Goblin Slayer

Volumen 4

Capítulo 1: Del Guerrero Novato y la Sacerdotisa Aprendiz

Parte 3

 

 

—Me temo que no es tan fácil.

Por supuesto que no.

La recepcionista agitó lentamente su cabeza ante la sacerdotisa aprendiz, poniendo su mano en su mejilla y pareciendo preocupada.

—Pensé que no…

—Pedimos a los aventureros que lo hagan porque no es fácil, esencialmente.

—Si cualquiera pudiera hacerlo, no habría trabajo, huh… Dijo el guerrero novato. —Oh, un antídoto, por favor.

—Por supuesto, aquí tienes.




La sacerdotisa aprendiz tomó la botella ofrecida y la guardó cuidadosamente en su bolsa de artículos. Al menos el amargo recuerdo de cuando había corrido y tropezado, destrozando uno dentro de su mochila, sirvió de algo.

—Oye, ¿qué tal una poción curativa? Añadió la recepcionista.

—Me encantaría uno, pero… ya sabes, el dinero… ¿Tienes alguna venda, o hierbas, o ungüentos?

—No es tan fácil, ¿verdad? Aún así, sin embargo… La recepcionista aclaró su garganta con un aire de importancia. —Puede haber algo que pueda enseñarte…

— ¡¿En serio?! El guerrero novato sacudió su silla mientras se asomaba sobre el mostrador.

Ya era más de mediodía, y había pocos aventureros en el Gremio de aventureros.

La mayoría de ellos ya habían seleccionado sus misiones y partían con entusiasmo hacia sus aventuras.

El guerrero novato y la sacerdotisa aprendiz habían esperado hasta este momento para pedir ayuda, y habrían odiado irse a casa sin ningún consejo.

— ¡Cualquier cosa! ¡Cualquier cosa!

—Bueno, realmente es una idea muy obvia… La recepcionista alzó su dedo índice, lo cual enfatizó su uña pulcramente recortada. —Fortalece tu defensa. Al menos ten una cota de malla, o algo parecido, para que las ratas y cucarachas gigantes no puedan morderte.

— ¡Pero no tenemos dinero! Toda la emoción del guerrero novato se disipó, y la silla chilló de nuevo mientras se desplomaba, su voz estaba completamente desanimada.

La recepcionista inclinó su cabeza hacia un lado, haciendo caer su áspero cabello trenzado.

—Puedes conseguir un pequeño descuento si compras equipo usado.

— ¿Eso no proviene de los muertos? Preguntó con un poco de frialdad la sacerdotisa aprendiz, y la recepcionista hizo un sonido de desagrado como se dijera que grosera.

—Algunas de ellas provienen de aventureros retirados, o de personas que las vendieron. No tenemos nada maldito.

—Pero tienes artículos de personas muertas, ¿verdad?

—Bueno, nosotros… Pero nunca si se convirtieron en no-muertos… La recepcionista miró vacilantemente por un momento. Pero pronto volvió a sonreír. —De todos modos, equipo es equipo, ¿verdad?

El guerrero novato suspiró.

Y no dinero es no dinero.

— ¿Alguna otra idea?

—Veamos… Oh, ¿estás usando una linterna?

—Sí, el de la caja de herramientas del aventurero. Dijo la sacerdotisa aprendiz un poco cansada. La caja de herramientas del aventurero contenía cuerda, una linterna, tiza y varias longitudes de cadenas, todo en un solo lugar. Hasta ahora, sólo la linterna les había sido muy útil, y ella se arrepentía un poco de haberla comprado.

—Hay gente que usa una antorcha en vez de una linterna, porque también sirve como arma.

La recepcionista mencionó con una sonrisa que tanto las ratas como los insectos odiaban el fuego.

— ¿Qué clase de aventurero haría algo así?

—Bueno, para uno…

La recepcionista se detuvo de repente, y era como si una flor hubiera florecido en su cara.

El guerrero novato siguió su mirada, encontrando la entrada del Gremio.

Las puertas de estilo bar se abrieron rechinando, y un olor a hierro, punzante a la nariz, entró flotando.

Era difícil culpar al guerrero novato por el “Ergh” que se le escapó.

Un curioso aventurero apareció en la entrada.

Llevaba un casco de acero de aspecto barato y una sucia armadura de cuero, un pequeño escudo atado a su brazo, y un rudimentario garrote colgado a su cintura.

Era el aventurero llamado Goblin Slayer.

—G…Goblin Slayer, se lo dije, es demasiado pronto…

— ¿Lo es?

