Goblin Slayer

Volumen 4

Capítulo 6: De la Destrucción del Templo de la Perdición Subyugado de Demonios

Parte 3

 

 

—Tengo que decir, que nunca pensé que aceptarías.

—Es porque no había misiones de matar goblins.




Así, los tres aventureros se encontraron frente a la torre. El lancero y Goblin Slayer, con el guerrero blindado como el líder.

Un grupo formado por un guerrero humano varón, un segundo guerrero humano varón y un tercer guerrero humano varón. Esto traería una sonrisa irónica a la cara de cualquiera. Aunque este tipo de grupos no eran poco comunes, hechos por pura necesidad.

—Y necesitaba dinero.

—Principalmente para matar goblins, ¿supongo? El lancero rio entre dientes.

Pero Goblin Slayer respondió —No. Y agitó su cabeza. —No por eso. Pero es urgente.




—Dependiendo de cuánto necesites, podría prestarte algo. Dijo el guerrero blindado, sin apartar los ojos de la torre que tenían delante. —Me imagino que no te me morirás.

—Te lo agradezco, pero no, gracias.

—Tu solicitud. El guerrero blindado respondió asintiendo, y Goblin Slayer empezó a cavar en su bolsa de objetos. La primera cosa que su rebuscar produjo fue un manojo de pitones y un pequeño mazo.

—Y ya tengo una deuda que pagar.

— ¿Deuda? ¡Lo que sea! El lancero frunció el ceño e hizo un molesto chasquido con su lengua. — ¡Somos aventureros! Si terminamos esta misión, consideremos que la deuda ha sido borrada.

—Ya veo.

—De todos modos, literalmente sólo me invitaste a una sola copa después de eso. ¡Todavía me debes!

—Eso es lo opuesto a lo que acabas de decir. Dijo con exasperación el guerrero blindado, escuchándolos a medias.

Goblin Slayer sacó una bobina de cuerda y la puso alrededor de su hombro.




—Prometí invitarte a una copa. Y lo hice.

— ¡Hrrrgh! El lancero no tuvo respuesta a la réplica de Goblin Slayer. El guerrero blindado tuvo que luchar para contener una sonrisa.

Murmurando con enfado, “Hrmph, hrmph”, y chasqueando su lengua, el dio a la pared un par de golpecitos comprobatorios. —…D-de todos modos, esta pared se ve terriblemente sólida. ¿Seguro que podrás poner tu equipo de escalar en él?

Había algún tipo de artimaña en el trabajo, pero los otros dos tampoco iban a ser arrastrados. La torre había sido creada en una o dos noches. Obviamente no estaba hecha de materiales normales.

—Aquí, dame esos.

—Claro. Goblin Slayer pasó los pitones y el mazo a la mano extendida.

El guerrero blindado los tomó, dándole a una de las anclas un buen golpe con el mazo, y luego gruñó.

—Sí. Eso es bastante duro.

El reluciente muro de la torre ni siquiera estaba arañado.

De repente, el guerrero blindado comenzó a quitarse los guantes y brazales. Metió el equipo en su mochila y lo cambió por una botella llena de líquido rojo. Sacó el tapón y se lo tragó. Probablemente era una poción de fuerza. Guardó la botella vacía, luego sacó una espada de una mano y un anillo con un brillante rubí.

— ¡Huh! ¿Un anillo con un encantamiento de aumento de fuerza física? Dijo el lancero con interés.

No era sorprendente que el guerrero blindado tuviera una espada mágica. Las armas mágicas eran raras, pero se podía esperar que un rango plata tuviera al menos una de ellas.

—Normalmente uso mis Brazales de Esgrima Excepcional y mis guantes mágicos, así que no necesito esto muy a menudo. El guerrero blindado puso la espada en su cintura y sostuvo el pitón en la mano que tenía el anillo. Esta vez gruñó, “¡Hmph!” y lo empujó fácilmente al interior de la pared.

