Goblin Slayer

Volumen 4

Capítulo 8: Del Día Perezoso de un Elfo

Parte 2

 

 

—Errgh… Oye, ¿de verdad tengo que ponerme esto?

— ¡Sí, lo tienes!

La elfa arquera se asomó fuera del vestuario y se encontró con el dedo de la recepcionista clavado en su cara.

La recepcionista había tomado al elfo por el cuello y la había arrastrado al almacén general de la ciudad.

Esta puede haber sido una zona subdesarrollada de la frontera, pero incluso aquí había un sastre.

—Cuando se trata de lo último de la Capital, tendrás mejor suerte en el almacén general.

Puede que no se comparara con la Ciudad de Agua, pero aquí venían más cosas de allí.




Eso había dicho la recepcionista resaltando su pecho bien formado, pero la elfa arquera no lo entendía. La moda cambiaba con una velocidad tan cegadora, que tal vez sólo los humanos podían seguir el ritmo.

—Y lo que es más. La recepcionista dijo con un movimiento de su dedo. —La apariencia es importante para los aventureros.

— ¿Lo es?

—Si los aventureros de alto rango no lucen bien, reducirá la calidad general de todos nuestros aventureros.

Los aventureros eran conocidos por una apariencia particular: rufianes con armas y armadura. El estado pudo haber establecido el Gremio para ayudar a manejar aventureros, pero la opinión pública no era tan generosa. No había necesidad de ropa extravagante, pero una apariencia bien cuidada era importante.

No era que la elfa arquera no entendiera esa lógica. Ella lo entendió, y sin embargo…

— ¿Sí? Dijo ella con un movimiento de desagrado de sus orejas. —Trata de decírselo a él eso.

— ¿Crees que escucharía? La recepcionista le respondió con una amplia sonrisa.

—…No. Dijo la elfa arquera, enojándose de nuevo en el vestuario. En su mano tenía lencería delgada y sin mangas que le llegaba hasta el estómago.

—Pero tengo altas esperanzas en ti, sabes.

— ¿Altas esperanzas?

—Los elfos tienen una piel tan bonita, probablemente ni siquiera tienes que arreglarte.

—No estoy segura de eso…

Sin embargo, la elfa arquera hizo un gruñido despectivo y se puso la ropa interior. Ella no podía acostumbrarse a la sensación de que se le pegaba a su pecho plano.

—Prometí ayudar también a nuestra pequeña amiga a elegir ropa interior. Sólo por un segundo, la recepcionista pareció darle una miradita detrás de su sonrisa rígida. —Somos todas chicas, ¿verdad? Pueden ser aventureros, y el equipo puede ser más importante que la moda, pero… Las orejas de la elfa arquera captaron las últimas palabras mientras murmuraba —Pero todas somos chicas, ¿verdad?

No había nada ni crítica ni reprimenda en su tono. Tal vez ella no estaba en posición de hacer tal cosa. La elfa arquera no lo sabía. Pero aunque no lo entendiera, podía decir que la recepcionista los cuidaba a su manera.

Ella es una buena persona. Creo.

—Pero aún así…

Sea como fuere. La ropa interior podría ayudar a absorber el sudor y demás, pero…

Ella había cogido una sola pieza de ropa delgada, un triángulo al revés.




El color en la parte superior e inferior, por supuesto, coincidían.

…No creo que esta cosa pueda hacer tanto.

Ella sostuvo la cosa en su mano, estirándola y escudriñándola mientras decía — ¿Por qué te pondrías esto?

— ¿Cómo que por qué?

—Quiero decir, no es como si alguien fuera a verlo. ¿A quién se lo mostrarías?




Podía sentir que la recepcionista se ponía tiesa al otro lado de la cortina del vestuario.

— ¿Hm? Dijo elfa arquera, sorprendida, con la cabeza inclinada. Aparentemente ella había preguntado algo que no debía.

—Es una especie de preparación para… para cuando llegue el momento de mostrársela a alguien. La ropa interior es la última carta de triunfo de una chica. Dijo la recepcionista, sin dejar de ser tan gentil como siempre.

— ¿Es eso cierto? La elfa arquera preguntó casualmente, a lo que la recepcionista dijo sin rodeos —Sí, lo es.

Hmm…

Era difícil para ella imaginar que una tan delgada y de aspecto tan poco fiable pieza de ropa pudiera ser todo eso.

Tal vez la recepcionista pudo sentir que la elfa arquera reflexionaba sobre esto, porque murmuró —Oh, bueno. No tienes que forzarte a comprarla ahora mismo ni nada, pero deberías pensarlo.

—Claro, lo haré.

La elfa arquera lanzó la ropa que se había estado probando sin ninguna pizca de arrepentimiento. Entonces ella agarró sus propias ropas, que habían estado esparcidas en el suelo, y se las puso tan rápido como pudo. Desde el otro lado de la cortina, pudo oír a la recepcionista exclamar, “¡C-cielos!” mientras la lencería volaba.

—Si te pones ropa encima de esto y luego tratas de moverte, parece como si fueran… esponjosas y oxidadas. La elfa arquera saltó fuera del vestuario, de vuelta con su vestimenta habitual, y miró a la recepcionista a los ojos. Ella estaba recogiendo la ropa que la elfa había tirado al suelo. La elfa arquera sonrió sin malicia, como un gato. —Prefiero hacer algo divertido. Oye, ¿quieres jugar un juego?

* * *

 

 

— ¿Un juego de mesa?

—Correcto. Lo encontré hace poco.

Así que vinieron a la taberna del Gremio poco después del mediodía.

La mesera padfoot les hizo una pequeña reverencia, y la elfa arquera tomó las sillas de una de las mesas.

La recepcionista sacó una caja larga y plana envuelta en una tela de color cobre. Abrió una ventana y le quitó algo de polvo. Encima de la tapa había un patrón de una serpiente sinuosa.

—Mueve peones, tira los dados, y actúa como un aventurero… Al menos, creo que así es como funciona.

—Así que… ¿finges ser un aventurero?

—Más o menos.

Cuando abrieron la tapa de la caja, encontraron varios libros viejos de piel de oveja, junto con una colección de peones y dados, metidos cuidadosamente dentro. La elfa arquera tomó una de las figuras en su mano y la examinó. Estaba sobre una base circular: un caballero con armadura de placas azul. Tal vez era de metal, porque pesaba. Esta figura sostenía un estandarte con el símbolo omega, blandía una fina hoja de acero, y gritaba para acabar con el Caos. Un paladín, sin duda.

—Esto es muy buena artesanía.




—Hay muchos escenarios, también. De salvar el mundo a, bueno, matar goblins.

La elfa arquera rio de las palabras matar goblins. Sus largas orejas saltaban felices.

—Apuesto a que esto desaparecería si hiciéramos que Orcbolg lo jugara… Oye, ¿puedo preguntarte algo?

— ¿Qué?

— ¿Cuál es el punto de esto?

La recepcionista se quedó parpadeando por la repentina pregunta. La elfa arquera vio su confusión y agitó sus manos frenéticamente.

—Lo siento, no te lo tomes a mal. Quiero decir, literalmente.




—Oh, ya veo… Hmm. Perdida en sus pensamientos, la recepcionista parecía ser la misma de siempre, a pesar de estar sin uniforme. —Supongo que podrías usarlo para determinar tus roles y acciones antes de ir a una aventura real, hasta cierto punto.

La desconexión causó que la elfa arquera riera, y la recepcionista se rascó la mejilla.

—Pero nunca he hecho esto antes. Dijo la elfa.

—Se necesita esfuerzo y tiempo, y por supuesto, se necesitan suficientes jugadores. Además, mucha gente no sabe leer.

—Hmm…

Añadió que, aunque el juego estaba disponible, rara vez se usaba.




Eso era comprensible para la elfa arquera. Puso al paladín cuidadosamente en la caja. —Estoy segura de que no sería suficiente para garantizar una aventura tranquila.

—Eso es verdad. Es completamente diferente de la realidad, eso es seguro.

Mientras hablaba, la recepcionista volvió a meter la mano en la caja y cogió una pieza. Era un guerrero ligero de aspecto masculino, llevaba una armadura de cuero y tenía una daga lista. Tal vez un explorador.

—Pero tal vez… eso es suficiente. Tocó suavemente el rostro de la pieza con un dedo, sonriendo tímidamente. —Podrías dar la bienvenida a los aventureros que han salvado el mundo. No es una fantasía, ni un sueño… Habló en voz baja, casi como para ocultar alguna vergüenza.

Lo entiendo. La chica elfa agitó suavemente sus largas orejas y sonrió. Ella podía entenderlo. A pesar de que ella estaba del lado que recibía la bienvenida, en lugar de dar la bienvenida.

