Goblin Slayer

Volumen 1

Capítulo 5: Visitantes Inesperados

Parte 2

 

 

“Suspiro…”

Estando sola. Se sentó en una silla al rincón de un muro. Sus manos estaban alrededor de una taza de té que la recepcionista le había traído.

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Él probablemente sólo quería lo mejor para ella. Levantó la taza hacia sus labios.

—”Ahh…”— Ella suspiró sintiendo un calor que se propaga a través de su cuerpo.

La sacerdotisa había llegado a reconocer este sentimiento como el efecto de una poción de resistencia.

Era la especialidad de la recepcionista añadir esto al té. Era maravilloso para el cuerpo cansado de la sacerdotisa.

“¿Lo estoy reteniendo?”

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Él era de rango de plata, ella de rango porcelana. Incluso a pesar de esta diferencia, ella no pensaba que fuera una carga para él, pero aun así…

La sacerdotisa se frotó los ojos. Sus párpados eran pesados.

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Podía oír el murmullo de los aventureros en todo el Salón del Gremio. Estaba lleno como de costumbre. Algo la arrastró de vuelta al a realidad, palabras que no pudo distinguir. Ella bostezó.

“¡Oye! ¡Hola!”

“¿Q-Qué?” Cuando ella escuchó la voz por segunda vez, la sacerdotisa se despertó, levantándose apresuradamente.

De pie frente a ella estaba un joven que parecía nervioso, también de rango porcelana…

Era un guerrero novato que había visto antes. Junto a él estaba una niña, aprendiz de clérigo. De su cuello colgaban las escamas y la espada, los símbolos del Dios Supremo, que supervisaba la ley y la justicia.

“Tú… Quiero decir, tú eres la chica que trabaja con él, ¿verdad?”

“¿Con quién?”

“Sabes, ese tipo. ¿Siempre lleva puesto el casco? preguntó la chica clérigo con voz aguda.

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“Oh” dijo la sacerdotisa, perpleja. “¿Te refieres al Señor Goblin Slayer?”

“¡Sí, ese es él! Hey…” El guerrero de repente bajó su voz y miró a su alrededor con
miedo. “Tú también eres de rango porcelana. ¿Qué tal si vienes con nosotros?”

La sacerdotisa contenía el aliento, en silencio. Un torrente de emociones ardía dentro de ella, amenazando con dividir su corazón en dos.

Apretó los puños y rechazó ese impulso. Fue sólo un segundo antes de que ella sacudiera la cabeza lentamente.

“No. Gracias, pero no.”

“¡Pero es un bicho raro! ¿Qué tipo rango plata no caza nada más que goblins?” el guerrero preguntó frunciendo el ceño.

Cualquier rango plata normal iría por cosas más grandes.

“Sí”, dijo la chica clérigo mirando a su alrededor con preocupación. Y arrastrando a una novata con él. “¿Sabes que algunas personas piensan que eres su prisionera? ¿Estás bien?”

Incluso caza goblins por sí mismo es algo… raro. “¿Sabes lo que significa?”

“¡Ahora, ya no lo hace!” la voz de la Sacerdotisa se elevó irreflexivamente.

“Bueno, bueno. Basta de Bullying.” Sus emociones colectivas fueron calmadas por una voz suave y dulce que interrumpió de repente. ¿Cuándo había llegado allí? ¿Cuánto tiempo había estado allí? Una bruja, con un cuerpo sensual y una etiqueta de plata alrededor de su cuello, estaba de pie justo al lado de ellos.

“P-pero no estábamos-”

“Eso, será suficiente. Váyanse allí, ¿de acuerdo?

El guerrero parecía estar dispuesto a discutir un poco más, pero la chica clérigo lo tomó por la manga y lo llevó lejos.

La bruja le dio a la sacerdotisa una mirada amable y dijo con una sonrisa, “Deja que me encargue, ¿sí?”

Eso fue suficiente. La chica clérigo y el guerrero dijeron, “¡Salgamos de aquí!” Al mismo tiempo, y con una mirada a la sacerdotisa, se fueron.

La sacerdotisa se sentó en su silla, con la taza de té en sus manos. La bruja se deslizó en la silla junto a ella, casi cayendo en el asiento.

“Así que entonces. ¿Tú eres, la chica que lo acompaña, a él?

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“Sí, señora, se me permite el honor de acompañarlo.” La sacerdotisa asintió con firmeza, acomodando las manos junto a la taza de té cerca de sus rodillas.

“Acompañar, ¿eh?” Dijo la Bruja. La sacerdotisa le dirigió una mirada de perplejidad. La bruja sacudió su cabeza. “Debe de ser bastante difícil. Él es algo especial, ¿verdad?”

