No Pierdas la Esperanza

Volumen 1

Capítulo 2: El Trabajo de Daiki

Parte 1

 

 

Tengo poco tiempo… seguro llegaré tarde. Perdí la noción del tiempo al hablar con Sasaki-san.

Salí de la escuela, y me dirigí hacia el centro de la ciudad. Caminé por varios minutos, y llegué a un restaurante familiar. Aquí es donde he trabajado los últimos cinco años.

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Al entrar, noté que hay muchos clientes. Una de las meseras se acercó a mí.

-Buenas tardes, Minami-san. Lamento la demora.

Hice una pequeña reverencia al decir eso.

Minami-san negó con su cabeza mientras sonreía.

-Tranquilo, no hay problema. Llegaste justo a tiempo, Daiki.

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Esta chica de cabello negro con cola de caballo es Minami Akane, ambos hemos trabajado aquí desde la secundaria.

-Veo que hoy el restaurante está lleno.

Minami-san asiente.

-Sí, hemos estado muy ocupados todo el día… quiero llegar a casa y dormir.

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Ella suspiró y bajó la mirada. Se nota que está cansada.

-Bueno, puedes descansar un poco, Minami-san. Me haré cargo de los clientes.

-Está bien, descansaré unos minutos, y luego te ayudaré. Muchas gracias, Daiki.

Sonreí, y miré a Minami-san.

-No agradezcas, daré mi mejor esfuerzo.

Luego de unos minutos, ya me había puesto mi uniforme de mesero, así que me dirigí a la cocina, para llevar las órdenes de los clientes.

-Oh, Daiki. ¿Puedes llevar esta orden a la mesa seis?

Uno de los cocineros, Ayusawa-san, dijo eso al verme.

-Claro, no hay problema, Ayusawa-san.

-Muchas gracias, Daiki.

Ayusawa-san me respondió con una sonrisa y volvió a la cocina.

Tomé la orden, y me dirigí a la mesa seis, en la cual se encontraban unas clientas regulares de nuestro restaurante, todas son amas de casa, pasan mucho tiempo aquí.

-Disculpen la demora señoritas, aquí está su orden.

Con una sonrisa en mi rostro, coloqué la orden en la mesa.

Las mujeres sonríen al verme, y hablan.

-No te disculpes, Fukui-kun, no has tardado nada.

-Es bueno volver a verte, Fukui-kun. ¿Por qué no te quedas hablando unos minutos con nosotras?

Ah, ellas siempre quieren que me quede a hablar, algunas veces lo hago, aunque hoy el restaurante está lleno, así que no tengo tiempo para eso.

-Lo siento… como pueden ver, el restaurante está lleno de clientes, y tenemos poco personal, será para la próxima, señoritas.

Una de las mujeres hace un puchero al escuchar eso.

-Jo… hemos venido a verte y no tienes tiempo para nosotras, Fukui-kun. No es justo…

-Ya, ya, no es su culpa, está ocupado con su trabajo.

La mujer que dijo eso, me mira y guiña un ojo.

-La próxima vez, hazte un tiempo para jugar con nosotras, Fukui-kun.

Jugar con ellas… estando casadas, no deberían decirle eso a un chico…

-De acuerdo… muchas gracias por siempre elegir nuestro restaurante, que disfruten su comida.

Hice una reverencia, y me dirigí hacia otra mesa para tomar la orden.

Las que se encontraban en la mesa, son unas chicas de mi preparatoria, estoy seguro de que ellas son de segundo año.

Sonreí, y les hablé.

-Oh, son ustedes, muchas gracias por siempre elegir nuestro restaurante, señoritas.

Las tres chicas se sonrojaron y sonrieron.

-Claro que siempre elegiremos este restaurante, es nuestro favorito.

Oh, ¿Somos tan famosos?

-No sabía que les gustara tanto nuestra comida. Tal vez deba decirles eso a los cocineros.

Las chicas negaron con sus cabezas.

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-Jo, no es por eso que venimos, senpai.

-Así es, ¡Venimos a ver a nuestro querido Fukui-senpai!

¿Querido Fukui-senpai?…

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-Bueno… no sé qué decir… ¿Gracias?

Una de ellas se acercó a mí.

-¡Senpai! ¿Saldrías con nosotras luego de su trabajo?

Estas chicas siempre me invitan a salir…

-Lo siento, siempre salgo tarde del trabajo, y mañana debemos ir a la preparatoria.

-Será solo por un ratito… una hora, no, ¡Sólo por media hora, Senpai!

Son insistentes…

Negué con mi cabeza y sonreí.

-Todas ustedes son unas chicas muy bonitas, no sería bueno para ustedes estar en las calles durante la noche, no quiero que les ocurra algo malo.

Las tres chicas se sonrojaron al escucharme decir eso.

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-Senpai… se preocupa por nosotras…

-Claro que me preocupo por ustedes, son mis queridas Kouhais. Me sentiría culpable si algo les ocurre por estar esperándome tan tarde.

Así es, si algo les ocurriera a estas chicas por esperarme fuera del restaurante durante la noche, sería mi culpa. Y nunca me lo perdonaría…

-¡Pero no sería tu culpa, Senpai!

