Goblin Slayer

Volumen 1

Capítulo 2: Vida Diaria de la Chica Ganadera

Parte 3

 

 

El camino gradualmente mejoro, y solo podían distinguir los edificios en el horizonte mientras el bullicio de la ciudad llegaba a sus oídos. Aquí, como en la mayoría de pueblos, el Edificio del Gremio estaba justo después de la puerta. También era el edificio más grande de la ciudad, elevándose sobre sus alrededores, incluso más grande que el Templo de la Madre Tierra con su enfermería adjunta. Ostentosamente, esto era porque muchas personas de fuera de la ciudad vendrían por el Edificio del Gremio y necesitarían encontrarlo fácilmente.

Ganadera, por primera vez, estaba feliz de encontrarlo fácilmente.

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El Gremio también afirmaba que querían ser capaces de rápidamente aprehender cualquier perdulario que estuvieran llamándose a sí mismo aventureros.

De nuevo, era difícil diferenciar aventureros de matones comunes con una mirada.

Ella  vio todas las variedades de escandalosas armaduras usadas por personas caminando por las calles y él  con su casco de acero, aunque estuvieran en medio del pueblo, e hizo una sonrisa irónica.

“Espera, ¿está bien? Solo voy a bajar la entrega.”

“Seguro.”

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Ganadera rápidamente dejó los productos en la entrada de servicio en la parte trasera del edificio, entonces exhalo mientras limpiaba el sudor de su frente. Ella hizo sonar la campana para llamar al cocinero, le mostró una hoja de cálculo para confirmar que había traído todo como se pidió, y pidió si firma. Ahora todo lo que necesitaba era la firma de la Recepcionista, y su entrega estaría terminada.

“Lamento hacerte esperar.”

“Para nada.”

Él aún estaba ahí cuando salió al frente de nuevo, como ella sabía que estaría.

Mientras pasaban a través de la puerta del Edificio del Gremio juntos, el alivio momentáneo del sol fue barrido por el calor corporal colectivo de todas las personas comprimidos en el edificio. El Edificio del Gremio era tan animado como siempre.

“Voy a obtener esa firma.”

“Seguro.”

Fuera él había esperado por ella, pero dentro se separarían.

Él se dirigió a una fila de asientos a lo largo de la pared y se sentó en uno con autoridad, como si estuviera reservado para él. Ganadera se despidió con la mano ligeramente, y entonces se dirigió al escritorio frontal, donde una línea de visitantes esperaba. Había aventureros, personas llenando misiones, y perchas de todo tipo. Comerciantes desde herreros hasta prestamistas, desde mercaderes hasta vendedores ambulantes de medicina. Se le ocurrió que aventurarse tenía más gastos de los que aparentaba.

“Así que, escucha. Este troll venia hacia mí, ¿cierto? ¡Pero yo estaba como, ¡Hoy no! y pasé de él por esto!”

“Oh vaya, eso suena muy agotador. Tal vez deberías probar una poción de Aguante.”

Ganadera vio a un aventurero con una lanza relatando ansiosamente sus hazañas a la chica en el escritorio. Su impresionantemente delgado cuerpo, que parecía compuesto de casi musculo sólido, habló de su fuerza. La etiqueta alrededor de su cuello mostraba que él era un aventurero de rango Plata.

Ganadera sabía que este era el tercer rango más alto en la jerarquía del Gremio. Ella lo sabía porque también era surango.

“¿Poción de Aguante? ¿Quién la necesita? Nena, acabo de enfrentar un troll con nada excepto mi lanza en mis manos. ¿Qué piensas de eso?”

“Oh, he oído que tan temibles son los trolls…” Mientras ella empezaba a sentirse inquietada, buscando palabras, los ojos de la Recepcionista se posaron sobre él sentado por la pared.

“¡Oh!” Su cara instantáneamente se iluminó.

“Ugh. Goblin Slayer.” Lancero hizo un cloquea mientras seguía la mirada de la Recepcionista.

Tal vez él había hablado un poco muy fuerte. El alboroto del Edificio del Gremio se elevó mientras primero un visitante, luego otro miraba en su dirección.

“No puedo creer que él sea un rango Plata, también.” Un elegante caballero estaba sacudiendo su cabeza con disgusto. Las cicatrices en su armadura plateada hablaban de muchas batallas y la hacía más sorprendente. “¿Quién sabe si puede luchar contra algo más grande que un goblin? ¿Un ‘especialista’? ¡Heh! ¡Le dan un rango Plata a cualquiera estos días!”

