Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 6

Capítulo 1: Negociaciones Inmaduras

Parte 5

 

 

Desgarrado por su fría voz y mirada, Subaru quedó sin palabras. Sus hombros temblaban. Envuelto por un torrente de emociones, Subaru ya no sabía si lo que sentía era enojo, tristeza, o alguna extraña mezcla de ambos.

—No… Yo… yo solo quiero salvar a todos…




La conclusión de Crusch fue errada.

La idea de que él actuaba solamente por el odio hacia el Culto de la Bruja no era más que un malentendido causado por una perspectiva incompleta.

Los sentimientos de Subaru siempre estaban orientados a tratar de ayudar a otros, ¿acaso no era así?

Y, aun así, no pudo levantar ni una sola palabra para refutar.

—No puedes convencer a otros con las mentiras que te cuentas a ti mismo. Ahora mismo el brillo en tus ojos solo puede ser llamado sed de sangre o locura. ¿No lo has notado, Subaru Natsuki?




La mirada de Crusch era cruel, pero, aun así, llena con algo parecido a compasión, ambas cosas.

—Siempre han estado así, desde el momento en que regresaste a la mansión.

Su observación obtuvo una reacción dramática de Subaru.

Sin darse cuenta, él cubrió sus ojos, como para descubrir por sí mismo aquello que no podía ver, incluso si eso solo era prueba mayor de que no podía negar la acusación de Crusch.

—No sé por qué estás tan obsesionado con el Culto de la Bruja. El Culto ha polucionado las vidas de muchos. Quizá tú eres uno entre ellos. Quizá tu ira y odio son completamente justos. Sin embargo, eso irrelevante en estas negociaciones.

—Incluso si… incluso si odio al Culto de la Bruja, ¿qué con ello? E-ellos son la ruina de este mundo. Sería mejor si simplemente matas hasta el último de ellos. ¡Es cierto, eso es lo que pienso, pero no es razón para romper las negociaciones y abandonar a la gente…!

—No cambies el tema de nuevo, Subaru Natsuki. Es cierto; mis sospechas de que el odio es la razón de tu conducta no están relacionadas con las negociaciones. Más precisamente, el hecho de que no eres el adecuado para negociar conmigo es de mayor importancia, ya que eso trae a cuestión la honestidad de lo que tratas de discutir.

—¿Qué quieres decir con… no adecuado?

Subaru, apretando los dientes al punto de que en ellos brotó sangre, siguió arrojando preguntas en un intento de aferrarse a algo. El fin de esta conversación significaba el fin de las negociaciones. Ese era su temor crítico.

—Si mi hipótesis es correcta, y, el motivo de tus acciones es un odio descontrolado por el Culto de la Bruja, entonces solo puedo preguntarme si te acercaste a Emilia únicamente para usarla como escalón en primer lugar.

—¿Me acerqué… como escalón…?

—Estaba claro que si Emilia participaba en la selección real y las circunstancias de su nacimiento se hacían públicas, el Culto de la Bruja se movería predeciblemente de acuerdo con sus creencias. Si alguien quisiera atrapar a los del culto a pesar del hecho de que normalmente es imposible hallar rastro siquiera de sus actividades, ningún otro plan tendría mayores posibilidades de éxito.

—¿¡Dices que estoy usando a Emilia como pretexto para obtener venganza!?

Subaru golpeó su puño con la mesa frente a él, levantando la voz ante la acusación que resultaba imposible de creer.

—¿Crees que la muestra de ahora y simplemente gritar ‘no’ puede convencerme…? El odio se muestra claramente en tus ojos, y, la sed de sangre impregna cada una de tus palabras, del tipo que se aferra muy duro a una persona y crece fuertemente, nunca se puede arrancar, menos hablar de olvidarla.

… ¡No! ¡No, no, no, no!

La declaración de Crusch no capturaba el carácter de Subaru en lo más mínimo.

