No Pierdas la Esperanza

Volumen 1

Capítulo 4: Te Ayudaré con Todo mí Ser

Parte 2

 

 

Me encuentro en la tienda comprando algunos ingredientes para prepararle una cena a mi hermanito, él siempre se pone  muy feliz cuando le preparo curry. Es su comida favorita.

Ah, tal vez también deba llevarle algún postre. Je, estoy segura de que al comer un delicioso dulce, él me dirá: Gracias, Nee-san, te quiero mucho.

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Aunque hace mucho tiempo que él no me dice eso, ni tampoco me dice “Nee-san”… sólo me llama por mi nombre…

Eso es algo triste, pero bueno. Me conformo con hacerlo feliz. Quiero ser la mejor hermana de todo el mundo… haré lo que sea por él.

***

 

 

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Luego de unos minutos, salí de la tienda, y con una gran sonrisa en el rostro, caminé hacia el departamento de Daiki. A decir verdad, no me gusta que viva en un sitio así…  no se lo he dicho, pero estoy ahorrando en secreto, para poder alquilar un buen departamento donde vivamos los dos. Siempre le digo que mal gasto mi dinero en cosas que no necesito, pero eso no es verdad, todo mi sueldo, va destinado a mis ahorros para el departamento…

Quiero estar junto a él todo el tiempo, sé que soy muy sobre protectora… pero hago todo esto porque no puedo sacarme de la cabeza una horrible, horrible pesadilla que tengo a diario…

En mi sueño… me encuentro arrodillada junto a una cama de hospital, tomando la mano de un chico… el cual, es Daiki. Recuerdo claramente como mi rostro reflejaba una extrema tristeza al ver a mi hermano en ese estado… pues, él estaba muriendo, estaba en sus últimos momentos de vida.

Yo rogaba, rogaba porque él viviera, deseaba con todas mis fuerzas que él se curara… pero eso no pasó. Su corazón comenzó a fallar.

Lo último que recuerdo, fue a mi pequeño hermano sonriendo, y diciéndome: “Lo siento, Nee-san… lamento todo lo que tuviste que soportar por culpa mía… siempre te estaré agradecido por eso… Yo… te amo, Nee-san… muchas gracias por todo…”

Al decir eso, sus ojos se cerraron, y el sonido de la máquina que monitoreaba el corazón de Daiki… se detuvo, sólo se escuchaba un pitido sin fin… mi hermano, murió sosteniendo mi mano, y con una sonrisa en su rostro…

Sé que eso es sólo un sueño… una horrible pesadilla… ya que mi hermano está vivo, él está vivo, y yo le prepararé la cena de hoy… sí, él está bien.

***

 

 

Luego de unos minutos, llegué al departamento, y entré.

-¡Estoy en casa, Daiki!

Él se encontraba leyendo unos libros de la escuela. Al verme, sonrió.

-Bienvenida a casa, Akane-san. Te ayudaré a preparar la cena.

Rápidamente negué con mi cabeza.

-Claro que no. Tú quédate allí estudiando. Prepararé la cena yo sola.

-Pero…

-Nada de peros. Hoy yo soy la cocinera aquí. Tú sólo espera, y luego disfruta de la deliciosa cena que preparará tu hermana mayor, Daiki.

Dije eso, con una gran sonrisa en mi rostro.

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-Está bien… Akane-san.

Otra vez diciéndome Akane-san… duele que me digas así, ¿Sabes?…

-Buen chico.

***

 

 

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Luego de unos minutos, ya he dejado cocinándose el curry. Así que me dirigí hacia donde se encontraba Daiki, para hablar un poco con él.

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Me senté a su lado, él aún está estudiando.

-Huele delicioso, Akane-san. Ya quiero probar el curry.

Sonreí al oír lo que dijo.

-Me alegra que dijeras eso, pronto estará lista la cena.

Miré el cuaderno que Daiki leía.

-Dime, ¿Qué piensas hacer al finalizar la preparatoria, Daiki? Sólo te quedan pocos meses para terminar.

Daiki suspiró, y luego me miró.

-No lo sé…

-Deberías ir a la universidad.

Él bajó la mirada al oír eso, no sé por qué reacciona de esta manera siempre que le digo esto…

-Lo sé, sé que debería ir… pero, se me hará muy difícil. Sabes bien que yo mismo me mantengo, Akane-san. El sueldo que gano en el restaurante, lo uso para pagar el alquiler, comprar materiales para la preparatoria, y alimentos. Asistir a la universidad, sin tener mucho dinero, será difícil.

Es cierto que es difícil, y más aún si él eligiera una universidad lejos de esta ciudad.

-Si necesitas dinero, puedes hablarlo con papá y mamá, Daiki. Es simple, ellos siempre te ayudarán, aunque te hayas independizado. Siguen siendo tus padres. Lo sabes bien.

