Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 4

Capítulo 4: Las Candidatas al Trono y sus Caballeros

Parte 7

 

 

Subaru deambuló en un corredor afuera de la cámara, completamente sin rumbo.

No recordaba mucho después de humillarse a sí mismo ante Emilia y la gran audiencia. Todo lo que recordaba era que el capitán de los caballeros había permitido su partida y había dejado su destino en manos de Emilia.




Habría sido equivocado decir que él estaba allí porque no le quería causar más problemas a Emilia. La razón del por qué había huido, incluso después de que había ido en contra de sus instrucciones al llegar al palacio en primer lugar, era mucho más simple.

…Ya no podía soportar más los ojos fríos de Emilia.

Subaru se estaba reprendiendo mentalmente mientras el guardia, quien lo había escoltado a la sala de espera en el castillo, le daba una mirada de preocupación.

— ¿Algo sucedió?

Él no había visto la humillación de Subaru ya que estaba fuera de las enormes puertas dobles. Además, su rostro mostraba respeto hacia alguien, quien él creía, estar involucrado con una de las candidatas reales.




— No…es nada. Lamento causarte problemas en medio de un trabajo tan importante.

— No importa. Dentro de la sala del trono, están decidiendo el futuro de toda la nación. Incluso si no estoy calificado de estar adentro, me siento orgulloso de sólo estar a un lado.

La ironía de las palabras, habladas con una voz clara, dejaron a Subaru con una molestia incómoda. Aquí estaba un chico lleno de orgullo por lo que estaba haciendo a las orillas de la selección del próximo rey.

¿Qué hay de Subaru? ¿Podría estar orgulloso de lo que había hecho?

Nadie lo estaría. Y la única persona quien él quería que reconociese su esfuerzo lo había rechazado.

― …

Incapaz de quedarse quieto, Subaru desplazó su mirada cuando notó súbitamente un disturbio al final del corredor. Justo cuando giró su cabeza para mirar, un guardia apareció, aparentemente en apuro.

— ¡Perdón, despejen el camino! Hemos capturado a un intruso. ¡Necesitamos órdenes del capitán!

— ¡Espere, todavía estamos en medio de la conferencia! Contenga al intruso en el cuartel hasta…

— Las circunstancias no nos permiten hacer eso. ¡¡De cualquier forma, no podemos hacer una decisión por nosotros mismos!!

Ignorando las urgencias de su camarada, el guardia gritó en el corredor. Varios hombres estaban arrastrando al intruso quien se había escabullido en el castillo.

Subaru, preguntándose qué era tan mal para que necesitasen interrumpir la selección real, miró al intruso. Luego…

Un remordimiento aún más fuerte despertó en Subaru Natsuki.

― ¿…Ah?

Observó estupefacto mientras cuatro hombres arrastraban a un hombre por sus manos y pies, intentando moverse desesperadamente hacia delante con un anciano calvo que Subaru conocía muy bien.

Era el Anciano Rom, quien no tenía nada que hacer aquí en absoluto.

― …

Le había dejado un mensaje en el puesto del vendedor de frutas diciendo que esperase. Qué estaba haciendo el Anciano Rom aquí…

La mente de Subaru se quedó en blanco, pero entonces, por una vez, encontró de inmediato la respuesta para su pregunta.

— Es-espera… No me digas, él me…

Me siguió. Al comienzo, Subaru dudó de sí mismo, pero luego, lo invadió la certeza.

Si el Anciano Rom había intentado escabullirse en el castillo aquí y ahora, el detonante no habría sido más que el mensaje que Subaru le había dejado en Cadmon. El astuto anciano había deducido que Subaru tenía una razón para pensar que Felt estaba en el palacio real. Y había intentado entrar por cualquier medio.




Sin duda alguna, la propia torpeza del Anciano Rom lo había conducido a su descubrimiento y captura. Pero Subaru era el único quien había producido tal resultado. Subaru sabía cuán preciosa era Felt para el Anciano Rom. Debió haber sabido que Rom perdería la cabeza por ello…

― ¡…!

Los guardias pasaron ante sus ojos. Al momento en que despertó, el Anciano Rom ya estaba muy lejos. Subaru se congeló en su lugar, observándolos irse en silencio.

Si les hablaba a los guardias aquí y ahora, les podría explicar quién era el Anciano Rom. Pero eso también significaba admitir que Subaru estaba conectado con el intruso quien había intentado entrar ilegalmente al palacio.

No terminaría sólo con Subaru. Y sólo haría la carga más pesada para Emilia.

Eso fue todo lo que consiguió antes de hacer una doble toma mental.

Cuando consideró la posibilidad de dejar al Anciano Rom pudrirse, usando a Emilia como la razón del por qué, se sintió sucio.

— ¡Hey, espera un…!

Subaru gritó para detenerlos, pero un grito mal hablado enterró sus palabras. Tranquilamente, sus ojos se abrieron mientras se daba cuenta del torrente de insultos que le decía el Anciano Rom.

— ¡Ha! ¡Los nobles de alto-pode’ tienen un gusto horrible! ¡¿Es un captivo, anciano y tonto, algo interesante que mirar?! ¡Si se va a reír, ríase, jovenzuelo de mente sucia!

El Anciano Rom, mientras observaba a Subaru contener su respiración, hizo una mueca asquerosa con su rostro magullado.

— ¡Si quiere mirar, échele un buen vistazo a este sucio anciano de los barrios bajos!

Uno de los guardias, ofendido por las palabras rudas del intruso hacia Subaru, un VIP, sacudió su puño en castigo.

— ¡…Vigila, tu, lengua!

— ¡Ugh!

Subaru se opuso, ― ¡Espere, por favor! ¡No hay necesidad de ir tan lej…!

Rom replicó, ― Eres un joven muy amable. Hey, ¿qué creen, caballeros? Su amado maestro les está dando una orden. ¿Por qué no sólo agitan sus colas y hacen lo que…? ¡Ugh!

— ¡¿No has dicho suficiente, vagabundo?!

Los caballeros respondieron al continuo abuso verbal del Anciano Romo con unos ataques aún más fuertes que antes.

Por un momento, la mirada del chico se encontró con la de Rom, y Subaru comprendió su intención.

—Incluso en ese lugar, el Anciano Rom lo estaba cubriendo ya que, si Subaru decía mucho, sólo pondría a Subaru en una posición peor.

— …No te metas, jovenzuelo.

El murmullo, leve y casi audible, fue seguido por insultos como los de antes para el beneficio de los guardias. Sólo Subaru se dio cuenta del verdadero significado de las palabras de Rom.

Y esa frase dejó una cicatriz muy profunda en Subaru.

Subaru había tendido su mano, sólo para ser rechazado, su ayuda negada, justo como en la cámara. Sin importar qué intentase hacer, la persona en cuestión no necesitaba, o quería, su ayuda.

― …

Subaru quedó en silencio. Los guardias saludaron, arrastrando al Anciano Rom con ellos de nuevo. Su destino, la sala del trono, la cual yacía adelante. Se preguntó qué tipo de trato recibiría Rom en la selección real.

Sacudió su cabeza, dejando a un lado las imágenes. Rom tenía una mayor probabilidad de perdón sin que Subaru abriese su gran boca. Por otra parte, había tres personas presentes que lo conocían, con prácticamente un familiar. Nada malo le sucedería.

Probablemente nada. Definitivamente casi nada. Su juicio no debería estar mal, pero…

— ¿Para qué…estoy haciendo esto…?

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