No Pierdas la Esperanza

Volumen 1

Capítulo 5: Eres Demasiado Amable

Parte 3

 

 

De vuelta en el presente.

Me encontraba caminando junto a Sasaki-san hacia su casa.

Publicidad M-AR

-Sasaki-san, aún no me has dicho por qué tu madre quiere que vaya a tu casa…

Ella continúa caminando, y luego responde.

-Mamá dijo que te llevara… y eso haré, Fukui-kun. Sólo eso…

Noto cómo sus mejillas se tornaron un poco rojas al decir eso.

¿Tendrá fiebre otra vez?

Publicidad M-M1

-¿Estás bien, Sasaki-san? Tus mejillas están rojas.

Ella luce un poco sorprendida al oírme.

Publicidad M-M4

-Ah, sí… estoy bien, no ocurre nada malo. No te preocupes, Fukui-kun.

-De acuerdo…

La condición física de Sasaki-san ha mejorado bastante en comparación a cuando la conocí, pero aún así siempre me preocupo por ella. No quiero que tenga un accidente otra vez…

-Sasaki-san, sabes que puedes decirme si te ocurre algo. Después de todo somos amigos, y me preocupo por ti.

Ella sonríe y asiente.

-Lo sé, por esa razón estamos yendo hacia mi casa, Fukui-kun. Porque somos amigos, y también me preocupo por ti.

-Es bueno que me consideres tu amigo, Sasaki-san.

Sonreí al decir eso.

***

 

 

Continuamos caminando por unos minutos en dirección a la casa de Sasaki-san.

Mientras caminaba, comencé a sentir dolor de cabeza, seguido de un punzante dolor en el pecho.

Publicidad M-M5

-Demonios…

Mis pasos se hacen más lentos, y mi respiración más forzosa…

-¿Fukui-kun? ¿Qué ocurre?

Preguntó Sasaki-san, que se encontraba unos pasos frente a mí.

Miré a Sasaki-san, y sonreí.

-Estoy bien, sólo tuve un pequeño mareo. No te preocupes.

-Está bien…

Dijo ella, con preocupación en su mirada.

Ambos retomamos nuestro camino, sólo que esta vez, en silencio.

Éstos mareos que sufro, son cada vez más frecuentes… me pregunto qué es lo que me ocurre… sé que debería ir al médico, pero aunque fuera, no tengo dinero para pagar medicinas o un tratamiento… Además, no creo que esto sea tan grave.

Noté cómo Sasaki-san me miraba de reojo, es obvio que ella quiere decirme algo. Pero cada vez que la veo, ella baja su mirada, y permanece en silencio…

Ella luce muy pensativa. Pero no dice ni una palabra hasta llegar a su casa.

***

 

 

Sasaki-san abrió la puerta de su casa, y ambos entramos.

Al entrar, ambos nos quitamos los zapatos, y Sasaki-san se dirigió a la sala de estar.

-Estoy en casa, mamá. He traído a Fukui-kun conmigo.

Se escucharon unos pasos, y la madre de Sasaki-san apareció frente a nosotros con una sonrisa en su rostro.

-Los estaba esperando, Bienvenida, Tomoko. Y tú también, Fukui-kun. Pasen a la sala de estar.

Hice una pequeña reverencia frente a la madre de Sasaki-san.

-Gracias por invitarme, señora. Espero no ser una molestia…

-Ara, claro que no, Fukui-kun. Yo fui quién le dijo a Tomoko que te trajera. No te preocupes por eso, vengan, he preparado té.

Al decir eso, ella fue hacia la sala de estar, seguida por su hija.

Asentí, y seguí a ambas.

Al entrar en la sala de estar, allí se encontraba un hombre, supongo que es el padre de Sasaki-san.

El hombre me miró, y sonrió.

-Oh, ¿Así que éste es el Fukui-kun del que tanto he oído hablar?

Sasaki-san asintió a lo que dijo el hombre.

-Así es papá. Él es Fukui Daiki-kun.

Al parecer sí es el padre de Sasaki-san.

-Mucho gusto, señor. Como dijo Sasaki-san. Soy Fukui Daiki.

Dije eso haciendo una reverencia frente al hombre.

Publicidad M-M1

-El gusto es mío. Soy Sasaki Hiro. Mucho gusto en conocerte, Fukui-kun.

El padre de Sasaki-san dijo eso, haciendo una reverencia.

-Fukui-kun, ven, toma asiento. Te serviré un poco de té. Tú también ven, Tomoko.

Publicidad Y-M2

Dijo la madre de Sasaki-san.

Ambos asentimos, y nos sentamos alrededor de la mesa que se encuentra en la sala de estar, mientras la madre de Sasaki-san nos servía té.

-Aquí tienes, Fukui-kun.

-Muchas gracias, señora.

Dije con una sonrisa al recibir la taza de té.