—Echa un vistazo, Goblin Slayer. Ese un equipo de aventuras de primera clase para ti.

¿Por qué eres tú el que alardea? El guerrero blindado parecía querer preguntar. El lancero lo ignoró. — ¿Por qué no usas una o dos espadas mágicas? ¿No quieres parecer genial?

—No me interesan las espadas mágicas, pero tengo un anillo.

— ¿Ah, sí?

—Permite respirar bajo el agua. Dijo brevemente Goblin Slayer. —Aunque los goblins lo robaran, no haría daño.

— ¿Para qué lo querrían? Espera un segundo, ¿asumes que te lo robarían?

El lancero estaba presionando sus sienes, pero el casco de acero asintió y dijo —Por supuesto. No cabría en un dedo de un goblin.

—Deberías aprender que no importa lo que le digas a ese tipo, es todo inútil. El guerrero blindado estaba luchando con una sonrisa mientras agarraba el pitón y se alzaba. —Oigan, ambos me pagan por la poción, ¿cierto? Dividimos la recompensa en tres partes, menos el costo.

Y luego, manteniéndose en su lugar con un solo brazo, sacó otro pitón y continuó escalando. No subía muy rápido, pero se veía muy bien. Después de todo, llevaba una armadura completa y una espada en la espalda. No requería fuerza física promedia.

—No hay problema.

—Sí, claro.

Goblin Slayer respondió con prontitud, y el lancero no expresó ninguna objeción en particular. La mayoría de los aventureros sabían mantener cualquier disputa sobre la recompensa en la taberna. No importaba lo valioso que fuera un objeto, si lo guardabas a costa de tu vida.

Goblin Slayer agarró los pitones y se puso en marcha después del guerrero blindado, mientras que detrás de él, el lancero hizo un chasquido de su lengua. —Así que yo soy la cola, ¿eh?

Goblin Slayer se detuvo en medio de la escalada, mirando hacia atrás con una mano aún en el pitón.

— ¿Prefieres ir delante de mí?

—Tanque primero, explorador segundo. Todo bien, así que vamos, sigue subiendo.




—Ya veo.




Se aferró, se alzó, agarró el siguiente pitón, puso el pie en el anterior y luego subió otro nivel. Lo que quedaba era simplemente repetir el proceso. Sin mirar hacia arriba, ni hacia abajo. Mirando con cautela sólo a la izquierda y a la derecha.

Todos ellos eran aventureros relativamente experimentados, y tenían asideros y puntos de apoyo. Si hubieran estado tan preocupados por el viento, que se hacía más fuerte a medida que subían, no habrían podido considerar la posibilidad de escalar el muro exterior.

El problema era que el viento no era lo único que podía hacerles daño.

Goblin Slayer, comprobando a diestra y siniestra como su explorador, gritó —Hey. Al oeste. Tres de ellos. Con alas. No goblins.

—Así que nos encontraron… ¿De qué color son?

—Gris.

—Lo sabía. Dijo el guerrero blindado, asintiendo ante la respuesta. —Serán gárgolas, sin duda.

—Gárgolas… Hmm. Dijo en voz baja Goblin Slayer. —Así que así es como se ven.

—Hay una posibilidad de que sean demonios de piedra. Pero un ochenta o noventa por ciento, sí.

Eran demonios alados tan oscuros como la ceniza en la esquina de una chimenea.

O eso se podría pensar de un vistazo. Así eran los monstruos de piedra, las gárgolas. Antes destinadas a vigilar los lugares sagrados, las gárgolas también eran ahora No Iluminados. Quizás fueron sus terribles y retorcidos cuerpos los que, a lo largo de los años, les habían conducido al Caos.

Uno no pensaría que un poco de aleteo podría mantener una estatua en el aire, pero estas criaturas podían volar. Además, estaban hechos de piedra, convirtiéndolos en temibles enemigos.

