Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 3

Interludio 1: Rem

Parte 2

 

 

La gemela mayor se llamaba Ram; La menor, Rem. Ambas ocupaban los peldaños más bajos en la escala de la tribu.

Su vida cotidiana estaba lejos de ser agradable. Aun cuando sus vidas habían sido perdonadas, seguían siendo gemelas. Ambas fueron tratadas como unas sin cuernos desde el principio y habían crecido siendo despreciadas por su gente.




A pesar de su conexión sanguínea, sus propios padres actuaban distantes con ellas. Sus compañeros de tribu no ocultaban su desprecio hacia las dos “abominaciones”. Para ambas, era la peor infancia que alguien podría imaginar.

La hostilidad continuó hasta que los demonios se dieron cuenta de lo que eran capaces de hacer…o más precisamente, hasta que la mayor de las gemelas se volvió consiente de su poder.

El término más exacto que describía a Ram durante su infancia era el de una niña prodigio. Tenía un talento que superaba incluso a los grandes demonios que habían existido a través de la historia. De hecho, su raza entera fue cautivada por la belleza del cuerno de Ram, el cual le permitía utilizar una gran cantidad de maná a pesar de su juventud. Su comportamiento no había cambiado, aun con el blanco cuerno en su frente, no daba indicio de embriagarse por su propia fuerza y potencial, haciendo que parezca natural que sus hermanos inclinaran sus cabezas ante ella.

Era un tratamiento muy especial para una chica que aún no tenía diez años de edad.

Incluso sus fríos y distantes padres, incluso sus parientes que las habían despreciado, incluso el jefe que había intentado matar a las gemelas poco después de su nacimiento…todos estaban sin palabras ante la autoridad de Ram. Ella estaba destinada desde su nacimiento a convertirse en el pináculo de los demonios con cuernos, la más poderosa de todas las razas humanoides.




Los miembros de una raza que valoraba la fuerza individual eran perfectos a la hora de mostrar su educación hacia un individuo con tal poder. Y, sin embargo, Ram nunca utilizó la reverencia de la tribu para su propio beneficio.

Todo lo que Rem podía hacer era entrometerse en el camino hacia la gloria de su hermana mayor.




Ella no tenía habilidades por encima de la norma. Su suministro de maná era bastante pobre, sus capacidades físicas estaban al mismo nivel que las de un demonio promedio con un solo cuerno. En comparación con Ram, ella no tenía nada de confianza en sí misma; Ella se escondía detrás de la espalda de su hermana como una sombra.




Así era como la joven Rem se enfrentaba a la vida diariamente. Así era como protegía su inmaduro corazón.

No era como si ella estuviera celosa de su hermana mayor. La admiraba. La adoraba.

No era como si sus padres la odiaran. Ellos amaban a la más joven tanto como a la mayor.

No era como si su gente hubiera despreciado a Rem. Por supuesto que tenían grandes esperanzas. Ella era su hermana menor.

Su hermana, era mucho más amable que los demás; Sus padres, estaban llenos de expectación; Todos sus parientes, la animaban a sobresalir tal como su hermana gemela…estos eran los pequeños golpes que irritaban a Rem.

Sin duda era la consecuencia directa de que ella y su hermana parecían dos gotas de agua. Sin embargo, aunque sus tamaños y rostros eran idénticos, sus cualidades como demonios se encontraban en escalas completamente diferentes.

Por supuesto, Rem se esforzaba por cambiar esas circunstancias. Puede que no fuera más que un tonto esfuerzo de ensayo y error por parte de una niña pequeña, pero Rem intentó todos y cada uno de los medios para acercarse a su hermana mayor, para derrotarla incluso en una sola área.




Pero Ram era simplemente mejor en todo.

Y así, Rem era todavía una pequeña niña cuando comprendió que la hermana a la que estaba más cerca, la hermana que amaba más que a nada en el mundo, ocupaba un lugar que ella nunca podría alcanzar.

Ella nunca podría estar al lado de su hermana. Ram siempre caminaba delante de ella, bañada por la luz del mundo. El lugar de Rem estaba detrás de su hermana, cubriéndose detrás de su espalda, mirando de reojo de vez en cuando, sólo para esconderse de la deslumbrante luz.

Cuando se dio por vencida, finalmente pudo aceptar los sufrimientos de la vida diaria, como una rama que se dobla con el viento.

Ella se preguntaba cuánto tiempo tendría que soportar su propia debilidad.

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