No Pierdas la Esperanza

Volumen 1

Capítulo 4: Te Ayudaré con Todo mí Ser

Parte 1

 

 

Le he dicho a Akane-san que creo que estoy enfermo. Y al oír eso, ella luce… Desesperada.

-¿No es nada grave, verdad? Dime que sólo es un resfriado, dime que sólo es eso…

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Al decir eso, sus ojos se llenan de lágrimas.

-¿Estás bien, verdad? Claro que lo estás… no puede ocurrirte algo malo, claro que no… no otra vez…

Ella al decir eso, niega con su cabeza.

Akane-san… por esta razón no quería decirte esto.

-Estoy bien, Akane-san. Seguramente sólo es algo pasajero. No te preocupes.

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Ella me mira fijamente.

-Claro que es algo pasajero… aún así, me encargaré de que mejores y que siempre estés bien. Lo prometo… prometo que siempre te ayudaré con todo mi ser… esta vez haré bien las cosas… te cuidaré muy bien…

Akane-san me abraza, y se aferra fuertemente a mí. Los demás empleados del restaurante nos observan en silencio, ellos saben bien el por qué ella está actuando de esta manera.

-Todo está bien, Akane-san. No te preocupes, ¿Sí?

Ella no responde.

-¿Akane-san?

Al oír eso, ella me mira… está llorando.

-Claro que me preocupo por ti, y siempre lo haré, tonto… eres mi mejor amigo… y mi hermanito menor, Daiki… no quiero volver a perderte… esta vez prometo ser una buena hermana, así que nunca te alejes de mi lado, y nunca vuelvas a enfermarte… por favor…

Su hermano menor… eso es lo que ella acaba de decir…

Ella vuelve a mirarme.

-Dime, ¿Recuerdas cuando éramos pequeños, y yo te cuidaba cada vez que estabas enfermo? Mamá y papá siempre decían que yo era tu enfermera personal… ¿Lo recuerdas, verdad?…

Akane-san…

Bajé mi mirada… ella me mira fijamente esperando una respuesta, sus ojos están a punto de romper en llanto, lo que ella está esperando escuchar es…

-Sí, claro que lo recuerdo… nunca olvidaría eso, hermana…

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Akane-san sonríe mientras lágrimas caen de sus ojos, y ella vuelve a aferrarse a mí.

-¿Está bien si me quedo en tu casa por unos días, verdad? Te cuidaré… lo prometo…

Asentí a lo que ella dijo.

-Sí, está bien, Akane-san.

Ella sonrió, y volvió a abrazarme.

-Gracias…

Correspondí al abrazo de Akane-san… no puedo abandonarla en este estado, ella es quien más necesita de mi… literalmente.

Obviamente, Akane-san no es mi hermana, no somos familiares. Ella es una chica que he conocido en el trabajo hace cuatro años.

La razón por la que ella dice que soy su hermano, es porque ella realmente cree que soy su hermano menor…

Un año antes de que yo comenzara a trabajar aquí, el hermano menor de Akane-san falleció debido a una enfermedad. Desde que eso ocurrió, ella quedó completamente traumatizada. Huyó de su casa, y fue a vivir a una residencia compartida. Aún tiene contacto con sus padres, pero se niega a regresar a su casa… debido a que ella necesitaba distraerse, comenzó a trabajar aquí. Y unos meses después, me uní al restaurante.

Aún recuerdo claramente cómo fue mi primer día aquí… al comenzar a trabajar, y ver por primera vez a Akane-san, ella rápidamente corrió hacia mí, me abrazó, y comenzó a llorar hasta más no poder. La razón es simple, su hermano menor, y yo, nos parecemos bastante. Al verme, ella pensó que yo era su hermano fallecido, y está convencida de que su hermano milagrosamente se salvó, y que yo soy él… no he podido negárselo… no puedo hacerlo, ya que la estabilidad mental de Akane-san, depende completamente de mi… si yo llegara a decirle que no soy su hermano, no quiero ni siquiera imaginarme cómo reaccionaría ella… sé que es cruel hacerle creer que soy su hermano. Pero… no puedo negárselo… no puedo arrebatarle a su hermano menor…

Así que he decidido, que yo sería su hermano menor, y que la cuidaría siempre. Aunque a decir verdad, ella es quien siempre cuida de mí. Es muy sobre protectora, y cariñosa. Pero entiendo perfectamente el por qué lo hace. No me molesta que ella sea así, ya que realmente la aprecio, y la veo como una hermana mayor. Digamos que ella es la única familia que tengo. Y agradezco mucho por eso…

Akane-san continuaba aferrada a mí, mientras lloraba en silencio.