***

 

 

Una vez que ya todos estuvimos sentados, y bebiendo té, la madre de Sasaki-san me miró, y habló.

-Bueno, te preguntarás por qué le he pedido a Tomoko que te trajera el día de hoy, ¿Verdad, Fukui-kun?

A decir verdad, sí. Sasaki-san no quiso decirme la razón…

Asentí.

-Así es.

-La razón es porque Tomoko nos ha contado que no tienes dónde vivir. Además de que tienes un gran problema económico…

Bajé la mirada.

-Es cierto… me han corrido de mi departamento… y con mi sueldo, no soy capaz de pagar un departamento en ésta ciudad… He llegado al punto de plantearme la idea de mudarme a otra ciudad, o al campo… tal vez allí encuentre algo que pueda pagar…

Aunque si hiciera eso, estoy seguro de que Akane-san me perseguirá por todo Japón y me regañará por dejarla sola.

-Entonces es cierto… Sí que la tienes difícil, Fukui-kun…

Dijo el padre de Sasaki-san.

-Pero ya no tendrás que preocuparte.

Añadió el hombre, con una sonrisa en su rostro.

-¿Eh? ¿A qué se refiere, señor?

-A lo que mi marido se refiere, Fukui-kun. Es que nosotros queremos ofrecerte hospedaje en nuestra casa. Tenemos una habitación libre, por lo tanto, podías vivir aquí. Y por supuesto, no tienes que pagarnos nada.

Dijo la señora Sasaki.

Publicidad M-M3

¿Eh?… ¿Vivir aquí?

Rápidamente negué con mi cabeza.

-No podría aceptar eso… no quiero ser una molestia… no…

Los tres integrantes de la familia Sasaki, se sorprendieron al oír lo que dije.

Sasaki-san me miró fijamente.

-Fukui-kun no es una molestia… Quiero serte de ayuda, por eso hablé con mamá y papá sobre esto…

-Sasaki-san…

Aunque ella quiera ayudarme… estaría mal el aceptar vivir aquí… sólo sería una carga…

Bajé mi mirada.

-Fukui-kun, no serás una molestia. Nosotros estamos muy agradecidos contigo por lo que hiciste por Tomoko. Y también queremos serte de ayuda para superar la crisis en la que te encuentras. Por esa razón te ofrecemos hospedaje aquí. Además, no me gustaría que el único amigo de mi linda hija se fuera lejos… estoy segura de que ella también se sentiría triste si te fueras… ¿Verdad, Tomoko?

Dijo la madre de Sasaki-san, mirando a su hija.

Publicidad M-M3

Sasaki-san sólo me mira en silencio, sin decir nada. Pero sus mejillas se tornaron rojas al oír a su madre.

-Aunque digan eso… siento que estaría aprovechándome de su amabilidad. Lo mejor será que busque un departamento en alguna de las ciudades vecinas.

-Pero eso significaría que te alejarías de todos los que vivimos aquí, Fukui-kun…

Dijo la madre de Sasaki-san.

Ella tiene razón… si me mudo a otra ciudad, será casi imposible ver a mis amigos…

-Así es…

-¿Acaso no tienes personas importantes aquí, Fukui-kun? ¿No hay alguien por quien te quedarías aquí?

¿Alguien por quién quedarme aquí?… Sí, hay una persona a la cual no puedo dejar sola. Sin importar lo que ocurra… no puedo abandonarla. No puedo dejar sola a Akane-san.

-Sí, hay una persona a la cual no puedo abandonar, ya que depende completamente de mí.

La madre de Sasaki-san sonrió.

-Entonces, quédate por esa persona. Acepta vivir aquí, así podrás seguir viendo a esa persona tan especial para ti.

Quedarme por Akane-san…  Sé que tiene razón al decirme eso… tal vez, lo mejor sea aceptarlo por el momento. Al menos hasta encontrar un departamento…

Miré a la madre de Sasaki-san.

-De acuerdo…

Toda la familia Sasaki sonrió al oírme decir eso

-Me alegra que hayas aceptado, Fukui-kun. No eres nuestro hijo… pero te damos la bienvenida a nuestra familia.

Dijo el padre de Sasaki-san.

-Familia…

Dije en voz baja.

-Así es, Fukui-kun. Bienvenido.

Añadió la madre de Sasaki-san.

Sentí que alguien me jalaba de la manga de la camisa. Era Sasaki-san.

-Bienvenido, Fukui-kun…

Dijo ella con una sonrisa en su rostro.

Lágrimas salían de mis ojos… inmediatamente me puse de rodillas en el suelo, mi frente tocó el suelo, en forma de reverencia, y le agradecí desde lo más profundo de mi corazón a la familia Sasaki.

-Gracias… muchas gracias… prometo que se los compensaré…

-Ya… no es para tanto, Fukui-kun. Levántate del suelo, ¿Sí?