Daiki volvió a bajar la mirada al oír eso, ¿Por qué reacciona de esta manera cuando nombro a papá y mamá? ¿Acaso se ha peleado con ellos?

-Hmm… si no quieres depender de ellos, puedes depender de mí. Soy tu hermana mayor, y puedo ayudarte económicamente.

Él rápidamente negó con su cabeza… me molesta un poco que él no quiera que yo lo ayude… Daiki, entiende que quiero ser útil para ti… me siento triste al no poder ayudarte…

-No es necesario que te preocupes por eso, Akane-san. Debo pensar bien sobre ir a la universidad o no. Aunque si no voy, trabajaré siempre en el restaurante, ya me he acostumbrado a ese lugar.

-Daiki… si fueras a la universidad, tendrías un mejor trabajo que el del restaurante…

-Lo sé, Akane-san… pero, es algo que debo pensarlo bien, aún me quedan varios meses para decidirlo.

Acaricié la cabeza de Daiki, y sonreí.

-Recuerda esto, te ayudaré siempre. Sea lo que sea que decidas, tu hermana siempre estará a tu lado. Y cuando termine la universidad, ten por seguro, que viviré contigo, quieras o no.

Así es, usaré todos mis ahorros, y alquilaré un gran departamento. Obligaré a Daiki a que viva allí, a mi lado. Y así podré cuidarlo siempre.

Él sonrió, y asintió.

-Gracias por decir eso, Akane-san.

-No agradezcas, tonto.

Sonreí al decir eso.

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-Aunque, si decides ir a la universidad, podrías ir a la mía. Está en esta ciudad, y también podrías vivir en la residencia universitaria. Estoy segura de que gastarías  mucho menos dinero que viviendo aquí.

Daiki asintió.

-Sí, lo he pensado. Y es una buena idea. Aunque por el momento, debo concentrarme en terminar la preparatoria, tendré exámenes difíciles dentro de poco.

-Es cierto, esos exámenes eran una molestia… aunque los de la universidad son peor.

Reí al decir eso… ah, a veces la universidad es un fastidio. Pero bueno, si quiero tener un buen futuro, debo estudiar.

-Si dices eso… no me dan ganas de ir a la universidad, Akane-san…

Él suspiró.

A nadie le daría ganas de ir a la universidad si alguien le dice lo difícil que son los exámenes…

-Está bien, está bien. Olvidemos esto por hoy. Hay otra cosa de la que quiero hablar contigo, Daiki.

-¿Eh? ¿Qué ocurre?

-Verás… papá y mamá quieren que me encuentre con ellos y que almorcemos… sería bueno que tú también fueras… ¿Sabes?

Daiki miró hacia otro lado, y no respondió.

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-Daiki, no sé si te has peleado con ellos o no, pero son tus padres. Ellos te extrañan… mucho. Ven conmigo a almorzar con ellos, ¿Sí?

Él me miró… me miró a los ojos al oír eso, sus ojos… lucen demasiado tristes… ¿Qué fue lo que ocurrió entre tú y nuestros padres, Daiki?…

-Tal vez.

Al decir eso, él sonrió.

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No sé por qué… pero su sonrisa, rompió mi corazón. ¿Dije… algo malo?

***

 

 

-Ah… está delicioso, Akane-san. Eres una magnífica cocinera. Me gustaría cocinar así…

Daiki dijo eso al probar el curry que le he preparado… siento cómo me he sonrojado un poco al oír eso.

-Me alegra que te guste tanto mi comida, Daiki. Si quieres, puedo venir a cocinar para ti a diario.

-Me gustaría mucho eso… pero no quiero ser una molestia para ti.

-Tonto, no me molesta. Me gusta mucho cocinar para ti. Además…

Miré fijamente a Daiki.

-Estás muy flaco, Daiki. Necesitas ganar algo de peso. Nee-san se hará cargo de alimentarte, ¿De acuerdo?

-Pero…

Sonreí y miré fijamente a Daiki.

-Nee-san ha dicho que se hará cargo de ti. Y no debes contradecir a tu hermana mayor, Daiki.

Él suspiró, y luego sonrió.

-De acuerdo, pero no a diario. De vez en cuando está bien, ¿Sí?

Hmp… este chico… me lo pone difícil, entiende que yo sólo quiero cuidarte…

-Está bien…

-Gracias por todo, Akane-san. Te estaré siempre agradecido por todo lo que haces por mí… no sé qué sería de mí sin ti.

Me halagas demasiado, Daiki… pero parece que estoy haciendo bien mi labor como hermana mayor…

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Acaricié su cabeza.

-Nee-san cuidará bien de ti… siempre.

Daiki asintió.

-Sí, gracias por eso… Akane-san.

Por favor, Daiki… dime “Nee-san”… aunque sea sólo una vez… te lo ruego.

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