The End of Melancholy

Volumen 1

Capítulo 6: Un Apasionado Artista

Parte 1

 

 

Cuatro semanas después.

En más de una ocasión he tratado de indagar sobre lo que Layla recordaba, sin embargo ella se negaba a contestar u otras veces daba respuestas ambiguas y cambiaba entonces de tema.

Publicidad G-AR




Lo que ella estaba pensando o sintiendo ahora era un total misterio para mí. Me había cuestionado que desde ese incidente ella sabía más de lo que me contaba.

¿Qué tanto era lo que ella recordaba?

Su último desmayo no ha hecho más que dejarme intrigado. En ese momento la bujía explotó, algunos segundos después se produjo un apagón en todo el vecindario, tal vez solo eran ideas mías no obstante he notado que Layla había tomado un profundo interés en este asunto. Hacía preguntas acerca de las posibles causas del fallo del sistema eléctrico o de la bujía que explotó pero como yo tenía pocas nociones sobre electricidad no lograba dar alguna respuesta que satisfaga su curiosidad.

Estos hechos sí que eran extraños pero no tardé mucho tiempo en darles poca importancia, Layla ya de por sí era una chica muy misteriosa.

Un aparentemente cálido sentimiento se formaba en mi pecho cuando tenía cerca a Layla o pensaba en ella, pero… a pesar de todo nuestra relación no cambió de una manera significativa.

Publicidad M-M2

¿Me estaba enamorado de ella?

Nuestras habituales salidas desde la tarde ya no perseguían su objetivo principal. Tanto Layla como yo nos olvidamos de buscar pistas sobre el pasado de ella. Yo ya sabía lo inútil de esta acción, seguramente Layla pensaba lo mismo.

Con ella sujetada a uno de mis brazos caminábamos sin un rumbo fijo por la ciudad de noche.

Sus ojos… ese par de rubíes refulgían con tanta intensidad especialmente en las noches y más aún cuando ella era bañada con la luz reflejada de la luna. El gélido viento nocturno que mecía su rubio cabello y el pálido blanco de su piel… Era una combinación que emanaba una inefable sensación.

A pesar de todas las preguntas y misterios que rodeaban a Layla, había algo que me quedó claro desde no hace mucho tiempo.

Las noches me parecían bellas con ella a mi lado.

— Erick, ¿qué es eso? —preguntó Layla sacándome de mis pensamientos.

Dirigí la vista hacia donde ella estaba señalando.

— Me parece que es una feria.

— ¡Vamos!

— ¿Eh? Preferiría irme a mi casa…

— ¡Por favor! ¡Ven! ¡¡¡Vaaaamooos!!!

— No quiero, qué ruidosa eres, ¡eh! Espera.

Sin hacer caso a mis quejas, ella me sujetó del brazo y me arrastró hacia la feria.

En poco tiempo nos encontrábamos rodeados de puestos de comida rápida y juegos, de luces coloridas, música instrumental alegre y el murmullo de la gente.

— Oh… ¡Qué emoción! —con una radiante expresión en su rostro Layla miraba hacia todos lados—. ¿Dónde podríamos ir primero?

— Irnos a la casa —sugerí.

— Ya estamos aquí, no insistas —me reprochó ella—. Por cierto, ¿por qué hacen este festival?

— Ni idea.

Publicidad M-M3

— ¿¡Ah!? ¿¡Cómo no lo sabes!? Tú vives en esta ciudad.

Publicidad M-M2

— Sí, pero no suelo salir muy a menudo de mi casa.

— Eh… cierto —asintió la chica rubia dedicándome una sonrisa de lástima.

— ¿Por qué me miras de esa manera?

— Pobre tipo, siento pena por ti.

— Mejor me voy —declaré seriamente.

— ¿¡Ah!? ¡No te vayas! —protestó ella tomándome de la mano.

— Si tanto te gusta estar aquí muy bien, pero yo me largo.

— ¡Qué no! ¡Eres muy terco!

— ¡Tú eres la terca!

— ¡Quiero pasarla contigo!

— ¿En serio? —dejé de resistirme.

— ¡Sí! —asintió ella emocionada.

Su amplia sonrisa hizo que me diera por vencido.

Publicidad G-M1




— Está bien —dije sacándome la cartera—. Podría hacer unos gastos extras…

Tampoco es que yo gastara mucho de todos modos.

— ¡Vivaaaa! Pero no digas que esto es un gasto.

— ¿Y entonces qué?

Publicidad Y-M2

— Uhm… —ella posó el dedo índice sobre sus labios—. Es una inversión.

— ¿Inversión? ¿Y qué gano de esto?

