Violet Evergarden

Volumen 2

Capítulo 9: El Novio y la Auto Memories Doll

Parte 3

 

 

El lugar al que los llevó Silene era a una aldea llamada Kisara. Sus casas habían sido construidas para formar un semicírculo. En su centro había un salón con un pabellón de piedra y un pozo. Lo más probable es que fueran las únicas cosas en ese espacio al principio, pero actualmente, había una multitud aglomerada alrededor del pabellón. Estaba lleno de mujeres hasta el punto de que se podía pensar si todas las mujeres de la aldea se habían reunido allí. Estaban cocinando vigorosamente y decorando la sala con adornos.

Violet y Benedict observaron la escena como si fuera algo inusual. Cuando Benedict le preguntó a Silene dónde estaban los hombres, este último señaló un conjunto de tiendas ubicadas a poca distancia del pueblo. Las tiendas alineadas hechas de telas coloridas brillaban excepcionalmente contra el cielo azul y la tierra verde. Parecía que las estaban poniendo para servir como alojamiento temporal para los invitados. Por lo que parece, esas personas realmente querían dar una calurosa bienvenida a quien viniera sin rechazar a nadie.

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Por el momento, el grupo se dirigía a la casa de Silene. La única carretera de la aldea era estrecha y estaba llena de cosas: flores en cubos de madera colocadas junto a las puertas de entrada, cultivos secos y gatos que se deslizaban más allá de sus piernas. Desde algún lugar, sonó el tañido de las campanas. Silene explicó cómo varias las campanas que producían sonido chocando entre sí al ser golpeadas por el viento eran los artículos de artesanía en los que se especializaba la aldea.

Mirando hacia arriba, podían ver cables que pasaban por las ventanas de las casas al otro lado de la calle, desde donde colgaba la ropa de los residentes. Juegos de campanas colgaban también de ellos. Chicas jóvenes charlando entre sí tiraban de las cuerdas como si se divirtieran. Mientras lo hacían, las campanillas sonaban simultáneamente. Cuando Benedict dirigió su mirada hacia ellas, soltaron una risa similar a un grito y cerraron las ventanas.

El pueblo tenía una tranquilidad que no existía en las grandes ciudades, una característica de las pequeñas comunidades.

Una vez que pasaron el camino angosto, éste se ensanchó de inmediato, y más allá había una casa aislada que era más grande que el resto. Aunque no tan bien cuidados, arbustos de rosas crecían en su jardín. Dos mujeres de aspecto ansioso se pararon frente a la entrada.

— ¡¿Aah, entonces ella estaba bien?!— La que corrió tan rápido como pudo era una dama de mediana edad vestida con un delantal.

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Después de un profundo suspiro, Silene le habló en voz baja,

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— No me vengas con ¿“entonces ella estaba bien”? ¿Estás de acuerdo con esto? No me digas que esto siempre sucede.

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— Ayer por la noche, había cerrado correctamente la habitación de Madame. Maestro, ¿podría ser que fue allí después? ¿La cerró? Solo se abre desde afuera.

— Eso es…

— Durante los pocos años que todo ha sido confiado al Maestro, no he ido a buscar a Madame así.

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— Lo siento. Eso fue mi error.

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El aire de su conversación no podría describirse como agradable.

La otra mujer caminó al lado de Silene. Ella tenía la piel morena y rasgos faciales gráciles. Inclinó la cabeza hacia Violet y Benedict, que la miraron sin palabras. Fue entonces cuando Silene finalmente se dio cuenta de que había alguien más aparte de su pariente a su lado.

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— L-Lo siento… te presentaré. Ella es… erm… la que se convertirá en mi esposa mañana, Misha. Y la criada de mi madre, Delit. No vivo con mi madre. Misha, Delit. Ellos dos cuidaron a mamá.

Con la expresión que mostró justo después, ellas entendieron que la última aseveración significaba que se suponía que debían mostrar gratitud hacia el dúo. Tanto Delit como Misha los dejan entrar a la casa como si trataran con santos. Después de eso, estuvieron ocupados. Los novios, que estaban a punto de casarse al día siguiente, parecían tener que dar saludos en varios lugares, y por lo tanto, habían salido solos. Se disculparon por no poder atender a los invitados apropiadamente, sin embargo, Violet y Benedict estaban lo suficientemente satisfechos con solo tener un lugar con un techo donde refrescarse y los despidieron sin que les importara.

Como era cerca del mediodía, la criada Delit dio a los viajeros comida por consideración. Quizás debido a estar significativamente cansado, Benedict terminó quedándose dormido inmediatamente después de comer, como si se le hubiera agotado la batería. Al principio, había empezado a quedarse dormido, y pronto, incapaz de resistirlo, apoyó su cuerpo contra el sofá y cerró los ojos.

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El trabajo de un cartero consistía en tareas de entrega durante todo el día. Además, había manejado para recoger a Violet en el camino, y como su motocicleta se había descompuesto, se había preocupado por las reparaciones, por lo tanto, se había cansado por completo.

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Sentada en el mismo sofá, Violet silenciosamente le permitió dormir a su lado mientras se inclinaba contra ella, y una vez que todo se calmó, finalmente observó el ambiente. También había campanillas en la ventana de la casa. Ellas sonaron con un tintineo. Los sonidos de los platos que lavaba Delit se escuchaban desde la cocina. Junto con el aliento de un dormido Benedict, sobrevino la tarde de un día de verano extremadamente pacífico.

Aunque no estaba somnolienta, Violet cerró los ojos. Era como si por primera vez hubiera conocido la dulzura de los sonidos de la vida cotidiana que componían su entorno. Su nuevo hogar, el hogar Evergarden, era una mansión cuyo tamaño no podía igualarse a menos que se juntaran todas las casas de la aldea, y por lo tanto, era extraño para ella estar en una casa donde simplemente podía existir y relajarse sin tener que para hacer algún trabajo. Sin embargo, tan pronto como escuchó un ruido proveniente de la puerta de entrada, buscó la pistola dentro de su chaqueta.

— Vaya, vaya. ¿Podría ser la persona que arreglará la motocicleta?— Sus pasos hicieron eco, Delit caminó hacia la entrada.

Al mirar a su lado, vio que Benedict apenas abría los ojos. Él también tenía sus dedos en su pistola.

— Está bien seguir durmiendo—. Le dijo ella, él cerró los ojos nuevamente, aliviado.

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Los dos eran ligeramente parecidos. Debido a que sus cabellos y ojos son de colores similares, casi parecían hermanos cuando estaban uno al lado del otro.

Preguntándose si había algo que pudiera hacer para ofrecer ayuda, Violet estaba a punto de dirigirse a la entrada también, pero al notar que alguien estaba llamando en medio de los sonidos de la vida cotidiana, sus pies se detuvieron. Los había oído venir desde el segundo piso. Entonces recordó que a la madre de Silene se la habían llevado como si la hubieran empujado cuando llegaron a esa casa. Subiendo las escaleras de madera, Violet se detuvo en el pasillo del segundo piso y se quedó parada para escuchar una vez más.

— ¿Cariño?— La voz de una anciana resonaba—. ¿O podría ser Jonah?

Lo más probable es que confundiera a Violet con un miembro de la familia.

— Es Violet. Me ató el pelo esta mañana—. Respondiéndole, Violet susurró junto a la puerta de la habitación.

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