Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 3

Capítulo 1: El Reinicio de Subaru Natsuki

Parte 4

 

 

— ¡Buenos días! El clima es grandioso hoy, ¡perfecto para la lavandería!
¡Hagamos de este un día alegre!

Subaru hizo un estridente ¡hip, hip, hurra! Para acoger la llegada del sol naciente.

Fue su quinta salida en su segunda mañana en la mansión Roswaal.

Se paró en medio del jardín, mientras estiraba la parte superior de su cuerpo que era bañado por la luz del sol de la mañana. Utilizó el popular ejercicio de calentamiento matutino para hacer circular la sangre por todo su cuerpo, aprovechando al máximo la energía que había ganado con el sueño.

―Sí, ¡victoria!

Finalmente, empujó ambas manos al cielo y gritó en triunfo mientras terminaba, al iniciar el comienzo de otro día.

Subaru enérgicamente limpió el sudor ligero de su frente y se volvió con una sonrisa. Emilia le devolvió la sonrisa, de manera carismática, de pie en el rincón del jardín mientras ella participaba en su conversación cotidiana con los espíritus inferiores bajo la sombra de un árbol.




―Realmente estás enérgico por la mañana…

―Oye, no lo digas como si fuera todo ‘yo’ aquí. ¡Esfuérzate, Emilia-tan!

Puck, el pequeño espíritu de gato de Emilia, estaba flotando a su lado, limpiándose la cara con la pata.

―Cuando lo veo limpiar su rostro así, me gusta, él es en serio un gato. Supongo que los espíritus también se ponen soñolientos, ¿eh? Parece medio dormido así.

―Tú también duermes cuando estás cansado, ¿verdad? Cuando el maná, la fuente de nuestro poder vital, se desvanece, bueno, cuando está lo suficiente cerca. Si no estamos recibiendo suficiente maná…

Puck bostezó generosamente. Emilia puso su mano en su boca y bostezó un poco, también.

―Ambos se acostaron tarde, ¿eh? Estabas hablando con un chico que te gusta, ¿no? ¡Métanme en esta conversación! ¿Huh? ¿Qué chica me gusta…? Eso es, ah, decirlo es vergonzoso, ya ves…




Subaru cruzó los brazos, mirando hacia abajo mientras le daba un pequeño vistazo a Emilia.




―De acuerdo, está bien” – dijo Emilia, saludando casualmente al acto de Subaru. «Me gusta Puck. A Puck le gusto. Fin.

— ¡¿Amor mutuo?! ¿No hay espacio para mí?

―Ni siquiera un poco, miau. Mi encanto hace que el corazón de Lia se agite. Puede que no seas una mala opción, Subaru, pero todo eso se pierde delante de mí. ¡Deberías dejar de lado a Lia… miau, miau!

Subaru no aceptó lo que dijo Puck, fulminándolo con reproche, pero los dedos de Emilia tomaron una oreja de cada uno de ellos antes de que pudieran empezar algo.

―No se dejen llevar. Voy a estar disgustada si eso es todo lo que ustedes dos hacen.

— ¡Ow, ow, está molesta, ow!

Subaru y Puck soportaron mansamente el castigo de Emilia.

Cuando Emilia soltó sus orejas, ambos se frotaron sus doloridas cabezas mientras ella estaba de pie ante ellos, con las manos en las caderas.

―Me alegro de que ustedes dos se estén llevando bien, pero no tomen ventaja de la gente sólo para que puedan jugar. Digan ‘sí’ si lo entienden.

―Síiii.

Ambos levantaron la mano y asintieron firmemente.

Extrañamente, aunque ser tratado como un niño debería haber molestado a Subaru, al ver la sonrisa agradable y satisfecha de Emilia hizo que tales inquietudes menores fueran irrelevantes.

Emilia, sin darse cuenta de que Subaru había caído completamente por su sonrisa, abruptamente aplaudió con sus manos.

―Oh, bueno, ahora está bien. Subaru, ¿Te sentarías aquí por un momento?

Emilia se sentó en el césped con las piernas hacia un lado, dando palmaditas en el suelo a su lado para invitar a Subaru.

— ¡Me llamaste, voy corriendo! ¿Qué qué? ¿El momento es bueno para qué exactamente? No importa cuál sea tu petición, Subaru Natsuki no deja ningún deseo insatisfecho. Si hay un lugar al que no puedes llegar, solo necesitas ordenármelo y obedeceré.

―Todo lo que dije era que te sentaras a mi lado. Esa es una reacción más grande de lo que esperaba. ¿Qué debería hacer?

Como era de esperar, Emilia hizo una sonrisa de dolor ante el feroz entusiasmo de Subaru.

―Err… ayer fue tu primer día de trabajo. ¿Cómo te fue? ¿Lo hiciste bien?

―Ah, sí, ¡fallé en el ochenta por ciento de ello!