-Así es, nosotras sólo queremos pasar tiempo contigo, Senpai.

-¡Prometo que nos cuidaremos mucho!

Estas chicas… ¿Por qué son tan insistentes?

Negué con mi cabeza nuevamente.

-He dicho que no, señoritas. Si quieren hablarme, pueden hacerlo cada vez que vengan aquí, o también podemos hablar en la preparatoria. No hay necesidad de que esperen tanto, y se queden hasta muy tarde, sólo para hablarme.

Las tres chicas bajaron su mirada al oír eso, parecen decepcionadas…

-Pero…

Una de ellas trató de decir algo, parece que no se rendirán.

Suspiré, y luego sonreí.

-Hagamos esto, ustedes quieren hablar conmigo, ¿Verdad? Si quieren, puedo darles mi número de teléfono. Así estaremos en contacto, aunque no vengan aquí.

La mirada de las chicas se iluminó, sonrieron de felicidad, y gritaron.

-¡Claro que sí!

Les di mi número a las chicas, y ellas enviaron mensajes para que guarde sus números.

-¡Muchas gracias, Senpai!

-No te molesta si te envío mensajes todos los días, ¿Verdad?

-Claro que no me molesta, por esa razón, les he dado mi número.

Sonrío al decir eso.

-¡Senpai! ¿Podría tomarse una foto con nosotras?

-¡Yo también quiero una foto!

-¡Y yo!

Asentí con una sonrisa.

-Claro que sí.

Las chicas vuelven a sonreír. Me acerco a ellas, y las tres toman varias fotos con sus celulares.

-¡Kya, Una foto con Fukui-senpai!

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-¡La atesoraré por el resto de mi vida!

-¡Será mi fondo de pantalla!

No es para tanto… sólo es una foto, chicas…

***

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Luego de unos minutos, he atendido a todos los clientes presentes, así que me dirigí hacia la entrada, para esperar a nuevos clientes. En la entrada se encontraba Minami-san.

Minami-san me mira fijamente.

-¿Qué ocurre, Minami-san?

-Siempre eres tan popular con las chicas… Incluso las amas de casa que están casadas vienen a verte. Fíjate bien, casi todos los clientes son mujeres. Eres un ligón, Daiki.

No es que yo haya pedido ser así, ¿Sabes?

-No es para tanto…

Minami-san suspiró.

-Claro que sí. Muchas de las clientas habituales, se niegan a ser atendidas por otros meseros, ellas quieren que tú las atiendas, dicen que son TUS clientas. Eso es un problema.

-Lo siento… no es mi intención causarles problemas, Minami-san….

-Tranquilo, no te estoy regañando. Hm… pienso que si trabajaras en un host club, serías millonario. Harías buen dinero.

-Lo he pensado, pero no quiero trabajar así. Me gusta trabajar aquí. Me he acostumbrado a este lugar, y he hecho buenas amistades.

Minami-san sonríe al oír eso.

-Me alegra que hayas dicho eso. Aunque es cierto que eres un ligón. Incluso has ligado con varias de tus compañeras de trabajo, ¿Sabes?

Suspiré al oír eso.

-No es mi intención, Minami-san.

-Lo sé, lo sé. Sólo eres amable. Pero, ¿Por qué no sales con alguna de las chicas con las que ligaste?

¿Salir con alguien? No puedo, no funcionaría. No tengo nada de tiempo libre,  ni dinero.

-Sabes que no puedo hacerlo, ninguna chica soportaría estar conmigo, Minami-san.

-Eso no es cierto.

Minami-san me mira fijamente, ¿Acaso he dicho algo malo?

-¿A qué te refieres, Minami-san?

-Dime, ¿Qué dirías si te pido que salgas conmigo?

Quedé completamente sorprendido al oír lo que dijo Minami-san. ¿Salir con ella?

-¿Eh? ¿Salir contigo, Minami-san?

Ella asiente.

-Así es, nos conocemos hace muchos años, y yo cuidaría bien de ti. Así que, ¿Por qué no comenzamos a salir?

¿Lo dice en serio? Acaso… ¿Le gusto?

-Pero… ¿Acaso te gusto, Minami-san?

Ella vuelve a mirarme fijamente.

-¿Qué dirías, si mi respuesta es un “Sí”?

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Me sonrojo al oír eso.

-Esto…

Minami-san comienza a reír.

-Lo siento, lo siento. Caíste completamente en mi broma. Se me pasó la mano.

¿Eh? ¿Sólo fue una broma?

Suspiré.

-Creí que lo decías en serio, no me asustes así, Minami-san. No debes jugar con el corazón de un chico de esa manera…

Minami-san seca sus lágrimas que salieron debido a lo mucho que rió.

-Lo siento, sólo quería molestarte un poquito.

-Está bien, lo de recién fue todo mentira, ¿Verdad?

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Ella asiente.

-Por supuesto, para mí eres un querido amigo, ¡Daiki!

Sonrío, y asiento.

-Lo mismo digo, Akane-san.

Ella bajó su mirada, y estuvo en silencio por unos minutos.

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