“Déjalo. Él nunca ha tenido algo que ver con el resto de nosotros, de todas formas. ¿A quién le importa lo que haga?”

Un gran guerrero le dio a Caballero un despectivo movimiento de mano. ¿Era idiotez o valentía lo que le dejaba verse tan cómodo en su armadura de aspecto villanesco? Ambos él y Caballero tenían una etiqueta de plata, así que no eran caras frescas, tampoco.

Aunque dos chicos siguieron hablando en delgadas placas de cuero. Cada uno tenía una daga, un bastón, y una túnica. “¡Míralo!” dijo uno. “¡Nunca he visto una armadura así de sucia!”

“Si, nosotros dos tenemos mejores cosas que él…”

Su equipamiento era cada pedazo tan barato como la de él, pero ‘mejor’ en que no tenían siquiera un rasguño.

“Paren”, un paladín femenino cerca de la edad de los chicos dijo con reproche. “¿Qué pasa si los escucha? Estoy segura de que es un novato como nosotros.” El ridículo en sus voces estaba teñido de alivio en encontrar a alguien más tan patético como eran ellos. No mostraron señales de notar la etiqueta de plata en su cuello.

“Heh-heh-heh…” Una hechicera con un sombrero puntiagudo y una túnica escandalosa parecía estar disfrutando el intercambio. Ella era llamada una bruja y era una usuaria de magia de rango Plata. Ella abrazó su bastón seductoramente y se recostó cerca de la pared apartada de lo que estaba pasando.

Los susurros se esparcieron a través de la habitación. Aquellos que lo conocían y aquellos que no, todos murmurando juntos.

Y en medio de todo, él se sentó silenciosamente en su asiento como si lo olvidara.

A él no le importa. No está actuando – de verdad no le importa. Así que supongo que no hay punto en enojarme por él…

Ganadera contuvo su lengua, pero no estaba feliz.

En ese momento, un ceño aun fijo en su cara, ella se encontró con los ojos de la Recepcionista. Detrás de su perpetua sonrisa, ella tenía la misma mirada que Ganadera.

Resignación. Enojo. Disgusto. Y… el reconocimiento de que no había nada que pudiera hacer.

Sé cómo te sientes.

Ganadera cerró sus ojos por un segundo y suspiro.

“Discúlpame, por favor. Ya regreso.”

“Si, er, ahem, por favor… Estaré esperando. ¡No he terminado de decirte sobre mis valientes hazañas – er, de hacer mi reporte todavía!”

“Si, entiendo.” Recepcionista desapareció en la oficina trasera.

Un momento después, ella sacó su cabeza en el salón. Llevaba una pila de papeles que parecían pesados con ambos brazos. Con un jadeo y un soplido, ella los llevó al tablero en la pared.

“¡Muy bien, todos! ¡Es hora de poner las misiones de la mañana!” La voz de la Recepcionista fue llevada a través del salón, silenciando los murmullos en la habitación. Sus trenzas rebotaron alegremente mientras se balanceaba para llamar la atención de la multitud.

“¡Finalmente!” Ojos brillantes, los aventureros amontonaron a Recepcionista, botando sillas en su prisa. Después de todo, si no tomaban una misión, no comería hoy. Tal era la vida de un aventurero. La naturaleza al igual que la recompensa ofrecida de la misión influenciaría la reputación de los aventureros. Y que tan bien contribuían al mundo – un valor que las personas normales se referían como ‘puntos de experiencia’ – determinarían su rango. Y todos querían subir de rango.

El rango de un aventurero le concedería confianza, después de todo. Nadia podía confiar una misión importante a un aventurero de Porcelana u Obsidiana, no importa que tan habilidosos fueran.

Con la Recepcionista mirando, los aventureros reunidos reñían mientras tiraban misiones del tablero.

“Cosas de rango Plata son tan… baratas. No quiero gastar toda mi vida cazando ratas en las alcantarillas.”

“Bueno, no hay mucho que podamos hacer. Hey, ¿qué tal esta?”

“¿Asesinar goblins? Bien. Ciertamente, suena como un trabajo para algunos novatos.”

“Oooh, esa es buena. Quiero matar algunos goblins…”

“¡No! Escuchaste a la Recepcionista – ¡tenemos que empezar con las alcantarillas!”

“¿Qué tal dragones? ¿Algún dragón? ¡Algo marcial!”

“Oh, ríndete, no tienes el equipamiento para eso. Quédate con acorralar bandidos. La paga no es mala.”

