Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 4

Capítulo 4: Las Candidatas al Trono y sus Caballeros

Parte 4

 

 

Anastasia sonrió cálidamente.

— Si esperan que sea tan intensa como las otras dos, estoy en problemas. Dudo que me quieran ver tan emotiva, así que supongo que no tengo ningún truco.




Su comportamiento y sonrisa agradable relajaron un poco la tensión de la habitación.

— Entonces ahora, Yo…Anastasia Hoshin…hablaré un poco. Espero que perdonen mi indiscreción, ya que soy una forastera y todo.

Julius acarició la parte delantera de su cabello con un movimiento innecesariamente pulido para llamar la atención.

— Soy el caballero de la Dama Anastasia, Julius Juukulius. Por favor sean gentiles con ella.

Subaru finalmente razonó que el discurso sobre su “truco” era una broma de alto nivel. Pero lo que no se podía sacar de la cabeza era el contraste en el acento de Anastasia. Aparentemente, Subaru no fue el único en darse cuenta, ya que Miklotov preguntó…




— Con ese acento peculiar, ¿eres una nativa de Kararagi?

— Exacto. Nací en Kararagi, en la clase más baja de la Liga de las Ciudades de Libre Comercio. Los ojos de Miklotov se entrecerraron un poco tras oír eso.




— Mmmm. La clase más baja ¿…entonces cuál es tu conexión con Lugunica?

Si la clase más baja significaba la misma cosa que era en Lugunica, Anastasia nació como plebeya. Dependiendo del significado del término, podría implicar algo incluso más bajo.

— Nací en la clase más baja, pero ahora tengo una apropiada mansión en la ciudad. Tengo tiendas en una multitud de ciudades… Así fue como me impuse en Lugunica.

Julius añadió, ― Ella sirve como la presidenta de la Compañía Hoshin, la compañía más influyente de Kararagi. Por muchos años, esta posición en su nación fue ocupada por la Compañía Industrial Lushika, pero gracias a que la Dama Anastasia es un genio de los negocios, fue reconstituida bajo un nuevo nombre, la Compañía Hoshin.

Yaciendo al lado de Julius, las cejas de Anastasia se levantaron, como si estuviese un poco avergonzada.

Si la declaración de Julius se podía tomar como un hecho, entonces el pronunciamiento de Anastasia había sido muy humilde con sus hazañas. Julius continuó…

— Acompañado de su vasta expansión por Kararagi, su expansión también tomó lugar en Lugunica. Ese fue el ímpetu de mi primer encuentro con la Dama Anastasia.

Miklotov replicó, ― Mmmm. Así que, a pesar de haber nacido con orígenes plebeyos, se estableció por cuenta propia como una brillante joven comerciante… Debo decir, esto me recuerda a las historias del mismísimo fundador de Kararagi.

Mientras los labios de Miklotov se curvaban hacia arriba, Anastasia aplaudió, y sus ojos brillaron.

— Sí, exacto. Siempre admiré a ese hombre, Hoshin de los Desechos. Cuando el momento llegó, y pude establecer mi nombre familiar como una comerciante, decidí adoptar el nombre Hoshin en su honor.

Miklotov elogió el espíritu de Anastasia.

— Hoshin es el nombre de un gran hombre conocido por todo el continente, reverberando desde la antigüedad hasta el presente. Para nombrarte a ti misma de esa manera… Ya veo, una exhibición esplendida de espíritu.

Incluso Subaru había escuchado de Hoshin de los Desechos. Si recordaba correctamente, el hombre era el personaje principal de una de las baladas cantadas en este mundo.

Anastasia continuó, ― Una de las grandes cosas sobre Kararagi es cómo le dio, a una chica como yo, una oportunidad. Resultó ser que yo tenía una verdadera habilidad para oler la esencia del oro, y también es divertido.

Subaru vio que esas declaraciones estaban creando un revuelo considerable alrededor. Juzgando sólo por las apariencias, Anastasia era más joven que él. Dada su edad y la reacción alrededor de él, aparentemente tenía una reputación monstruosa en el mundo de los negocios.

Julius remarcó, ― El don para los negocios de la Dama Anastasia es un regalo divino… No es una exageración decir que ella rivaliza con el mismo Hoshin. Mi falta de habilidad en esta área me da envidia de ella.

El ademán retórico de Julius provocó un cabeceo generoso por parte de Miklotov.

— Oh mi, ella debe ser algo para hacer que ‘El Mejor de los Caballeros’ alardee así de ella.

Pero Subaru, incapaz de aceptar esa última sentencia, le preguntó al hombre al lado de él…

— ¿Escuché mal? ¿Lo acabó de llamar ‘El Mejor de los Caballeros’?

