Goblin Slayer

Volumen 2

Capitulo 1: Aventuras y Vida Cotidiana

Parte 5

 

 

—La recompensa es una bolsa de piezas de oro por persona. Venir o no, es tu elección.

En algún lugar de la taberna del gremio, Goblin Slayer estaba resumiendo.

Era apenas mediodía, pero algunos tipos ansiosos habían salido a beber, y el lugar era ruidoso.

Excepto cuando estaban peleando, los aventureros naturalmente prestaban poca atención a la hora del día. Después de un largo tiempo en algunas ruinas o laberintos, su regreso podría ser de noche, podría ser de madrugada; no importaba. A veces se sumergían dentro mazmorra por la mañana con la intención de regresar esa noche, pero resultó ser la noche del día siguiente. Las caravanas podrían irse a mediodía. Por todo tipo de razones, las luces de la taberna nunca dejaron de arder.

Hoy, como siempre, la taberna estaba llena de aventureros comiendo el almuerzo y probándose contra el vino.

En contraste, la sacerdotisa llevaba algún tiempo masajeando su sien mientras escuchaba.

—De acuerdo, lo entiendo… creo.




— ¿Lo haces?

—Sí, la mayor parte. Entiendo que si actúo así de sorprendida cada vez que haces algo que no espero, no duraré.

Sus otros tres compañeros también estaban sentados en la mesa redonda. Su equipo. Sus amigos.




La elfa asintió con la sacerdotisa a pesar de tener un aire de irritación.

El sacerdote lagarto masticó pensativamente un poco de queso, con la cola balanceándose ligeramente.




El chamán enano sonrió, ocupado cosiendo piedras preciosas en la parte de atrás de su chaleco.

—Escucha. Dijo la sacerdotisa, como si estuviese dando un sermón a un niño en el templo, moviendo su dedo índice — Te lo dije antes. Si no sentimos que tenemos otra opción, no cuenta como consultarnos.

—Pero tienes una opción.




—Ir o no ir. Esa es una elección muy limitada.

— ¿Lo es?

—Sí, lo es.

—Hmm.

Goblin Slayer Volumen 2 Capítulo 1 Parte 5

 

Goblin Slayer ladeó su cabeza interrogativamente. Tal vez lo entendió, tal vez no.

En el fondo de su mente, la sacerdotisa consideraba la posibilidad de que él no tenía realmente un pensamiento en su cabeza.

—Si decimos que no iremos contigo, irás solo de todos modos, ¿verdad? Dijo la elfa.

—Por supuesto.

—Bueno, entonces, esto no es realmente una discusión. Dijo riéndose.

—Al menos Corta-barbas se ha ablandado lo suficiente como para tratar de tener una charla con nosotros. El chamán enano había acabado de coser las gemas y las había examinado a fondo con ayuda de la luz.

— ¡Absolutamente delicioso! ¡Dulce como el néctar! … Erm. Sí, es una tendencia prometedora. Dijo el sacerdote lagarto mientras hablaba. La mayoría de sus quesos habían desaparecido.

—Bueno, entonces haremos nuestra elección. La sacerdotisa tomó su bastón el cual había estado apoyado contra la pared con ambas manos.

—Bien. Dijo Goblin Slayer brevemente.

La sacerdotisa suspiró por enésima vez, cerró los ojos y dijo deliberadamente:

—Voy contigo.

—……..

Se quedó callado ante la sonrisa de la sacerdotisa, y después de un momento murmuró-

—Ya veo.

—Bueno, estuviste en mi aventura el otro día. Aunque terminó siendo una matanza de goblins.

La elfa movió sus orejas hacia arriba y hacia abajo excitadamente. Siempre impaciente, ella ya estaba revisando su arco, asegurándose de que tenía flechas, deslizando su bolso sobre su hombro, y de pie. —Heh-heh. Se rio, alzó su pequeño pecho con orgullo, y guiñó un ojo. —Te ayudaré de nuevo, a cambio de otra aventura. Está bien, ¿verdad, Orcbolg?

—Sí. Goblin Slayer asintió. —Eso está bien.

— ¡Y esta vez no habrá bombas de gas venenosas!

—Hrm…

—Es letal. Dijo, con su dedo en el pecho de Goblin Slayer.

Después de un momento murmuró:

—Pero son efectivas.

—No me importa. Además, tampoco fuego ni inundaciones. ¡Piensa en otra cosa!