— ¿Realmente nunca has visto uno? A veces aparecen en ruinas.

—Unas cuantas veces. Goblin Slayer giró lentamente su cabeza de un lado a otro. —Pero no sabía que eran gárgolas.

—Como sea, descienden rápido. La sonrisa del lancero era tan feroz como la de un tiburón. Los monstruos ahora volaban, literalmente, dentro de su campo de visión.

Habían estado haciendo calmadas espirales alrededor de la cima de la torre, probablemente vigilando. Ahora descendían en pánico, lo más probable era que no esperaban que nadie intentara escalar la pared. No estaban lejos, pero los aventureros no parecían muy asustados ni daban señales de estarlo.

—No es verdad lo que dicen, que las gárgolas no soportan la luz del sol. El lancero los miró con una mirada asesina, ajustando sus pies para encontrar el equilibrio sobre los pitones. —Si te atrapan, tendrás que pelear.

Manteniéndose firme con su protegido brazo izquierdo, Goblin Slayer desenvainó su espada con un agarre invertido. —Si puedes ponerlo debajo de ti, no morirás aunque caigas al suelo. Aunque estarías lejos de la batalla en ese momento.

—Tal vez, si puedes lanzar  Control en ellos. Y eso si no caen de un solo golpe, ¿verdad? El guerrero blindado sacó su espada de una mano, que emitió un tenue resplandor blanco, el aura de la magia. Sostuvo la cuerda decorativa que colgaba de la empuñadura con su boca, y luego la sujetó firmemente alrededor de su muñeca. —No sé ustedes, pero yo estoy bien con una sola mano.

—Dicen que el choque de hechizos precede al choque de brazos. Arrgh. Estos cabeza de músculo. El lancero entrecerró los ojos y tocó su arete, un catalizador mágico, con una mano. Goblin Slayer miró lo que estaba haciendo el lancero, y luego agitó su cabeza.

—Estoy pensando en algo.

—Yo también. Dijo el guerrero blindado.

— ¡Cállate, ya entendí! ¡No puedo concentrarme aquí abajo!

— ¡GARGLEGARGLEGARGLE!!

Con un difuso bramido, no muy diferente a las gárgaras, los monstruos demoníacos vinieron volando hacia ellos. Pero el lancero, sin prisa ni alboroto, pronunció unas palabras de verdadero poder con la habilidad de reconstruir las mismas leyes de la realidad.

— ¡Hora…semel…silento! ¡Permanece en silencio, tiempo!

En ese instante, el viento se detuvo.

El flujo de la atmósfera cesó; el sonido de lejos se detuvo, se estancó, paró. Las palabras del lancero cubrieron el mundo, doblegando sus leyes, y todo se paralizó.

Este era el hechizo Lento.

— ¡¿GARGLEGARG?! GARGLEGARG!!

— ¡GARGLEGLEGLEGAR!!

Las gárgolas aletearon y aletearon pero no pudieron generar ninguna fuerza, por lo que no pudieron permanecer en el aire. La gravedad se apoderó de las tres criaturas, y en cuestión de segundos habían caído varias docenas de pisos, convirtiéndose en polvo al caer al suelo. Y ninguna estatua de piedra, una vez destruida, podía volver a la vida.

— ¿Qué, se han ido todos? No eran tan duros.




—Supongo que una caída de esta altura generalmente conduce a la muerte.

El guerrero blindado frunció los labios, frustrado, y Goblin Slayer volvió a meter su espada en su vaina. Ambos rápidamente reanudaron la subida, pero el lancero les lanzó una mirada inconfundiblemente de descontento.

—Cielos, un hechizo como ese, ¿y no puedes ni siquiera decir una palabra de alabanza?

—Fue una buena estrategia. Respondió casualmente Goblin Slayer. —Lo usaré alguna vez.

— ¿Qué, en goblins?

— ¿En qué más?