“Hey, ¡yo estaba viendo esa misión!”

“Bueno, yo la cogí primero. Supongo que tendrás que encontrar otra.”

El Lancero de antes llegó tarde a la lucha, y fue empujado hacia atrás por la multitud hasta que cayó sobre su trasero. Él saltó y voló hacia la gresca con un rugido.

“Okay, todos, no hay necesidad de pelear”, Recepcionista dijo apaciguadamente, la sonrisa aun pegada en su cara.

“Hmph.” A lo lejos, Ganadera se alejó de la Recepcionista. Ella no quería quedar atrapada en esto, y no parecía que obtendría la firma pronto.

Aburrida, Ganadera dejo su mirada dirigirse hacia la pared. Él aún estaba sentado ahí.

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Ella una vez había dicho, “Mejor nos apresuramos o todo el trabajo se habrá ido”, pero él había respondido, “Asesinar goblins no es muy popular.” Los granjeros publicaban los trabajos, así que las recompensas eran escasas, los aventureros más experimentados no las tomarían.

Así que él esperó a que el área de recepción se limpiara. No había prisa.

Y… él nunca lo dijo, pero Ganadera pensó que él estaba esperando para que nuevos aventureros pudieran tomar misiones primero. No que ella se lo hubiera sugerido. Él solo diría, “¿Es así?” como siempre hacia.

“Hmm…” Si ella iba a estar atorada aquí de todas maneras, ¿tal vez ella debería ir a esperar con él? Ella no debió haber dudado.

“Ah…” Alguien más se acercó a él antes de que ella pudiera.

Una joven aventurera. Ella usaba vestimentas de sacerdotisa sobre su delicada estructura, el símbolo de la Madre Tierra colgando de su bastón.

“…Hola”, ella dijo brevemente, parándose en frente de él. Ella parecía incomoda mientras se hacía una pequeña inclinación.

“Sí.” Eso fue todo lo que dijo. Lo que fuera que estaba pensando estaba dentro de su casco. Él no parecía notar que Sacerdotisa estaba incluso más sonrojada por su inhabilidad de provocar una respuesta apropiada de él.

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“Compré algo de equipo. Justo como me dijiste.” Ella enrolló las mangas de su vestimenta. Un set de malla totalmente nueva colgaba de su delgado cuerpo, los enlaces encadenados centellando débilmente.

“Nada mal.”

Alguien que no lo conociera mejor hubiera tomado la escena de mala manera, pero sus palabras no tenían ni pisca de insinuación.

Él finalmente se giró hacia Sacerdotisa, la miro de arriba y abajo, y asintió. “Los anillos son un poco amplios, pero será suficiente para detener sus espadas.”

“Madre Superiora estaba muy disgustada conmigo. Ella quería saber qué sirviente de la Madre Tierra usaría una armadura.”

“Ella probablemente no sabe mucho sobre goblins.”

“No es eso. Es una violación de los Preceptos…”

“Si interferirá con tus milagros, tal vez deberías cambiar de fe.”

“¡Mis oraciones llegarán a la Madre Tierra!”

“Entonces no hay problema.”

Sacerdotisa hinchó sus mejillas enojada. Ambos estuvieron en silencio por un momento.

“¿No te vas a sentar?”

“Oh, ¡l-lo haré! ¡Me sentaré!”

Sonrojándose, ella apresuradamente se sentó en la silla junto a él. Su pequeño posterior hizo un lindo buhmp mientras se sentaba.

Sacerdotisa puso su bastón a través de sus piernas y apretó sus manos, como si tratara de encogerse en el asiento.

Aparentemente, ella estaba bastante nerviosa.

“Hmph.” Ganadera dejó salir un gruñido, pero no era como si él nunca hubiera mencionado a esta chica. Ella era una aventurera que con la que había estado en un grupo por cerca de un mes. Él actualmente no dijo que la había encontrado en su primera aventura y la había tomado bajo su ala – pero Ganadera había puesto eso junto por los pedazos y piezas que había logrado sacarle a él.

En la otra mano, ella siempre había estado preocupada por él ahí fuera por sí mismo, así que estaba feliz de que hubiera alguien con él ahora. Por otra parte… ¿tenía que ser tan joven?

Ganadera venía con él al Edificio del Gremio todos los días, pero esta era la primera vez que veía a Sacerdotisa en persona. Ella era tan delgada que parecía que un abrazo fuerte fuera a quebrarla a la mitad. Ganadera miró hacia abajo a su propio amplio cuerpo y dio un pequeño suspiro.