La sacerdotisa le devolvió una mirada perpleja. “Um, yo… Él…”

“Por otra parte, parece que no estás muy bien.”

La sacerdotisa hizo un gesto de disculpa con vergüenza, y la Bruja la miró con cariño.

Sacó un tubo de metal largo y le puso unas hojas con un movimiento elegante…

“¿Puedo? … Inflammarae. Sin esperar una respuesta, la bruja golpeó la pipa con su dedo. El humo rosa fragante pronto se desprendió del extremo de la pipa.

“Lo sé. Un estúpido desperdicio de una palabra mágica, ¿verdad?” La bruja dio una risa espontánea a la sacerdotisa que la miraba atónita.

“Y tú… ¿Cuántos milagros puedes usar…?”

“Um, tuve dos hasta hace poco; Ahora tengo cuatro. Sólo puedo orar unas tres veces al día, aunque… ”

“Una aventurera rango porcelana, con cuatro milagros Para mí, has logrado bastante.”

“Oh, g-gracias…” La sacerdotisa inclinó la cabeza, haciendo que su pequeño cuerpo pareciera aún más pequeño. La sonrisa de la bruja no vaciló.

“Él una vez, también me hizo una petición bastante extraña.”

“¿Qué…?” La sacerdotisa de repente miró hacia la cara de la Bruja.

La bruja levantó la cabeza seductoramente. “Sé, lo que estás pensando,” dijo ella con tono burlón.

“¡N-no, yo no…!”

“Quería un poco de ayuda, con un pergamino. Así que sé lo difícil que puede ser…
acompañarlo.

“No, yo… Él… Bueno, un poco. Al fin y al cabo, es de rango de plata. Cuando su cabeza asintió, vio la taza de té todavía en sus manos. Mirando el fondo de la copa a través del líquido marrón translúcido, las palabras parecieron caer de sus labios como agua:

“Yo… apenas puedo mantenerme al día con él… Y yo… no soy más que un problema para él…”

“Y él es tan, bueno en lo que hace, ¿verdad?” La bruja respiró profundamente y sopló un anillo de humo. Flotó perezosamente hacia la sacerdotisa y se disolvió contra su mejilla.

Haciéndola toser violentamente. La bruja se disculpó con una carcajada.

“Eso es lo que, viene con años y años, cazando goblins, sin descanso. Él está a una legua por delante de una chica de rango porcelana.” La bruja hizo girar su pipa pensativamente.

“Asesinar goblins, ciertamente, hace mayor bien al mundo, que cazar presas más grandes… pero él no es bueno en ello.” Su pipa señaló a los aventureros caminando alrededor del pasillo del gremio.

En algún lugar del vestíbulo, las orejas del hombre de la lanza ardían. La bruja entrecerró los ojos y miró a la muchedumbre.

“Eso no quiere decir, que una fijación, por los goblins es… totalmente saludable.”

La sacerdotisa guardó silencio.

“En la capital, por ejemplo, no hay fin para los demonios. Hay monstruos, en todas partes, en este mundo.”

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Bueno obviamente. Si no los hubiera, los aventureros no habrían estado tan ocupados, sin importar cuántas ruinas abandonadas pudiera haber. Pero con amenazas de todo tipo apareciendo en todos los lugares, los militares por sí solos no podían mantener las cosas bajo control. Se suponía que el papel de los militares era lidiar con países vecinos, dioses oscuros o nigromantes. Los goblins eran claramente una amenaza. Pero no eran la única amenaza.

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“Si quieres… ayudar a los demás. Quizás debas unirte a los dos niños de antes, por ejemplo.”

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“Eso se podría, pero…” La sacerdotisa estaba agitándose nuevamente. Se inclinó hacia adelante en su silla, pero no pudo sacar las palabras. En ese momento fue interrumpida con un murmullo.

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“Hee-hee. ¿Hay, muchos, caminos, sí? Y muy pocas certezas. Es en verdad difícil…”

Le dio una palmadita en la cabeza a la acostada Sacerdotisa. “Lo siento” soplando el humo nuevamente a la sacerdotisa.

“Por lo menos… si vas a, acompáñalo, deja que sea, tu propia decisión.”

“Y perdóname que sea yo quien te lo diga.”Con esto, la bruja se puso de pie con el mismo movimiento de ojos como cuando ella se había sentado.

“Oh…”

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“Nos vemos. Creo que tienes una cita— perdón, una aventura—con él. Y con un movimiento ligero de su mano, ella se alejó, bamboleando sus caderas y desapareció entre la multitud.

“¿Mi propia decisión…?”

Sola de nuevo, la sacerdotisa tocó suavemente la taza de té en sus manos.

El calor que había sentido momentos antes había desaparecido.

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