Goblin Slayer

Volumen 3

Capítulo 6: Los Siete Poderes

Parte 5

 

 

La primera víctima fue uno que intentaba salir de la cortina de humo.

El goblin ladeó su cabeza, sintiendo que alguien se acercaba, y poco después ya no tenía cabeza que ladear.




— ¡¿GROORB?!

Goblin Slayer pisó el cráneo mientras presionaba hacia adelante, aplastándolo.

Barrió a la criatura detrás de él con el escudo en su brazo izquierdo y perforó la garganta de otro que saltó hacia él.

—Dos.

El cadáver fresco cayó mientras él soltaba su espada. Lo pateó, y golpeó con el hacha de mano que había sacado del cinturón del goblin.




Cortó a la criatura tropezando detrás él en la base de su cuello, reclamando su vida.

—Tres.

Lanzó casualmente el hacha hacia la horda de goblin, antes de recoger una lanza corta de su última víctima, y luego siguió adelante sin mirar hacia atrás.

—Este es el camino. Vamos.

— ¡Entendido! El sacerdote lagarto respondió elegantemente, con su cola enrollada.




Balanceó el colmillo blanco como si fuera una espada ancha, reduciendo a varios enemigos de un tajo.




— ¡Admiren esto! ¡Temible naga, mis antepasados, admiren esto! ¡Nos deleitaremos en esta noche!

— ¡¿GOROROR?!

Las gotas de lluvia danzaban, la sangre fluía y la carne volaba. Aullidos y gritos resonaban en el aire.

Los goblins nacieron cobardes. Era parte de por qué eran tan astutos.

Se reúsan a morir ellos mismos, entonces usan a sus compañeros como escudos. Enfadados por las muertes resultantes de sus aliados, se reunían para aplastar al enemigo.




Y debido a que sus enemigos les habían hecho esta grave injusticia, todas y cada una de las torturas estaban justificadas.

¡Mira! Los enemigos son sólo dos. Algunos han caído, sí, pero los números siguen estando de nuestro lado.

Y en medio de la lluvia y los vestigios perdurables de esa horrible peste… ¿Hueles eso?

Una chica. Una elfa. Una mujer.

No hay nada de qué preocuparse. Háganlo.

— ¡GOBBRO!!

— ¡GROBB!!

A los goblins sólo les llevó unos momentos transformar su confusión primero en ira, para terminar en codicia.

Algunos tomaron sus múltiples armas y se esforzaron por detener el asalto de Goblin Slayer, y algunos sacaron lanzas y trataron de rodear y matar al sacerdote lagarto en su torbellino de violencia.

Los más inteligentes huyeron de estos terribles oponentes y rompieron la formación para escapar.

Pero Goblin Slayer y su grupo eran conscientes de que algunos lo intentarían.

—Pazuzu [3], Rey Langosta, Hijo del Sol, trae temblor y temor, ¡en el viento en que vienes!

Los goblins temblaban ante un sonido parecido a un gran silbido en el viento.

Y entonces vieron la fuente del extraño y aullador retumbar, una ola negra rodando a través de la tierra, directamente hacia ellos. Una tormenta de color brea.

Era un inmenso enjambre de insectos, listos para abrumar y destruir.

— ¡¿GORRBGGOOG??!!

— ¡¿GORGO?!

Los goblins intentaron desesperadamente barrer a las criaturas que mordían su piel, ignorando que era sólo una ilusión.

El miedo era la emoción más primitiva en el mundo, y terriblemente eficaz para controlar a los goblins. Huyeron gritando y rechinando los dientes.

Huyeron, soltando sus armas y corriendo tan rápido como sus piernas podían, a todas direcciones.

Como si pudieran llegar tan lejos.

— ¡Gnomos! ¡Undines! ¡Háganme el mejor cojín que puedan ver!

Los goblins fueron atrapados.

La tierra mantuvo sus pies firmes, pero empezaron a caer al suelo uno por uno. El barro pegajoso burbujeaba alrededor de ellos.

— ¡¿GORBO?!

— ¡¿GBORBB?!

Forcejearon y lucharon, pero descubrieron que no podían salir.

El sacerdote lagarto se abrió camino implacablemente a través del pantano invocado, haciendo su mortal trabajo.

Garra, garra, colmillo, cola. Bailó entre los goblins, barriéndolos con cada uno de sus miembros. ( ͡° ͜ʖ ͡°)

— ¡Ho! ¡Mis antepasados son parte de mí! ¡Acepten este alboroto!

Los hombres lagartos venían de los pantanos. Este lodo no era un obstáculo.

El sacerdote lagarto esculpido a través de los goblins, levantó su gran cabeza y bramó.

— ¡Adelante, Goblin Slayer!

—Bien. Dijo Goblin Slayer, apareciendo junto a él. Llevaba algo de cuero especialmente preparado.

Usó su lanza para apuñalar, a una de las criaturas caídas, por la espalda. Ese era uno. Cogió la espada del monstruo y la tiró. Dos.

