Goblin Slayer

Volumen 5

Capítulo 2: Combate en Masa

Parte 5

 

 

Afortunadamente, considerando todas las cosas, el daño a la aldea fue mínimo. Por supuesto que había algunos que habían sido heridos o asesinados mientras luchaban contra los goblins. Algunas casas habían sido incendiadas, otras inherentemente destruidas. Pero los aventureros habían llegado antes de que el botín o las mujeres capturadas fueran llevadas al nido. Así que quizás fue para mejor. O al menos, eso pensaba la sacerdotisa.

Y sin embargo… Y sin embargo, ella no podía aceptar esto como el mejor resultado posible, eso pensaba mientras miraba el cementerio de la aldea.




Una vez que terminaron de atender a los heridos, ella, la curandera y el sacerdote lagarto tuvieron que ocuparse de los entierros.

—Oh, Madre Tierra, abundante en misericordia, por favor, con tu venerada mano, guía las almas de aquellos que han dejado este mundo.

Con el bastón en la mano, murmuró su plegaria, haciendo la señal sagrada cuando cada cuerpo era posicionada y cubierto con tierra.

Esto era lo que evidentemente se había que hacer, incluso si no había riesgo de que los cadáveres se convirtieran en no-muertos si se dejaban al descubierto. Si los vivos no se despedían de los muertos, ¿cómo podrían seguir con sus vidas? Estos entierros eran menos necesarios para los muertos que para los vivos.

Mientras los muertos estuvieran entre los iluminados, sus almas serían llamadas al dios en el que cada uno de ellos creía. Así, el mundo seguiría girando.

—Dudo que se produzca un ataque esta noche, aunque no puedo estar seguro —, dijo Goblin Slayer, después de haber dejado a los aldeanos para completar los entierros. —Debes estar exhausta. Descansa.

Como de costumbre, su discurso no admitía argumentos, y sin embargo, la sacerdotisa al menos entendía que esa era su forma de mostrar preocupación. Incluso si ella seguía pensando que era una persona sin remedio.

No importaba la frecuencia con la que ella lo regañaba, él nunca aprendía. De hecho, si ella se hubiera negado, él no habría escuchado. Así que pensó que lo mejor era concordar con él, a pesar del destello de molestia.

—Ahh… Phew.

Por eso ella se estaba relajando en un baño caliente. Exhaló, la espiración parecía venir de cada parte de su cuerpo, cada músculo relajándose.




Estaba en una fuente termal. La montaña nevada cercana había sido alguna vez, al parecer, un volcán, y las hadas de fuego todavía calentaban el agua a través de la tierra (o algo así).

Las aguas termales se encontraban bajo un techo sobre pilotes, rodeado de rocas, mientras el vapor se desplazaba suavemente hacia arriba. El familiar icono de piedra de la Deidad del Estanque presidía el agua de lavado. Pero mostraba dos caras, quizás porque se trataba de un baño mixto abierto tanto a hombres como a mujeres. Por esa razón, la sacerdotisa se había envuelto cuidadosamente en una toalla.

Sin embargo, mientras se acomodaba en el agua turbia, su cuerpo, tan rígido por el frío, pareció derretirse. No pudo detener el relajado gemido que se le escapó.

—Mmmmm…

Al parecer, la elfa mayor era un asunto diferente. Su delgado cuerpo, sin nada cubriéndola, parecía tan brillante como cualquier hada. Sin embargo, seguía moviendo sus pies nerviosamente el borde de la bañera, pareciéndose a un conejo asustado. Apretaba sus puños, decidida, y luego vacilantemente mojaba un dedo del pie en el agua antes de saltar hacia atrás.

—Oooh… Ohh… ¿Estás segura de esto? — Parecía una niña que no quería bañarse; de hecho, ella se parecía mucho a las clérigas más jóvenes que la sacerdotisa conocía, y eso le provocó una sonrisa en su rostro.

—Te lo estoy diciendo, está bien. Es sólo un manantial con agua caliente.

—Es un lugar donde las hadas del agua, tierra, fuego y nieve se juntan. ¿Eso realmente no te molesta?

—¿Debería? Creo que se siente maravilloso.