—Pero…

La elfa ya no escuchaba.

—Olvídalo. Cuando esas grandes orejas comienzan a revolotear así, lo que tú digas va a entrar en una y salir de la otra. Murmuró el chamán enano.

El sacerdote lagarto entrecerró los ojos alegremente y tocó su nariz con la lengua.

—Incluso la astucia como la de una serpiente de Goblin Slayer se hacía discutible ante semejante bárbaro.

—… no hay nada que hacer entonces. Luego de responder, Goblin Slayer se quedó callado.

Si eso era lo la elfa exigía para venir con él, no había manera de cuestionarlo.

Es una persona bastante sencilla, ¿no? Pensó la sacerdotisa mientras se encontraba con los ojos de la elfa con una suave sonrisa. Asintieron la una con la otra.

—Muy bien, entonces… El sacerdote lagarto abrió sus mandíbulas. Reflexionó cuidadosamente sus palabras, como para mostrar cuán exhaustivamente las había considerado. —En ese caso, parece que necesitarás cada hechicero que puedas conseguir.

—Espera, escamoso. Dijo el chamán enano, acariciando su cabello. —Por esa lógica, ¿no debería yo también venir?

—Oh-ho, qué descortés de mi parte. El sacerdote lagarto puso sus grandes ojos en su cabeza.

El chamán enano le dio un codazo amistoso. —Dioses, todos ustedes me han acorralado en una linda esquina. Apenas puedo negarme ahora, ¿verdad? Repitiendo con exasperación, “Dioses”, el chamán enano dejó a un lado su trabajo de coser y comenzó a guardar sus herramientas.

No era inusual intercambiar grandes monedas de oro por piedras preciosas, y luego coserlas en ropa para que no fueran robadas. Y los dedos ágiles de un enano significaban que nunca sabías dónde estarían escondidos.

Moviendo sus brazos a través de los agujeros de su chaleco y peinando su generosa barba blanca con la mano, sonrió a los demás. —Y justo necesitaba dinero para mis gastos de viaje. Supongo que me uniré a ti.

— ¿Oh? Dijo la elfa, contrayendo los ojos como un gato. —Si sólo supones, no tienes que venir.




—Habla por ti misma. No necesitas venir si estás tan desesperada por evitarme.

— ¡Hrk…!




Las largas orejas de la elfa se movieron hacia atrás; puso ambas manos sobre la mesa y se inclinó hacia el chamán enano.

—Oh, ahora estoy muy enfadada. Vale, enano, ¡tú y yo!

—Ho-ho, parece que hemos crecido un poco, ¿no? Su sonrisa parecía fuera de lugar cuando puso dos botellas de vino y dos tazas sobre la mesa. —Vino de fuego para mí. Vino de uva para ti. ¿Apostamos? ¿Suena justo?

— ¡Perfecto!

Entonces, ocurrió un alboroto. Los concursantes sirvieron sus bebidas y las devolvieron.

—Oh, hey, mira. ¡Algo está pasando!

— ¿Quieres apostar?

Por supuesto, ningún aventurero podía resistirse a una apuesta amistosa.

El lancero sonrió alegremente; la bruja se quitó el sombrero e inmediatamente se declaró a sí misma corredora de apuestas. Los gritos de alegría aumentaron, y un aventurero tras otro, empapados de bebida, aflojaron sus bolsillos.

Las primeras monedas de oro que cayeron en el sombrero de Bruja provinieron de la mano del caballero femenino. A su lado, el guerrero pesado estaba de pie, perturbado. — ¡Apuesto por la chica tres piezas de oro!

—Oye, eso es muy atrevido. ¿Estás seguro de eso?




—Heh-heh-heh-heh. Llámalo una apuesta ganadora de último minuto. Soy un Lawful Good, después de todo, además tengo la bendición de los dioses…

—Sí, gane o pierda, el Dios Supremo no es del tipo que castiga los juegos de azar, ¿eh?

—Estoy a favor del enano entonces. ¡No, la chica! “¡Bebe! ¡Bebe! ¡Bebe!”

Viendo cómo el concurso se calentaba en medio del bullicio, la sacerdotisa llevaba una mirada ansiosa.

—Dudo que vaya a durar mucho tiempo. Respondió Goblin Slayer en seguida.

Después de todo, el chamán enano era un bebedor experimentado, y la elfa apenas podía sostener su licor. El ganador parecía evidente.

—No, no, nuestra ranger es muy testaruda. La conclusión no es algo que se dé por hecho.

