Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 6

Capítulo 1: Negociaciones Inmaduras

Parte 4

 

 

Por un instante, Subaru se congeló, incapaz de procesar lo que le acababa de ser dicho.

—… ¿Eh?




Eso fue menos una palabra y más un sonido de duda, así como una simple indicación de incomprensión. Pero, Crusch lo ignoró, cruzando sus piernas delgadas.

—Lo repito. Tu petición a mi casa para enviar ayuda a los dominios Mathers… de prestar fuerzas militares a Emilia… por la presente ha sido negada.

Subaru apretó los dientes mientras Crusch lo ponía en palabras que él podía entender. Sintiéndose menospreciado por su serena declaración, Subaru se envolvió en rabia.

—¡No ju…! ¿¡Por qué estás…!?

—Primero, la ventaja para mi lado que tan amargamente has concedido… La derrota de Emilia en la selección real… no tiene peso como elemento útil en estas negociaciones. ¿Entiendes por qué?




—¿Qué demonios? Sacar del juego a una de tus rivales debería valer la pena totalmente para ti…

—¿Te das cuenta de lo que has dicho? En cuanto a la derrota de Emilia concierne, va a pasar con intervención de mi parte o sin ella.

—¿Qué estás…

…diciendo? Habría dicho Subaru, pero, luego se dio cuenta por sí mismo.

—Como has dicho, sin ayuda, Emilia no puede proteger los dominios Mathers. Significando de este modo, y sin que yo me involucre, que Emilia será derrotada en la selección real.

—…

—De hecho, si prestase asistencia imprudentemente, al divulgarse que estuve involucrada en la derrota de Emilia se convertiría en un problema con las otras candidatas por sí mismo. Como has de saber, actualmente mi casa es la favorita para ganar esta selección real. Si se llegase a saber que sabotee a otra candidata de la contienda, no podría evitar enemistarme con todas las otras.

En otras palabras, mientras se quedase quieta observando, Crusch ganaría el beneficio que Subaru había indicado sin perjuicios para sí misma. Ella no tenía razón para correr peligro innecesariamente; sería algo así como evitar el trabajo sucio.

Pero, eso significaba…

—¿¡Vas a dejar que la gente de Roswaal… de esa aldea sea asesinada en el ataque del Culto de la Bruja!?

Subaru había gritado, pero, la mirada glacial de Crusch le dio pausa.

—Corregiré tu malentendido. Y cambiaré el tema, Subaru Natsuki.

—¡Agh…!

—Han sido la falta de poder de Emilia para proteger sus dominios y su falta de habilidad las que han invitado al desastre sobre su población, no las mías.

Falta de poder… falta de habilidad… El peso de esas palabras lo conmocionó.

Subaru sintió una necesidad de arremeter contra las afirmaciones de Crusch. Y, aun así, los contraargumentos emocionales e infantiles irguiéndose en su interior no le concedieron la fuerza para refutar el sólido argumento de Crusch.

—Pareciera que has dicho lo tuyo.

Crusch indicó el tiempo, mientras señalaba la luz ámbar del cristal mágico de tiempo sobre la puerta de la recepción.

—Pronto será la hora de la Tierra. Hora de la merienda. Todo fue de acuerdo a lo agendado, aparentemente.




Viendo a Crusch a punto de levantarse de su asiento, Subaru fue afligido por nerviosismo repentinamente mientras llamaba —: ¡E-espera!

Levantó la mano para evitar que Crusch acabara con la conversación, buscando desesperadamente dentro de su cabeza una manera de mantener las negociaciones en marcha.

—¿En serio vas a abandonarlos? ¡La gente de la aldea no ha hecho nada malo! ¡No tienen razón para morir!

Pero, las palabras que salieron de la boca de Subaru fueron poco más que débil intento de apelar la caridad de otro. Un toque de desconcierto apareció en los ojos de Crusch cuando escuchó su inmaduro raciocinio.

—Te lo dije. No soy quien no tiene la fuerza suficiente…




—¿¡No te sientes mal al saberlo y abandonarlos de todas formas!? Si tienes el poder para salvarlos, ¿¡por qué no lo haces!?

—Podrías callar y escuchar un poco…




—Está bien, Ferris.

—¡Pero, Lady Crusch! ¡Esta vez ha ido muy lejos, miau!




—Ha revelado su espíritu. No sienta bien con mis creencias negar una respuesta.

Aunque Ferris aulló en consternación, cedió con calma a la orden de Crusch. Mirandolo con el rabillo del ojo, Crusch se sentó más recta en la silla. Luego de tomar un respiro profundo, meditó sobre la declaración de Subaru.

—¿Preguntas si está bien para mi pasar por alto esto, dejarlos morir?

—¡Es cierto! ¿¡Pretendes ser reina, verdad!? ¿Llevar todo el país en tu espalda? ¿¡Qué clase de rey pasa por alto una aldea entera!?

—Corregiré una mala concepción tuya.

Crusch levantó un dedo. Su mirada se disparó directo a Subaru, aparentemente reprochándolo por su frivolidad.

—Cuando rechacé tu propuesta, declaré una razón. Esclareceré la otra razón principal para mis dudas.

Crusch tenía otra razón para no abrirse a la proposición de Subaru… la razón por la que estaba abandonando a Emilia. Y esta era…

—Y esta es porque no creo suficiente en tu historia como para poner a mi casa en acción.