Una sacerdotisa vestida de blanco y manchada de un horrendo negro rojizo llegó apresuradamente detrás de él.

La respuesta de Goblin Slayer fue corta. Reconoció a los dos en el mostrador de recepción, y luego empezó a caminar audazmente. Se sentó en el banco en la sala de espera de golpe. La sacerdotisa colapsó junto a él.

La recepcionista, moviendo los dedos de abajo hacia donde ella estaba, haciendo una especie de señal, y entrecerrando los ojos como si dijera, No se puede evitar.

—Tienes que limpiar. Siempre te lo digo. La gente lo malinterpretara. Refunfuñó. Luego notó las expresiones en los rostros del guerrero novato y de la sacerdotisa aprendiz. — ¿Están ustedes dos bien?

—Oh, nosotros, uh…

—Um… La sacerdotisa aprendiz se rascó la mejilla incómodamente. —Dijimos algo más bien… grosero, antes.

Ella hablaba de algo de varios meses antes, pero el evento aún estaba fresco en sus recuerdos.

Habían pensado que podría estar intentando usar a su compañera novata como cebo.

Ahora parecía que pensaron algo terriblemente inapropiado, pero en ese momento estaban convencidos de que tenían que rescatar a la sacerdotisa.

— ¡Ah! Dijo la recepcionista con una risita, captándolo. —Estoy seguro de que está bien. No deja que ese tipo de cosas le molesten.

—Sí, pero nos molesta a nosotros… dijo el guerrero novato, y luego parpadeó. Se frotó los ojos con su manga. Algo estaba mal.

El recién llegado llevaba un casco de acero de aspecto barato y una sucia armadura de cuero, un pequeño escudo atado a su brazo, y un rudimentario garrote estaba en su cintura.

¿Un garrote?

—… ¿No usa una espada?

—Ahora que lo mencionas… La sacerdotisa aprendiz también miró a la dirección de Goblin Slayer. —…Supongo que sí. Una muy barata, sin embargo.

—Sí, tienes razón.

—Y esa chica está cubierta de salpicaduras de sangre.




¿Qué demonios ha pasado? La joven pareja parecía muy preocupada, pero la recepcionista sólo soltó una risita y sonrió.

— ¿Me preguntan acerca ellos? Preguntó ella, puntualmente golpeando algunos papeles contra su escritorio para enderezarlos. —La mejor manera de aprender sobre como aventurarse es preguntándole a un aventurero.

—C-cierto…

Pero esa persona era Goblin Slayer.

Por otra parte, también era un aventurero de tercer rango, Plata.

Pero… también era un asesino de goblins…

—… ¡De acuerdo, entonces!

Fue la sacerdotisa aprendiz quien se puso de pie con todo el entusiasmo que pudo reunir.

—H-hey, ¿qué…?

—Preguntar. Dijo ella, mirando fijamente hacia adelante —¡No cuesta nada!

Luego dejó al tambaleante guerrero novato y comenzó a marchar hacia adelante con un aire de determinación.

El guerrero novato miró a la recepcionista. Ella seguía sonriendo.

—¡Aww, hombre…!

Ahora El guerrero novato se alentó a sí mismo, y se puso de pie. La expresión de la recepcionista, por supuesto, nunca cambió.

* * *

 

 

—Umm… La sacerdotisa aprendiz gritó, provocando sólo un cansado “¿Wuh?” de la sacerdotisa.

Estaba claro que acababa de terminar una aventura con Goblin Slayer. La sacerdotisa aprendiz frunció el ceño, pero ahora recién cuenta de que debería haber elegido un mejor momento.

— ¿Qué cosa?

—Eep…

Y encima de eso, había una baja, desapasionada, y casi mecánica voz.

El casco de acero se movió lentamente, con una mirada penetrante más allá de la visera.

La armadura del hombre estaba cubierta de manchas oscuras de sangre.

Realmente parece una armadura viviente o algo así…

Con ese pensamiento más bien inoportuno en su cabeza, tragó la sacerdotisa aprendiz.

—¡Uh… Um! El guerrero novato interrumpió como para cubrirla. Ignoró su queja de “¡Sólo un segundo!” y continuó en un tono familiar.

—Hay algo que nos gustaría preguntarte… si le parece bien.




—¿Qué cosa?

La respuesta de Goblin Slayer fue corta, y fue pronunciada en ese mismo tono bajo.

Junto a él, la cabeza de la sacerdotisa se balanceaba de un lado a otro.

—Silencio, por favor.

—Oh… erk… Lo siento. Contestó el guerrero novato con voz tensa. Sus manos estaban rígidas, y temblando un poco por el nerviosismo.

La sacerdotisa aprendiz tomó su mano suavemente. Era áspera y estaba cubierta de cicatrices.

—… ¿Es bastante malo, este trabajo?




—Necesitábamos algo de dinero. Pero, no. Goblin Slayer sacudió el casco de un lado a otro. —Estaba obligada a aceptarlo.

El guerrero novato tragó fuertemente y apretó la mano de la sacerdotisa aprendiz.

—Bueno, nosotros… Queríamos preguntarte algo. Respiró profundamente. Relajó sus manos. — ¿Por qué estás usando un garrote?

La respuesta vino de un solo golpe: —Se la robé a un goblin.

— ¿R…robada?

—Lanzas una espada o apuñalas. Se rompe o se astilla. Un uso cuidadoso puede ayudar, pero una sola espada no es buena para más de cinco de ellos.

Eso sonó como una respuesta… Y a la vez, más o menos no.

Espera… Tal vez lo sea.

—Hrrm. Gruñó el guerrero novato. Luego se detuvo un momento. — ¿Y acerca de ratas o cucarachas?

Ahora fue el turno de Goblin Slayer para gruñir. — ¿Ratas o cucarachas?




—…Sí.

—No podía decírtelo. Pero… Tocó el garrote en su cinturón. —…Si balanceas esto y golpeas con él, les dañarás. Al menos no tienes que preocuparte por el astillado de la hoja.

Goblin Slayer se levantó del banco, tremendamente despacio. La sacerdotisa, que había estado apoyándose en él, se sacudió.

—Es fácil.

—Fácil…

—Me voy. Le dijo rápidamente al guerrero novato, que se quedó pensando. Entonces el casco se volvió hacia donde la sacerdotisa estaba borrando el sueño de sus ojos.  — ¿Descansando?

— ¡Oh, n-no, ya voy!

—Ya veo.

La sacerdotisa también se puso en pie, apresurándose a seguir el paso audaz que lo transportaba rápidamente.

Pero justo a punto de partir, se volvió hacia los otros dos aventureros y dio una pequeña reverencia.

— ¡Oh, um…hey! Dijo la sacerdotisa aprendiz.

— ¿Sí?

Goblin Slayer Volumen 4 Capítulo 1 Parte 3

 

Era ahora o nunca.

La sacerdotisa aprendiz la había llamado casi sin pensar, pero ahora la sacerdotisa ladeó su cabeza. — ¿Puedo ayudarte?

—Bueno, um, sólo… ¿por qué estás cubierta de sangre?

—Oh… La sacerdotisa murmuró con una mirada un poco confundida. Se sonrojó levemente. —Yo… sólo… no preguntaría.

—Oh… oh, ¿en serio?

— ¡Ah, p-pero no estoy herida ni nada, así que no te preocupes! Ella sonrió a la sacerdotisa aprendiz con una expresión cansada pero galante. Estaba cubierta de sudor y suciedad, pero su expresión no tenía sombra alguna.

La placa de nivel que colgaba en su cuello no era Porcelana, sino Obsidiana. La sacerdotisa aprendiz soltó un suspiro.

—Hey…

— ¿Sí?

—Perdón por lo de antes.

— ¿…?

—Creo que malinterpretamos seriamente lo que estaba pasando.

Los ojos de la sacerdotisa se abrieron, y parpadearon varias veces. —… ¡No te preocupes por eso! Y de repente, la chica tranquila y seria agarró su bastón con ambas manos. —Está totalmente bien. Sé cómo se ve, pero es una buena persona…

— ¿No vienes? Una voz ronca llamó desde lejos.

—Deberíamos hablar cuando tengamos la oportunidad. Dijo la sacerdotisa, y luego se inclinó ante los dos. Poniendo una mano sobre su cabeza para mantener su gorra puesta, y corrió hacia donde estaba Goblin Slayer.

— ¿Pasa algo malo? Preguntó él.

Pero ella respondió —No, nada.

— ¿Estás exhausta?

—Oh, no… Bueno, quizás sí estoy un poco cansada.

—Descansa un poco.

Incluso desde lejos, los dos podían ver sonreír a la sacerdotisa mientras ella respondía —Sí.

La sacerdotisa aprendiz exhaló y se encogió de hombros.




—Supongo…

— ¿Huh?

—También tendremos que dar nuestro mejor esfuerzo.

— ¡Uh-huh!

Con eso, el guerrero novato y la sacerdotisa aprendiz chocaron sus puños suavemente.

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