El sacerdote lagarto veía felizmente la elfa, con su rostro rojo brillante, mientras iba a por otra copa de vino de uva.

— ¡Más! ¡Puedo beber más…!”

— ¡En seguida!

Ella aún no había empezado a pronunciar palabras incoherentes; sus ojos aún no habían empezado a vacilar.

Copas golpearon la mesa. Glug, glug, glug, glug, provenía del vino.

Gritos de apoyo provenían de la multitud mientras ella agarraba la copa y bebía de un solo trago.

Entonces el tiempo pasó, esto no era nada memorable; nadie lo recordaría. Aun así, lo pasaron bien.

Parado junto a la elfa, que yacía borracha, como un señor sobre la mesa, el chamán enano levantó sus puños y rugió de victoria. No parecía cuestionar el prestigio que realmente había en ganar a un elfo en un concurso de beber.

—Muy bien, entonces, yo sigo. Dijo el caballero femenino, pero guerrero pesado la detuvo frenéticamente. (—Eres una borracha mezquina). La chica y el medio elfo en su equipo se rieron y burlaron.

Mirando de cerca, el lancero se arremangó las mangas, guiado por Bruja. No queriendo ser superada, el caballero femenino le dio un empujón al guerrero pesado.

A continuación comenzó un concurso de lucha libre. Los participantes podrían haber sido reacios, pero una vez que se iniciara, no iban a perder.

Un bullicio empezó. El chamán enano se adelantó para ser el árbitro, y la bruja volvió a sacar su sombrero puntiagudo. Parecía que no habría fin. ¿Quién ganaría, quién perdería? Nuevamente hubo una lluvia de monedas.

El lancero ganó. Luego, el guerrero pesado ganó.

— ¡Vale! Yo sigo. Gritó el guerrero novato pero fue recibido con un —Oh, alto que vino de la aprendiz de sacerdotisa.

El guerrero pesado aceptó el reto del niño por su bravuconería, luego lo agarró mientras intentaba correr y lo despeinó.

Dos jóvenes inexpertos eran los siguientes en la lucha.

Con los aventureros que miraban y animaban alegremente a sus favoritos, el chamán enano dio la señal para empezar.

— Goblin Slayer-sama…

Parecía el momento adecuado. Cuando la sacerdotisa lo miró, la palabra “vámonos” se escabulló desde debajo del casco, y asintió.

— ¡Dos! ¡Tres!

—Hrm.

Él levantó su delgada figura, que de alguna manera era tan hermosa como una rama. Goblin Slayer gruñó por el peso, a pesar de que el cuerpo era tan delgado que parecía que se iba a romper por la mitad.

Ojeó a la sacerdotisa. Estaba sonriendo. ¿Qué puedes hacer tú?

—No te enojes más tarde. Murmuró tan silenciosamente que nadie más pudo haber oído, luego se inclinó levemente y se puso debajo de la elfa.

Entonces se levantó, puso una mano detrás de ella, y la puso sobre su espalda con un movimiento brusco

—Vwoo, wah…

—No tengo ni idea de lo que intentas decir.

— ¿Hmm? Fooo…

¿Estaba en lengua humana lo que quería decir? ¿O élfico? ¿O fue simplemente era el lenguaje de los sueños?

Por las palabras cortantes de Goblin Slayer, una sonrisa se posicionó en el rostro de la elfa.

—La llevaré de vuelta a su habitación. Dijo Goblin Slayer brevemente, sacudiendo suavemente a la elfa como si fuera una niña. —Pero tú tienes que ayudarla a cambiarse.

—Sí, señor. Déjamelo a mí.

La sacerdotisa cerró el puño, era la persona más dispuesta a ayudar.

— ¡Hmmm! Ahora a descansar, mañana a cabalgar, y luego al trabajo… Dijo alegremente el sacerdote lagarto, estirando el cuello como si pudiera ver todo. —Qué divertido será llevar a nuestra amiga con resaca.

—Si sigue borracha por la mañana, le daré un antídoto.

—Goblin Slayer, eso es demasiado…

La sacerdotisa parecía desconcertada, pero Goblin Slayer dijo suavemente:




—Eso fue una broma.

La sacerdotisa y el sacerdote lagarto intercambiaron una mirada, y luego se echaron a reír.

No fue el chiste lo que los hizo felices, sino el hecho de que él lo había hecho.

Era raro que estuviera tan animado.

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