido de lo que nadie había visto antes.

—¡Muy bien! ¿Están todos listos? — Puso sus delgadas manos sobre sus caderas en un orgulloso gesto que enfatizaba sus pechos, y luego señaló el nido con su espada. —¡Hagamos morir de hambre a esos goblins!

Eso fue hace semanas.

Era bueno que hubieran tapado los túneles de los goblins levantando barreras defensivas alrededor de las salidas. Y no se habían equivocado al montar una tienda de campaña, encender una hoguera para mantenerse calientes y preparar una emboscada.

—Los goblins están atacando la aldea porque tienen pocos suministros —, dijo Noble Fencer, llena de confianza. —Son criaturas tontas. Unos días sin comida y no tendrán más remedio que salir a por ella.

Y de hecho, eso fue lo que pasó. Encontraron a un grupo de goblins intentando romper las barreras defensivas y los mataron. Días después, un grupo de monstruos hambrientos emergieron, y ellos también fueron masacrados. Era seguro decir que todo iba según lo planeado. Ellos completarían la misión con prácticamente nada peligro y con un mínimo de esfuerzo.

Pero eso era tanto un sueño como la idea de que estos nuevos aventureros no experimentados pudieran de repente llegar a rango Platino. Si fuera tan fácil como se imaginaban, matar goblins difícilmente podría llamarse una aventura.

Este era el norte del país, un lugar helado. Había incluso una capa de hielo cerca, más allá del territorio de los que tenían palabras (iluminados). El aliento de una persona podía convertirse en hielo tan pronto como salía de su boca, quemando la piel, y las cejas congeladas hacían ruido cada vez que uno parpadea. El equipamiento se hizo pesado con el frío, la resistencia se desvanecía día a día sin descanso.

Había otras dos mujeres en el grupo de cinco personas, incluyendo a Noble Fencer, aunque los hombres, por supuesto, mantuvieron su distancia. Comieron para tratar de distraerse y mantener sus fuerzas. Era todo lo que podían hacer.

Pero la carga era pesada, ya que incluía su equipamiento, las barreras y el equipo para clima frío. Individualmente, cada uno de ellos llevaba sólo un puñado de provisiones. Uno de sus miembros sabía poner trampas para animales, pero no había garantía de que fuera posible obtener alimentos para cinco personas.

Las flechas también eran limitadas. Podrían intentar recuperar las que habían usado, pero…

Pero lo primero y más importante es que se quedaron sin agua.

Su grupo cometió el error de comer el hielo y nieve, provocándoles diarrea y poniendo a prueba su resistencia

No eran estúpidos; sabían que tenían que derretir su equipo con un fuego, aunque fuera molesto.

Lo que significa, por supuesto, que después se quedaron sin combustible.

Tenían poca comida, no tenían agua y no tenían forma de mantenerse calientes. Esto marcó el deshonroso fin plan de batalla aparentemente infalible de Noble Fencer.

Sin embargo, sería ridículo rendirse a estas alturas. Sólo trataban con goblins, los más débiles de los monstruos. Perfectamente adecuados para principiantes, para una primera aventura. Volver a casa sin haber luchado contra las criaturas sería humillante. Serían marcados para siempre como los aventureros que habían huido de los goblins…

Siendo ese el caso, alguien tenía que bajar de la montaña, conseguir suministros en la aldea y regresar.

Los aventureros se miraron unos a otros, acurrucados bajo su apretada tienda de campaña, y todos se concentraron en solo uno. Específicamente, Noble Fencer, que estaba temblando de frío, usando su espada plateada como un bastón para apoyarse a sí misma, pero devolviendo la mirada a todo el mundo.

Nadie quiere culparse a sí mismo cuando las cosas van mal.

—Ve tú —, dijo el explorador rhea, lo suficientemente fuerte como para atravesar un corazón. A pesar de que él había sido el primero en estar de acuerdo cuando ella le sugirió la táctica de inanición, dijo que le parecía interesante. —Ahora mismo, soy el único que está trabajando aquí. ¡Ve a buscarlo! ¡Tráenos algo de cenar! — “No puedo soportarlo”, murmuró.

—…Tiene razón —, dijo su mago, asintiendo sombríamente desde debajo de una pesada capa. —¿Saben qué? Yo estaba en contra de esta idea desde el principio. Ni siquiera he tenido la oportunidad de usar mis hechizos.

—Sí, estoy de acuerdo. — Esta vez fue la guerrera medio elfa, reprimiendo un bostezo mientras hablaba. —Me estoy cansando de esto.

Si Noble Fencer recordaba bien, ninguno de ellos había pensado que matar de hambre a los goblins fuera una idea excelente al comienzo. Pero cuando ella explicó que este método sería el más seguro, ellos aceptaron.

Además, Noble Fencer había pensado que ella y la guerrera medio elfa se habían acercado más durante estos días que habían pasado. Ella volvió la mirada hacia la guerrera, sintiéndose traicionada, y dio un pequeño bufido desdeñoso.

—Entonces no habríamos tenido que sufrir todo esto. — Añadió la medio elfa. —¿Y tú qué opinas, pequeño?