Este intercambio hizo que el lancero sacudiera su cabeza con un sincero cansancio. ¿Llevar goblins a algún lugar alto y luego soltarlos? No sonaba como algo que los aventureros más serios considerarían. Y pensar que se le estaba atribuyendo la idea, ¡Dame un respiro!

—Más importante: ¿cuántos hechizos te quedan? Las palabras del guerrero blindado trajeron al lancero devuelta.

Agarró un pitón para estabilizarse, casi demasiado tarde, y dijo —Uno más. Le dolía admitirlo, pero un hecho era un hecho. —Esta no es mi clase principal, recuerda.

—Muy bien, si nos atacan en el ascenso otra vez, volvemos a bajar y descansamos por una noche. Luego pasaremos a un asalto frontal.

La decisión del guerrero blindado fue rápida y segura. ¿Atacar la base enemiga con sus hechizos agotados o después de haber sido restaurados? No importa cómo lo veas, este último ofrecía una mejor oportunidad de supervivencia.

El lancero lo entendió, y sonrió. — ¿Incluso si estamos a punto de tocar el cielo?

—Si estamos ahí, entonces es diferente. Contestó el guerrero blindado, enseñando sus dientes mientras se reía de los ligeros golpeteos del lancero.

—Tú eres el líder. Goblin Slayer asintió en voz baja. —Seguiré sus órdenes.

—Bien. En ese caso, adelante. El guerrero blindado extendió una mano para más pitones; Goblin Slayer buscó en su bolsa y sacó otro montón. Llevaba muchos con él porque eran una herramienta tan útil, y gracias a eso no parecía haber duda de que tenían suficiente para llegar a la cima.

—De todos modos, supongo que saben que estamos aquí. Asegurémonos de que extiendan la alfombra roja.

—Correcto.

Goblin Slayer dio su corta respuesta y miró al hombre que tenía delante. La inmensa espada [2] sobre la espalda del guerrero blindado temblaba con un sonajero. En un tono inmensamente serio y grave, Goblin Slayer dijo —No me tires eso encima.

—Oh, cállate.

El lancero carcajeó sin malicia alguna, y el guerrero blindado continuó hoscamente empleando sus músculos.

Su objetivo, la cima de la torre, no estaba lejos.

*

 

 

La cima de la torre presentaba una escena casi indescriptible.

Era un espacio abierto con una depresión como un cuenco redondo, el exterior estaba rodeado de pilares. El techo era una cúpula curva, como si un enorme globo descendiera al espacio. En el techo había un mapa de estrellas, pero sus líneas salvajes no reflejaban constelaciones que ninguno de los aventureros conociese.

El suelo y los pilares eran de color blanco puro, el cielo azul asomándose entre las columnatas. Y sin embargo, había una aplastante sensación de opresión. Mientras el guerrero blindado subía por el borde, miró las constelaciones y dio un infeliz resoplido.

—Esto es trabajo del Caos, seguro. Vamos, y no dejemos que nada nos cause problemas más tarde.

Alargó una mano mientras hablaba, tomando un guante de cuero. Ayudó a Goblin Slayer a subir, y este último se adentró en los alrededores.

—La subida fue más fácil de lo que esperaba.

—Probablemente porque somos tres hombres. El guerrero blindado se quitó el anillo de su dedo y lo puso de nuevo en su bolsa de objetos. Rápidamente lo reemplazó con sus guantes y brazales, agarrando la espada en su espalda. —No quisiera que algunos niños tuvieran que hacer esa escalada.

—Hombre, eso es seguro. La respuesta vino del lancero, que dudó, frunciendo el ceño ante el guante de cuero que tenía delante. El corriente y sencillo guante tomó la mano del lancero, subiendo al último miembro del grupo hasta la azotea. —Odiaría obligarla a hacer esto. Diablos, probablemente no podría. Los tiene demasiado grandes.

