No Pierdas la Esperanza

Volumen 1

Capítulo 3: No te Sobreesfuerces

Parte 3

 

 

Mi cabeza duele… me siento demasiado cansada, y mi cuerpo se siente caliente…

Mis ojos se abrieron, y lo que vi, fue a dos personas a mi lado. Uno de ellos, es Fukui-kun, y la otra persona, es la enfermera de la escuela. ¿Qué hago aquí? ¿Qué ocurrió?…

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Intenté levantarme, pero no siento fuerzas en mi cuerpo.

-Tranquila, no te sobreesfuerces, Sasaki-san. Acabas de despertar, aún estás débil. Me alegro tanto de que hayas despertado… estaba muy preocupado.

Fukui-kun dijo eso con una sonrisa en su rostro… ¿Por qué está él aquí?…

-¿Qué ocurrió?…

Dije eso, y miré a la enfermera.

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-Colapsaste. Eso fue lo que pasó. Tu cuerpo ya no aguantó el cansancio, y te desmayaste, has dormido toda la tarde, Sasaki-san. Fukui-kun te encontró inconsciente en el laboratorio, y te trajo rápidamente hacia aquí. Él estuvo toda la tarde cuidando de ti. Estuvo muy preocupado debido a que tu fiebre no disminuía. No se apartó ni un minuto de tu lado.

Al oír eso, noté como mi rostro se siente caliente… ¿Acaso aún tengo fiebre?… ¿Por qué Fukui-kun cuidó de mí?… No lo entiendo…

Miré a Fukui-kun.

-Muchas gracias… por haber cuidado de mí, Fukui-kun… no debiste haberte molestado…

Él negó con su cabeza.

-No debes agradecer. No podía dejarte allí, Sasaki-san. Y eres mi amiga, claro que te ayudaría y cuidaría de ti al verte así.

Él volvió a sonreír. Ah… mi rostro se siente muy caliente… Lo sabía, la fiebre aún no se ha ido…

Miré a la enfermera.

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-Enfermera… mi cabeza duele, y mi rostro se siente caliente, creo que la fiebre aún no se ha ido…

La enfermera sonrió.

-Tranquila, no tienes fiebre.

¿Eh? Si no es fiebre, entonces… ¿Por qué siento esto?…

Ah… ¿Qué estoy haciendo? No puedo descansar… debo levantarme rápidamente.

Intento levantarme, pero Fukui-kun, rápidamente me detiene.

-No debes levantarte, Sasaki-san.

-No me detengas, Fukui-kun. Debo continuar mi investigación…

Así es… he perdido demasiadas horas de investigación por éste contratiempo.

Fukui-kun niega con su cabeza.

-No. Te ocurrirá lo mismo, debes descansar, descansa por hoy, Sasaki-san.

-No puedo hacer eso… Fukui-kun…

-Sasaki-san. Lo que te ocurrió es muy grave. Tu cuerpo no está en buenas condiciones.

La enfermera dijo eso, y se acercó a mí.

-Mira, estás demasiado delgada, estoy segura de que tienes diez kg menos de lo que deberías pesar. Además de que en tu rostro, se nota demasiado el cansancio. Podrías estar anémica… dime, ¿Cuánto duermes por día?

-Treinta minutos…

Eso es todo lo que duermo por día… intento aprovechar al máximo cada día por la investigación…

-¡¿Sólo treinta minutos?! Sasaki-san, lo recomendable es que duermas de ocho a diez horas por día. No puedes dormir treinta minutos. No descansas nada, por eso tu cuerpo reaccionó de esa manera. No puedes seguir así.

La enfermera luce enfadada…

Bajo mi mirada, y me quedo en silencio.

-Fukui-kun me ha contado el por qué de tu estado actual, pero, debes cuidarte. No puedes seguir así. Podría haberte ocurrido algo peor, lo sabes, ¿No?

Asentí en silencio, aún con la mirada baja.

La enfermera suspira, y luego continúa hablando.

-Debes tomar medicamentos, Sasaki-san. Además de dormir, y comer bien.

-Entiendo…

Respondí a lo que dijo la enfermera.

-Tendré que comunicarle esto a tus padres, Sasaki-san.

-Entiendo…

Les causaré problemas a mis padres… soy una inútil…

Noté una mano en mi hombro, al levantar mi mirada, vi a Fukui-kun sonriendo.

-Sasaki-san. Debes hacer caso de lo que dijo la enfermera, ¿Sí?

-Pero…

Respondí rápidamente.

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-Ya lo había dicho antes, Sasaki-san. Yo te ayudaré con tu investigación. Mientras yo investigue, tú puedes dormir. No es necesario que lleves esta carga tan pesada tú sola. ¿De acuerdo?

-¿Por qué?… ¿Por qué eres tan amable? Sólo soy una desconocida para ti, apenas nos hemos conocido hace unos días, no debería importarte, Fukui-kun…

Así es, esto es lo que realmente pienso… aún ni siquiera entiendo el por qué Fukui-kun me habla…

Él suspiró, y me miró a los ojos.

-Eres mi amiga, Sasaki-san. Quiero ayudarte.

¿Su amiga?… ¿Soy su amiga?… Sinceramente, no sé lo que significa ser amigos…

-¿Amigos?…

Dije eso, mientras lo miraba.

Él asintió, y sonrió. Mi rostro se siente caliente nuevamente.

-Así es, soy tu amigo, Sasaki-san. Por esa razón, permíteme ayudarte. ¿Sí?

Bajé mi mirada.

A decir verdad… estoy agotada… sabía que mi cuerpo ya no soportaría mi rutina diaria… a éste paso, no duraré mucho… además, de que ya no sé qué hacer, por más que busque, no encuentro la cura…

Miré a Fukui-kun.

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Tal vez… con él… pueda hallar la cura… si existe esa posibilidad, aunque sea una probabilidad muy escasa… entonces…

-De acuerdo…

Asentí, y dije eso.

-Me alegra que hayas dicho eso, Sasaki-san.

Él sonrió nuevamente… siento… que la carga que llevaba conmigo… ya no está… me siento, más ligera… y… algo feliz.

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