Goblin Slayer

Volumen 1

Capítulo 5: Visitantes Inesperados

Parte 3

 

 

Cuando entraron en la sala de reuniones, la elfa se quitó el arco de su hombro y preguntó: “¿Entonces, realmente eres de rango plata?”

Las sillas de la habitación estaban cubiertas de un paño color bronce y rodeaban una mesa que había sido perfectamente pulida. Las estanterías estaban llenas de cráneos monstruosos, colmillos y trofeos de aventureros pasados.

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“Eso dice el Gremio.” La asquerosa armadura y el casco de Goblin Slayer apenas parecían hablar a su rango.

Se sentó pesadamente en una silla.

“Francamente, no puedo creerlo”, dijo la elfa. Se sentó frente a él y sacudió la cabeza. “Quiero decir. He visto insectos más intimidantes que tú.”

“¡No seas estúpida, orejas largas!” El enano, sentado en el suelo con las piernas cruzadas felizmente, soltó una risa burlona. Aunque los seres humanos trataban de ser considerados con otras razas, sus sillas eran demasiado grandes para los enanos. “Antes de que sean pulidas, las joyas y los metales preciosos parecen rocas. Ningún enano juzgaría una cosa solo por su aspecto.”

“Oh, ¿de verdad?”

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“¡Sí, en serio! La armadura de cuero permite la facilidad de movimiento y la cota de malla detendría un puñal en la oscuridad.” El enano evaluó a Goblin Slayer con la mirada fija.

Aunque la mayoría de sus habilidades se enfocaban en la minería, cuando se trataba de armas y equipo, incluso un niño enano sabía más que muchos comerciantes veteranos. “…Su casco, lo protege de golpes en la cabeza. Su espada y escudo son pequeños, fáciles de usar en espacios reducidos.”

Goblin Slayer no dijo nada.

La elfa lo miró con sospecha.

“Al menos podría tener un equipo más bonito.”

“Los ‘equipos bonitos’ apestan a metal” dijo Goblin Slayer, con un dejo de irritación en su voz. “Los goblins tienen un excelente sentido del olfato.”

“Por los dioses. Ustedes, los habitantes de los bosques, están tan enamorados de sus arcos, que no sabrían si es una espada lo que les está apuñalando en el cuello.

“Ergh…” La elfa apretó sus dientes mirando al enano. Era desagradable, pero no estaba equivocado.

El caza era tan natural como respirar para los elfos. Esta arquera, por su parte, sabía sobre la supresión de los olores. Pero ella era joven entre los elfos mayores y había dejado su hogar en el bosque recientemente.

Los varios años que había vivido en este mundo eran un parpadeo a los ojos de un elfo.

Todavía le faltaba mucha experiencia.

El enano se acarició la barba con una mirada satisfecha. “Mi vida ha sido más larga que tus oídos, muchacha. ¿Por qué no aprendes algo de este venerable anciano?”

“Hmph.” Pero entonces la elfa entrecerró sus ojos como un gato jugando con un ratón. “Tengo dos mil años” dijo. “¿Cuántos años tienes tú?”

El enano no dijo nada durante un largo tiempo. Entonces, a regañadientes dijo: “Ciento siete”.

“Vaya, vaya.” La elfa se burló, y el enano le acarició la barba con abatimiento.

Parecían decididos a continuar así por siempre. Justo cuando Goblin Slayer estaba empezando a pensar que era hora de que él volviera abajo, el sacerdote lagarto agitó ligeramente su mano.

“Ustedes, suficiente hablar de su antigüedad. Avergüenzan a aquellos que no miden sus vidas en siglos o milenios.” Él estaba de pie contra la pared. Los lagartos no se sentaban en sillas humanas, sobre todo, porque al parecer sus colas se interponían en el camino.

“Ahora, ¿qué quieren de mí? ¿Una misión?” Goblin Slayer fue directo al punto como siempre.

“Sí, eso es todo”, dijo la elfa. Ella tenía una mirada grave. “El número de demonios alrededor de la Capital ha aumentado, estoy segura que ya lo sabías…”

“No, no lo sabía.”

“Esto se remonta al renacimiento de los dioses oscuros. ¡Están construyendo un ejército para destruir al mundo!”

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“Ya veo”.

“… Y esperábamos, que con tu ayuda…”

“Encuentra a alguien más”, dijo sin rodeos. “Si no son goblins, entonces no me interesa.”

La elfa se puso rígida. “¿Entiendes lo que estoy diciendo?” Preguntó con los dientes apretados, la ira estaba presente en su voz. Sus distintivas orejas en forma de hoja, temblaban. “Un ejército de demonios está llegando. ¡Estamos hablando del destino del mundo!”

“Sí, ya te escuche.”

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“Entonces ¿por qué?”

“Antes de que el mundo termine, los goblins pondrán fin a muchos más pueblos”, dijo Goblin Slayer con su voz casi mecánica. Como si dijera: ‘Esto es lo que soy.’ “No puedo ignorar a los goblins solo porque el mundo está en peligro.”

“¿Cómo puedes…?” La elfa pateó su silla, su pálido rostro se puso rojo. Se inclinó sobre la mesa para agarrar a Goblin Slayer. Fue el enano quien la detuvo.

“Bueno, espera, orejas largas, piensa en lo que estás haciendo.”

“¿Qué quieres decir, enano?”

“No podemos simplemente entrar aquí y ordenarle que haga algo. Un rango platino podría salirse con la suya, pero nosotros no.”

“B-bueno sí, pero…”

“Sin peros, entonces. Cálmate. Vamos a tener una charla agradable y civilizada.” Él reprendió a la elfa con el movimiento de su pequeña y áspera mano.

“… Bien,” ella aceptó a regañadientes y volvió a su silla. Al ver esto, y viendo que Goblin Slayer no parecía estar molesto por el incidente, el enano esbozó una risa satisfecha.

“¡Puede que sea joven, pero es ‘corta-barbas’! ¡Está tan tranquilo como una roca!

“Entonces” dijo el sacerdote lagarto, “¿no te opondrás si procedo a ofrecerle esta misión?”

“Bien por mí” dijo el enano, pasándose la mano por la barba. “Más vale esto que un cobarde.”

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“Señor Goblin Slayer, por favor no se confunda. De hecho, hemos venido a pedirle que nos ayude a matar a esos pequeños demonios.”

“Ya veo. Así que estás hablando de goblins “, dijo Goblin Slayer. “En ese caso, acepto.”

Hubo silencio.

“¿Dónde están? ¿Cuántos?”

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La elfa lo miró un poco horrorizada; Los ojos del sacerdote lagarto se ampliaron. El enano se echó a reír con fuerza.

“Bueno, ¿cuál es la prisa, muchacho? ¿No quieres escuchar el resto de la historia?”

“Por supuesto” dijo Goblin Slayer con un firme gesto de asentimiento. “La información es crucial. Necesito saber el tamaño del nido, si hay un chamán. ¿Hay hobgoblins?”

“Había esperado que pudieras preguntar primero sobre la recompensa” dijo el sacerdote lagarto, tocándose la nariz con su lengua. Podría haber sido como cubrir su rostro para ocultar su vergüenza. “…Primero que todo, como mi compañera mencionó antes, hay un ejército de demonios que se preparan para invadir.”

Silencio.

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“Uno de los Señores Demonios, hasta ahora sellado, ha despertado y ahora tiene la intención de exterminarnos…”

“No estoy interesado”, dijo Goblin Slayer. “Lo mismo ocurrió hace diez años”.

“Mm. Yo también pensé que no me preocupaba.” El lagarto puso los ojos en blanco con una mueca.

Una variedad de expresiones aparecieron en el rostro de la elfa mientras que él hablaba, “no puedo creer a este individuo.” Ella fulminó a Goblin Slayer con la mirada, pero su rostro, y cualquier expresión, se ocultaba detrás de su casco.

Pero entonces los jefes de nuestras tribus, todos los reyes de los hombres, los jefes de los elfos y los enanos celebraron una gran conferencia.”

“Las rheas no son muy útiles para el combate, así que nos falta uno… por otro lado, somos los representantes que han enviado” dijo el enano, golpeando su vientre. “Después de todo, somos aventureros y nuestros rangos son una buena parte del negocio.”

“Nos dirigimos hacia una gran batalla.” No es que te importe. La elfa parecía haberse rendido.

El enano continuó acariciándose la barba. “El problema, es que esos desgraciados goblins han comenzado a estar más activos en tierras élficas.”

“¿Ha surgido algún lord o campeón?” preguntó Goblin Slayer en un murmullo.

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El enano respondió: “Quizás.”

La elfa levantó sus largas orejas ante las palabras desconocidas. ¿Lores? ¿Campeones? ¿Qué son esos?”

“Héroes goblin. Reyes Goblin. Piensa en ellos como goblins de rango platino, en nuestros términos.” Goblin Slayer cruzó los brazos con un “hmmm.” Parecía muy serio. La elfa pensó que parecía estar pensando en algo. Después de una larga pausa, dijo:

“No importa. No hay suficiente información todavía. Continua.”

“Después de nuestra investigación, descubrimos solo un nido excepcionalmente grande.

Pero… bueno, la política, ya sabes.

“Los militares no se moverán contra goblins. Como siempre.” Recogiendo el pensamiento del sacerdote lagarto, Goblin Slayer parecía preguntar y afirmar al mismo tiempo.

“Los reyes humanos nos ven como aliados, pero no como iguales” dijo la elfa, con los hombros rígidos. “Si tratamos de llevar a nuestros soldados, pensarán que estamos tramando algo.”

“Por lo tanto, un grupo de aventureros… Pero solo nosotros no podíamos estar sin un representante de los humanos”.

“Así que, Orcbolg… Te hemos elegido a ti de entre todos los demás.”

“Orejas largas tienen un verdadero talento con las palabras, ¿no?” dijo el enano con una risa seca. La elfa lo fulminó con la mirada, pero se calmó rápidamente.

“¿Tienes un mapa?” preguntó calmadamente Goblin Slayer.

“Aquí.” El sacerdote lagarto sacó un pergamino de su manga y se lo entregó a Goblin Slayer. Él lo desenrolló con una mano. El mapa fue dibujado con tinta sobre corteza de árbol.

El estilo era abstracto pero preciso, típico de la cartografía élfica.

Mostraba un campo estéril con un edificio de aspecto antiguo. Goblin Slayer señaló la estructura.

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“¿Ruinas?”

“Probablemente.”

“¿Número?”

“Sólo sabemos que el nido es muy grande.”

“Me iré enseguida. Páguenme lo que quieran. Goblin Slayer asintió con la cabeza, enrolló el mapa con un movimiento casual y se puso en pie con fuerza. Guardó el mapa, hizo un chequeo rápido de su equipo y comenzó a caminar hacia la puerta.

La elfa se agitó. “¡Espera un segundo!” Sus largas orejas se agitaron, y como antes, ella pateó su silla y extendió su mano. “¿Cómo piensas irte solo?”

“Puedo hacerlo.”

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La elfa con el ceño fruncido dijo: “Tienes que estar bromeando.”

El sacerdote lagarto hizo un ruido intrigado. “Esto es sólo mi humilde observación, pero esa estimada acólita de la Madre Tierra es un miembro de su grupo, ¿no es así, señor Goblin Slayer?

“¿Piensas irte solo?” preguntó la elfa. “¿Estás loco?”

Goblin Slayer se detuvo y exhaló lentamente. “Sí.”

Y sin decir nada más, salió del cuarto de reuniones.

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