El comentario grosero sonó extrañamente inofensivo viniendo del lancero, aunque eso fue quizás gracias a su personalidad. El guerrero blindado le lanzó una mirada dudosa mientras hacía un amplio gesto delante de su pecho con ambas manos.

—Entiendo lo que dices. Dijo Goblin Slayer, con otro asentimiento reservado. —Uno no desearía cansar a uno de la última línea. Y las mías son sensibles.




— ¿Es eso lo que te preocupa? El lancero suspiró profundamente. — ¿No tienes nada más? ¡Se supone que los cuerpos de las mujeres deben ser alabados! ¡Bustos! ¡Caderas! ¡Traseros!

— ¿Qué sentido tiene alabarlos?

— ¡Te adoran por eso, y tú puedes ser popular con las damas!

—Ya veo.

Goblin Slayer no cayó en el engaño, al contrario desenvainó su espada. Revisó la correa de su escudo, y luego giró su muñeca derecha, junto con el arma en su empuñadura. El guerrero blindado lo miró.

— ¿No usaste demasiada fuerza?

—Estoy bien.

—Bien. El guerrero blindado golpeó suavemente a Goblin Slayer en el hombro. — ¿Qué hay de ti?

—No soy tan frágil como parece. Sonrió el lancero, cogiendo su lanza con ambas manos y dando una alegre estocada.

Para el líder, demostrar que entendía cómo le iba a cada miembro del grupo, era una manera importante de aliviar cualquier ansiedad por parte del grupo.

Y más aún antes de una batalla importante. El guerrero blindado mantuvo la punta de su espada apuntada a un solo lugar en la azotea. Se pasó la lengua por los labios para mojarlos.

—Empecemos.

Y entonces, el enemigo estaba allí.

Una sombra arremolinada en el centro del techo, en la parte inferior de la depresión en forma de cuenco. La oscuridad se reunió hacia la serpenteante y creciente sombra. Al final, formó un abrigo antiguo, la figura oscilaba como un espejismo.

— ¡Tontos mortales…!

La voz crujió como una rama seca, un sonido que un humano probablemente no podría hacer.

La figura estaba demacrada y torcida y parecía como si estuviera en un pantano. En sus nudosos dedos, agarraba un bastón que parecía tan viejo como sus manos. Bajo su manto, una llama de espíritu ardía. El hombre, imagen indiscutible de un hechicero malvado, escupió a los odiosos aventureros:

— ¡Cómo detesto a cualquiera que interfiera con mi…! Pero fue interrumpido antes de que pudiera terminar.

Una espada.

Una espada rudimentaria, producida en masa y de una extraña longitud cortó el aire, con una certera puntería, y perforó el pecho del hechicero. Soltó un gorgoteo, y luego cayó al suelo, arañando su garganta.

—Oye, oye, al menos podrías dejarlo terminar. ¿Esto es todo?

—No hay necesidad de enfrentarnos a él de frente.

Era Goblin Slayer. De pie junto al sonriente lancero, el hombre que había lanzado su espada a través del aire, y agitó su casco de acero de un lado a otro. —Y parece que no era un oponente serio.

Ciertamente.

El mago se había derrumbado con un golpe. Mientras miraban, la espada en su pecho se marchitó. Se oxidó antes de que pudieran parpadear. Una huesuda mano la levantó, la agarró y la destrozó.

— ¡El ritual… ya está… completo! Gritó mientras sacaba la hoja destrozada. Era abundantemente claro que esta persona era un No Iluminado.

El guerrero blindado estaba preparado con su espada ancha y miró a Goblin Slayer.

— ¿Quizás apuñalarlo en el pecho no era el mejor plan?




—Es como la altura de la cabeza de un goblin.

Goblin Slayer había sacado una daga y se había colocado en una postura baja.

El espíritu de fuego parpadeó en los ojos del hechicero mientras se arrastraba hacia delante.