—Hmmm…

La mirada de la elfa revoloteó entre ella misma y la sacerdotisa, y sus orejas temblaron con incertidumbre. Después de un rato, de repente se mordió el labio, y…

—¡Y-yaaaah!

—¡Cielos!

…prácticamente se lanzó a la piscina, causando un gran chapuzón que cayó sobre la sacerdotisa.

—¡Pff! Pff! — La elfa, que se había hundido hasta por debajo de su cabeza, salió a la superficie como un gato desaliñado, escupiendo y echando agua de su pelo. Finalmente, miró a la sacerdotisa con una expresión de sorpresa y luego dejó escapar un respiro.

—…Huh. El agua está caliente. Es un poco… agradable.

—¡Dios! ¿No es eso lo que he estado tratando de decirte? …Y se supone que no debes saltar.

—Lo siento por eso. Estaba demasiado asustada para hacerlo de otra manera.

—…Hee-hee.

—… ¡Ha-ha-ha-ha!

Se miraron la una a la otra, ambas empapadas de pies a cabeza, y se echaron a reír alegremente.

No importa cuán alto sea el rango que alcance un aventurero, la ansiedad de la batalla nunca desaparecía. La elfa mayor podría haber sido clasificada en el rango Plata, pero aún era joven e inexperta; y la sacerdotisa, aún más. Pueden haber sido de diferentes razas, pero emocionalmente eran de la misma edad.

Se sentaron juntas, mirando al cielo. Las estrellas estaban oscurecidas por gruesas nubes plomizas, y sólo se podía ver una sombra de las dos lunas.

Gracias (づ ̄ ³ ̄)づ

Él había dicho una vez (¿cuándo había sido?) que los goblins venían de la luna verde.

La ropa de las chicas estaba amontonada al lado de la bañera, junto con las armas y herramientas que habían usado en la batalla de antes. Goblin Slayer les había advertido que tengan cuidado de un ataque sorpresa mientras se bañaban.

Quizás usa esa armadura y ese casco incluso en la bañera…

La imagen era demasiado divertida y volvió a hacer reír a las chicas.

—Ojalá todos los demás se hubieran unido a nosotras —, dijo la sacerdotisa.

—Oh, ya sabes. “El barro es más agradable para un lagarto”. En serio, ¿quién se baña en barro? — No entiendo a los lagartos. La sonrisa de la sacerdotisa se ensanchó ante la imitación de la elfa. —Y el enano era todo: “¡El vino es la manera de revivir el espíritu!”. En cuanto a Orcbolg…

—…Tareas de vigilancia. Por supuesto. — La sacerdotisa parpadeó, con sus pestañas humedecidas por el vapor, y abrazó sus rodillas. —Aunque estoy un poco preocupada. No descansará….

—Sí, bueno, tiene toda esa energía. Tiene que matar a los goblins, dice.

—¿Eso no… te parece extraño?

“Claro que sí” era una conclusión en la que ambas podían estar de acuerdo. Era fácil imaginárselo, vigilando la llanura nevada y murmurando: “Goblins, goblins”.

—Si lo dejáramos solo, pasaría toda su vida así —, dijo la elfa.

—Creo que… tienes razón. — La sacerdotisa asintió profundamente en respuesta.

Era realmente cierto. Goblin Slayer había cambiado considerablemente en el año desde que ella lo conoció. Al igual que ella. Pero aún así…

—Bueno, es gracias a que estoy con él que puedo visitar el Norte de esta manera, así que supongo que no me importa —, dijo la elfa. Chapoteó inquieta en el agua como si estuviera ganando tiempo para pensar. El movimiento levantó el vapor. La sacerdotisa la miró.

—Um… Dijiste que te fuiste de casa porque querías ver lo que había más allá del bosque, ¿verdad?




—Uh-huh. — La elfa estiró sus brazos y piernas, relajándose. La sacerdotisa cambió su forma de sentarse. —Nosotros decimos: “Estás vivo hasta que mueres”, pero si todo lo que conoces es el bosque, ¿qué sentido tiene?

—Ni siquiera puedo imaginarme vivir durante miles de años.

—No es para tanto. Es como ser un enorme y viejo árbol. Sólo estás… ahí.