—¡Ellos son malos sea que los odie o no! ¡No puedes dejar a gente como esa vivir! ¡Es eso por lo que deberíamos matar a todos ellos! ¡Eso salvará a todos! ¡Eso ayudará a todo mundo! Nadie tiene que sufrir… ¡¡Esos bastardos solo necesitan morir!!

—Te lo he dicho ya, Subaru Natsuki. Su tu mismo no crees las mentiras que te dices, no hay manera en que convenzan a otro.

Mientras Subaru respiraba desaliñadamente con los ojos ensangrentados, Crusch lo desaprobó con voz severa. A la vez que los hombros de Subaru pesaban, ella lo miraba con ojos agudos hablando desde su asiento.

—Ausencia de odio, sed de sangre, y mala voluntad hacia el Culto de la Bruja, tus declaraciones no son convincentes.

—¿P-por qué…?

Cuando Subaru habló con voz partida, Crusch miró hacia el con simpatía y compasión en sus ojos.

—¿Realmente no lo entiendes?

Sin embargo, las cejas de Subaru se fruncieron en confusión por lo que Crusch estaba insinuando. Ella bajó la mirada, incapaz de ocultar el disgusto y desaliento ante la reacción.

—…No has dicho, ‘quiero salvar a Emilia,’ ni una vez.

—¿…Eh?

—Aseguras querer salvar personas, proteger a la gente, difuminando las cosas en la superficie mientras emociones oscuras hierven en tu interior. Por lo menos, es inconsistente con lo que vi de ti en la sala del trono.

Incapaz de comprender el significado de las palabras de Crusch, Subaru titubeó, con su mirada vacía.

…¿No  estaba pensando en salvar a Emilia?

—…

No podía ser verdad. Siempre desde que había sido transportado a este nuevo mundo, desde la primera vez que ella le había salvado la vida, Subaru había vivido para Emilia. Sus sentimientos no eran diferentes en la sala del trono, durante el incidente en la plaza de marcha, o, incluso durante sus negociaciones con Crusch. Si la situación era dejada correr como iba, él la habría perdido a ella y a la villa. Sus acciones eran en pro de salvarlos.

Y absolutamente, absolutamente, absolutamente no porque el odio se hubiera apoderado de su corazón…

Abruptamente, una voz azotó a Subaru, rompiendo el silencio.

—No puedo permitir que avances más.

La mente de Subaru fue retraída instantáneamente hacia la realidad. Frente a él, de pie y recto, estaba Wilhelm. El hombre mayor se había colocado a un lado de la mesa separando a Subaru y Crusch portando compasión en su rostro arrugado.

Por alguna razón, esa sensible mirada hacia abajo realmente estaba molestando a Subaru.

Abruptamente, algo tiró de su manga.

—…Subaru.

Rem estaba agarrando la manga de Subaru, sus ojos estaban llenos de tristeza.

«Calma, por favor. Nada saldrá de perder el control aquí. Y si lo haces, no seré capaz de luchar contra el Maestro Wilhelm.»

—¿…Control? ¿De qué estás hablando? Nunca he hecho nada viole…

—Espera, espera, espera. ¿Entonces qué pretendes miaucer con esa cuchara que aprietas tan fuerte? Quizá tus padres te criaron mal, pero así no es como se sostiene una, miau.

Re Zero Kara Hajimeru Isekai Volumen 6 Capítulo 1 Parte 5 Novela Ligera

 

Cuando Ferris lo señaló, Subaru se enteró por primera vez que estaba sosteniendo una cuchara en su mano derecha… y que la agarraba apuntando de manera rudimentaria, como si fuese a apuñalar a alguien con ella.

…Cómo… ¿Cuándo…?

—Justo como Rem señaló, la violencia no te dará nada, miau. Si das alas a la rabia aquí, solo mantendré ocupada a Rem mientras el Viejo Wil te corta en dos mitades.

