Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 6

Capítulo 1: Negociaciones Inmaduras

Parte 3

 

 

—Que seas mi último visitante el día de hoy es un giro de eventos agradable.

Ignorando el hecho de que su horario había sido estropeado, Crusch respondió con una sonrisa de buen humor.




Vestida con un atuendo masculino, Crusch estaba sentada holgadamente y con las piernas cruzadas de manera elegante en una silla en el cuarto de recepción. Ella acarició su cabello verde oscuro, y sus ojos ámbar se entrecerraron mientras perforaban el pecho del muchacho.

Subaru pensaba en que esa mirada habría derrumbado a su antiguo ser en un instante. Ahora, con Rem a su lado, él no se sentía nervioso en absoluto al presentarse ante ella de esta manera.

Mientras tanto, Ferris estaba de pie tras de Crusch, sus orejas felinas hacían movimientos espasmódicos mientras miraba a Subaru con obvia consternación.

—Afortunadamente, hay un descanso en mi planeación entre este momento y la merienda. Puedo pasar el rato contigo sin problemas hasta entonces.

—Ya que lo solicitaste fuera de rutina, este es el único tiempo que ella tiene disponible, miau. La grandeza de la indulgencia de Lady Crusch debería hacer que bajaras la cabeza al suelo por gratitud, Subawuuu.




—No te preocupes. No necesito agradecimientos ni postraciones.

—Oh Dios, Lady Crusch. Tu galantería y generosidad están haciéndome caer incluso más por ti… ¡estoy enamorado!

Ferris y Crusch se envolvieron en su juego usual dónde el maestro reprimía a su sirviente por su actitud.

—Andarse con rodeos no resolverá nada, y no creo que te gusten esas cosas, de cualquier manera.

Subaru necesitaba ser cauteloso en cómo abordaba el tema, pero, una discusión indirecta solo provocaría la ira de Crusch.

—Tu solicitaste esta audiencia. Te dejaré comenzar… ¿Qué es eso que quieres?

Ella realmente fue directo al punto.

Subaru lamió sus labios resecos para humedecerlos, respiró profundamente y se sumergió en ello.

—El Culto de la Bruja, o como sea que se llame está planeando atacar el territorio de Roswaal. Quiero que me prestes tu fuerza para así poder aplastarlos.

Subaru fue justo al asunto en mano: Esas eran las condiciones necesarias para completar su objetivo. Él necesitaba poder de pelea crudo para oponerse al Culto de la Bruja. Sin tener a Roswaal para confiar, tenía que ir a algún lado, y, Crush era una buena opción.

—Ya veo. El Culto de la Bruja, ¿verdad?

La solicitud de Subaru obtuvo varias reacciones de los otros presentes en la sala de recepción, pero, Crusch asintió. Cuando sus labios brillantes se convirtieron en una sonrisa burlona, Subaru fue sorprendido por este lado de ella que no había visto antes. Su respuesta había traicionado todas las expectativas de Subaru. Pero, la mecha ya había sido encendida. El corazón de Subaru latía fuerte y rápidamente mientras esperaba la siguiente acción de Crusc, fue entonces…

—¿Cuál es el problema? Te lo dije, es tu turno para hablar.

Mientras Subaru dudaba, la ligera sonrisa permaneció en el rostro de Crusch cuando inclinó su cabeza. La inesperada declaración lo confundió de alguna manera.

—Er, me refería… Es lo que acabo de decir.

—¿Seguro no pretendes concluir solo con esa petición? ¿Cuál es tu razón para pedirme eso? ¿Qué habrá como resultado? ¿Qué ventaja sacaré de atender tu llamado de ayuda?  Uno no puede llamar a esto una negociación cuando esas cosas no están claras todavía.

Erk. La voz de Subaru quedó atrapada. Crusch lucía asqueada mientras cerraba uno de sus ojos. Con tan solo ese gesto, Subaru supo cuán descarado había sido.

—Supongo que estás en lo cierto con eso. Lo siento, eso fue grosero de mi parte. Quiero decir, er, aguántame un poco; realmente no tengo ninguna experiencia en negociaciones como esta.

—Es algo natural el reconocer las falencias propias. No te preocupes. Pero, esta conversación durará solo hasta la merienda… mantén eso en mente.




Mencionar el tiempo límite después de una muestra de generosidad mostraba llanamente que ella empleaba una estrategia de recompensa y castigo.

—Primero, la razón por la que estoy pidiendo tu ayuda… Dicho simplemente, no tenemos suficientes hombres, demasiado escaso para hacer frente al número de atacantes del Culto de la Bruja. Como resultado, no podemos eludir el asalto.

