Goblin Slayer

Volumen 1

Capítulo 3: Reflexiones de la Recepcionista

Parte 2

 

 

Ella apoyó la bonita taza de arcilla con un tap. El vapor ascendió desde el té marrón claro.

Cuando lo bebió, Goblin Slayer parecía solo estar vertiendo el líquido en su casco. No le prestó atención a la fragancia ni al sabor. O al hecho de que las hojas eran de su suministro personal, las cuales obtuvo en la Capital y que mezcló con un poco de poción de Resistencia para crear un brebaje único…

“Um, de todos modos, ¡bienvenido de vuelta!” dijo la recepcionista lo más dulcemente que era capaz. Así era como él siempre era, así que ella intentó no molestarse por ello. “Se que has estado haciendo grupo con alguien últimamente. Tu primera a solas en mucho tiempo debió haber sido complicada.”

“Siempre trabajé solo antes. Me puedo manejar.” Apoyó la copa con un asentimiento. Ella estaba complacida de al menos ver que no había quedado ni una gota.

Por lo menos, él nunca le dijo que no a mi té.

“Ya veo,” comentó ella con entusiasmo.

Bueno… no era que no había nada de qué quejarse.




Estaba genuinamente feliz de que él esté haciéndole de mentor a la Sacerdotisa, a quien la recepcionista había creído que era un caso perdido. Y se sintió mejor sabiendo que ahora él tenía una compañera de armas.

¿Pero solo él y una chica, a solas en una mazmorra…? No lo sé…

La única cosa que le daba esperanza era saber que él siempre había sido más de preocuparse por el trabajo que por las mujeres, y que su amiga era una clériga devota.

Asumiendo que no los he juzgado mal.

Bueno, de todas formas ya era un poco tarde para andar preocupándose. ¿Por cuánto tiempo había estado viviendo él en esa granja?

De hecho, la Sacerdotisa había estado fuera en el Templo por tres días, afirmando que tenía unos deberes religiosos. Supuestamente, ella estaría de vuelta para reunirse con el Goblin Slayer hoy o al día siguiente…

La recepcionista sonrió para sí misma. Era costumbre que él siguiera tomando misiones por su cuenta mientras tanto.

“¿Algo anda mal?”

“Oh, no. Solo… no te metas en problemas, ¿está bien?”




“Si por meterme en problemas puedo matar algunos goblins, lo haría y no lo contaría como una pérdida.”

Él estaba calmado y, como siempre, completamente concentrado en la matanza de goblins.

Mientras llenaba unos registros, la recepcionista echó un vistazo a su casco haciendo que miraba sus papeles. Claro que, ella no podía mirar su expresión. Y aun así…

¿Cuánto tiempo había pasado desde que lo conoció? ¿Casi cinco años? Ella acababa de terminar su entrenamiento en la Capital y había sido asignada oficialmente a este edificio.

Él había aparecido en el Gremio repentinamente, cuando aún era un principiante. Ella estaba bastante segura que, en ese momento, no había pensado en nada sobre él.

Pero siempre que ella no podía mover todas las misiones de matanza de goblins, él aparecía.

Siempre volvía de esas misiones. Y siempre terminaba el trabajo. Cada una de las veces.

Nunca presumía de su fuerza ni alardeaba de sus logros. Él simplemente hacía lo que se tenía que hacer, una y otra vez, hasta que eventualmente alcanzó el rango plata.

No tomaba riesgos innecesarios; siempre era amable, si estaba calmado. Valía la pena las largas y ansiosas esperas de su regreso.

No ha cambiado su equipo desde que nos conocimos. Pero esa es otra forma de decir que él es familiar.

La recepcionista notó que los cariñosos recuerdos habían causado que su boca se curve en una sonrisa, pero no intentó esconderla.

“Oh, en verdad siempre eres de gran ayuda.

“¿Lo soy?”

“¡Oh si!”

Hubo una pausa. “Ya veo.”

