Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 4

Capítulo 4: Las Candidatas al Trono y sus Caballeros

Parte 3

 

 

Sin duda alguna, Priscilla cortó la inquietud que gobernaba la cámara con una voz agotada.

— Qué comentario tan aburrido e insignificante. Estoy tan acostumbrada a ellos que incluso no sirven como una canción de cuna.




Obviamente, se estaba refiriendo a la reacción hacia ella momentos antes, incluyendo los comentarios bulliciosos que la llamaban la Novia Sangrienta. Priscilla no se molestó por ello, o hizo el intento de refutarlos.

Seguido de la declaración de Priscilla, Miklotov interrumpió inquisitivamente.

— Esto ha estado en mi mente desde hace tiempo. Bariel… ¿Como el Sr. Lyp Bariel? Mmm. Ahora que lo pienso, no he visto ninguna señal del Sr. Lyp. ¿Dónde está…?

— Ese anciano pervertido se volvió senil hace medio año. Permaneció incapaz de decir la diferencia entre sueño y realidad, y falleció hace pocos días.

— ¿Qué? ¿El Sr. Lyp ha…? Mmmm. Dama Priscilla, ¿entonces cuál es tu relación con el Sr. Lyp?




Con Miklotov expresando sorpresa, Priscilla comentó tranquilamente la muerte de su compañero.

— Supongo que me hace su viuda. Apenas me tocó con un dedo, así que nuestra relación es, bastante literal, sólo en nombre.

Al comentó prontamente, ― Princesa, ¿no es un poco rudo ponerlo de esa manera?

Priscilla no le prestó atención, barriendo a la multitud con su mirada, como si estuviese desafiando a alguien a quejarse.

— Una muerte sin sentido al final de una vida sin valor. Si la vida de ese anciano tuvo algún significado en algún momento, fue cuando me transfirió todo su estado. De acuerdo a ello, la Casa de Bariel es mía.

Su mirada sólo incrementó el descontento en el salón, pero nadie presentó una objeción. Incluso Rickert, quien había protestado contra Crusch con tanta vehemencia, carecía aparentemente del coraje para entrar en una guerra de palabras con un oponente inmune a la lógica. Y así, Miklotov replicó…

— Mmm. Ahora entiendo. Ya que el Sr. Lyp fue un conocido de muchos años, lamento oír sobre su fallecimiento… Pero veo que tu declaración está en tierra firme, Dama Priscilla.




— Pero por supuesto.

Mientras Priscilla asentía arrogantemente, Miklotov transfirió la conversación hacia el vasallo al lado de ella.

— Aunque me gustaría presionar por más detalles, ¿el caballero al lado tuyo tiene algo que añadir?

— Aahhh… Ah, ¿yo?

El bostezo de Al hizo un trabajo esplendido al atraer todo el antagonismo hacia él. Era como si el sirviente estuviese enfriando la ira que su maestro había traído a la sala.

— Sí, tú. Tu atuendo es bastante inusual. No te he visto entre los Caballeros de la Guardia Real… ¿y ese casco?

— Oh, ¿lo puedes notar? Este fue hecho en el sur de Volakia. Fue bastante problemático sacarlo de allí. Es resistente, así que lo utilizan por bastante tiempo. Además, se ve genial, así que es muy importante.

— ¿El Imperio de Volakia…? Entonces no está asignado entre los Caballeros de la Guardia Real.

— Ya corté toda conexión con Volakia. Ahora soy un viajero quien va con la corriente… Así que por favor, sólo llámeme Al. Además, parece estar enojado de que no esté mostrado mi rostro… ¿me da un momento?

La profusión de declaraciones rudas de Al atrajo incluso más miradas penetrantes. Bajo tanta atención, Al deslizó su única mano bajo el mentón de su casco y comenzó a levantarlo.

— ¡Urk…!