—Una historia simple. Pero ¿no es suficiente Lord Mathers por si mismo? Bien podría ser el peleador más fuerte en todo Lugunica. El Culto de la Bruja no debería poder igualarlo confiando solo en los números.

—Si todos ellos se juntaran en un lugar, ese podría ser el caso, pero no lo es. Solo hay un Roswaal, y ellos atacarán al menos dos lugares a la vez.




Si no hubiera cambios, la villa y la mansión ya eran dos objetivos seguros.

Él recordaba haber escuchado “limpieza a discreción” y cosas por el estilo múltiples veces. Era posible que incluso asaltaran carruajes dragón transitando y mercaderes ambulantes.

—Ya veo. Entiendo tu posición. Sin embargo, ¿no es esta una negligencia de Lord Mathers a su dominio? El deber de un señor es mantener su poder marcial para preservar la paz. Si su exceso de confianza lo ha llevado a ser descuidado con esos deberes, su reputación como marqués sufrirá inevitablemente.

—No puedo diferir con nada de lo que dices. De cualquier manera, por esas razones, no tenemos lo suficiente para lidiar con el Culto de la Bruja. Quiero algo con qué pelear, el poder de los números.

Con propósito de negociaciones, Subaru ocultó que Roswaal y el poder que traía consigo no podrían no estar siquiera presentes.

Él dio un vistazo hacia Wilhelm. Si la petición era aceptada, por supuesto que Wilhelm era parte de las fuerzas de Crusch que él esperaba recibir prestadas. Quizá entendiendo el significado tras la mirada de Subaru, Crusch exhaló mientras parecía sumergirse en pensamiento profundo.

—El Culto de la Bruja… Finalmente están haciendo un movimiento, ya veo…

—Mh-hmm. Bueno, lo imaginamos en cuanto Lady Emilia, una semi elfo, apareció en el escenario…

Mientras Crusch murmuraba y Ferris coincidía, maestro y sirviente asentían el uno al otro, Subaru fruncía el ceño. Pero, antes de que pudiera preguntar algo, Subaru cambió de enfoque a su costado… donde Rem, sentada ahí, apretaba los labios como si fuertes emociones brotaran de ella. La expresión en su perfil estaba intencionalmente en blanco, pero, su agitación interna era obvia.

El Culto de la Bruja, objeto del odio de Rem, ahora era el enemigo más grande de Subaru. Probablemente él tenía la misma mirada de ella en sus ojos.

—Tus circunstancias son claras ahora. A continuación, escucharé la razón por la que escogiste pedir ayuda a mi casa… y tu lógica para hacerlo.

—Te escogí a ti y a tu gente porque tienes la mejor oportunidad de darle la vuelta a esto. Además, nos has dado a mí y a Rem tu hospitalidad, y, creo que es más fácil trabajar contigo que con las otras candidatas.




Subaru había esperado esta línea de preguntas, por ello tenía una respuesta preparada.

Muy por dentro, él creía que había otros con quienes era más fácil tratar que con Crusch. Pero, los propios sentimientos de Subaru, y la facilidad para contactarla a ella por el momento, lo habían llevado a su encuentro actual.




—Más fácil de trabajar conmigo, dices.

—Sí, eso es cierto. Es por eso que quería venir a hablar contigo acercad de…

—Subaru Natsuki, permíteme corregirte respecto a una cosa.

Cuando recibió la respuesta de Subaru, Crusch le dedicó una sonrisa radiante, llena de significados, mientras levantaba un solo dedo.

—Mi hospitalidad por ti como anfitriona ha engendrado un malentendido. Por esto, me disculpo.

—… ¿Qué quieres decir con un malentendido?

—No te estoy tratando como un enemigo. Sin embargo, Emilia y yo somos rivales políticos. ¿Ves? Emilia está en oposición a mí.

—Er, pero, nos acogiste bajo tu techo…

—Porque un contrato había sido formado. Tu tratamiento es parte de ese acuerdo. A pesar de cómo te trate en esta mansión, eso no cambia nuestra posición como rivales pasadas estas puertas.

Incluso durante su primer encuentro, Crusch había declarado que Subaru sería su enemigo en el momento que el contrato acabara. Eso fue tanto una presentación sincera de la situación como una declaración de que era inútil buscar sacar algo de ella.

—En otras palabras, ¿no hay oportunidad de unir fuerzas contigo?

—Ese es un asunto completamente diferente. Como dije antes, Subaru Natsuki, si van a haber negociaciones, tienen que existir beneficios aceptables para ambos lados. Todo hasta ahora, incluyendo tus motivaciones, han servido solo para aclarar tus premisas. Solo deseo preguntarte que gano desde tu punto de vista al prestarte fuerza militar. Después de todo…




En ese punto, las palabras de Crusch cortaron. Ella bajó un codo, descansando su mentón sobre su palma.

—Podría decirse que una explicación no era realmente necesaria. Ahora que el linaje de Emilia es sabido por todos, estábamos esperando que el Culto de la Bruja hiciera un movimiento. Independientemente de las circunstancias, ya estábamos seguros de esto.

Aparentemente, Crusch nunca había cuestionado que el Culto de la Bruja intentaría algo. Quizá podría ser llamado conocimiento común peculiar para su mundo. De cualquier manera, eso estaba actuando a favor de Subaru.

—Siendo ese el caso, esta negociación gira sobre el beneficio mutuo. En tu caso, serás capaz de tomar prestado el poder de mi casa para eliminar la amenaza del Culto de la Bruja. ¿Qué hay para mi casa, entonces? Eso es lo que pregunto.

—Simplemente salvar gente no es…

—Sería ideal, en cierto modo, si esa fuese razón suficiente para movilizarnos.

La mirada que Crusch volvió sobre Subaru era como una hoja cortante, desgarrando la ilusión en su respuesta mientras pretendía infligir una herida mortal. Subaru buscó desesperadamente una réplica antes de ser acallado totalmente.

—Ahh, está bien. Por ejemplo, prestarnos una mano en este tiempo de crisis significaría que nuestro grupo te debería un gran favor…

—… ¿Tomaré eso como que entiendes que, si acepto tu propuesta, implicaría la pérdida de Emilia en la selección real?

—¿Eh?

La aguda estocada de su comentario dejó a Subaru con la boca abierta.

—Eso es natural, ¿no? Lanzarse a la misericordia de otro señor cuando tu propio territorio está en peligro es un asunto de aptitud para el trono. Si alguien no puede proteger a sus súbditos a través de la ley y la fuerza de las armas, ¿cómo se supone que se espere lleven sobre sus hombros la carga de un reino entero? Subaru Natsuki. Te corregiré acerca de una cosa más.

Crusch apuntó su dedo hacia Subaru, intimidado en silencio, como si estuviera lista para atravesarlo con él.

—Al conducir estas negociaciones, cargas el destino de Emilia sobre tus hombros. Esta no es una decisión que debas tomar a la ligera, y las palabras que dices no se pueden retractar fácilmente.

—…Ah, uh…

—Además, te pregunto de nuevo… Si quedases en deuda conmigo en este asunto, significará la derrota del grupo de Emilia. ¿De verdad estás bien con esto?

Fue solo en este momento que Subaru comenzó a entender genuinamente su posición. No estaban participando en un alegre club de debate después de clase donde Subaru no tenía una responsabilidad real con que cargar.  El suyo era un gran escenario donde una simple declaración podría alterar los destinos de mucha gente, o, incluso decidir la dirección que tomaría el reino entero.




—Pero, incluso así…

Demasiado tarde, él se dio cuenta de la pesada carga que llevaba en sus hombros. Pero, Subaru apretó los dientes.

Tal como dijo Crusch, tomar prestadas sus fuerzas bajo los términos presentes significaba que Emilia perdería su posición en la selección real… una falla de la que no había vuelta atrás. Pero, si no se apoyaba en la fuerza de Crusch, todo lo que esperaba era la devastación por el Culto de la Bruja y tragedia.

El cerebro de Subaru crujió dolorosamente por el incesante vaivén de la balanza en su cabeza.

—…Aun así, quiero que nos ayudes.

—¿…Incluso si significa perder en la selección real?

—Es mejor estar vivo que no. Si mueres, ese es el final de todo.




Los hombros de Subaru cayeron mientras contestaba, incapaz de ocultar su abatimiento y desesperación ante su propia falta de poder.

Si mueres, entonces todo se acabó.

El terrible espectáculo de la aldea en ruinas, y, de Rem, quien estaba sentada justo a su lado, encontrando una muerte cruel… Subaru no tenía el coraje para atestiguarlo una vez más.

Él bajó la cabeza y tragó la humillación. Eso era necesario para que al menos pudiera salvar sus vidas.

—Entendido. En ese caso, la Casa de Karsten no te prestará ninguna asistencia en absoluto.

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