Sacerdotisa nunca notó a Ganadera mirándola. En su lugar, aun sonrojándose furiosamente pero parecía haber reunido su coraje, ella abrió la boca.

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“S-sobre el otro día…”

El alto tono y rápido paso de sus palabras debe haber sido a causa de los nervios, de seguro.

“¡C-creo que destruir toda la cueva con esa mezcla de fuego fue… demasiado!”

“¿Por qué es eso?” Él continuó sonando como si nada de esto le sorprendiera. “Difícilmente podemos dejar a los goblins a sí mismos ahí.”

“S-sí, pero que… ¿qué pasa con las consecuencias? ¿Qué si toda la montaña hubiera caído?”

“Estoy más preocupado por los goblins.”

“¡Lo sé! ¡Estoy tratando de decirte que esa vista corta en el problema!”

“…Ya veo.”

“¡Y-y otra cosa! ¡Creo que la forma en que te deshaces del… del olor debería ser un poco… un poco más…!” Ella empezó a inclinarse en su asiento mientras hablaba.

Su tono sugería que él se estaba irritando.

“Así que, ¿has aprendido los tiempos de ataque?”

Sacerdotisa tragó, atrapada con la guardia baja por el súbito cambio de tema.

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Ganadera, inocentemente escuchando a escondidas, rio para sí misma.

Él no ha cambiado ni un poco desde que éramos jóvenes.

“Es… temprano en la mañana o en la noche.” Sacerdotisa respondió, mientras trataba de mostrar con su cara que ella no lo estaba dejando ir fácilmente.

“¿Por qué?”

“P-porque esas son las noches y mañanas para los goblins, respectivamente.”

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“Correcto. Mediodía es medianoche para ellos. Su guardia es más estrecha entonces. Siguiente pregunta: ¿Cómo atacas un nido?”

“Bueno… si es posible, construyes un fuego para echarlos con el humo. Porque es… es peligroso… dentro del nido.”

“Cierto. Solo entra cuando no tengas tiempo o ninguna otra opción. O cuando quieras asegurarte de haber matada cada uno de ellos.”

Él la interrogó mientras ella luchaba por encontrar respuestas.

“¿Objetos?”

“Principalmente pociones y antorchas.”

“¿Eso es todo?”

“Y-y cuerda. Siempre hay un uso para la cuerda… supongo.”

“No lo olvides. Hechizos y milagros.”

“T-tus objetos pueden a menudo ser substituto para hechizos y milagros, así que deberías guardar tu magia para cuando la necesites.”

“Armas.”

“Um, deberías tener…”

“No, no deberías. Tómalas del enemigo. Tienen espadas, lanzas, hachas, garrotes, arcos. No necesito ninguna herramienta especial. Soy un guerrero.”

“…Si, señor.” Ella asintió como una niña que había sido regañada por su profesor.

“Cambia tus armas, cambia tus tácticas. Hacer lo mismo una y otra vez es una buena manera de hacer que te maten.”

“Um, ¿podría… escribir esto?”

“No. Si te quitan las notas, aprenderían de ellas. Tienes que saber todo de corazón.”

Él habló calmadamente mientras Sacerdotisa trabajaba para cometer sus palabras en su memoria. Verdaderamente parecía como la ida y vuelta entre un profesor y su pupilo.

¿Alguna vez habló tanto? Ganadera cambio intranquilamente cuando la pregunta surgió en su mente.

Ella no podía entender porque se sentía tan intranquila. Ella quería obtener esa firma tan pronto como pudiera e irse a casa.

“Muy bien”, él dijo, parándose de repente. Mirando alrededor, ella se dio cuenta que la multitud de aventureros estaba solo arrastrándose hacia sus misiones. Había mucho que hacer – preparar equipo, surtirse de comida y suministros, reunir información.

Sacerdotisa se apresuró a mantenerse con él mientras él trotaba hacia Recepcionista con difícilmente una mirada a los aventureros que partían.

“Ah…”

Ganadera había perdido su oportunidad de nuevo. Su voz, como una mano estirada, colgada en el aire.

“¡Oh, Goblin Slayer-san! ¡Buenos días! ¡Qué bueno verte de nuevo hoy!”

La voz de Recepcionista y cara cargaban todo el brillo que le faltaba a Ganadera.

“¿Algún goblin?”

“¡Sí! Hoy no hay muchos, me temo, pero hay tres misiones involucrando goblins.”