Reinhard contestó la pregunta de Subaru de manera práctica…

— Es así como lo llaman. Entre los Caballeros de la Guardia Real del Reino de Lugunica, Julius es sólo segundo a Marcus, el capitán de la guardia. Hay un vice-capitán, pero es una posición ceremonial que existe sólo en nombre, así que es mejor pensar que está vació. En habilidad con una espada, manejo de mana, linaje, y hazañas, Julius cumple todos los requisitos de un caballero y es segundo de nadie. Él es, sin duda alguna, digno de ser llamado ‘El Mejor de los Caballeros’.

— Pero cuando las personas en la capital hablan sobre el ‘caballero entre caballeros’, hablan de ti, ¿no? Eres bastante conocido, además nunca lo niegas, ¿cierto?

— Los requisitos para ese apodo son algo diferentes. Seguramente, en términos de fuerza con sólo la espada, soy más fuerte que Julius, todavía no he encontrado a alguien más fuerte que yo.

Justo así, él se declaraba el más poderoso de todos.

Subaru no estaba seguro cómo responder a eso, pero Reinhard no estaba alardeando. En todo caso, sus ojos estaban llenos de envidia, y sus labios apretados.

La forma en que Reinhard parecía acorralado dejó a Subaru preguntándose qué hacer, pero, rápidamente, el debate procedió con algo que no se podía ignorar.

Miklotov dijo, ― Está claro que las relaciones entre maestro y sirviente están muy bien. Mmmm. Dama Anastasia, hay algo que deseo preguntar. …Eres una nativa de Kararagi. ¿Cuál es el propósito de querer ser rey?

— Ahh, así que mi lugar de nacimiento en verdad te molesta, ¿no?

Era un tema natural que mencionar. Las naciones existían en este mundo, también, significando que fronteras existían entre estados y personas. Subaru no sabía cuán altas eran las barreras, pero incluso en un estado de emergencia, el trono de tu propio reino no era algo para entregarle a un visitante de otra nación tan a la ligera. Toda la cámara contuvo su respiración mientras Anastasia, rodeada por la tensión, sonreía con amargura.

— Todos tienen expectativas muy altas, me hacen poner nerviosa. Desafortunadamente, no tengo ideales tan altos como la Señorita Crusch, o la confianza de la Señorita Priscilla.

— Seguramente no estás diciendo que… ¿la Gema del Dragón respondió hacia ti por pura casualidad?

Frente a la pregunta de Miklotov, Anastasia sacó su lengua y replicó casualmente.

— Ah-ha-ha, si fuese así, incluso yo no mostraría mi caso en este lugar. Por supuesto que tengo una meta. …Como pueden ver, en realidad soy bastante codiciosa.

Esa declaración, una tan inesperada, hizo que la mayoría de los presentes dudasen de sus oídos.

— Creo que he sido más codiciosa de lo normal desde pequeña. La razón del por qué me convertí en una comerciante de primer nivel con una nariz en busca de oro fue debido a que quería más que todos.

— ¿Quieres más?




— Como una criada en la primera compañía que trabajé, le hice un par de sugerencias al dueño y fueron grandes éxitos, así que me involucré en tratos más y más grandes, y pronto, ya estaba viviendo tan bien que olvidé que era estar en la clase baja. Debió ser divertido, pero descubrí que no estaba libre. Estaba incluso menos libre que antes.

Anastasia, contando con los dedos los escalones que había escalado, sacudió su cabeza.

— …Mmmm. ¿Y por qué fue eso?-Preguntó Miklotov.

— Esa es la parte aterradora de la codicia. Entre más tienes, más quieres. ‘Quiero eso, quiero aquello’. No es suficiente. Nunca es suficiente…y fue entonces cuando me di cuenta.

Anastasia sonrió mientras apuntaba hacia sus pies. Era obvio que era lo que indicaba…el palacio en sí.




— Soy codiciosa, así que quiero todo a mi alrededor. Pero todavía no estoy satisfecha. No sé qué se necesita para lograrlo. Así que quiero un país para mí.

— ¿Estás diciendo que quieres este reino para pesar tu codicia?

Anastasia contestó a la reprimenda de Miklotov con una sonrisa robusta.

— Hey, si eso rompe mi báscula en pedazos, que la rompa. Estaré realmente feliz si quedó llena y completamente satisfecha.

En otras palabras, estaba anunciando que ella buscaba el trono real por pura avaricia.

— Pero si tener mis manos en el reino no es suficiente… Probablemente utilice este país como un impulso para conseguir incluso más.

— ¿Y en qué se convertirá el reino si lo obtienes? Ya que no tiene valor para ti.

— Lo dije, ¿no? Soy codiciosa. Una vez algo es mío, es mío a pesar de las dificultades. Y si consigo un anhelo incluso más fuerte, usaré lo que sea que tenga para satisfacerlo. Mi vida en Kararagi, la Compañía Hoshi, y todas las personas quienes trabajan allí. Todos son parte de mi carrera hacia el cumplimiento. Nunca los desecharía. Así que…

Anastasia barría con sus ojos los rostros de todas las personas en la cámara.

— ¿…Qué tal si sólo se relajan y se convierten míos?

