Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 4

Capítulo 3: En los Peores Términos

Parte 4

 

 

Subaru, habiendo salido de la posada gracias a la amabilidad de Rem, corrió por el centro de la capital real, sus pies lo llevaron a la frutería Cadmon para poder contactar con el viejo Rom.

«Entrar a escondidas en un castillo… no es muy realista, ¿verdad? Bueno, nada va a pasar a menos que llegue a la entrada del palacio real…»

Podría haber sido posible entrar explicando que estaba conectado con Emilia y Roswaal. Pero Subaru tenía pocas cartas que jugar incluso para llegar tan lejos.

«Aunque llegara a la guarnición y les explicara, Emilia probablemente rechazaría un mensaje de espejo mágico…»

Si podía llegar hasta los pies del castillo, estaba seguro de que podía convencer verbalmente a Emilia. Emilia era débil bajo presión. No pensó que ella ahuyentaría a Subaru después de haber pasado por una peligrosa aventura para alcanzarla.

Subaru fue a la calle del mercado con la esperanza de mejorar sus posibilidades de éxito. Quería ponerse en contacto con el Viejo Rom y retransmitir su plan para infiltrarse en el Distrito de los Nobles lo antes posible.

El día anterior, Emilia había intentado contactar con el palacio real desde la guarnición, pero sus esfuerzos aparentemente habían fracasado. Pero como estaba claro que Reinhard estaba asignado a los Caballeros de la Guardia Real, seguramente asistiría a la reunión real de selección ese día.

Antes de que Emilia dejara la posada, dijo que después le preguntaría por Felt. Subaru quería decírselo al Viejo Rom, un hombre preocupado a pesar de su gran contextura, tan pronto como pudiera.

Abriéndose camino entre la multitud a paso ligero, Subaru encontró el cartel de la tienda que aún estaba fresca en su memoria. Los colores excéntricos del letrero Cadmon eran fáciles de asociar mentalmente con el inconfundible rostro con cicatrices del propietario de la tienda.

Es un mundo pequeño, pensó Subaru mientras saltaba delante de la tienda, cuando…

«Oye, viejo. Hace mucho tiempo que no…»

Mientras Subaru intentaba llamar al vendedor, una agradable voz le interrumpió justo a su lado.

«¡Llegas tarde, hermano! Justo a tiempo. Por suerte para ti, iba a esperar un poco más antes de irme».

Un pesado traqueteo metálico acompañó a una risa apagada. Subaru se quitó el brazo envuelto alrededor de sus hombros, poniendo algo de distancia entre él y la muy cercana voz.




«¿Quién eres…? Espera, ¿eres el tipo de ayer?»

«Sí, soy el tipo de ayer. Me alegro de que hayas aparecido. Ahora no me regañarán».

Sin importarle que le hubieran sacado el brazo, el hombre del casco negro -Al- le palmeó el pecho con su único brazo. La apariencia del excéntrico espadachín era tan desequilibrada como el día anterior.

Al se rió de nuevo, viendo el obvio shock de Subaru ante la inesperada reunión.

«Oye, no te alteres. Es tu culpa por decir que nos encontráramos aquí frente a la princesa. Ella es una chica muy lista para empezar.»

«Justo delante de… ¡estaba escuchando a escondidas! Entonces, ¿por qué estás en el lugar donde se supone que debo encontrarme con el viejo Rom? Entiendo que la chica te lo ordenó, pero no el motivo».

«Oye, no me preguntes por qué. La princesa hace las cosas por capricho muchas veces, la mayor parte del tiempo no tiene sentido preguntarse por qué. ¡Así que vamos entonces!»

«¿Vamos?»

Aparentemente, tanto amo como sirviente esperaban que se lanzase a un nuevo asunto sin que se contestaran sus dudas. Con Al listo para irse sin dar una explicación adecuada, Subaru frunció el ceño y se opuso:

«Espera un minuto. ¿Ir a dónde? No me has explicado nada… Quiero decir, ¡tengo un lugar al que tengo que ir!»

«¿Por qué te estás resistiendo? Oye, hay un mundo muy grande allá afuera y la gente se deja llevar por la corriente, así que olvida tus dudas y sigue la corriente. Es divertido!»

Subaru señaló al yelmo de Al, incapaz de ver la expresión que había detrás mientras declaraba,

«No quiero oír filosofía de un adulto holgazán como tú. Tengo cosas que hacer. ¡No tengo tiempo para jugar contigo o con tu princesa!»

Subaru no tenía ni idea de cómo había acabado Al asociado con dicha princesa, pero eso no significaba que tuviera que callarse y seguirle el juego. Continuó,

«Deberías reconsiderar consentirla antes de que los dos se metan en un lío…»

«…Estás buscando una forma de entrar en el palacio real, ¿verdad?

“ !”

El murmullo de Al detuvo el severo sermón en los labios de Subaru.

«Vaya, eso sí que funcionó. Esa es Princesa para ti. Es justo como ella dijo.»

«¡¿Qué… qué sabes…?!»

«Nah, no sé nada. Sólo lo digo porque la princesa me pidió que lo hiciera. Y funcionó, ¿eh?»

Los hombros de Al se mecían encantados mientras Subaru se mordían el labio y contenían la respiración. Si lo que dijo el hombre era verdad, Subaru estaba bailando en la palma de la mano de una chica que ni siquiera estaba allí. Sospechando que estaba completamente atrapado, Subaru se mojó los labios.




«…puedo…entrar en el castillo, si…voy contigo?»

La forma en que Al evitó el meollo del asunto fue inquietante.

«Bueno… Lo averiguarás si vienes, ¿no?»

Subaru apartó sus ojos y resistió el impulso de chasquear su lengua. Al había lanzado la pelota en su cancha y ahora esperaba tranquilamente su respuesta.

A pesar de eso, parecía saber exactamente que respuesta daría Subaru, lo cual no dejaba de arderle a Subaru.

Tras una breve y silenciosa pausa, el chico frunció el ceño derrotado mientras izaba una bandera blanca.

«…Entendido. Iré contigo.»

«No estés tan triste. Sabía que esto pasaría en el momento en que llegaste a esta tienda conmigo esperándote, justo como la Princesa quería».

«…¿En serio crees tanto en ella?»

Al no respondió a la endeble pregunta de Subaru, usando su único brazo para esquivar el asunto mientras seguía adelante con la conversación.

«…Bueno, se me acabó el tiempo. Si no nos movemos, nos va a dejar atrás. Es muy estricta con esas cosas».

Subaru estaba a punto de salir detrás de Al, pero primero miró hacia atrás y dijo:

«Así que ahí lo tienes. Hay cosas de las que quería hablar, pero las guardaré para la próxima vez, viejo».

Estaba hablando con el vendedor, que había estado haciendo muecas mientras Subaru y Al conversaban dentro de la tienda. El vendedor trazó su cicatriz facial con un dedo y soltó un breve resoplido.

«Realmente no me importa. No se puede evitar…. Tener un bicho raro como ese delante de mi tienda estaba ahuyentando a mis clientes. Vete ya.»

«No estoy seguro de que Al sea la causa de que tus clientes se alejen, pero… tengo que pedirte un favor. Puedes ponerte en contacto con ese anciano enorme llamado el Viejo Rom, ¿verdad?»

Subaru, sintiendo confianza en la inusual conexión, eligió sus palabras con mucho cuidado mientras agregaba:

«Quiero que le digas esto al viejo Rom:-Subaru Natsuki dice, me dirijo al castillo para ver cómo está Felt. Espera buenas noticias».

5 1 voto
Calificación de este Capítulo
Mantente Enterado
Notificarme
guest
1 Comentario
Mas Votados
Mas Recientes Mas Antiguos
Respuestas en el Interior del Texto
Ver todos los comentarios