No era algo malo en sí mismo. La elfa trazó un círculo en el aire con su dedo índice. La sacerdotisa naturalmente siguió el movimiento con sus ojos. Hasta los gestos más pequeños de los elfos eran pulidos y refinados.

—Entonces —, dijo la sacerdotisa, deslizándose en el agua para ocultar la vergüenza de cómo le atraía el movimiento. —¿Te fuiste porque… te aburriste? Quiero decir, he oído que eso pasa mucho.

—Tienes razón a medias —, la elfa se detuvo. —Es verdad, sentí que había algo que tenía que hacer.

Relató cómo cazaba animales sobrepoblados y los devolvía a la tierra, recogía frutas donde había demasiada, mojaba su garganta y, en general, mantenía los ojos fijos en los ciclos de la naturaleza.

Gracias ٩(^ᴗ^)۶

Es suficiente para que te dé vueltas la cabeza. Siempre hay trabajo que hacer. Y el bosque nunca deja de crecer. Pero, ¿sabes qué?

Guiñó y sonrió maliciosamente. —Una vez, vi una hoja siendo llevada por un rio. Y me pregunté, ¿adónde va? Y entonces no pude dejar de preguntarme. — Ella rió.

Ella había regresado corriendo a su casa y cogió su arco, y luego andó entre los árboles, rápida como un ciervo, persiguiendo esa hoja. La siguiente vez que miró a su alrededor, se dio cuenta de que había abandonado el bosque. Saltó de roca en roca a través del lecho del arroyo, siguiendo la hoja.




—Y… ¿qué encontraste?

—Nada interesante, te lo aseguro —, dijo ella, entrecerrando sus ojos como un gato contento. —Un dique. Uno que los humanos habían construido. Era la primera vez que veía, me pareció muy interesante. — La hoja, llevada por la corriente, había quedado atrapada en el dique.

No era como si hubiera recibido alguna revelación. La elfa mayor sonrió débilmente. Entonces abrió los labios un poco y silbó. Ella tarareaba una canción con su clara voz.

¿Qué es lo que espera al final del río?

¿Qué es eso que florece donde los pájaros vuelan?

Si el seno del viento está más allá del horizonte

Entonces, ¿en dónde desciende el arco iris del cielo?

Lejos debemos caminar para descubrir las respuestas

Pero justas son las cosas que encontramos en el camino.

La sacerdotisa parpadeó, provocando un satisfecho “¡Heh!” de la elfa.

Se decía que no había ninguna raza tan elegante como los elfos.

La elfa miró el pecho de la sacerdotisa y suspiró.

—Todavía sigues desarrollándote… Suertuda.

—Er… ¡¿Qué?! — La sacerdotisa sólo pudo producir una serie de ruidos extraños, y su cara se puso completamente roja. —¿De qué estás hablando? ¡Y así de repente!

Goblin Slayer Volumen 5 Capítulo 2 Parte 5 Novela Ligera

 

—Estamos hablando del tiempo. El paso del tiempo. De eso trataba la canción, y de eso trataba mi comentario.

Ella rió. Sonaba como una campana tocando en su garganta. Mientras se reía, estiró su brazo y le pasó una mano por el pelo empapado de la sacerdotisa.

—Quiero decir… yo, todavía tengo algo de tiempo, pero…

—¿Sólo un poco? — La sacerdotisa miró hacia abajo, sin resistirse a la mano en su pelo.

, la elfa asintió. —Humanos… Ellos envejecen y mueren después de unos cien años más o menos, ¿no?

—Uh-huh…

—Me pregunto por qué no todos pueden vivir por mucho tiempo. Tal vez es algo que tendría sentido para mí si fuera humana.

—…Si nacieras como humana, desearías ser tan hermosa como un elfa —, murmuró la sacerdotisa. Ella no se arrepentía de quien era, pero siempre estaba la fascinación del “si”, el deseo sin respuesta.

Ese día, por ejemplo. Ella había luchado codo con codo con Goblin Slayer; él había cuidado su espalda. ¿Y si pudiera haber luchado más? ¿Y si fuera más hábil en los milagros o hechizos? ¿Habría sido de más ayuda para él?

Ella había prometido una vez que si él estaba en problemas, ella lo ayudaría. ¿Había hecho eso hoy? A este ritmo…

Si lo dejáramos solo, pasaría toda su vida así.

Sentía como si se acercara el momento de la verdad, una que no podía ser evitada

—……

—Y si hubieras nacido elfa, apuesto a que desearías ser humana. — La elfa resaltó su comentario dando un pequeño abrazo a la cabeza de la sacerdotisa antes de dejarla ir. La sacerdotisa pensó que podía captar el aroma del bosque llenando su nariz.

Seguramente lo estaba imaginando. Se suponía que este lugar era el hogar sólo de la tierra, el agua y el fuego.

Pero… ¿Y si no se lo estaba imaginando?

Los elfos deben estar conectados al bosque incluso cuando lo dejan atrás…

—Probablemente tengas razón —, dijo la sacerdotisa y dejó escapar un respiro. Sentía como si algo profundo en su corazón, algo estancado y rígido, hubiera empezado a ceder.

—¿Deberíamos pensar en salir? —, preguntó la sacerdotisa. —No podemos perder mucho tiempo.

—Cierto. — La elfa se levantó abruptamente. —El mundo se niega a jugar limpio, ¿no?

***

 

 

—La situación no se ve bien —, dijo Goblin Slayer. Estaba parado frente a un crepitante fuego en la taberna del pueblo. El segundo piso era una posada, lo cual era típico en estos lugares.




El calor del fuego inundó el edificio hecho troncos, las sombras de los trofeos en la pared bailaban a la luz del fuego. Los aventureros, de vuelta de sus respectivos descansos, se sentaron alrededor de una gran mesa con jarras llenas hasta el borde de aguamiel.

La curandera y su hermana, junto con casi todos los demás habitantes de la aldea, habían instado a sus rescatadores a alojarse en sus respectivas casas, pero Goblin Slayer se había negado.

—Nosotros pagaremos por un lugar en la posada. Divididos, no podemos responder rápidamente a lo que pueda pasar.

La sacerdotisa estaba un poco desconcertada por el alivio que sintió cuando dijo eso.

Ahora los aldeanos, rodeando a los aventureros a lo lejos, estaban medio expectantes y medio curiosos. Algunos también miraban a las mujeres del grupo con interés indebido. La sacerdotisa se movía incómodamente bajo sus lascivas miradas.

Supongo que es una pequeña bendición que no haya nadie que parezca un verdadero problema.

—¿Creen que no nos quieren aquí? —, preguntó ella, mirando la comida en la mesa.

Patatas cocidas, patatas normales, patatas, patatas… Todo lo que ofrecían eran patatas. La sacerdotisa, por supuesto, no se espera vivir en lujos. Estaba acostumbrada a la comida humilde. Y sí, era invierno; había nieve en el suelo y habría que conservar las provisiones. Pero… ¿nada más que sólo patatas?

—Nah —, dijo el chamán enano agitando su cabeza. —Por lo que he oído, los últimos aventureros en llegar gastaron todos los suministros.

—¿Todo?

—Dijeron que lo necesitaban para matar goblins, puedes creerlo. — El chamán enano apoyó su barbilla en sus manos.

—¡Ha-haa! Supongo que… — La cola del sacerdote lagarto se meneó por el suelo como si dijera que no era de ellos el juzgar. —Se dice que uno debe sacar a los goblins antes de poder matarlos. Un poco de coerción, ves. Tal vez realmente necesitaban esos suministros.

Hmm. La sacerdotisa se puso un dedo en los labios pensando, su pelo fluyó en una ola mientras inclinaba su cabeza con extrañeza. Estaba claro a quién acudir con una pregunta como esta.

—¿Eso era necesario?

—Depende del tiempo, del lugar y de las circunstancias —, contestó llanamente su especialista en matar goblins. —De vez en cuando, encontrarán tribus errantes sin nido. La persecución puede tomar mucho tiempo.

—Pero el tiempo es algo que no tenemos, ¿verdad? — Dijo la elfa, tumbada felizmente junto al aguamiel. Sus mejillas ya estaban un poco rojas; el baño podría haber tenido algo que ver con ello, pero fue principalmente el alcohol. —No sabemos qué hay en el nido, y no sabemos cuántos de ellos hay. Además, existe la posibilidad de que los otros aventureros sigan vivos.

—Tenemos suerte de que no se hayan llevado a los aldeanos. ¿Quién sabe si podríamos haberles ayudado a tiempo?

Goblin Slayer asintió, y luego desenrolló una hoja de piel de cordero sobre la mesa. —No podemos esperar hasta que la enfermedad de las flechas se vuelva fatal, pero ya pueden estar algo debilitados. — En el papel había un simple mapa de la ruta de la aldea a la montaña; él le había pedido al cazador local que lo dibujara. Algunas notas garabateadas parecían haber sido añadidas por el propio Goblin Slayer. —Según el cazador, este es el lugar más probable para un nido de goblins.

—Sí, pero… — La elfa pasó un dedo por encima del mapa, midiendo la distancia entre la aldea y la cueva. —Si no secuestraron a ningún aldeano, ¿por qué no entramos de inmediato?

—Creo que sé lo que los aventureros anteriores estaban planeando. — La mirada colectiva de la sala se fijó en Goblin Slayer. Tomó una patata frita y se la puso en la boca. Su casco se movió levemente, emanando los sonidos de masticar y tragar. —La curandera me dijo que ese grupo compró madera junto con sus otros suministros.

—¿Madera? — Preguntó el chamán enano. —Pero podrían simplemente… no, espera, no me lo digas, lo conseguiré… — Tomó un trago de aguamiel, ignorando la mirada de la elfa mientras limpiaba varias gotas de su barba.

El sabio y viejo enano gruñó para sí mismo, y un momento después chasqueó los dedos y dijo: —¡Ah, ya lo sé! No es leña, así que no trataban de llenar el nido de humo. Se estaban preparando para algo. Y llevaron comida. Significa…

—Sí —, dijo Goblin Slayer como si fuera la cosa más natural del mundo. —Querían matarlos de hambre.

Hubo audible *crack* por parte del fuego. Durante un tiempo, nadie habló. El sacerdote lagarto tomó un atizador y movió sin ganas la leña. Hubo otro ruido cuando la madera se partió en dos, las chispas volaron.

—Pero entonces, los enemigos eran muchos mientras que ellos pocos — dijo él.

—Esa táctica tiene sus usos —, dijo Goblin Slayer desapasionadamente. —Pero no cuando intentas exterminar a un gran número de enemigos en su propia tierra.

La sacerdotisa se imaginó la escena, su cuerpo se puso rígido. El terror de enfrentarse a goblins hambrientos durante días y días.

No creo que pueda soportarlo.

Entonces la sacerdotisa pensó en los aldeanos. Cómo los aldeanos habían pedido a los aventureros que detuvieran a los goblins que les robaban comida, y este grupo había decidido una táctica que utilizaba las provisiones de toda la ciudad.

—No podemos conseguir ni una espada, ni una poción, ni el valor de una comida por nuestra cuenta. — *Glug* Goblin Slayer bebió un trago de su aguamiel sin siquiera tener que quitarse el casco. —Y aventureros sin suministros estarán muertos al anochecer.

—Orcbolg, tal vez podrías pensar en otra cosa por una vez.

—Lo estoy intentando.

*Glug, glug* Más aguamiel.

Sus cuatro compañeros lo vieron con la más leve de las sonrisas en sus rostros. Sabían que este grupo nunca se habría formado si este hombre no fuera exactamente como era.




—Y milord Goblin Slayer —, dijo el sacerdote lagarto, que ya estaba acostumbrado al papel de consejero militar. —¿Qué estrategia tiene en mente?

—Ninguna de que hablar. — Sonaba inusualmente relajado.

No tenían ni idea de cómo estaba establecido el nido ni de cuántos enemigos había. Sin saber si los otros aventureros seguían vivos, no podían simplemente destruir por completo el nido. Y si los goblins habían atacado una vez, seguramente vendrían una segunda y una tercera vez.

Por lo tanto, sólo había una estrategia posible.

—Atacaremos rápidamente.

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