Miró a través de la cámara con la misma sonrisa gentil y cálida que tenía al inicio.

Su forma de pensar fue fundada por su deseo, pero eso hacía su argumento muy simple. Ella quería el trono por deseo propio, y, desde el día que fuese suyo, trabajaría incansablemente por la prosperidad del reino. No lo desecharía, dado que su personalidad demandaba que ella tenía que hacer todo lo que podía para convertirlo en algo más y más grande que antes. Ese era su mensaje.

— Mmmm. Dama Anastasia de seguro ha expuesto su declaración lo suficiente. ¿Tienes algo más que añadir, Sir Julius?

Con el discurso de su maestro finalizado, era momento para que el vasallo hiciese su caso. Ambos habían discutido de antemano sobre la aptitud de Anastasia para ser rey, pero Julius dio un paso adelante y señaló a Anastasia con su mano mientras decía…

— La Dama Anastasia utilizó la palabra codicia para expresar sus deseos, pero poniéndolo de otra manera, esto revela cuán profunda es la emoción detrás de su ambición. Por otra parte, desde un punto de vista de negocios, ella es capaz de hacer cualquier decisión sin incluir lo emocional, una cualidad indispensable para un estadista.

— Mmmm. Cierto, es como dices.

— Además, como declaré antes, la Dama Anastasia es una mujer de negocios brillante…algo que este reino necesita desesperadamente. Repito, choques severos con naciones vecinas…en particular, escaramuzas con el Imperio…han drenado nuestros cofres; con la gran hambruna del año pasado, las finanzas del Reino de Lugunica están en un estado precario.

Varios rostros se tornaron rojos mientras que Julius tocaba abruptamente la ropa sucia de la nación.

— Creo que tales detalles no deberían divulgarse fácilmente en un lugar público, Sir Julius.

— La importancia de la reconstrucción financiera para la nación ha sido conocimiento común desde hace varias décadas. No siento ninguna razón de ocultarlo de aquellos reunidos aquí. ¿No creen que la razón del por qué los asuntos de la nación se han estancado es debido a que hemos apartado nuestros ojos de este difícil estado financiero por mucho tiempo?

— ¿Así que un mero caballero habla con nosotros sobre asuntos políticos más allá de su alcance…?

— Es cierto. Esos asuntos afectarán muy poco la Casa de Juukulius. Incluso si apartamos nuestros ojos, seguramente no será algo irreversible para mi generación. Sin embargo, incluso si mi casa emerge ilesa, no puedo ignorar el hecho de que el trono, al cual sirvo, caiga en angustia.

Con las venas brotando de las frentes en el Concejo de Ancianos, Julius miró de nuevo a Anastasia.

— Sin embargo, la Compañía Hoshin nos ha conectado con la extrema prosperidad disfrutada en Kararagi, trayendo aire fresco a Lugunica. Yo mismo he visto que la Dama Anastasia es digna de ser rey si continuamos en este camino. ¿No llaman esto destino?

Tal vez Julius había sido vencido por su fervor, ya que su tono se levantó y sus palabras se aceleraron.




— Si el Cielo elige al rey, entonces ha elegido a la Dama Anastasia. Yo, devoto a la Familia Real, tras haberle jurado mi lealtad al reino, aquí declaro que la Dama Anastasia es digna del trono. …Gracias por prestarme sus oídos.

Julius se comportó como un expositor mientras que resumía su discurso hacia la audiencia. Aquellos que atendían, hipnotizados por su aura, parecían regresar a sus sentidos mientras que miraban al maestro y vasallo. Aun así, incluso entonces, la expresión calmada de Marcus no fluctuó.

— Sir Julius, ¿podría juzgar que esto es suficiente?




Julius, acostumbrado probablemente a la actitud de su oficial superior, declaró…

— Sí, muchas gracias.

Y regresó al lado de Anastasia. ― Estuviste esplendida, Dama Anastasia. De hecho, es un lugar como éste en donde tu flor realmente florecerá.

— Sí, sí, eres muy gentil. Sheesh, no necesito que lo digas. Es embarazoso.

Una Anastasia con su rostro rojo se ventiló a sí misma con una mano mientras regresaba con Julius hacia las otras candidatas. Ahora que la campaña de la tercera candidata había afirmado su declaración, la siguiente en línea era…

Después de un silencio breve, Marcus llamó el nombre de la chica con cabello plateado quien había permanecido en silencio hasta este punto.




— Entonces, la siguiente candidata…Dama Emilia.

Ella era la única candidata que carecía de caballero. Después de que su nombre fue llamado, levantó su cabeza. Desde un lado, Subaru podía ver la preocupación en su hermoso y pálido rostro, pero, con una mirada de fuerte determinación, Emilia respondió.

— Sí

Dio un paso adelante. Su parte en la selección real ahora había empezado.

— Ahí fue cuando Subaru Natsuki tuvo un pensamiento.

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