— ¡No puedo ser asesinado por aquellos que tienen palabras (Iluminados)…!

—Ya lo oíste. Dijo el lancero, casi como queriendo bostezar. — ¿Qué hacemos?

—Dijo que no puede ser asesinado, pero no dijo que no puede morir.

El guerrero blindado sonrió como cuando venció a su primera cucaracha gigante. Asintió como lo hacía Goblin Slayer cuando se enfrentaba a un goblin.

—Sólo hay una cosa que hacer, entonces.

Sin siquiera asentir con la cabeza, el grupo se puso en formación y se preparó para la batalla.

El hechicero empezó a gritar palabras verdaderas sin dudarlo un instante, doblando el espacio. Con dos o tres palabras invocó un hechizo, y lo que apareció, quizás previsiblemente, eran demonios de piedra gris. Esperaron fielmente detrás de su amo, y luego, al movimiento de su bastón, se lanzaron a los aventureros.

— ¡Burdos bárbaros! ¡Ríndanse ante mi vasta inteligencia!

Pero los hombres contra él eran todos guerreros y todos habían alcanzado el rango plata. El duro trabajo y la perseverancia que habían formado la habilidad guerrero pesado con la espada no eran algo para menospreciar.

— ¡Se te olvidó “geniales”!

El guerrero blindado gruñó mientras se lanzaba hacia delante para encontrarse con los monstruos y retenerlos a la izquierda, a la derecha y al centro.

— ¡GARGLEGARGLEGA!!

— ¡GARGLE!! GARGLEGA!!

Cuando una estatua descuidada se puso a su alcance, aprovechó la oportunidad y la destruyó.

Hizo una pose intimidante. Era un hombre que sólo necesitaba una espada y su propio cuerpo. Se necesitarían más que números para perturbarle. Con cada movimiento de su espada, el polvo se arrastraba por el aire como un estandarte.

— ¡Entonces mueran como los bárbaros que son! Gritó el hechicero, aún blandiendo su bastón desde detrás de sus gárgolas.




— ¡Tonitrus…oriens…! ¡Levántate, trueno!

Convocados por las palabras de poder verdadero, la magia comenzó a brotar en la zona. No había viento, pero los aventureros fueron golpeados por una fuerza abrumadora como una tormenta que se acercaba.

— ¡¿”Relámpago”?! Gritó el lancero. Vio lo que estaba sucediendo y se mantuvo alerta a su oportunidad. —Podría usar Contrarrestar… ¡No, nunca funcionaria! Lo siento, chicos, ¡no puedo hacerlo!

Pero esto se debió en parte al detectar de que su oponente era un usuario mágico mucho más experto que él.

—Vale. Asintió el guerrero blindado, dando órdenes a un ritmo vertiginoso mientras masacraba a otra gárgola. — ¡Cubran sus bocas!

—Cúbranse la boca. Repitió Goblin Slayer. Su daga ya no estaba en su mano; ya estaba buscando en su bolsa de objetos.

Sacó el huevo y lo lanzó con un solo movimiento. El guerrero blindado levantó el cuello de su abrigo.

El huevo dibujó una hermosa parábola, pero el hechicero la aplastó como una mosca y la pisó.

—Muy inteligente, ¡¿tú…?!

Instantáneamente, una neblina roja flotaba hacia arriba desde sus pies—polvo y trozos de cáscara. Un dolor paralizante golpeó su boca, nariz y ojos. No podía respirar ni hablar. O, por supuesto, ni cantar magia. El hechicero apretó sus manos contra su cara y se echó hacia atrás con un grito sin voz.

El polvo era un gas lacrimógeno, incluyendo pimiento y otros ingredientes. Por muy avanzado que uno pudiera estar en la magia, mientras tuviera ojos, nariz y boca, era difícil de evitar.

— ¡Ahora… eres… mío!

