Goblin Slayer

Volumen 3

Capítulo 4: Es tu Sonrisa lo que Importa

Parte 2

 

 

Los dos compraron manzanas acarameladas en un puesto que vendía dulces.

Eso no pasaba exactamente por una comida completa, pero uno no podía quejarse de la comida del festival.




Eso era lo que ella pensaba, de todos modos, y no podía imaginarse a él descontento por alguna comida.

Hablando de cosas que no puedo imaginar…

Él se comió la golosina fácilmente sin quitarse el casco, una hazaña que ella no habría considerado posible.

—…Hee-hee.

— ¿Qué? Su casco se inclinó haciendo una expresión interrogativa mientras rompía el palito ahora vacío en dos.

—Nada. Dijo la recepcionista, sacudiendo la cabeza y no tratando de ocultar su sonrisa.

—Me preguntaba si había alguna comida que no quisieras comer.

A su pregunta, Goblin Slayer se puso a pensar.

La recepcionista lo miró por el rabillo de su ojo mientras lamía la manzana.

Mm. Dulce.

—Supongo que me lo comería si tuviera que hacerlo. Murmuró, y ella le siguió con un suave — ¿Sí?

—Pero prefiero evitar el pescado.

— ¿Pescado?

—Son lo suficientemente fáciles de conseguir si hay un río cerca, pero los ríos también significan parásitos y la posibilidad de intoxicación alimentaria. Hubo una pausa, y luego añadió. —Y apestan.

—Eso es verdad. Estuvo de acuerdo con una risa. Incluso el pescado ahumado, seco o salado tenía un olor muy distintivo. —Lo entiendo. He visto a aventureros discutiendo sobre eso mismo.

— ¿Oh?

—Alguien compró pescado en conserva para provisiones, y se pelearon porque podría oler demasiado mal.




Ella estaba exagerando un poco, pero él asintió y dijo. —Ya veo.

Ahora, ¿qué grupo podría haber sido?

Ella recordó el incidente, pero no podía recordar sus caras.

Los aventureros eran en general nómadas y sinvergüenzas.

Algunos pueden parecer que construyen un hogar, pero si de repente se hacía responsable de algo malo, nadie lo pensaría dos veces. Él, o ella, o ellos, simplemente irían a una nueva ciudad agradable y lo harían bien por ellos mismos.

Después de todo, era natural.

Un nuevo comienzo ofrecía un alivio mucho mayor que enfrentarse al hecho de que todos los demás en el grupo murieron debido a su propia incapacidad para hacer su trabajo. Conociendo regularmente a todos esos otros aventureros día tras día, ¿cómo podrían ayudar a pensar en ello?

No tiene mucho que pensar…

Esa persona que no habías visto recientemente, ¿estaba muerta?

¿La persona con la que justo hablaste antes de que se fuera a una aventura? ¿La volverías a ver?

Esperar sólo era fácil cuando estabas absolutamente seguro de que la otra persona volvería.

Pero si no lo estabas…

—Sin embargo, es efectivo para dejar el nido.

Él estaba diciendo un punto serio—él siempre era serio—ajeno a los pensamientos de ella.

La recepcionista sabía que no bromeaba, pero sonrió.

Desde que se pusieron en marcha por la tarde, él—o mejor dicho, ellos—habían estado así.

Cada vez que había una elección de direcciones, él escaneaba de derecha a izquierda.

Cuando pasaban por una rejilla de alcantarillado, él la pisoteaba con un clang.

Llegaron al final de la calle principal y caminaron por la orilla del río, donde ella miró fijamente río arriba y río abajo.

El burbujeo del río, las salpicaduras de peces saltarines, los botes que bordeaban el agua, nada de eso parecía llamar la atención de él.

—Mmm, ¿no es precioso?

La recepcionista cerró los ojos mientras la fresca brisa otoñal besaba sus mejillas.

Luego se agarró a la barandilla del puente y se inclinó lo más lejos que pudo sobre el agua.

—Te caerás. Para ella, el comentario brusco era simplemente una prueba de que él la estaba prestando atención.

—Estoy bien. Dijo, dándose la vuelta.

Con las manos manteniéndola contra la barandilla, arqueó su espalda y se inclinó hacia el espacio.

Su pelo trenzado bailaba mientras el viento lo atrapaba.

—Este río debe llegar hasta el mar.

—Así es. Dijo él. —Empieza en las montañas.

—Pero no se parece en nada a la Ciudad de Agua. ¿Qué es lo que piensas de ese lugar?




—Las calles eran confusas. Dijo Goblin Slayer sin emoción. —Bueno para la defensa, pero molesto cuando se trata de ir a algún lado.

—Quieres decir que mejor seamos cuidadosos de que los goblins tampoco entren en esta ciudad.

—Sí. Goblin Slayer asintió. —Exactamente.

Entonces…

—Oh.

Sólo por un segundo, la recepcionista se encontró con los ojos de una turista en una embarcación que pasaba bajo el puente.

Una chica encantadora con hermoso pelo dorado y mejillas pálidas teñidas de un rojo claro.

No llevaba su armadura dorada habitual. Hoy llevaba un vestido azul marino.

Junto a ella estaba un hombre grande con una expresión severa y algo confusa en su cara. La mujer debe haber sido la caballera femenina.

—…Hee-hee.

La caballera puso un dedo en sus labios y miró a la recepcionista como si pidiera que esto siguiera siendo su secreto. La recepcionista no podía evitar reírse de ver a la aventurera comportarse como cualquier otra chica a su corta edad.




Sí. Sí, por supuesto. Nuestro secreto.

Se imaginó que todos los demás ya eran conscientes de la situación, pero sus labios estaban cerrados.

Parecía que les iba bien a los dos. Eso era lo importante. Ahora bien, me pregunto qué piensa todo el mundo de nosotros.

—Di, Goblin Slayer. Ella se alejó de la barandilla y le tiró del brazo. — ¿A dónde deberíamos ir ahora?

—Hrm…

Con un cortante sonido de su garganta, se puso en marcha con su paso habitual, con la recepcionista detrás de él con el pecho inflado con orgullo.

Aquí, allí—él cambió de dirección aparentemente por capricho, pero él caminó con tanta confianza que ella asumió que él tenía algo en mente.

Ella estaba disfrutando del simple misterio de adónde iban, y qué harían allí.

Se detuvo en varias curvas de la carretera, donde finalmente terminaron en una calle muy transitada.

—Oh, aquí es donde están todos los artistas, ¿no?

Artistas de cada tipo, en cada disfraz imaginable proclamaban su arte para que todos lo oyeran.

Los transeúntes sonreían, disfrutaban de los espectáculos, aplaudían y dejaban una propina, o ignoraban todo el espectáculo y circulaban.

Una música rhea persuadió a un gato a que aullara en sus brazos, incluso mientras hacía malabares con un puñado de bolas. Un canto tonto y entusiasta salió de su boca.

La vida es un tiro de dados

Lanzándolos día tras día

Y siempre salen ojos de serpiente [1]

Alguien dijo que la suerte es justa

Nada cambia hasta el día en que mueres

Ríete o llora, es lo mismo

Los ojos de serpiente vuelven a salir hoy

¡Ojos de serpiente, ojos de serpiente!

¡Enséñame un duodecuple [2] mañana!

La recepcionista escuchó el canto mientras caminaban y luego observó a su compañero.

— ¿Cuál es su lanzamiento hoy, Goblin Slayer?

—No lo sé. Dijo. —Todavía no.

—Hm… La recepcionista puso un dedo pensativamente contra sus labios. Uh-huh. Cierto.

—Saliste con una chica por la mañana y otra por la tarde. Frunció los labios haciendo un leve sonido grosero. —Creo que tu suerte es bastante buena, ¿no?

— ¿Lo es?

—Uh-huh.

— ¿Lo es, hoy día?

—Seguro que lo es.

La garganta de Goblin Slayer hizo un hmm evasivo. No estaba claro si él la entendía o no.

Sheesh…

Cualquiera que actuara de esta manera parecería exasperadamente indeciso.

Pero esa no era la clase de persona que era.

Si fuera un aventurero playboy, ella nunca lo habría invitado a salir así.

—Sheesh…

Ella deliberadamente repitió su enfado en voz alta, pero en el furor de la multitud, no le llegó.

Goblin Slayer, por su parte, estudió la calle de los artistas.

Miró un acto en el que se suponía que lanzar un cuchillo incompetente provocaría risas. Pero perdió interés inmediatamente y pasó al siguiente.

Lo siguiente era un hombre usando un abrigo.

Todo su cuerpo estaba cubierto de tela, e hizo amplios y extraños movimientos con sus brazos.

— ¡Oh…!

En el instante siguiente, un pequeño dragón apareció en la palma de su mano.

Tan pronto como la recepcionista emitió un sonido de asombro, el dragón quedó encerrado en un huevo. El hombre cubrió el huevo con ambas manos, y se convirtió en paloma. El pájaro salió volando de sus manos, pero sus dedos brillaron y el pájaro se convirtió en una nube de humo azul.

El hombre tiró del humo como si fuera una cuerda, moviéndolo ágilmente hacia una espada larga. Levantó el arma haciendo gestos llamativos antes de introducirla en su boca abierta.

La recepcionista estaba más que feliz de aplaudir al truco de magia. —Es increíble, ¿no? No sabía que nadie era tan bueno en eso.

—Ya veo. Dijo Goblin Slayer, sus ojos nunca dejaron al mago.

La recepcionista estaba un poco confundida, dado que no parecía sorprendido por ninguno de los trucos.

Bueno, no era exactamente una confusión, le llamó la atención de alguna manera, despertó su curiosidad.

En el trabajo, no podría haber preguntado demasiado sobre eso.

Pero felizmente, este fue un momento privado entre ellos. Aprovechó su oportunidad.

— ¿Te gustan las exhibiciones así?




—Sí. Goblin Slayer asintió y señaló al hombre, cuyos dedos aún estaban ligeramente humeantes. —Nos distrae con sus gestos, luego ejecuta sus trucos.

—Dicen que eso es lo básico en los trucos de magia.

—Sí. Y cuando el público se da cuenta de que los gestos son sólo una actuación, entonces hace que esos movimientos sean la clave de su próximo truco. Dijo Goblin Slayer. —Es una táctica psicológica y un buen entrenamiento.

Entonces sacudió el casco y la miró. Su tono era tan directo como siempre.

Pero…

—…Fui atrapado.




Dios, este hombre…

La recepcionista dio un pequeño suspiro.

Era serio, testarudo, extraño y socialmente raro.




Ella había comprendido todo esto sobre él desde que se conocieron.

Es decir, durante cinco años, desde que ella llegó a esta ciudad como una empleada a los dieciocho años.

Pero la recepcionista lo conocía sólo como un aventurero.

Aún no sabía lo que había detrás de esa imagen, su verdadero yo.

Pero lo mismo era para él.

Ella siempre había actuado como la recepcionista adecuada con él. —Umm, así que ahora…

Una táctica psicológica. Eso es lo que él dijo. De acuerdo, entonces. Le mostraré mis propias tácticas.

—…Hay un lugar al que me gustaría ir. ¿Está bien eso?

 

 


[1] Es cuando sacas un par de ‘1’ al tirar los dados. Este término hace referencia a la mala suerte.

[2] Es cuando sacas doce al tirar los dados

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