Al oír las palabras de la madre de Sasaki-san. Me levanté del suelo.

-Tomoko, lleva a Fukui-kun a su nueva habitación.

Dijo su padre.

-Sí, papá.

Sasaki-san tomó la manga de mi camisa, y me miró.

-Ven, Fukui-kun.

Asentí.

-Sí.

***

 

 

Ambos nos dirigimos hacia una habitación. Al llegar, Sasaki-san abrió la puerta.

Era una enorme habitación… más grande que mi viejo departamento…  y mucho más hermosa y acogedora…

Esto es demasiado para mí…

Bajé la mirada.

-No es mucho, pero espero que te sientas cómodo aquí, Fukui-kun.

Miré a Sasaki-san, y sonreí.

-Claro que sí, muchas gracias por todo, Sasaki-san.

Sasaki-san guardó silencio por un momento, y luego sonrió.

-¿Qué ocurre, Sasaki-san?

Ella negó con su cabeza.

Publicidad M-M1

-Nada, sólo estaba pensando, que pude serte de ayuda.

Sonreí.

-Claro que sí, me has sido de gran ayuda, Sasaki-san. Ustedes son mis salvadores. Les estaré eternamente agradecido por permitirme vivir aquí. Eres una gran amiga.

El rostro de Sasaki-san se tornó rojo al oírme.

-Me halagas…

-Sólo digo la verdad, Sasaki-san. Muchas gracias por todo.

Ella volvió a sonreír.

-Je, ya no agradezcas. Ven, te enseñaré el resto de la casa.

-Claro. ¿También me mostrarás tu habitación.

Rápidamente, ella negó con su cabeza.

-Mi habitación es un desastre, omitamos ese lugar durante el recorrido…

Reí un poco.

-Está bien.

***

 

 

La noche llegó.

Ya me he mudado a la casa de Sasaki-san. Después de todo, mis únicas pertenencias  eran Nya, mi ropa, y libros…

Nos encontrábamos todos sentados alrededor de la mesa, esperando la cena.

-Bien, he preparado un delicioso Sukiyaki. Espero que sea de tu agrado, Fukui-kun.

Dijo el padre de Sasaki-san, mientras ponía un gran plato de comida frente a mí.

Ah… Sukiyaki… hace mucho tiempo que no como esto… pero…

Bajé la mirada, y guardé silencio.

-¿Qué ocurre, Fukui-kun?

Dijo la madre de Sasaki-san.

-¿Está bien que coma esto?…

Todos se sorprendieron al oírme decir eso.

-Claro que sí, Fukui-kun. Lo he preparado especialmente para ti.

Dijo el hombre.

-Debes alimentarte bien, Fukui-kun. Y aquí podrás comer todo lo que quieras.

Añadió la madre de Sasaki-san, con una gran sonrisa en su rostro.

-De acuerdo…

Una vez que todos tenían comida frente a ellos, agradecieron. Y comenzaron a comer.

Probé un poco de la comida.

-Delicioso… ¡Está muy delicioso, Señor Sasaki!

-¡Me alegra que te guste!

Dijo el hombre mientras sonreía.

-Ah… hace tanto tiempo que no probaba algo como esto…

-¿Qué comías a diario, Fukui-kun?

Preguntó la señora Sasaki.

-Rodajas de pan, sobras del restaurante, algunas veces, un sándwich.  Y cuando una amiga me visitaba, ella siempre insistía en hacer comidas bien elaboradas.

Todos volvieron a sorprenderse.

-Vaya, querido… eso no está bien. Me encargaré de que a partir de hoy, comas bien a diario.

Dijo la señora Sasaki.

-Lo mismo digo. Conmigo no pasarás hambre, disfruto mucho de cocinar éste tipo de comida.

Añadió el señor Sasaki.

-Mañana podríamos hacer una barbacoa, cariño. A Tomoko le gusta mucho, y estoy segura de que a Fukui-kun también le gustará.

-Oh, tienes razón, querida.

Dijeron los padres de Sasaki-san.

-Entonces está decidido, también me haré cargo de preparar pudín.

Dijo la señora Sasaki.

-Pudin…

Dijo Sasaki-san.

-Je, a Tomoko le gusta mucho el pudín. ¿Verdad, Tomoko?

Sasaki-san asintió en silencio.

-Tomoko es como una niña pequeña cuando hay pudin, ella siempre lo devora en segundos.

Publicidad G-AB




-Así es, y a veces no nos guarda nada, malvada…

Dijeron los padres de Sasaki-san.

-No se burlen…

Añadió Sasaki-san, y sus padres comenzaron a reír.

Sonreí mientras miraba a las personas que se encontraban a mi alrededor… estoy muy agradecido por haber conocido a estas maravillosas personas…

0 0 votos
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
0 Comentarios
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios