Goblin Slayer

Volumen 1

Capítulo 9: Los Fuertes

Parte 2

 

 

Cuando salieron de las ruinas, encontraron un carruaje de elfos esperándolos.

El Guerrero Colmillos de Dragón había escoltado a la prisionera con éxito a su pueblo y había entregado el mensaje. Los guerreros que acompañaban el carruaje llevaban, a un elfo, con armadura impecable.




“¡Bien hecho! ¿Qué hay en estas ruinas? ¿Solo gobl—? ”

Pero los aventureros subieron directo en el carruaje. Incluso el enano, que normalmente podría haber tenido algunas palabras para los elfos, no dijo nada.

—Ellos estaban completamente agotados.

“… En cualquier caso, debemos buscar dentro,” dijo fieramente uno de los guerreros. “Por favor descansen de camino a la ciudad.” Y con eso, desaparecieron en las ruinas.”

El cochero dio un grito a los caballos y el carruaje comenzó a rodar con un ruido de cascos.




El sol se puso sin que el grupo se diera cuenta, y las lunas siguieron su curso. Pronto el sol se estaba levantando otra vez. La luz del amanecer brillaba en el cielo pálido del horizonte.

Debió haber tomado toda la noche para llegar a la ciudad.

Los compañeros de viaje dejaron sus armas en sus vainas. Cada uno estaba a su
gusto; Nadie se movió. Bueno, casi nadie.

La elfa cambió de puesto hasta que su boca estaba cerca del oído de sacerdotisa.




“Hey,” dijo.

“¿Sí…?” — La sacerdotisa miró hacia arriba sin hacer nada. Estaba cansada hasta los huesos, agotada de usar sus oraciones que drenaban su alma, y sin embargo, llevaba una sonrisa valiente.

“¿Siempre es así? Quiero decir, ¿siempre saca esa clase de trucos? La elfa no parecía mejor que la sacerdotisa, manchada con sangre y apenas capaz de mantener los ojos abiertos. Ella señaló a Goblin Slayer, que estaba desplomado contra una caja de madera.

Todavía vestía su armadura deformada y su espada rota… pero por fin estaba dormido. Cada rastro de sus heridas había sido borrado por el hechizo del sacerdote lagarto. No era ninguna sorpresa que fuera mucho más poderosa que la Curación Menor de la Sacerdotisa. Eso fue simplemente la diferencia entre un rango porcelana y un rango de plata.

El problema…, reflexionó, moviendo su cola, el problema es el cansancio acumulado.

Después de terminar con el ogro, Goblin Slayer había querido hacer un barrido para acabar con cualquier goblin sobreviviente.

Aunque había quedado claro que era él miembro más agotado de un grupo agotado. Y estaba tratando de no mostrarlo…

“Sí,” dijo la sacerdotisa con una expresión tensa. “Él siempre es así.”

“Hmm…”

“Pero tú estarías… sorprendida de lo mucho que se preocupa por los que le rodean. Ella tocó su armadura con su delgado dedo. Él no se movió. Acarició suavemente el cuero sucio. No tiene que ayudarnos. O enseñarnos. Pero lo hace.”

“Hmm”— la elfa murmuró otra vez.

—Ella estaba enojada.

No podía estar satisfecha con lo que había sucedido. Eso no fue una aventura. ¿Cómo podría llamarlo así?

“No puedo evitarlo. No puedo soportar a Orcbolg.”

—Y eso fue todo.

Pensé que las aventuras debían ser divertidas.

—No se trataba de ninguna aventura.

No tenía la emoción o gratificación de descubrir cosas nuevas, la alegría de experimentar lo desconocido.

Sólo le quedaba un cansancio vacío.

Así que había gente ahí fuera que no hacía nada más que cazar goblins, nunca encontrando un solo placer en sus “aventuras.”




—Para ella, era imperdonable.

Era una aventurera. Había dejado el bosque porque ella amaba la aventura.

La elfa asintió con convicción. Sí. Algún día ella se lo mostraría. Tal vez no de inmediato, pero algún día.

“Te voy a mostrar lo que es una verdadera aventura.”

—Porque si no lo hacía, él y todos ellos podrían perderse…

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