Goblin Slayer – Side Story: Year One

Volumen 1

Capítulo 4: Fase Intermedia

Parte 4

 

 

Cuando entró por la puerta del Gremio, el silencio descendió inmediatamente.

Entró en el edificio con paso decidido, sus botas cubiertas de espantosas manchas oscuras. Los aventureros que estaban alrededor podían oler la peste que se desprendía de él, y con cada paso que daba, se volvían los unos a los otros y susurraban.

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«Wow. Así que ese es el tipo…»

«Dicen que diseccionó un goblin. Tal vez quería vender su hígado en alguna parte».

«¿Matando goblins por si solo? Eso es tener agallas…»

«Esta es su segunda o tercera vez, ¿verdad? ¿No es hora de que supere a los goblins?»

Aparentemente, los otros aventureros, que habían regresado primero, habían estado propagando rumores.

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El resultado de una aventura era una noticia que viajaba rápidamente. Pero aún así, era muy conspicuo. Parte del trabajo de un aventurero era destacar.

«Si tiene habilidades de explorador o guardabosques, o tal vez niveles de luchador, podría invitarlo con nosotros.»

«Ugh, paso. No quiero a nadie cortando monstruos delante de mí».

«¿Es siquiera humano? Parece demasiado alto para un rhea…»

«¿Es él un hombre? ¿Estás seguro de que no es una mujer?»

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«No, estoy seguro de que es un hombre… ¿Quieres apostar?»

«De acuerdo».

Cada aventurero lo miraba con una emoción diferente: curiosidad, sospecha, interés. Pero todos susurraron.

Sin embargo, él ni siquiera bajó la velocidad, sino que se dirigió a la recepción.

«Ahora, tengo que hacer mi informe a mi querida recepcionista y ¡Yeek!» El aventurero que portaba una lanza encontró su humor repentinamente estropeado.

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Miró fijamente al hombre de la armadura, pero se apartó del camino.

La persona en la armadura no escatimó una mirada en el Lancero, sino que continuó siempre hacia adelante. ¿Había interrumpido algo? No, no lo había hecho.

El Lancero abrió y cerró la boca como si quisiera decir algo, pero la Bruja tiró suavemente de su brazo para silenciarlo.

Tengo que admitir que parece un no-muerto cuando lo ves por primera vez.

La Chica del Gremio había estado observándolo todo.

Respiró profundamente. Puso una mano en su pecho (de la cual estaba secretamente muy orgullosa) y tomó la otra. Se aseguró de que estaba sonriendo.

«¡Bienvenido de nuevo! ¿Cómo fue la misión?»

«Aparecieron goblins», informó, y luego se quedó callado. La sonrisa de la Chica del Gremio se congeló.

«Erm….» Rascar, rascar. Ella sumergió la pluma fuente en un frasco de tinta e hizo unas cuantas notas en un pedazo de papel.

¿Qu-qué hago ahora?

Se volteó hacia el siguiente mostrador buscando ayuda, pero su compañera de trabajo parecía estar ocupada con otro aventurero. De hecho, su apariencia había causado que muchos de los que esperaban en la fila se desplazaran a otra parte.

D-de todos modos. Sólo tengo que rellenar el papeleo, eso es todo….

«¿C-cuántos goblins había allí?»

«Tres. No tenían armas».

«Bien, entonces. Tres, sin equipo. Lo tengo.»

Eso estaba de acuerdo con la descripción de la misión, que afirmaba que habían aparecido unos tres goblins.

La Chica del Gremio se enfocó en escribir tan bien como pudo, el bolígrafo rasguñando el papel del informe.

“……”

Todo el tiempo, el casco de acero miró decididamente en su dirección, sin señales de movimiento.

¡E-está haciendo que sea difícil trabajar…!

No estaba exactamente avergonzada o tímida, pero tenía problemas para soportar la situación.

De todos modos, en cuanto a informes de finalización se refería, «mató a tres goblins» dejaba algo que desear.

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La Chica del Gremio fortaleció su determinación como si estuviera frente a un dragón, y luego se enfrentó al extraño aventurero.

«¿Cómo l-los derrotaste?»

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«Otro grupo ya había aceptado la misión. Eliminaron dos de los goblins, y yo uno,» contestó con una falta poco común de embellecimiento. La Chica del Gremio parpadeó, habiendo perdido su ritmo.

Bien, entonces…. Ella hizo la siguiente pregunta con vacilación en su voz:

«¿Hay algo más…?»

«¿Algo más?»

«Ya sabes, ¿algo que hayas notado o algo más que hayas hecho?»

Se detuvo un momento y luego dijo en voz baja: «Me quedé vigilando toda la noche. Pero no vi ninguna evidencia de refuerzos.» El casco de acero se inclinó pensativamente.

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La Chica del Gremio le dio una mirada interrogativa, con lo cual añadió, de nuevo en voz baja, «El monje del otro grupo sugirió que podrían haber sido Nómadas. Goblins que han perdido su nido.»

«Ya veo, ya veo…»

Huh. Mientras la Chica del Gremio mantenía su pluma moviéndose sobre el papel, su expresión comenzó a suavizarse. El chico era reservado y un poco raro.

Qué tipo tan extraño. Pero oye, si le haces una pregunta, seguro que responde.

Hizo el trabajo que se le pidió que hiciera. Y regresó después de completarlo.

La Chica del Gremio le hizo una pregunta tras otra, asintiendo y escribiendo mientras respondía.