Avanzó con su escudo en alto, derribando a varios y matando a uno. Agarró al cadáver, y sacó una espada. Tres.

Usó esa espada para partirle el cráneo a un goblin que intentaba bloquear su avance. Cuatro. Tiró el arma sin filo, pateando un cuerpo a un lado y cogiendo su garrote.

Fría y precisamente, buscando el mayor efecto por el menor esfuerzo, cortó a través de una franja de la fuerza enemiga.

—Dioses, Corta barbas. Seguro que puede arreglárselas solo. Al otro lado del campo, el chamán enano se rio, con un cuerno de caza en una mano y algo de arcilla en la otra. Ese hombre desafió la creencia. —Pero por supuesto, sin mí aquí, las cosas no habrían ido tan bien…

—Haz un pantano. Le había dicho Goblin Slayer. —No dejes que se escapen. El chamán enano tenía justo lo que él pedía.

Miedo, y luego Trampa. Los efectos sólo se verían amplificados por el hecho de que estaban al aire libre.

Dos hechizos a gran escala. Ciertamente, él estaba soplando a través de sus catalizadores, pero…

—Trabaja más rápido, Orejas Largas, eres la siguiente.

Le dio un buen golpe en el hombro, y ella movió sus orejas con desagrado.




—No me golpees. Me quitarás la puntería.

—No seas tonta. Una horda así de grande, no importa donde dispares, golpearás algo.

—Enanos, nunca hablan en serio sobre nada… Esos impactos sólo vienen después de apuntar.

Inhaló calmadamente, y luego exhaló por sus fosas nasales. Para un elfo, disparar era como respirar.

Sus dedos trabajaban la cuerda rítmicamente, enviando sus flechas a través de la lluvia. En este mundo, sólo los dioses podían igualar a un elfo en cantidad de muertos cuando se trataba de disparar con flechas. Y la elfa era, bueno, una elfa mayor, la heredera de un linaje que se remontaba a la era de los dioses.

Y, de hecho, sus objetivos eran goblins atrapados en el lodo.

A pesar de sus protestas, podría haber acertado sin apuntar. Pero era demasiado dedicada para eso.

Después de todo, ¡Orcbolg había aceptado ir a una aventura con ella! Ella no dejaría escapar esa oportunidad. No podía.

— ¡Los aventureros siempre ven sus misiones hasta el final!

Y su lluvia de flechas con punta de brote se unió a la lluvia que cayó del cielo.

El mismo Goblin Slayer se disparó a sí mismo como un misil a través del campo, sin ningún momento de vacilación en su paso. Esto no era casualidad, sino lo que tenía que pasar.

Él tenía un objetivo, llegar al líder ubicado muy por detrás de las líneas enemigas.

Con más razón…

— ¡G…Grr!

El elfo oscuro rechinó los dientes.

Su escudo de treinta goblins había sido roto, el enemigo estaba cerca, y no tenía tiempo para concentrarse en sus cantos.

Pensó en reunir a sus goblins, pero sabía que no vendrían.

Lo único en lo que podía confiar era en esto. El elfo oscuro sacó la espada de su vaina.

— ¡Maldito humano!

Golpeó, su espada era un destello de luz plateada.

Goblin Slayer se enfrentó a ella alzando su escudo. Este era el por qué lo llevaba.

Su utilidad como maza era sólo secundaria.

Inmediatamente respondió con un golpe contundente del garrote que agarró con la mano derecha. Apuntó a la cabeza, esperando romper el cráneo o la columna vertebral.

Pero los elfos oscuros comprendían tanto al movimiento, como a sus hermanos del bosque. En otras palabras, mucho mejor que cualquier humano.

Hubo un rocío de lodo mientras el elfo saltaba hacia atrás, sin ser perturbado por el suelo pantanoso y ni intimidado por la temible ilusión.

El garrote de Goblin Slayer conectó con nada más que aire.

—Hrmph. Pensar que uno preparado como para ver a través de mis planes viviría en esta ciudad.

—…No pareces un goblin.

Goblin Slayer y el elfo oscuro estaban ahora a cierta distancia. El lodo sonaba suavemente *slosh, slosh* mientras que se movían lentamente para encontrar una posición ventajosa.

La espada del elfo oscuro era claramente un arma mejor que el garrote del aventurero. Consciente de esto, el elfo se tomó el tiempo para interrogar a su oponente.

— ¿Quién o qué eres?

—…….

—Había oído que algunos en esta ciudad habían alcanzado el rango plata… Pero no puedo imaginarme que un aventurero tan experimentado se rebajara a usar el garrote de un goblin.

— ¿Eres su líder?

Goblin Slayer contestó con su propia pregunta. Indiferentemente como siempre.

—En verdad lo soy. Respondió el elfo oscuro, con un poco de enfado. Infló su pecho, y las esquinas de su boca se elevaron levemente.

— ¡Soy el apóstol de la anarquía, recipiente de un regalo de los mismísimos dioses del caos! Tenía una espada en su mano derecha, un objeto mágico en su izquierda. El elfo oscuro mantuvo una postura baja mientras exclamaba.




— ¡Y mi ejército de goblins se acerca por todas direcciones! La próxima vida pronto te dará la bienvenida a ti y a tu…

—No sé lo que eres. Y no me importa. Goblin Slayer interrumpió la proclamación del elfo.       —…Ese lord goblin fue más problemático que tú.

—…….

Hubo una pausa mientras el elfo oscuro procesaba lo que le habían dicho.

— ¡P-por qué, insolente…!

Sus dedos ágiles del pie dieron un paso geométrico refinado y complicado. Desde esta posición inusual, su espada vino como un destello.

El resplandor apenas detectable era la prueba de su latencia mágica. Era una espada mágica. No era particularmente inusual.

Goblin Slayer levantó su escudo para bloquear el golpe. El ataque corrió a lo largo de la superficie del escudo, curvándose hacia arriba y sobre él.

No…

— ¡Hrggh!

Goblin Slayer gruñó.

La delgada espada se deformó, perforando a través de su cota de malla y de una costura en su armadura del hombro.

La sangre se filtró por su lado izquierdo. El elfo oscuro no sólo tenía la mejor arma, sino que tenía experiencia usándola.




— ¡Hah! ¡Eres lento, humano!

Su habilidad no debería haber sido una sorpresa. Después de todo, su nivel era lo suficientemente alto como para que incluso pudiera usar [Desintegrar].

Los elfos y elfos oscuros tenían fundamentalmente diferentes cualidades físicas que los humanos.

Los seres humanos no estaban dotados naturalmente de nada excepcional, lo que les dificultaba ganar contra un ágil elfo oscuro. Mucho menos a uno como éste, que tendría cientos o miles de años más de experiencia. Frente a los ojos, las manos y las habilidades del elfo oscuro, un equipamiento pasable era tan bueno como ningún equipamiento.

—Ya veo. Como su líder, no tienes por qué contenerte. No es que le importara a Goblin Slayer, por supuesto.

El golpe no fue crítico. No dolió lo suficiente como para impedir que usara el hombro. Y no estaba envenenada.

Evaluó su propia herida con su habitual y calmado desinterés, y luego eligió continuar la pelea.

— ¿Todavía estás ansioso por más, tú sucio gusano?

—……

—Muy bien. ¡Mira por ti mismo si nosotros somos menos que un goblin!

El elfo oscuro, que parecía haber saltado a una conclusión injustificada, empujó el artefacto en su mano izquierda al aire.

— ¡Oh señor de esta gran extremidad, príncipe del huracán! ¡Pon a soplar el viento! ¡Convoca a la tormenta! ¡Otórgame poder!

Algo cambió en ese momento. Un extraño sonido crepitante salió del cuerpo del elfo oscuro. Se retorció e hinchó. Luego, uno tras otro, estallaron de su espalda.

Brazos.

Deformes y extraños, eran huesos conectados en lugares equivocados, abultados con músculos.

Cinco de ellos—siete, incluyendo los brazos con los que había nacido.

Goblin Slayer Volumen 3 Capítulo 6 Parte 5

 

—…Hrm.

—Heh, heh-heh, heh. Veo que ni siquiera puedes hablar, ¡maldito aventurero!

Los concebidos apéndices, como los de una araña o un cangrejo, eran visibles incluso desde el otro lado del campo de batalla.

Ya no era realmente un elfo oscuro. Sus ojos eran salvajes e inyectados de sangre, su voz alta, presionando los límites de todos sus sentidos y habilidades.

Apenas hizo un sonido cuando se inclinó con su enorme peso y se lanzó hacia Goblin Slayer.

En el siguiente instante, apareció un géiser de barro disparado desde la tierra, acompañado de un golpe.

— ¡¿Qué demonios es eso?! La elfa gritó mientras disparaba una flecha, que atravesó el ojo de un goblin invasor. — ¡¿Ese elfo oscuro acaba de sacar brazos de su espalda?!

— ¡No puede ser! ¡Ridículo! El chamán enano ya tenía su hacha afuera y le estaba dando buen uso en contra de los goblins.

El trabajo de los guerreros colmillo de dragón y los dos luchadores de primera línea, había reducido significativamente el número de enemigos. Mientras el grupo pudiera mantener su frente de batalla, tenían una gran oportunidad de ganar.

— ¡Maldita sea! Sea lo que sea que haya hecho, parece ser algún tipo de magia. Y no se parece a nada en lo que queramos meternos.




—Oh, no creo que tengamos nada que temer. Era el tercer miembro del grupo. El sacerdote lagarto, con su cola enroscada, sonaba más confiado que de costumbre. —Es sólo un poco de transformación corporal instantánea. Goblin Slayer tiene todo bajo control.

Eso les dejó libres para concentrarse en su papel. Con un grito, el sacerdote lagarto saltó nuevamente hacia los goblins.

 

 


[3] Pazuzu es el rey de los demonios del viento, hijo del dios Hanbi en la mitología sumeria, asiria y acadia.

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