Inesperadamente, alguien dejó salir un grito mientras que el casco se elevaba al nivel de la boca. Era difícil culparlo por ello. Después de todo, la parte visible del rostro de Al estaba cubierta con cicatrices viejas de quemaduras, cortes, y tal vez otras fuentes.




No era una exageración decir que sus cicatrices eran diez veces peores que las de Subaru.

— Como pueden ver, mi rostro es una escena espantosa. Por eso espero que me permitan la descortesía de mantener mi rostro cubierto en frente de todos.

Marcus interrumpió.




— Esto podía ser una descortesía incluso más grande… Si provienes de Volakia con tales heridas, ¿por coincidencia fuiste un Esclavo de la Espada?

— Hehhhh, ese el capitán de los caballeros. Ese Imperio le gusta mantener sus secretos, pero aparentemente sabes una o dos cosas sobre las partes más oscuras de él. Sí, fui un Esclavo de la Espada, un veterano de diez años.

Murmullos se propagaron en la cámara de nuevo, mientras el término Esclavo de la Espada era repetido en los labios de muchos caballeros. Por las palabras que forman el compuesto, parecía significar “un esclavo que empuña la espada”.

— ¿Entonces supongo que estuviste en una batalla o dos?

— Ese es el número, bro. Me equivoqué cuando era joven y perdí un brazo de esa manera, como puedes ver.

Al, jugando como siempre al tonto, no se inmutó al discutir sus experiencias espantosas. Por su parte, aquellos quienes lo había mirado con hostilidad antes, ahora estaba aturdidos.

Pero Subaru estaba aún más aturdido que el resto.

En el carruaje del dragón, Al no había hablado mucho sobre su propio cuerpo. Minimizó la causa de la pérdida de su otro brazo y esquivó el asunto de su casco. Pero Subaru también había estado evadiendo subconscientemente ese tema. Después de todo, justo como él, Al había sido convocado de otro mundo
–en otras palabras, sus experiencias eran muy cercanas a la de Subaru. Perder un brazo, tener su rostro lleno de heridas hasta el punto en que no podría mostrárselas a alguien más –ese era un futuro que Subaru, con incontables cicatrices ya talladas en su cuerpo, se podría encontrar consigo mismo.

Si el escalofrío recorriendo su espina era alguna indicación, Subaru nunca sería capaz de soportarlo.

Miklotov habló de nuevo.

— Mmmm. Procedente del Imperio de Volakia… ¿Es por eso que estás al lado de la Dama Priscilla?

Priscilla replicó, ― En absoluto. Es el resultado de un pequeño juego mío. Desde el comienzo, yo convirtiéndome en rey será tan bueno como la divina providencia. Y el resultado será el mismo sin importar quien sea mi vasallo. Así que, soy libre de elegir al vasallo que quiera. Como una obra maestra, este hombre es lo suficientemente divertido y algo más.

— ¿Entonces cómo lo seleccionaste?

— ¿Qué, quieres saber? –Lo vi en un concurso de culturismo que tuvo lugar en mi estado, y al ganador se le ofreció el trabajo de ser mi vasallo. Fue una vista fascinante.




Priscilla le envió una mirada rica de significado a Al mientras que le replicaba a Miklotov.

— Mmmm, ya veo. Así que él fue el ganador del concurso…

Al lo corrigió, ― Nah, no gané. La vida no es lo suficientemente amable para dejar que un chico armado venza a una manada de culturistas fornidos. Tuve suerte de quedar entre los cinco primeros en la ceremonia de victoria.

El rostro de Miklotov exhibió sorpresa tras la interrupción de Al.

— ¿Entonces cómo te convertiste en el vasallo de la Dama Priscilla…?

Priscilla se enderezó con orgullo mientras que le daba una palma fuerte a la espalda de Al.

— Ya te dije. Soy libre de elegir a quien quiera.

Al gritó un fuerte y duro ¡Ahhh!, audible para todos, mientras ella continuaba…

— Para empezar, mis ojos perspicaces me permitieron discernir que él es una maravilla física, mucho más que una colección de puros idiotas demasiados seguros de sus brazos llenos de músculos. Y más que eso, sólo él se jactó de un escape de Volakia y un nacimiento más allá de las Grandes Cascadas.