Ella se lamió el dedo gordo y hojeo sus papeles, buscando, como era usual, alguna misión relacionada con goblins.

Ayer él había matado goblins. Hoy había matado goblins. También había un buen número de grupos de principiantes haciendo un buen trabajo. Y aun así, las misiones de matanza de goblins nunca terminaban. Tenían al menos una cada día. Quizás cuando los aventureros se multiplicaban, también lo hacían los nidos de goblins. O quizás más nidos de goblins significaban más aventureros.

“¿Por qué los goblins siempre atacan nuestras aldeas?” preguntó la recepcionista distraída. Sería más fácil si fueran los hombres lagartos, ¿sabes? Así, al menos la única diferencia sería la cultura. “Quizás los goblins solo disfrutan atacando a las personas.” Ella pensó que solo estaba conversando. Los goblins eran algo que tenían en común. De hecho, estaba medio bromeando.




“¿La razón?” dijo él. Es simple. Después de una pausa, continuó, “imagina que un día, tu casa de repente es atacada por monstruos.”

La recepcionista se enderezó y puso sus manos sobre sus rodillas. Se concentró en sus orejas. Estaba lista para escuchar. Después de todo, no era frecuente que él se dispusiera a hablar.

Imagina que un día tu casa de repente es atacada por monstruos.”

“Ellos se pavonean por la aldea como si les perteneciera. Matan a tus amigos, matan a tu familia, y saquean tu casa.”

“Imagina que asaltan a tu hermana. La torturan, la violan, la matan. Profanan los cuerpos de tu familia, hacen lo que quieren, carcajeándose todo el rato.”

“Y tu lo ves todo desde donde estás escondida, intentando no respirar.”

“¿Cómo podrías dejar pasar eso?”

“Entonces tomas un arma, te entrenas, aprendes, creces. Todo lo que haces es para ayudarte a tomar venganza.”

“Los buscas, los cazas, luchas, atacas, y los matas y los matas y los matas.”

“Algunas veces las cosas van bien, y algunas no. Pero cada vez te preguntas- ¿cómo los mataré la próxima vez? ¿Cuál es la mejor forma de matarlos? Día tras día, mes tras mes, eso es lo único que piensas.”

“Cuando tienes una oportunidad, claro que pruebas cada idea que tuviste.”

“Y cuando lo llevas haciendo el tiempo suficiente…”

“…comienzas a disfrutarlo.”

La recepcionista tragó con dificultad.

“Um, ¿eso es…? ¿Acaso tú…?”

¿Estaba hablando sobre goblins? No estaba segura.

Quizás -la idea revoloteó en el borde de su mente- él estaba hablando de sí mismo.

Pero antes de que pudiera expresar su especulación, él continuó, “Algunos tontos creen que están siendo magnánimos diciendo que deberíamos perdonar a los más jóvenes.” ¿No se dan cuenta que los goblins se roban el ganado para dar de comer a esos niños?

Temblando ligeramente, la recepcionista asintió. Ella entendía muy bien lo que él estaba diciendo.




Los rangos porcelana y las personas jóvenes que querían ser aventureros venían todo el tiempo, rebosando de confianza. “Luché contra algunos goblins cuando atacaron mi aldea una vez. Son pan comido. Estaré bien.”

Con los que estos duros aldeanos “lucharon” no eran más que unos pocos goblins, ahuyentados fácilmente y dejando que huyan. Haces eso una o dos veces, y ya dejas a las personas pensando que deben convertirse en aventureros.

Los goblins que sobrevivían esos encuentros, por otro lado, aprenderían y crecerían. Eran conocidos como Merodeadores. Muchos de ellos eventualmente se instalarían en nuevos nidos, a menudo como jefes o guardias.

Después de eso, las peleas con ellos se determinaban menos por la fuerza que por la suerte.

“De todas formas, así es como las cosas suelen pasar,” dijo cortante. “En otras palabras, yo soy para los goblins lo que los goblins son para nosotros.”