―Ya veo; ciertamente estás lleno de confianza… ¿Eh? ¿Fallaste? ¿El ochenta por ciento?

―Eh, quizá al decir que fue ochenta esté exagerando… Tal vez más como sesenta, no… Setenta y cinco.

―Eso significa que reprobaste un montón de cosas…

Emilia actuó como si se sintiera responsable de alguna manera por la calificación inesperadamente baja de Subaru en su propio trabajo. Pero ella inmediatamente levantó su rostro en una muestra de preocupación.

―Ah, pero, hey, eso significó que tienes veinte por ciento del trabajo hecho correctamente en tu primer día, ¿eh? Está bien; estoy segura de que está bien. Ten confianza, ahora.

— ¡Eh, tienes razón! Es un largo camino, pero si empiezo por el veinte por ciento, ¡puedo subir poco a poco desde aquí!

―No seas engreído. Reflexiona bien sobre ello.

―Si vas a empezar de una forma dulce, ¡¿por qué no puedes terminar de una forma dulce?! Ah, no, no es nada, lo siento mucho.




Subaru, acobardado por la presión de la mirada de Emilia, se encogió y asintió mansamente.

En todo caso…

―Siento como si estuviera mordiendo el polvo de Ram y Rem de alguna manera. Conseguir el veinte por ciento correcto mientras que lo intento con mi mayor esfuerzo, y acabar como estoy, no está ayudando. Esperaré una mejoría sobre mí en el futuro.

―Si vas a ser tan optimista sobre eso, no hay nada más que pueda decir, pero…

Al oír la declaración positiva de Subaru, Emilia hizo algo semejante a un puchero. La conducta infantil linda que se dejaba ver de vez en cuando nunca falló en encender un ardiente deseo en Subaru.

Pero se refrenó, ahogando las brasas.

Subaru señaló a Emilia con un dedo de cada mano en un gesto cómico.

―Así que, ya ves, estoy pasando todos los días con las hermanas sirvientas que me enseñan mientras me acostumbro a la vida como un sirviente. Si me canso de esa vida, llegaré corriendo al regazo de Emilia-tan, así que déjame recostarme sobre él, ¿de acuerdo?

―… Yo sólo escuché eso a medias, pero me pareció bien.

―¡Evaluación severa, pero con una cara linda! Bueno, si esa mitad fue la de la parte del regazo, ¡eso es un-OK! Como dije, déjame recostarme sobre tu regazo esta noche, Emilia-tan… ¡No robes mi lugar, Puck!

Subaru empujó con un dedo a Puck, gritando su nombre. Puck reaccionó ante la declaración de guerra con un chasquido casual de sus propios bigotes.

―No importa lo que digas, el pacto de Lia conmigo significa que su corazón y cuerpo ya son míos. ¡No hay cambio en nuestra relación, miau, miau!

Emilia agarró las orejas de Puck por su incorregible conducta y lo arrojó al aire para hacerle reflexionar sobre el error de sus acciones.

―Cielos, no cambies los términos de nuestro pacto a mis espaldas.

Tal vez Puck estaba acostumbrado, porque a pesar de eso, él simplemente aterrizó en las manos de Emilia y felizmente se deslizó en ellos con una mirada de completa calma. Subaru no podía dejar de sentir envidia de su relación.

―Bueno, ahora que me he energizado, será mejor que comience el trabajo de la mañana.

―¿Qué quieres decir con «energizado»?

―Por la bromista Emilia-tan.

―Ahí vamos de nuevo. Si todo lo que haces es molestar a la gente, no confiarán en nada de lo que digas cuando realmente estés diciendo la verdad, ¿sabes?

―Eso suena como algo sacado de un cuento de hadas. Si eso sucede, supongo que estaré cosechando lo que sembré…

―Espera, ¿me estás diciendo que…?

Con Emilia lanzándole una exasperada mirada, Subaru dio una sonrisa brillante hacia atrás mientras se levantaba, sacudiendo su parte trasera.

―Me regañaran seriamente si no voy yendo, es lo que pienso. Se supone que debo ayudarles con el desayuno de esta mañana. Emilia-tan, no te gusta comer los pementos [3] verdes, ¿Verdad? Me aseguraré de que no estén en tu plato.

―Tienes que comer incluso las verduras que no te gust… – ¿Cuándo te dije que no me gustaban los pementos verdes?

Emilia inclinó la cabeza con una mirada llena de curiosidad mientras Subaru se alejaba con una sonrisa y agitaba su mano.

En realidad, le había hablado de ello; incluso había visto su desagrado por ellos con sus propios ojos.

Se concentró en permanecer en el camino, siempre bromeando cuando sea que Emilia lo mirase.

Tenía que concentrarse, concentrarse, estar siempre concentrado, para mantener la sonrisa en su rostro.

 

 


[3] La palabra correcta es “pimiento”, pero en Lugunica las pronunciaciones cambian, por ejemplo, en el caso de “manzana” esta es conocida como “manzene”.

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