Priscilla concluyó enérgicamente su historia, pisando ruidosamente con su tacón alto mientras que todos los ojos caían sobre ella.

— Y así, elegí a Al para ser mi vasallo. Es providencia que, mi elección de Al y mi camino para convertirme en rey, brillen de acuerdo a mi gloria.

No poseía ni la más ligera molécula de duda. Estaba tan llena de confianza que era aterrador.

— ¿Dices que…el Cielo te ha elegido?

— Pero por supuesto. Después de todo, nada sucede en este mundo que no me beneficié. Además, soy la única digna de convertirse en rey, y nadie más. Sólo necesitan inclinarse ante mí y servirme.

Todos estaban boquiabiertos por su declaración insolente. El único quien estaba inafectado por su arrogancia era el hombre quien llamaba a esta chica como su maestra.

— Princesa, ¿qué bases tienes?

— Es muy simple. Servirme significa estar al lado del ganador. Podrían tener lo que desean; lo permitiré. Pero no permitiré que le sirvan a alguien más. Eso es todo.

Priscilla envió su cabello naranja hacia atrás, levantando su mano en un ademán noble hacia los cielos. Era un gesto que significaba, ya dije todo lo que hay que decir. Con eso, dio su espalda hacia el Concejo de Anciano y el estrado, y se alejó. Antes de girarse para seguirla, su caballero miró hacia el estrado y dijo…

— Podría no gustarle como ella lo dice, pero la Princesa está en lo correcto. Si ella quiere algo, mientras que no cambie de parecer, lo conseguirá. –Eso es debido a que los mismos cielos han elegido a Priscilla. Estoy seguro de que han escuchado cómo las tierras del anciano… Er, del Sr. Lyp se han recuperado últimamente, ¿no?

Al envió una mirada significativa hacia la dirección de Marcus.

— Ya lo hemos confirmado por nuestra cuenta. Después del fallecimiento del Sr. Lyp Bariel, la Dama Priscilla tomó control de la política dentro de sus tierras… resultando en la prosperidad sin precedentes de la región.




— Bueno, no lo confundas como nosotros trabajando duro por el bien de las personas o algo así, ¿de acuerdo? Las suposiciones de la Princesa siempre están en lo correcto, como si fuese natural. Ella sólo tiene la razón en todo, sin dudas, quejas o peros.

― ……

— Bueno, si están bajo la Princesa, puede hacer lo que quieran. Si le van a apostar al caballo ganador, creo que es mejor hacerlo tarde o temprano.

Era como si ambos, maestro y sirviente, tan llenos de confianza, hubiesen olvidado la humildad en el vientre de sus madres. Cuando regresaron a sus lugares entre las candidatas, la tensión en el aire se relajó automáticamente.

— Un chico travestido y una chica hermosa, una viuda rica y un chico de otro mundo, esto es algo que rompe con todo género…

Mientras que Subaru murmuraba, la ceremonia de la selección real continuaba. La próxima persona en ser llamaba por Marcus fue la chica con el cabello violeta.




— Entonces, la siguiente es la Dama Anastasia, y su caballero, Sir Julius Juukulius. ¡Un paso adelante!

La chica reaccionó elegantemente, pero Priscilla había dejado vestigios de agitación en la cámara. Ahí fue cuando Julius levantó una mano hacia el cielo y la ondeó hacia abajo. Un crujido seco reverberó en la sala, forzando un cambio inexplicable en la atmosfera.

A esta obra generosa, Anastasia dijo, ― Muchas gracias, sonriendo agradablemente mientras avanzaba. Julius yacía a su lado.

—Por tanto, el maestro y sirviente de aspecto más convencional avanzaron hacia el estrado.

Frente a la próxima candidata real, Subaru aclaró sus pensamientos y se concentró de nuevo.

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