Acaricié su cabeza.

-Todo está bien, Akane-san. Al terminar de limpiar, vayamos a casa, ¿Sí?

Ella asiente.

-Sí…

***

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Luego de alrededor de una hora, Akane-san y yo llegamos a casa.

-Ah, hace varias semanas que no vengo aquí… debo visitarte más seguido, Daiki.

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Akane-san dice eso al entrar en casa.

-Sabes que puedes venir siempre que quieras, Akane-san.

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-¡Sip! Pero no quiero molestarte, aunque si fuera por mí, me gustaría que viviéramos juntos.

Ella me ha dicho varias veces que podríamos buscar un departamento algo grande y compartirlo juntos.

-Lo sé, Akane-san. Pero sabes que no tengo dinero para pagar un departamento normal… lo único que puedo costear es esto… además, tú vives en la residencia de la universidad.

Al oír eso, ella baja su mirada.

-Yo podría pagar todo…

-No puedo dejar que tú pagues todo, Akane-san. ¿Qué clase de chico sería haciendo que pagues el alquiler completo de un departamento?

Ella me mira.

-No hay problema… después de todo, soy tu hermana mayor. Mi deber es cuidarte y asegurarme de que vivas en buenas condiciones, Daiki. Además no quiero que vivas solo…

Sonreí y miré a Akane-san.

-Soy feliz viviendo aquí, además, ya no estoy solo. Mira.

Señalé a Nya, que se encontraba durmiendo sobre mi cama.

Akane-san miró a Nya, y rápidamente fue hacia donde ella se encontraba, la tomó en sus brazos, y la acarició.

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-¡Tan linda! Es una gatita muy linda, Daiki. Pero…

Ella me mira.

-Daiki, si el casero descubre que tienes una mascota… te correrá de aquí… ¿Estás seguro de esto?

-Es cierto que si descubren que Nya vive aquí, me correrán del departamento. Pero ella se ha encariñado conmigo, no puedo dejarla en la calle… ella sufriría…

Akane-san sonríe al oír eso.

-Eres tan amable… Ese es mi hermanito.

-No es para tanto…

Mi estómago comenzó a hacer ruidos.

Akane-san rió al oírme.

-Parece que tienes hambre. Veamos qué puedo cocinarte.

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Al decir eso, ella se dirigió hacia la cocina, y abrió la nevera.

-No hay nada…

Dijo ella al ver el interior de la nevera.

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Es cierto que no hay nada allí, usualmente ceno rodajas de pan, o sándwiches baratos…

-Lo siento, Akane-san. Olvidé que no había comprado suministros…

Ella permanece en silencio, y revisa la alacena.

Allí tampoco hay comida, Akane-san…

-Espérame unos minutos, Akane-san. Iré a comprar algo para cenar en la tienda.

Al intentar abrir la puerta de para salir del departamento, sentí como Akane-san me detuvo, sosteniendo mi mano.

-Iré yo…

Dijo ella, sosteniendo  mi mano con fuerza.

-Espérame aquí, ¿De acuerdo? Volveré en unos minutos, Daiki.

-No puedo dejar que vayas sola, Akane-san. Ya es tarde.

Ella niega con su cabeza. Luego me mira, y sonríe.

-Deja que tu hermana mayor se encargue de ti, ¿Sí? Te prepararé una deliciosa cena.

Akane-san continúa sonriendo, y acaricia mi cabeza… en ocasiones como esta, ella realmente me trata como a un niño pequeño…

-De acuerdo, Akane-san…

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-Buen chico… volveré en unos minutos.

Aún sonriendo, ella abandona el departamento.

Suspiré, me dirigí hacia mi cama, y me senté.

Me siento mal por Akane-san… ella está tan mal que lo único que puedo hacer por ella, es esto… Muchas veces ella me ha preguntado por qué vivo solo, en vez de con “nuestros” padres. Es algo doloroso para responder, pero tuve que mentir diciéndole: Quise independizarme.
Ella no hizo más preguntas al respecto, pero de vez en cuando dice cosas como: Deberías hablarle a mamá y papá, se pondrán contentos de que les hables.

Akane-san ha hecho tanto por mí durante todos estos años… no puedo dejarla sola sabiendo cómo se encuentra… por eso he decidido ayudarla y estar con ella durante el resto de mi vida.

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