—Eh, no me importa mucho quien vaya. — El monje enano jugaba con un símbolo del Dios del Conocimiento, aparentemente tratando de responder con la menor cantidad de palabras posible. —Pero los enanos y los rheas tienen las piernas muy cortas. Y los medios elfos son muy delgados. Creo que un humano es nuestra mejor apuesta aquí. — Miró a Noble Fencer con un astuto destello en sus ojos, que casi se perdían en su negro vello facial.

Los guerreros eran los más adecuados para ir solos que los hechiceros. Él bien podría haberle pedido que fuera directamente.

—…Muy bien. Lo haré —, respondió cortamente Noble Fencer, que había escuchado en silencio hasta ese momento. —Obviamente es la opción más lógica.




Sí, eso era todo. Ella iría porque era lógico. No porque su plan hubiera fallado. O eso se repitió a sí misma mientras descendía por el largo camino de la montaña.

Apoyándose en su espada-reliquia como un bastón, se quitó el peto y lo guardó en su espalda, sin poder soportar más el peso y el frío. Se mordió el labio, avergonzada de que el equipo de aventurero se hubiera convertido en nada más que equipaje.

Encima de eso estaba la bienvenida que la esperaba en el pueblo.

—¡Ah! ¡Maestra aventurera, ha vuelto! ¿Ha tenido éxito?




—Bueno, uh…




—¿Alguno de los suyos resultó herido?

—Aún no… Quiero decir, aún no hemos… luchado contra ellos…

—Cielos…

—Pero me preguntaba si… ¿podrían… podrían compartir un poco de comida con nosotros, por favor?

La respuesta fue no.

Uno podría imaginar cómo se sentían el jefe y los aldeanos. Los aventureros a los que habían convocado a través de la solicitud, habían estado fuera durante semanas y, sin embargo, no habían conseguido nada. Y ahora querían más comida, más combustible, más agua. Si la aldea tuviera los recursos necesarios para abastecer a cinco jóvenes fuertemente armados, ¿habría tenido que llamar a aventureros en primer lugar? Apenas tenían suficiente para ellos mismos para pasar el invierno. Tratar de apoyar a un grupo de aventureros a que logren su misión sería demasiado.

Sólo podía llamarse un golpe de buena suerte el que Noble Fencer fuera capaz de sacarles unas cuantas pequeñeces.

—……

La cruel ironía era que estos suministros adicionales sólo hacían que su viaje de regreso fuera mucho más lento y difícil. Con cada paso que daba a través de la nieve, el arrepentimiento llenaba su corazón como el hielo que entraba a sus botas.

¿Deberían haber hecho más preparativos de antemano? ¿Invitar a más aventureros a formar parte de su grupo? ¿O quizás deberían haber hecho una retirada táctica en lugar de seguir adelante con la idea de la inanición?

—¡No! ¡Por supuesto que no! ¡Nadie está huyendo de los goblins!

Dejó que sus emociones hablaran, pero no había nadie que le contestara.

Por ahora, ya había sido alcanzada por la noche, una noche que ennegreció aún más la “oscuridad blanca” de la azotadora nieve. Ya estaba agotada cuando comenzó esta marcha con su pesada carga, y todo acerca de eso era una crueldad para ella.

—No nos rendiremos… ante goblins…

Exhaló sobre sus entumecidas manos, intentando desesperadamente levantar su tienda de campaña. Tener algo, cualquier cosa, entre ella, la nieve y el viento haría una gran diferencia.

—Hace frío… Tanto frío…

El aire helado de la noche era despiadado. Abrazándose a sí misma y temblando, Noble Fencer tomó algo de leña.

Tonitrus —, murmuró, recitando el hechizo de Rayo. Pequeños rayos de electricidad crepitaron de las yemas de sus dedos y prendieron fuego a la leña.




Noble Fencer era una rara luchadora de primera línea que podía usar magia de rayo, que había aprendido porque era una tradición familiar. ¿Y qué daño haría un pequeño rayo aquí? Podía usarlo una o dos veces al día; tenía sentido usarlo para prender fuego y así poder calentarse un poco. Pero incluso eso era un lujo, ya que consumía algo de la escasa leña que los aldeanos le habían dado.

—………

No habló más, sino que abrazó sus rodillas, intentando acurrucarse en forma de bola para ayudarla a escapar del aullido del viento y la nieve.

Hasta hace unos días, había tenido amigos.

Ahora, ella estaba sola.

Sus compañeros estaban a pocas horas de camino. La estaban esperando. Probablemente

Pero Noble Fencer simplemente no tenía la fuerza para alcanzarlos.

Estoy tan cansada…

Eso era todo, todo lo que ella podía pensar.

Aflojó su cinturón y las correas de su armadura. Esto era algo que ella había oído una vez que uno debía hacer. El calor del fuego comenzó a filtrarse en su cuerpo, y su espíritu se relajó.

Se había imaginado despachar a los goblins rápidamente, y con facilidad. En un abrir y cerrar de ojos, se habría elevado a Oro o incluso Platino. Haría su propio nombre, no dependería del poder de sus padres. Pero ¡qué difícil estaba resultando!




Supongo… que tal vez debía haberlo esperado.

Cosas como la fama y la fortuna no le llegaban a una persona de la noche a la mañana. Estas se acumulaban durante décadas, siglos. ¿Había creído que ella, sola y sin ayuda, sería capaz de realizar de una sola vez un esfuerzo digno de tales logros?

Será mejor que me disculpe.

¿Se refería a sus amigos o a su familia? No estaba segura, pero la humildad que sentía en su corazón era real cuando Noble Fencer cerró los ojos.

Comenzó a dormirse, su conciencia se alejaba cada vez más. Con tanta fatiga en sus huesos, ¿cómo podría querer algo más que descansar?

Por eso no se dio cuenta inmediatamente de lo que estaba oyendo.

*Splat* El sonido de algo húmedo golpeando.

De alguna manera, el borde de la tienda de campaña se había levantado, ¿el viento lo había hecho?, y algo había aterrizado junto al fuego.

Noble Fencer se sentó desde donde había estado acostada y miró a la cosa con sueño, inquisitivamente.

—Me pregunto qué… es esto…

Era una oreja.

No una humana, sino la oreja de un medio elfo, cruelmente cortada a mitad de camino.




—¡Ahh… ahhh!




Noble Fencer cayó hacia atrás, aterrizando sobre su espalda. Aun gritando, ella retrocedió

En ese momento, llegó una risa horrible; parecía rodear la tienda.

Fue al momento siguiente que algo de afuera agarró la tienda y la derribó.

—¡Ah… oh! ¡No! ¡¿Qué es esto?! ¡¿Por qué está…?!

Noble Fencer se retorció bajo la tienda caída, medio loca. La hoguera se extendió a la tienda de campaña, enviando copiosas cantidades de humo, haciendo que sus ojos se humedecieran e induciendo un ataque de tos.

Cuando la luchadora por fin logró salir de la trampa, apenas se la reconocía como la que había sido. Su pelo dorado y limpio estaba desordenado, sus ojos y nariz estaban sucios con lágrimas y mocos, y tenía ceniza en su rostro.

—¡Ee-eek! ¡¿G-Goblins…?!

Gritó y retrocedió al ver a las asquerosas pequeñas criaturas, alejándose del sonido de sus horribles risas. Noble Fencer estaba completamente rodeada de goblins en la noche oscura y nevada. Tenían rudimentarios garrotes y armas de piedra, y llevaban poco más que pieles.

Pero no era la aparición de los goblins lo que aterrorizó a Noble Fencer. Era lo que tenían en sus manos: las cabezas familiares de un rhea, un enano y un humano.

Más lejos, la medio elfa estaba siendo arrastrada débilmente por el pelo a través de la nieve. Dejó una vena roja detrás de ella como un pincel sobre un lienzo.

—Oh… Por favor…

No, no. Noble Fencer agitó su cabeza como una niña malcriada, el movimiento envió ondas a través de su pelo.

¿Habían esperado a que ella estuviera fuera para atacar?

¿Había decidido su grupo asaltar la caverna mientras Noble Fencer no estaba allí, llevando a este espeluznante final?

Noble Fencer agarró su espada con una mano que no dejaba de temblar y trató de sacarla de la vaina.

—¿Por… qué? ¡¿Por qué no p-puedo sacarla…?!

Ella había cometido un error crucial. ¿Qué había pensado que pasaría? Su espada había sido empapada por la nieve, luego la había dejado junto a la fogata, y ahora estaba expuesta de nuevo al frío. La nieve se había derretido sobre la empuñadura y la vaina. ¿Qué otra cosa sucedería en esta situación sino congelarse una vez más?

Docenas de goblins se acercaron cada vez rodeando a la llorosa luchadora. La chica, sin embargo, se apretó los labios. Quizás no podía desenvainar su espada, pero empezó a conjurar un hechizo con su lengua pesada por el frío.

¡Tonitrus…oriens…!

—¡GRORRA!!

—¡¿Hrr…ghhh?!

Por supuesto, los goblins no fueron lo suficientemente amables como para dejarla terminar. Fue golpeada en la cabeza por una despiadada piedra; esto hizo que Noble Fencer se arrodillara.

La “compasión” de los goblins sólo servía para un propósito: burlarse de su patética, llorosa y aterrorizada presa.

Su nariz bien formada había sido aplastada, la sangre goteaba tiñendo el campo de nieve.

—¡GROOOOUR!!

—¡N-no! ¡Paren, paren, por favor! ¡Ah! ¡H-hrggh! ¡No, por favor…!




Lloraba mientras le agarraban del pelo, y gritó mientras le quitaban la espada.

Lo último que vio fueron sus propios pies agitándose en el aire. Noble Fencer fue rodeada por más goblins de los que podía contar con las dos manos.

Entonces, ¿quién era el que se había muerto de hambre aquí? ¿Fue esto lo que consiguieron por desafiar a los goblins en su territorio? ¿O por no prepararse lo suficientemente bien como para llevar a cabo su propia estrategia?

Sea como fuere, no hacía falta que nos detengamos a pensar en lo que le sucedió después.

Ese fue el fin de esos aventureros.

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