«Déjame asegurarme de que entendí esto bien. Aceptaste la misión y llegaste al lugar, tras lo cual te encontraste con tres goblins».

«Así es.» El casco de acero asintió. Hizo que la Chica Guild pensara en una muñeca con cabeza de resorte, y sonrió.

«Te uniste a otro grupo que ya estaba allí en otra misión. Juntos, mataron a tres goblins. No detectaste ninguna indicación de refuerzos».

«Correcto».

«En ese caso, la misión está completa. ¡Buen trabajo!»

La sonrisa que la Chica del Gremio le dio no era una de sus expresiones practicadas. Apareció en su rostro de forma muy natural.

Mirando sus notas, la Chica del Gremio abrió la caja fuerte de la manera establecida y sacó la bolsa de dinero de la recompensa: la recompensa por la matanza de goblins. Dinero que la gente de esa aldea había escatimado y ahorrado para ofrecer.

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Podría pesar menos cuando ella convirtiera las monedas, pero eso no le quitaba las emociones que el dinero encarnaba.

La colocó en una bandeja y la puso sobre el mostrador. La miró fijamente durante un momento, y luego, con indiferencia, cogió el dinero.

«Justo como te dije, ¿verdad? Aceptas un trabajo, haces el trabajo y luego obtienes una recompensa».

¡Hmph! Hizo un pequeño sonido triunfante e hinchó su pecho (del cual estaba secretamente muy orgullosa), levantando su dedo índice como si estuviera dando una lección.

«Esa es la responsabilidad de un aventurero… Su confianza y buena voluntad.»

Su compañera de trabajo le dio una mirada de cansancio como preguntándole de qué estaba hablando, pero la Chica del Gremio no le prestó atención. Estaba feliz de que el chico frente a ella hubiese matado a los goblins, de que había pagado la recompensa, y de que su operación hubiese concluido con éxito.

En el ojo de su mente, la Chica del Gremio todavía podía ver al preocupado granjero parado en la recepción. Qué alivio será esto para los aldeanos.

Qué maravilloso que ella fuese una pequeña parte de ello. Que ella había sido capaz de enviarlo a…

«Entonces, ¿tienes alguna misión de goblins?»

«…¿Perdón…?»

La Chica del Gremio acababa de enderezar unos papeles en el escritorio y pensó que había escuchado mal.

«Duendes». El casco de acero la miró directamente.

Desde el siguiente escritorio, el Lancero los miraba con incredulidad. ¿Algo anda mal con este tipo?

Ella no pudo evitar que el pensamiento pasara por su cabeza, y sin duda ella no era la única. Los aventureros de todo el Gremio habían estado escuchando la conversación, y ahora se quedaron boquiabiertos.

La Chica del Gremio tragó saliva. Ella pensó que sonó muy fuerte. Su voz tembló al decir: «¿G-goblins…?»

«Sí.» No hubo vacilación mientras respondía. ¿Acaso vio la onda de incertidumbre en su propia expresión? El casco se inclinó un poco y dijo: «Aceptaré una recompensa».

¿Esa era su forma de decir que entendía cómo funcionaban las cosas ahora? ¿O estaba tratando de insinuar que lo que decidió hacer era asunto suyo?

Estaban los principiantes que salían a matar goblins, y toda la gente que venía todos los días a pedir aventureros para que mataran a esos goblins.

Estaban los que nunca regresaban, y todos aquellos que rechazaban las misiones.

Y luego estaba la única persona que aceptaba las misiones y regresaba.

La Chica del Gremio se mordió el labio por un largo momento, pero luego dejó escapar un respiro.

Esta era simplemente la manera en que las cosas habían resultado.

Si iban a pedirle ayuda, tendrían que ayudarlo a cambio. La Chica del Gremio mojó su pluma en su tintero otra vez.

El Gremio no era una beneficencia, pero no había razón para no ayudar a un aventurero.

Al menos, no debería haber una, ¿verdad?

«¿Goblins?»

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«Sí, tenemos varias misiones de goblins.»

Aunque él no haya notado cómo ella se sentía, ella no tenía que forzarse a sonreírle.

Por lo que. Una sonrisa natural tendría que ser suficiente. No, eso no es suficiente.

«¿Podría pedirle que sea un poco más proactivo en su informe la próxima vez?»

«Erm….»

Se encontró a merced de un casco de acero cuyos pensamientos no podía leer. En ese caso, ella tenía una o dos cosas que decirle.

«¿Es verdad que diseccionaste un goblin?»

«Lo hice…»

«Bueno, tal vez podrías evitar acciones que probablemente sean malentendidas por civiles y otros aventureros.» Su sonrisa no vaciló mientras hablaba.

«Erm», gruñó.

¿Está realmente confundido?

La Chica del Gremio quería tener un poco más de diversión. Y honestamente, tenía curiosidad.

«¿Por qué rayos harías algo así de todos modos?»

«Para aprender.»

«¿Aprender qué?»

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«Sobre goblins.»

La Chica del Gremio no podía entender por qué una persona estaba tan obsesionada con los goblins.

Goblins, goblins, goblins. La Chica del Gremio froto la parte posterior de su pluma contra sus sienes.

«Por favor, no hagas eso en el futuro. Al menos, no cuando podría causar malentendidos».

Y añadió «Como estoy segura de que ya te habrás dado cuenta» con una sonrisa en sus labios.

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