Su declaración le tiró de vuelta la premisa de todo el encuentro a Subaru, aturdiéndolo.

—¿Qu…éé?

—¿El culto de la bruja? Sí, es posible que ellos hicieran un movimiento en este punto. Sería consistente con su credo y sus actividades a la fecha. Puedo hacer una deducción con base en esos factores. Sin embargo, el problema yace en otro lado.

—¿Otro lado…?

—Es un asunto simple. ¿Cómo es que puedes determinar el lugar exacto, fecha, y hora en que darán su próximo golpe?

Apuntando su dedo hacia Subaru, los ojos y voz de Crusch eran como dagas.

—El culto de la bruja es absolutamente inescrutable, al punto de que su verdadera naturaleza es completamente desconocida. Se dice que su organización ha sobrevivido por cientos de años evadiendo la destrucción, causando inmensos daños durante ese tiempo. ¿Entonces, cómo exactamente has descubierto su siguiente acto vil?

—Eso es… ¡Pero nunca dijiste una palabra de eso antes…!

—No sentí la necesidad de ser tan explícita. Ya que no podrías aceptarlo, apunté al corazón del asunto por ti. Si todavía no puedes, no hay más que una posibilidad.

En lugar de Subaru, quien estaba intimidado en silencio, Crusch lo dijo por él.

—Naturalmente, ¿no sabrías acerca del Culto de la Bruja si fueses parte de él?

—¡No jodas…!

Esta vez, una emoción fuerte e irreprimible emoción se precipitó en su garganta para convertirse en un grito. Pero se detuvo justo al borde, aunque no a causa del autocontrol de Subaru.

—…

Esa razón fue el aura cadavérica en aumento que provenía de Rem mientras miraba en silencio el intercambio entre Crusch y Subaru.

—Lady Crusch, seguramente bromea.

Crusch inclinó la cabeza ante la modestia en el tono de Rem, sin ser diferente al de antes.

—No hay forma en que Subaru pudiera ser parte del Culto de la Bruja.

—¿Es eso así? A juzgar por la declaración de Subaru Natsuki, si no puede poner en palabras la razón por la que tiene ese conocimiento, no puedo alcanzar otra conclusión.

—…Yo no.

Sin duda Crusch detecto la ligera duda en su declaración. Rem, quien podía sentir la esencia de la Bruja viniendo de Subaru, había tenido un tropiezo por la casual pregunta capciosa de Crusch.

—En cualquier caso. Por esas dos razones, mi casa no puede prestar ayuda a Emilia debido a la confianza insuficiente. Lo que es más, no se te ha concedido el derecho a actuar como negociador en primer lugar, ¿verdad?

—Agh…

—Antes, te amenacé diciendo que el avance o retroceso de Emilia descansaba sobre tus hombros, pero en verdad, el problema precede incluso eso. En este punto, no tienes responsabilidad en absoluto.




…Se había lanzado al frente solo, tratando de proteger las cosas solo, y había fallado solo.

Las palabras de Crusch desgarraron con calma el corazón de Subaru al descubierto.

—…Como estás ahora, permaneciendo obedientemente bajo mi protección, no posees poder que puede moverme.

—¡¡…!!

Una y otra vez, sus palabras impactaban en él, exponiendo la impotencia de Subaru, echándole en cara su ignorancia, rechazando su falta de noción, y haciendo mofa de él por ser insensato, impulsivo, indiscreto, y desagradable, con simpatía ambigua por si acaso.

Subaru fue abrumado por la revelación de que absolutamente nada había salido de la manera que quería.

¿Habría cometido un error en algún punto? Él solo estaba tratando de hacer lo correcto. Pensando que él estaba en lo correcto, creyó que alguien lo ayudaría, y, así él había buscado, suplicado e implorado. ¿No era eso lo que se supone uno debe hacer?

—¡El Culto de la Bruja está viniendo! ¡Van a matar a todos en la villa…!

Subaru alegó con tanta rabia y tristeza que sintió como si su garganta estuviese a punto de estallar.

Él lo había visto. Él había sentido todas y cada una de sus muertes. Todas las personas preciadas que le importaban se habían convertido en cristales blancos mientras todo en el mundo se congelaba.

Si nada se hacía, la cruel realidad de la situación significaba que era innegable. Esa tragedia tendría lugar una vez más.

¿Por qué nadie puede entender eso?

¿Por qué la gente no sale de mi camino y me deja prevenir ese terrible destino?

—¡Mátalos… solo mátalos de una vez! ¿¡No lo entiendes!? ¡No puedes dejar a gente como esa vivir! ¡Mátalos! ¡¡Ayúdame, maldición…!!

Subaru cayó en sus rodillas, postrándose mientras pedía seriamente asistencia de ella.




Si necesitara llevar su frente al suelo y rogar, él estaría feliz de jugar al payaso. En cuanto Crusch le prestara su fuerza, a él no le importaba ser visto hacia abajo o insultado. Él incluso habría ladrado como perro o cacareado como pollo. Siempre y cuando su sed de sangre pudiera ser saciada, entonces…

—… ¿Entonces este es el verdadero motivo de tus acciones?

Pero, frente a la plegaria sincera, inquebrantable y humillante de Subaru…

—Odias al Culto de la Bruja. Esa es la razón por la que te acercaste a Emilia, ¿no es así?

…Esta mujer de influencia, quien nunca tomaba decisiones basadas en sus emociones, no poseía ni una mínima pizca de compasión.

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