El lancero no perdió tiempo; se disparó desde suelo como una flecha desde un arco. Las gárgolas, inmovilizadas por el guerrero blindado, no eran nada para él. Se dirigió directamente hacia el mago, tocándose el pendiente con una mano.

— ¡Aranea…facio…ligator! ¡Araña, ven y ata!

— ¡¿…?!

La “telaraña” atrapó fácilmente al mago agonizante. La llama espiritual del hechicero se estremeció, y en el instante en que lo hizo, la punta de una lanza atravesó su corazón.

La sangre que roció era negra azulada. El lancero rápidamente le dio una patada al cuerpo envuelto en seda para liberar su arma y saltó hacia atrás.

No hay necesidad de decir que, como había declarado antes, el hechicero no dio señales de perder la vida por ello. Con  grandes cantidades de sangre negra-azul saliendo de su boca, intentó abrir los labios lo suficiente como para pronunciar otro hechizo…

—Aw, cállate.

El lancero enrolló el extremo de la telaraña en la punta de su lanza y la usó como mordaza. Se encogió de hombros ante el hechicero, que parecía no querer rendirse, con su llama espiritual ardiendo con una intención asesina.

—Parece que no bromeabas cuando dijiste que no te podían matar.

—No tienes que preocuparte por un mago que no puede hablar. Dijo el guerrero blindado. —Pero es un poco doloroso. Murmuró mientras rompía la última de las gárgolas con su espada.

Todo lo que quedaba era encontrar la fuente del poder del hechicero, que tenía que estar en algún lugar de la torre, y destruirla.

Pero mientras el hechicero estuviera vivo, era probable que las trampas y los monstruos no desaparecieran.

—Hmm. Gruñó el guerrero blindado. Junto a él, Goblin Slayer mantuvo su daga apuntando al cautivo, siempre vigilante. Entonces su casco se inclinó un poco, como si acabara de pensar en algo.

— ¿Por qué no sólo dejarlo caer?

—…

—…

El guerrero blindado y el lancero se miraron el uno al otro. Asintieron y luego se rieron como niños traviesos.

—Eso es.

—Hagámoslo.

El hechicero, tratando de hablar aún con la mordaza en su boca, fue arrastrado hasta el borde de la torre y luego le fue dada una patada firme en la espalda. La gravedad no tenía palabras, pero lo arrastraba hacia abajo, y pronto había encontrado el mismo destino que los primeros aventureros.

En otras palabras, murió fácilmente.

—De todos modos, me pregunto por qué construyó esta torre. Comentó el lancero en voz alta, mirando por un lado a la mancha negra azulada que se extendía en el suelo. Su tipo normalmente se instala en la cima de una torre o en los tramos más bajos de un laberinto subterráneo. —Hubiera sido más difícil matarlo si hubiera estado bajo tierra.

—Quizás tenía un regalo de los dioses o algo así. Dijo sin rodeos el guerrero blindado, devolviendo la espada a su espalda. Seguía observando cuidadosamente sus alrededores, quizás porque tal vez el peligro de trampas y de enemigos restantes no había disminuido. —Vamos, encontremos el botín. El jefe está muerto. Si no nos damos prisa, esta torre podría desaparecer.

— ¡Oh, sí, es cierto! ¡Una aventura tiene que tener un tesoro!

El lancero salió corriendo, su alegría le dio coraje. El guerrero blindado ni siquiera consideró detenerlo. La actitud y las acciones estaban separadas. Así como mantener la guardia en alto y no estar nervioso eran cosas diferentes.

—Es bastante bueno en ese sentido.

—Sí. Goblin Slayer asintió, levantando la oxidada espada y chasqueando su lengua mientras la tiraba. —Hay muchas cosas que podría aprender de él.

—No sé si estás bromeando o no.

Mientras el guerrero blindado consideraba si reírse, él y Goblin Slayer iniciaron la búsqueda. Buscaban botines, cofres de tesoros, posesiones… cualquier cosa por el estilo. Para un aventurero, no había mayor alegría.