Mientras estaba ahí calmadamente, Recepcionista recogió algunos papeles con mano practicada. Ella parecía haberlos preparado de antemano.

“La villa por las montañas del oeste tienen un nido mediano. La villa por el río del norte tiene un nido pequeño. Y hay un pequeño nido en los bosques del sur.”

“¿Villas de nuevo?”

“Sí. Todos son granjeros, como siempre. Me pregunto si los goblins los eligen como blanco.”

“Tal vez.” Él había tomado sus palabras de broma en total seriedad. “¿Alguien ha sido tomado en alguna de estas misiones?”

“Sí. Un grupo de novatos en los bosques del sur. Esa es una misión de un pueblo cerca del bosque.”

“Novatos”, él murmuro. “¿Quién estaba en su grupo?”

“Veamos…”, Recepcionista dijo. Ella lamió su dedo y empezó a pasar las hojas de papel. “Un guerrero, un mago, y un paladín. Todos rango Porcelana.”

“Hmm. Eso está muy bien balanceado.”

“Estaban aquí antes… ¿Solo tres personas? ¡Nunca sobrevivirán!” El chirrido en pánico de Sacerdotisa contrastó bruscamente con su moderada evaluación. “Quiero decir, nosotros teníamos cuatro, y…”

Ella se puso pálida y tembló ligeramente. Ella agarró su bastón fuertemente. Ganadera miro lejos, el intranquilo sentimiento creciendo agudamente dentro de ella.

¿Por qué no se había dado cuenta antes?

Él conoce a una aventurera en su primera misión… una aventurera…

Ella debería haber entendido lo que eso significaba.

“Traté de explicarles… de verdad. Pero insistieron en que estarían bien”, Recepcionista dijo intranquilamente. Ella obviamente conocía la historia de Sacerdotisa.

Pero al final del día, los aventureros eran responsables por sí mismos. Sacerdotisa miró hacia él de forma suplicante.

“¡No podemos dejarlos! Si no los ayudamos…”

Su respuesta fue inmediata.

“Ve si quieres.”

“¿Qué…?”

“Voy a tomar el nido de la montaña. Al final, un hob o un chamán debería estar ahí.” Sacerdotisa lo miro vagamente.  No había forma de adivinar la expresión escondida detrás de su casco. “Con el tiempo, ese nido crecerá, y entonces las cosas se pondrán peor. Tengo que cortarlo de raíz.”

“¡Así que… ¿así que solo vas a abandonarlos?!”

“No sé lo que crees que sé”, él respondió con una firme sacudida de su cabeza, “pero hay que encargarse de este nido. Como dije, puedes ir por ti misma si quieres.”

“¡P-pero entonces enfrentaras el nido de la montaña solo, ¿no es así?!”

“Lo he hecho antes.”

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“¡Ahhhh!” Sacerdotisa dijo, mordiendo fuertemente su labio.

Incluso desde donde estaba, Ganadera podía ver a Sacerdotisa sacudiéndose. Pero su cara no sugería miedo.

“¡Eres imposible!”

“¿Vienes?”

“¡Por supuesto que voy!”

“La escuchaste.”

“¡Oh, muchas gracias a ambos!” Recepcionista dijo, inclinando su cabeza en gratitud. “Ningún otro aventurero experimentado tomaría misiones de goblins…”

“Experimentado, mi trasero”, Sacerdotisa murmuro hoscamente, mirando a su etiqueta de Porcelana. Ella se veía como un niño haciendo pucheros.

“Ha-ha-ha… Bueno, sabes… Así que, ¿ambos irán?”

“Sí”, Sacerdotisa dijo asintiendo a regañadientes.

“¡Sobre mis objeciones!”

Él siempre estaba preparado, así que con el trabajo administrativo hecho, estaban listos para partir inmediatamente.

Iban a pasar por la Ganadera en camino a la puerta. No había otra salida del edificio. ¿Qué debería – o no – decir? Confundida, varias veces abrió su boca como para decir algo.

Pero al final, ella no dijo nada.

“Estoy en camino.”

Fue él quien, como siempre, se detenía directamente en frente de ella.

“¿Qué? Oh… Sí.”

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Ella asintió. Hubo una larga pausa antes de que lograra exprimir dos palabras más.

“Se cuidadoso.”

“Tú, también, de camino a casa.”

Sacerdotisa asintió cuando pasó, y Ganadera respondió con una sonrisa ambigua.

Él nunca miró hacia atrás.

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