La recepcionista recobró el aliento, sin palabras. ¿Qué podría hacer con ese torrente de emociones? No, primero… primero, estaba él.

Santo cielo. Ella dejó salir su aire. “Bueno, perdóname, pero…”

“¿Sí?”

Antes de la compasión, de la tristeza, de la simpatía: “Nosotros somos los que te damos esas misiones. Así que con tu lógica, ¿eso en qué nos convierte?”

“Erm.”

¿Por qué me siento tan enojada?

Ella pegó su sonrisa usual en su cara y tamborileó sobre el mostrador con uno de sus dedos.

“¿Nos comparas con los Dioses Oscuros? Eso es terrible. ¿Acaso soy en verdad tan tenebrosa?”

“…Eso no es lo que quería decir.”

“Así fue como sonó.”

Mientras golpeaba el mostrador otra vez, él hizo un gemido intimidante.

“¿Cómo puede mantener su reputación el Gremio con habladurías como estas dando vuelta?”

Otro gemido.

“Me gustaría evitar eso. Quizás sería mejor si no te ofreciera más misiones en el futuro.”




Una larga pausa. “Eso sería un problema para mí.”

“Lo sería, ¿cierto?”

De alguna forma su franco uso de la palabra problemapareció muy niñato.

Su fijada sonrisa se sintió como si estuviera por quebrarse.

“Alguien tiene que hacer estas misiones, y tú las haces. Deberías estar orgulloso de eso.”

Ella meneó su dedo como si fuera a decir, si no lo haces, se reflejará en el Gremio… y en mí.

Goblin Slayer Volumen 1 Capítulo 3 Parte 2

 

Después de todo, era verdad. Ella era responsable de él como un aventurero. Y lo que era más…




“Tú eres un aventurero de rango plata.”

Esta vez, fue el turno de Goblin Slayer de quedarse en silencio.

Cierto, ella no podía ver su expresión tras el casco. Pero después de cinco años, eso no quería decir que no podía adivinar cómo se sentía.

Finalmente, dijo, “Y… ¿Dónde están hoy los goblins? ¿Qué tan grandes son los nidos?

“Bueno, bueno.”

Supongo que lo dejaré libre… esta vez. Mientras se reía para sí misma, los dedos de la recepcionista volaron por la pila de papeles de misiones. Sacó tres hojas, y escogió una. Había estado ahí por varios días- una misión de matanza de goblins, por supuesto.

“Esta está arriba en las montañas norteñas. Cerca de la aldea hay un- bueno, una especie de castillo. Una fortaleza de montaña.”

“¿Han hecho sus nidos allí?”

“Sí. Y también ya hubieron víctimas. La hermana del archivador fue secuestrada, y…” Ella suspiró mientras volteaba el papel, aunque sabía que era un mal comportamiento. “Algunos aventureros bien intencionados que pasaban por ahí fueron a rescatarla, pero no han regresado.”

“…Es demasiado tarde,” dijo Goblin Slayer con calma y frialdad. “Considerando cuánto llevaría el viaje, ellos estarán perdidos antes de que yo llegue ahí.”

Sin embargo, él seguía en pie. Como siempre, no había signos de vacilación.

“No podemos dejarlo. Si destruimos el nido ahora, quizás no haya más víctimas.”

“…Cierto.”

Cierto, así era. Era por eso que él era la persona más valiosa de la frontera.

Estaban aquellos que podían dar batalla a un monstruo poderoso.

¿Pero cuántos podían volver a hacerlo?

Muchos habían sido salvados gracias a él. Él le estaba haciendo un verdadero servicio al mundo.

Al menos, él me salvó a mí.

Y ella haría lo que tenía que hacer. Lo que podía.

“Muy bien. Buena suerte, ¡mi Goblin Slayer!”

Ella lo ayudaría a caminar con su cabeza en alto.

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