— ¡Bonitas y alegres experiencias!

Publicidad M-M1

— Experiencias…

— ¡Ya lo tengo decidido! ¡Vamos a ese puesto de comida!

Publicidad Y-M2

Layla me arrastró del brazo una vez más.

Varios minutos después.

— Qué dem… —completamente estupefacto miré cómo Layla se había devorado una gran hamburguesa.

— ¡Estuvo muy buena! —declaró ella chupándose los dedos—. ¿Uhm? ¿Qué pasa Erick?

— No, nada —contesté recuperándome de mi asombro.

— Ah, ¿me lo puedo comer? —preguntó la chica rubia señalando mi hamburguesa.

— ¿¡Es qué piensas comer otra!?

— ¿¡Hay algún problema con eso!? ¡Tengo hambre! ¡Vamos, dámela!

No tuve más opción que empujar mi plato hacia ella.

— Qué refinada dama… —dije.

Más tarde pasamos por un puesto de juegos, específicamente el de “golpea al topo”. A petición de la chica pagué el monto necesario para tres intentos y el encargado le dio el martillo de plástico a Layla.

— Déjame advertirle —expresó el encargado del puesto—, que los topos pueden llegar a ser muy rápidos, señorita.

— Eh, qué bien —dijo ella despreocupadamente esperando a que los topos salieran.

— Sí, así que espero que no se frustre, je, je, je.

Un timbre sonó desde el aparato, y varios topos de diseños graciosos emergieron de los huecos.

Layla logró darle a cuatro.

No era sorprendente ya que era como el primer nivel de un videojuego.

Luego en el segundo intento…

— ¿¡Pero qué demonios fue eso!? —exclamé—. ¡Qué exageración!

Los topos habían salido demasiado rápido, Layla —sin sorprenderse— solo se quedó viendo fijamente sin siquiera bajar el martillo.

— Yo ya cumplí con advertirle —declaró el encargado con expresión triunfal.

«Uno no se puede confiar de estos puestos en una feria». Pensé viendo desconfiadamente al hombre.

Ahora solo quedaba un intento más. Layla no había cumplido con la cuota de topos golpeados para ganar un premio, si no golpeaba a todos los topos esa vez perdería, pero viendo la velocidad del anterior intento no quería ni imaginarme el siguiente.

El timbre del aparato resonó, y entonces…

¡Pam! ¡Pam! ¡Pam! ¡Pam! ¡Pam! ¡Pam!

Publicidad M-M2

— ¿¡Pero qué demonios fue eso!? —exclamó ahora el encargado llevándose las manos hacia la cabeza.

El martillo había subido y bajado a una velocidad sobrenatural.

— ¡Yay! ¡Yay! ¡He ganado! —expresó Layla a viva voz saltando alegremente.

El encargado del puesto se quedó rígido con la boca abierta.

— Oiga… —agité una mano en frente del atónito hombre—. ¿Sigue ahí?

— I- increíble… —esa fue la única palabra que salió de su boca.

Parecía que haber dejado al encargado en estado de shock no fue suficiente para Layla. Durante el resto de la noche la chica rubia se pasó por los otros puestos de juegos, ganando en todos.

— Si no te detengo habrías dejado vacío los estantes de premios —dije sentado en una banca junto a ella quien comía tranquilamente un algodón de azúcar—. Piensa en los niños —miré de reojo una bolsa llena de premios baratos en el suelo.

— Ja, ja, ja. Ni modo. De todas formas no tendrían oportunidad —contestó la chica rubia, luego me sonrió sujetando un pedazo de algodón con sus labios.

Hermosa.

Ella tenía razón, esta feria tenía puestos muy sospechosos en cuanto a la dificultad de los juegos.

— ¿Quieres? —preguntó ella acercándome el algodón, acepté su ofrecimiento dándole un tímido mordisco al algodón rosado.

— Eso fue sorprendente —dije—. Eres muy habilidosa, demasiado hasta llegar al punto de asustarme.

— Ja, ja, ja. Al parecer ya tenía experiencia en esos juegos, me pregunto a cuantas ferias he ido antes…

Publicidad Y-AB

Sus ojos rojizos brillaron cuando su rostro se inclinó, apuntando hacia la luna.

— La luna está bellísima —comentó—. Se parece al lunar que tenía el gatito…

Cuando yo también levanté la mirada para admirar la luna menguante, sentí que la cabeza de Layla se apoyó en mi hombro impidiéndome verle el rostro.

Nos quedamos en esa posición, bajo la noche estrellada durante varios minutos.

De repente, escuché a Layla sollozar.

5 1 voto
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
0 Comentarios
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios