Violet Evergarden

Volumen 1

Capítulo 4: El Erudito y la Auto Memories Doll

Parte 1

 

 

Violet Evergarden Volumen 1 Capítulo 4 Parte 1

 

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Para su yo joven, esa persona era su mundo entero. Él nunca hubiera pensado que ella se iría algún día. Si ella no estaba allí desde el principio, al menos, ella era su protectora desde el momento en que nació hasta que se dio cuenta de las cosas que lo rodeaban. Ella lo encontraba cada vez que escapaba llorando y lo elogiaba cada vez que hacía algo bueno. Si él extendiera su mano, ella incluso lo abrazaría. Ella era una gran existencia, mejor que él en todo.

Pensó que eso era lo que se suponía que era un padre.

Toma mi mano. De lo contrario, no puedo caminar. Mírame. No puedo vivir sin que me cuides. No vayas a ningún lado. Esta es tu responsabilidad.

Los que eran lo suficientemente malvados como para engañar a esa persona y alejarla de su vida cotidiana eran para él criminales que debían ser juzgados, demonios que habían destruido su mundo. Incluso tener tales intenciones impías era un pecado en sí mismo.

Después de haber dejado de contemplar la puerta que no hacía el ruido de alguien que volvía a casa sin importar cuánto tiempo pasara, llegó a despreciar todo lo que lo había llevado a derrumbarse. Nunca sería engañado, mintiéndose a sí mismo que estaba bien con eso. No confiaría en nadie, siempre incompatible con los demás. Y nunca se derrumbaría. Tal era la indignación contra su antiguo yo, que había llorado mientras miraba la puerta.

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Él creía que ser ese tipo de persona era aceptable.

***

 

 

Eustitia era una ciudad conocida como la capital de la astronomía. Estaba ubicada en una cordillera de baja inclinación. Sus habitantes, que viven a unos 1.500 metros sobre el nivel del mar, eran observadores encantados por las estrellas del cielo nocturno. El centro de Eustitia, construido en un hueco en la montaña, era su Observatorio, construcciones de piedra densamente congregadas a su alrededor.

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La única forma de llegar a la ciudad que prácticamente brotaba de la extensa tierra era tomar un tren hasta la base de las montañas y abordar un teleférico que crujía con fuerza al elevarse. A diferencia de la mayoría de las metrópolis de varios cientos de kilómetros resplandecientes de luces de neón, era un mundo bajo un cielo no contaminado por colores producidos por humanos, envuelto en un velo negro azabache natural.

Por un lado, fue llamada la “capital de la astronomía” debido a su superioridad en la observación astronómica, pero también podría decirse que la característica más notable de la ciudad es que era el hogar de uno de los principales institutos de investigación astronómica del mundo. Dicho instituto llevaba el nombre de un rey de la navegación marítima que había logrado apoderarse de enormes cantidades de riqueza durante su vida, Shahar. Los observatorios que se habían erigido en muchos lugares bajo la influencia de los pasatiempos del fallecido Shahar todavía existían, cortesía del sustento continuo de su grupo familiar.

El Instituto de Investigación del Observatorio Astronómico de Shahar realizaba una gran variedad de actividades, como descubrir nuevas estrellas, investigar todo lo relacionado con la astronomía y fabricar telescopios. Ahora, en cuanto a lo que se hacía en la oficina central de Shahar en Eustitia, su personal manejaba libros sobre todas las estrellas conocidas, recolectadas de todo el mundo. Habiéndose establecido como el anexo de los observatorios astronómicos, dicha sede salvaguardaba una gigantesca biblioteca que podía hacer que los adictos a los libros salivaran y se desmayaran con solo echar un vistazo. Por supuesto, cada uno de sus libros trata sobre estrellas y mitos relacionados con ellas. Pero aun así, la cantidad de obras que poseía era abrumadora.

En la sala del atrio, unas escaleras de caracol de hierro negro que parecían eternas servían como puentes entre cada piso, mientras que un candelabro de oro hecho a medida que formaba la imagen de una estrella descendía desde el techo. No se podía apreciar el espacio más pequeño entre los libros colocados en los estantes. Muchos escritorios y sillas se podían encontrar diseminados por el lugar, pero los sofás eran más numerosos. Desde lujosos cubiertos de tela hasta adorables con patas de gato, los sofás de diferentes formas y calidades eran el apoyo de los investigadores.

Las personas que trabajaban allí se encargaban de diversas actividades, como organizar clasificaciones, brindar ayuda a los visitantes y decodificar la escritura antigua de piezas de literatura extranjera. Entre ellos, el que se decía que era el trabajo menos atractivo estaba en el departamento de manuscritos, que conservaba libros tan viejos que estaban al borde del colapso. Tal como lo indicaba el nombre, era el departamento donde los libros manuscritos ya publicados se transcribían en un formato mecanografiado.

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A pesar de que la gente de dicho departamento trabajaba constantemente en los manuscritos a un grado sorprendente todos los días, actualmente se encontraban en medio de una crisis insignificante. La causa fue una gran cantidad de libros de astronomía que habían sido seleccionados de una amplia colección literaria comprada en un almacén de cierta familia influyente. La gran cantidad de volúmenes era un problema, pero aún más era conservarlos, dado el estado en el que se encontraban. Los textos eran apenas legibles y muchas páginas se desgarraban al pasarlas. Lo único que podía hacerse sin dañar los libros era abrirlos. Además, el número de personas en el departamento de manuscritos era de ochenta empleados. Incluso sin días libres durante todo un año, aun así no terminarían de entregar todos los manuscritos que se habían traído.

Tomando en cuenta la condición de los libros, se requería con urgencia que todos los volúmenes se transliteraran simultáneamente. Fue entonces cuando esas personas tuvieron la oportunidad de ponerse en contacto con profesionales de un campo de especialización completamente diferente: las incomparables en trabajos de mecanografía, las Auto-Memories Dolls.

***

 

 

El teleférico temblaba sin descanso. Caminando en línea a través de la puerta abierta había varias mujeres bien vestidas de edades variadas, desde mujeres con lentes para leer hasta chicas adolescentes, vestidas con ropa de estilo oriental u occidental, de diferentes razas y colores de ojos. Todo en cada una de ellos era digno de mención. Y lo que tenían en común era que todas ellas habían sido contratadas por la empresa más grande del mundo, Shahar.

La última que saltó del teleférico llevaba botas de punto de color marrón cacao. El verde esmeralda del broche en su pecho brillaba opaco junto con su cabello dorado y sus maravillosos ojos azules. El listón rojo oscuro que adornaba su cabeza emitía un lustre liso y su corbata de moño con su vestido blanco resaltaba de forma calculada su refinamiento femenino. Su chaqueta azul prusia combinaba perfectamente con su aire tranquilo y digno, resaltando el tono lechoso y blanco de su piel. Agarró su maleta con ruedas y su paraguas cian con encaje de rayas blancas, volteándolo boca abajo y levantando la cara.

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Arreglada en un micro-kimono colorido, una Auto-Memories Doll oriental pelirroja que había subido al teleférico le susurró a una de sus compañeras de trabajo:

— En mi país, a la gente así se la llama “lirios caminando entre peonías”.

Una flor única que se destacaba más que cualquiera de las mujeres en la ciudad. Sin duda, ella era exquisita. Su belleza era del tipo que dificultaba acercarse o hablar con ella. A diferencia de las demás, que se llevaban bien y conversaban entre ellas, ella simplemente caminó hacia el camino empedrado en dirección a su destino.

***

 

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Un joven observaba la ciudad a través de un pequeño telescopio desde una de las habitaciones en la sede de Shahar. Como el horario de trabajo aún no había comenzado, se vistió descuidadamente con una camisa y pantalones medio desabrochados, observando alegremente la vista desde la ventana junto a su cama.

— León, hey. Ven a echar un vistazo. Las chicas que “se apresuran a cualquier lugar en cualquier momento” están llegando.

El otro joven, León, respondió a las palabras de su compañero de habitación con el ceño fruncido,

— ¿Qué tal si te cambias? Ya que las copistas estarán aquí pronto.

Los ojos almendrados de aspecto quisquilloso se podían ver detrás de sus gafas de montura delgada. Sus características faciales en desarrollo y jóvenes indicaban que estaba en la mitad de la adolescencia. Su largo cabello era de un raro color verde mar y su piel, que era del mismo tono con el que había nacido y no era producto de ser quemada por el sol, era de un hermoso marrón. A diferencia de su compañero de cuarto, ya se había puesto la corbata y se había abrochado las mancuernillas.

— Auto-Memories Dolls, eh. ¡Son mujeres hermosas que usan bellas palabras para escribir para sus clientes! ¿No son dignas de ser reverenciadas?

Leon respondió en voz baja al hombre que era unos cinco años mayor que él:

— Son como prostitutas, ¿verdad? He oído que su objetivo es lograr que los hombres ricos se casen con ellas.

— ¿Quién te dijo algo así? No lo digas en su cara. Después de todo, eres malo con las palabras… y las mujeres dan miedo cuando se enojan. Especialmente aquellas que trabajan así. Puede haber mujeres como las que describiste, pero han venido hasta aquí para ayudar a ciudadanos comunes como nosotros. Muestra algo de respeto.

— La asociación de Shahar les pagará, ¿no? Si ese es su trabajo, no es motivo para mostrar respeto. Como de todos modos les van a pagar, el alquiler no tenían que ser de muñecas humanas. ¿Por qué tenemos que dejar entrar a un grupo de mujeres a nuestras oficinas?

— ¿Te refieres a la otra invención de su creador, el profesor Orland? Parece que esta sugerencia ya se había hecho. Se ha discutido mucho, pero no podíamos permitirnos alquilar a ochenta de ellas para tener una máquina por persona. Son costosas. Y no hay muchas empresas que hagan negocios al alquilar cosas como esa. También es fácil armar un gran número de Dolls cuando tienen una relación tan cercana con las compañías postales.

Aunque León estaba disgustado con esas palabras, las entendía bien.

Los asuntos postales en todo el mundo variaban de acuerdo con cada continente, pero las entregas de envíos de su propio continente no seguían patrones, ya que estaban dirigidos por empresas privadas. Se decía que era la aberración de las agencias postales de la generación actual, en la que los usuarios tenían que elegir una agencia postal en función de los límites potenciales de las distribuciones y tarifas para la entrega de sus artículos. Sin embargo, las Auto-Memories Dolls tenían una asociación comercial con el servicio postal local.

Daban la impresión de ser de una gran calidad, exclusiva de las clases más ricas, pero los planes de tarifas eran muchos. Además, la modesta asistencia de esas, cuidadosamente seleccionadas y bien entrenadas mujeres a menudo era solicitada más de una vez por el mismo usuario. Su presencia en el mercado no era inmensa, pero de ninguna manera era pequeña.

— No podemos extender demasiado sus horas de trabajo, pero si el precio es más asequible, está bien si contratamos lindas muñecas humanas. Las cosas son mejores de esta manera. Incluso hacen correcciones en los textos. Además, León… si los que hubieran venido fueran hombres, no hubieras pronunciado una sola queja, ¿verdad?

— Silencio.

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— De verdad creo que tu odio hacia las mujeres es… desproporcionado. No sé la causa… pero creo que serás curado si te enamoras. Te pierdes un montón al no experimentar el romance.

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León parecía como si estuviera conteniendo su cinismo. Aunque no le gustaba que le dijeran que su cara de desagrado le sentaba bien, su expresión actual coincidía con su apariencia general.

— ¿Por qué todos… dicen que es extraño no estar interesado en el romance?

Parecía que era algo que estaba acostumbrado a escuchar.

— No, no estoy diciendo que sea extraño. Es que es un desperdicio ¿Para qué vives?

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— ¡La gente puede vivir sin eso! Amo mi trabajo y me gusta este lugar. Es por eso que estoy desconcertado por la decisión de Shahar. ¿No ves que estamos exponiendo nuestro sagrado trabajo a algo inapropiado? ¡Dejar a mujeres en una estación de trabajo llena de hombres siempre termina en…!

— “Sagrado… trabajo”, eh…

— No es algo que cualquiera pueda hacer. Tú y yo estamos aquí porque hemos sido elegidos. Las técnicas para descifrar documentos requieren aprender todo tipo de idiomas. Nosotros, del departamento de manuscritos, somos hombres con un talento excepcional.

— Sin embargo, es aburrido. Hombres en todas partes. Aunque, tenemos algunas damas a cargo de las colecciones literarias relacionadas con las flores… Ah, pero podrían ser mayoría en la sección de referencias. Ojalá me hubieran reclutado allí.

León permaneció en silencio mientras observaba a su compañero de cuarto sonriendo ampliamente a las mujeres que se acercaban. Se puso la chaqueta de trabajo que usualmente llevaba sobre su camisa y salió de la habitación de inmediato. Aunque oyó que alguien lo llamaba desde atrás, lo ignoró.

Los pasillos estaban envueltos en una suave atmósfera matutina. Desde las ventanas, los primeros rayos del sol brillaban intensamente mientras se vertían en los tenues pasillos y se podían escuchar los sonidos de las aves. También fue a través de ellas que pudo ver a otro miembro del personal escribiendo las palabras “Bienvenidas, Auto-Memories Dolls” en una pancarta.

Las caras de los hombres con los que se cruzó en el dormitorio de los varones parecían algo tontas. Incluso aquellos que normalmente nunca se molestaban en afeitarse la barba mostraban ahora sus mandíbulas completamente lisas, con frecuencia asomándose a espejos de mano.

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— León, ¡buenos días! finalmente ha llegado el día fatídico… ¿oye?

— ¿Por qué estás haciendo una cara tan aterradora? Aunque, es la misma de siempre.

Pasó por el lugar sin saludar a sus colegas burlones.

— Todos están tan mareados por las “mujeres” y el “amor”. ¿No es patético?— Mientras repetía las mismas cosas, en el silencio de tan deliciosa mañana, León chasqueó la lengua y pateó la pared con su bota de cuero pulido—. ¡Al diablo con el “romance”!

Las aves afuera reaccionaron de inmediato al sonido violento; todas las que se habían posado en los árboles cercanos se fueron volando. Con el pie aparentemente lastimado por la patada, León dejó escapar un gemido después de caminar unos pocos pasos.

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