—Oye, enséñame a jugar. Dijo, sacando al paladín de la caja.

Sí. Me gusta su cara.

—Sólo mírame. ¡Salvaré todos los mundos que quieras!

Y luego la elfa arquera procedió a fracasar. No sólo no derrotó al mago inmortal, sino que nunca llegó a su laberíntico mausoleo. Encontrar la entrada a la tumba cargada de miasma no era para héroes a medias.

Salvar el mundo resultó ser una tarea hercúlea, incluso cuando el mundo era un juego de mesa.

* * *

 

 

— ¡Aww, hombre! ¡Eso apesta!

La taberna al anochecer era bulliciosa, y nadie escuchaba la exclamación de la elfa arquera. A veces las aventuras iban bien y a veces no. A veces lo más amable que podías hacer era ignorar a alguien.

— ¡Juro que algo andaba mal! ¡¿Cómo puede simplemente venir un dragón aleteando del cielo?!

—Eso era lo que había en las reglas, así que así fue.

Mientras la elfa se extendía sobre la mesa y golpeaba la madera, la recepcionista respondió con una sonrisa incómoda.

Después de eso, el mundo había sido destruido varias veces. A pesar de la incorporación de la inspectora, así como de la sacerdotisa y la granjera, que se habían presentado en el bar, la paz para el mundo parecía un objetivo lejano.

— ¡Justo como sucedió! No es aceptable. La elfa de dos mil años de edad hizo pucheros como un niño.

— ¿Tú crees?

—Sí, creo que podríamos haber hecho algo más. Estoy segura de ello. Se quejó, meciendo su copa de vino de uva.

—Tal vez sí. Dijo la recepcionista con un mesurado asentimiento, apartando su comida de las gotas de vino que salpicaban la mesa. —Parte del interés de los juegos de mesa es ver qué se le ocurre a la gente.

Y ella tuvo que admitir que la dificultad había sido un poco exagerada.

Ante esas palabras, la elfa arquera giró su cabeza sobre la mesa para mirar a la recepcionista.

—…En realidad, ¿no crees que es un desperdicio?

— ¿Desperdicio?

—O… indulgente. Ustedes apenas viven cien años, ¿verdad? A pesar del nigromante ocasional.

La elfa arquera movió sus orejas, trazando un círculo en el aire con su dedo índice.

—Usar ese escaso tiempo preocupándose por el futuro… parece una pérdida de tiempo.

— ¿Quieres decir que deberíamos vivir en el momento? Preguntó la recepcionista, con sus trenzas deslizándose hacia abajo mientras inclinaba su cabeza.

—Sí. Contestó la elfa arquera riendo. —Es el privilegio de los mortales reír, llorar, enojarse o quejarse por lo que pasó hoy. Preocuparse por lo que suceda dentro de cien o doscientos años, eso es asunto nuestro.

—Me pregunto.

—Un elfo mayor lo dijo. ¡Debe ser verdad!

La respuesta de la elfa arquera fue acompañada por un resoplido orgullo mientras confiadamente resaltaba su pequeño pecho. Ella estaba muy lejos de la imagen de un noble elfo mayor que ordenaba a un humano ser más reflexivo. Pero la verdad era que, ella misma sintió que necesitaba todo lo que tenía, para atender lo que era correcto delante cada día.

La recepcionista rio, y una sonrisa apareció en su rostro, no su sonrisa falsa, sino una completamente natural. Al verlo, la elfa arquera, muy contenta con lo que había logrado, entrecerró los ojos como un gato y sonrió.

—Bueno, ya que estamos aquí… ¡Disculpe!

— ¡Sí!

Con la recepcionista todavía sonriendo, llamó a la mesera padfoot y ordenó otra botella de vino. No era hedonista, pero esto era especial. ¿Por qué no beber algo bueno?




Quitó el corcho, disfrutando del aroma del alcohol, y luego lo vertió generosamente en la copa de la recepcionista y en la suya. La elfa arquera tomó su copa, sus ojos brillaban como nunca antes había visto una, y la recepcionista hizo lo mismo.

—…Ok. Por la aventura fallida de hoy.

— ¡Un fracaso que no olvidaré si vivo hasta los cien años!

¡Salud! Sus copas tintinearon con un sonido musical.

Goblin Slayer Volumen 4 Capítulo 8 Parte 2

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