—Además, no quiero dar una orden como esa. Hacer tal cosa luego de que te hayas quedado aquí por varios días causaría problemas políticos, y, preferiría no manchar la alfombra que mi padre envió como presente.

Frente a la insolencia de Subaru, Crusch aún tenía comportamiento reservado. Esto era a su vez una muestra de la grandeza de su carácter, y, un desdén para la impotencia de Subaru, quien no tenía nada que blandir con ira, salvo un pequeño utensilio.

Todo eso, en serio lo molestaba.

Pero, en vez de una disculpa, insistencia determinada salió de su boca.

—…No vas a prestar una mano, sin importar qué, ¿entonces?

—Correcto. Tus declaraciones no son creíbles, ni trae nada atractivo para mi lado el cooperar contigo. En acuerdo a ello, solo observaré desde la distancia.

—El Culto de la Bruja… está viniendo. Cuando lleguen, van a matar a toda la gente de esa villa. No hacer nada sabiendo significa que será tu ‘Pereza’ la que mate a la villa.

Subaru miró a Crusch, evocando el título de cierto loco despreciable.

—Unas palabras muy arrogantes. En consecuencia, hay una cosa más que agregaré.




Mientras Subaru le dirigía una sucia mirada, Crusch estaba de pie, mirándolo directamente a los ojos.

—Soy capaz de distinguir claramente cuando una persona está mintiendo. Puedo presumir que, desde siempre, nunca he hecho trampa en las negociaciones.

Repentinamente, Crusch comenzó a hablar de un tema distinto. Ella continuó fija en los ojos de Subaru mientras estos se nublaban con dudas.




«Si mi experiencia ha de juzgar, lo que dices no es una mentira.»

—¡E-entonces…!




—Crees completamente que tus aseveraciones son la verdad, y, como tal, no son mentiras para ti. Los que están en ese estado son llamados locos, Subaru Natsuki.

Fue entonces que Subaru entendió claramente que sus negociaciones habían fallado.

—… !

El continuo apretar de sus dientes había cortado la orilla de su labio, mandando un hilo de sangre a correr por su mentón. Crusch entrecerró los ojos mirando la dolorosa imagen.

—Ferris, apresúrate y sánalo.

—¡No lo necesito!

Antes de que Ferris pudiera mover un solo músculo, Subaru rechazó la oferta y se puso de pie, prácticamente saltando de su silla.




—Ha llegado la hora de la merienda. ¿No nos acompañarán?

—No querrías comer en la misma mesa que un loco, ¿verdad? No importa cuán excéntrico pueda ser tu gusto o estilo, eso sería excederse un poco, incluso para ti.

Subaru respondió al sarcasmo con sarcasmo cuando se diría a la puerta de la recepción. Siguiendo a la par, Rem se puso de pie en posición recta e hizo una reverencia cortés hacia Crusch.

—Ha sido un corto tiempo, pero, gracias por su hospitalidad. En lugar de mi maestro, ofrezco mi agradecimiento.

—Entonces, ¿esta es tu… no, la respuesta del Marqués Mathers?

—Sí. Él me instruyó que respetara los deseos de Subaru en todas las cosas.

Subaru no pudo ver la expresión de Crusch durante el intercambio incomprensible, pero, la voz de Crusch no parecía contener ni el mínimo arrepentimiento mientras Rem anunciaba su partida.

Lo que sea que sintiera, claramente no era la frialdad que le había mostrado a Subaru, y esto lo estaba enfureciendo.

—Rem, vamos.




Tomando el paso, Subaru llamó a Rem y abrió la puerta.

—¿Tienes algún otro lugar a dónde ir?

—Asegúrate de convertirte en una buena reina, ¿está bien? Del tipo déspota que deja de lado al débil.

Soltando su respuesta sin darse la vuelta, Subaru azotó la puerta.

Y así, de lo más patético, bajó la cortina de las negociaciones.

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