En poco tiempo, descubrieron un baúl de almacenamiento de roble rojo colocado en una esquina de la azotea.

—Esta no es mi clase principal. No esperen demasiado. Les advirtió Goblin Slayer, y luego se arrodilló delante del cofre. Buscó en su bolsa de objetos y sacó varias herramientas especializadas. Primero, tomó una lima parecida a una hoja delgada y la usó bajo la tapa del cobre, tocando los alrededores. Confirmó que no había trampas, luego levantó un espejo de mano hacia el ojo de la cerradura y miró dentro.

Ahora era el momento del alambre. Goblin Slayer listo para forzar la cerradura.

—Oye, Goblin Slayer. Piensa en esto: no detuviste a un solo tipo malo hoy. El lancero sonrió mientras observaba por encima del hombro el trabajo de Goblin Slayer. —Significa…

— ¿Qué?

— ¡Gané!

—Sí. Goblin Slayer no hizo ningún esfuerzo por refutarlo, solo asintió. —Así es.

El lancero lanzó su puño al aire con muchos festivos “¡Sííí!”. El guerrero blindado miró al cielo.

—Porque no eran goblins.

En su euforia, el lancero pareció no oír el murmullo, pero el guerrero blindado ciertamente lo escuchó.

Al final, la cerradura se abrió con un clic, y Goblin Slayer exhaló.

—Es un poco tarde para mencionar esto, pero probablemente habrá algún alboroto cuando volvamos.

— ¿Huh? …Oh, ¿tu chica elfa? El guerrero blindado pensó en el elfo marimacho y excitable del grupo de Goblin Slayer.

Supongo que la dejamos fuera.

—Creo que yo voy a tener más problemas. Dijo el lancero. —Pero no te preocupes. Es tradición tener poca emoción mientras repartes el botín y bebes vino.

—…Según recuerdo, dijimos que serían tres partes menos los gastos.

—Sí. Dijo Goblin Slayer. —Creo que sí.   Luego añadió con voz calmada. —Tesoro, ¿huh? No está mal.

El guerrero blindado puso una amistosa mano en su hombro. Goblin Slayer lo aceptó en silencio. La tapa del cofre crujió mientras la levantaba.

 

 


[2] En ingles está colocada como broadsword, que es una espada con una hoja ancha, usada para cortar en lugar de clavar (dar estocadas).


 




Goblin Slayer Volumen 4 Capítulo 6 Parte 3

Nova: Esto al parecer sucede de camino a la torre, el texto de la ilustración dice lo siguiente:

 

Goblin Slayer: «…Parece que no son goblins»
Lancero: «…Bueno, eso es lo importante. Así que, ¿quién es tu amante principal?»
Goblin Slayer: «¿Qué quieres decir con quién?»
Lancero: «Quiero decir, ¿qué chica, idiota…. ¡Además de la Chica del Gremio!»
Guerrero: «¿Otra vez esto? Sigan atentos a los enemigos, ustedes dos. Vendrán desde arriba. Tengan cuidado.»
Lancero: «Ya lo sabemos, ya lo sabemos. ¿Por qué crees que estamos atravesando todos estos acantilados y bosques?»
Guerrero: «Bien, entonces…»
Lancer: «Apuesto a que puedo adivinar tu tipo. Te gustan las chicas serias, ¿no? Serían una buena pareja».
Guerrero: «Aw, cállate. Escúchate hablar…. y estás en un grupo con esa hermosa mujer.»
Lancero: «¿Y tu que sabes? Si una mujer entiende el valor de un hombre, ¡sería una grosería no hablar con ella! ¿Y bien? ¿Cuál es tu respuesta?»
Goblin Slayer: «…No estoy particularmente interesado.»
Lancero: «Estás bromeando. Espera. No me digas… que te gustan los h–«
Goblin Slayer: «No.»

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