Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 3

Capítulo 2: Lloré y Grité y No Lloraré Más

Parte 1

 

 

―Tomando el regazo de una chica, dejándola acariciar mi cabeza, y cayendo en un sueño tranquilo… Por sí mismo pensaría que era impresionante, pero hombre…

Subaru dijo estas cosas una y otra vez, con un color rojo hasta las puntas de sus orejas mientras se arrancaba un poco de pelo de la cabeza.

Pensó en la escena de varias horas antes, cuando estrepitosamente puso al descubierto su alma.

―Así que fui un gran bebé llorón delante de la chica que quiero, me quedé dormido con lágrimas en la cara y una nariz que moqueaba. Además, tuve su regazo para mí durante horas y horas… Esto es como un juego de humillación.

Pensó en la sensación del regazo de Emilia, así como en el precio que ello había pagado para que él pudiera transmitir sus sentimientos.

La escena había dejado la falda de Emilia hecha un lío debido a la nariz moqueante de Subaru. No importa qué problemas él había estado pasando, esto era imperdonable, aunque sólo desde una visión higiénica.

Aun así, Emilia no lo había despertado en todo ese tiempo, ni tampoco estaba enfadada con Subaru mientras este se disculpaba sinceramente por ensuciarle la ropa.

―Está bien si te hace sentir un poco mejor. Además, realmente no lo entiendes, Subaru.

―¿Eh?

―Es más satisfactorio para la otra persona escuchar solamente un agradecimiento que una docena de disculpas. No quiero que te disculpes por algo que quería ofrecerte.

La forma en que presionó un dedo sobre los disculpantes labios de Subaru y le guiñó el ojo, dejaría impresionado a cualquier hombre. De hecho, Subaru quedó impresionado instantáneamente.

Ahora que Subaru sabía que la amaba, todo lo que ella dijo e hizo, incluido eso, parecía cubierto de brillo y lustre.

Emilia se dirigió a cambiarse de ropa en su habitación. Subaru siguió deambulando por la mansión, durante un rato más, en un estado maravillado antes de finalmente recuperar el sentido y agarrarse la cabeza por lo que había hecho.

―Oh hombre, ahora he metido totalmente la pata. Emilia es la única frente a la que no quería parecer débil. ¿Hay algo más embarazoso que podría haber hecho? ¡En serio, ahora no puedo mirarla a los ojos!

―… ¿Es eso lo que dice una persona cuando entra a altas horas de la noche en la habitación de otro, me pregunto?

La forma en que Subaru presionó la mitad de su muslo contra el taburete y se retorció alrededor de ello, puso a la chica con el vestido – Beatrice – de un humor particularmente malo, provocando un terrible ceño fruncido sobre su adorable rostro.

Después de separarse de Emilia, Subaru tenía en la cabeza el hecho de que no podía dejar que nadie lo vea, por lo que sus pies lo llevaron al archivo de los libros prohibidos, y por lo tanto fuera del alcance de cualquier persona.

 

―No digas eso, Beako. Somos amigos, ¿verdad?




―¿Qué clase de relación crees que…Espera, ¿cómo me acabas de llamar ahora mismo, me pregunto?

Beatrice levantó una ceja con un tic [5] en su mejilla cuando Subaru dio un ligero aplauso.

―Beako. Creo que los apodos son una forma indispensable para mostrar mi amistad. Sin embargo, eres la única en la mansión a la que no le ha gustado ni un poquito…

Pensó en el último bucle, cuando la soledad y la desesperación habían sido llevadas a casa.




Incluso se podría decir que la estaba persuadiendo para conseguir sofismas y amenazas. Fue a partir de esos modestos comienzos que se estableció un pacto firme entre ellos.

Al final, Subaru había cortado unilateralmente el trato. Pero Beatrice había aprovechado la vaguedad de los detalles para seguir protegiéndolo.

Incluso si Beatrice lo hubiera olvidado, Subaru nunca olvidaría cómo se sentía en ese momento.

―Así que no me importa lo que pienses de mí, te voy a llamar Beako. ¡Es la mayor señal de afecto que puedo darte!




―¡Eso no me agrada en absoluto! ¿Qué pasa con esa buena voluntad que intentas imponerme? ¿Es simplemente  desagradable o  completamente repugnante, me pregunto?

―Oye, ¿qué pasa con esa manera de hablar? En estos momentos te estoy agradeciendo desde el fondo de mi corazón. ¡No es momento de burlarse!

―Si vas a insistir en que lo que acabas de decir no fue una broma, tú y yo ya no estamos manteniendo una conversación. Puede parecer un diálogo, ¡pero no lo es!

Ella le informó que si se suponía que la conversación era un juego de atrapar, esto se parecía más al rugby [6].

Mostraba un afecto considerable de una manera propiamente similar a la de un ‘Subaru’, pero Beatriz parecía no entenderlo.

―Bueno, dejaré eso de lado, pero aun así te llamaré Beako.

―Tal decisión unilateral es bastante innecesaria. ¿Qué pasaría si simplemente no respondo a ese nombre, me pregunto?

―No digas cosas frías como esa, Beako.

―…

Subaru llamó a Beatrice, pero en silencio, manteniendo su mirada baja a su libro, ella no respondió. Al parecer, estaba llevando a cabo lo que había dicho antes.

Mientras Beatrice actuaba con terquedad, Subaru se acercó a regañadientes y se paseó por el taburete.

―¿Qué pasa, Beako? Te ves triste, Beako. ¿Estás bien, Beako? Si hay algo mal, puedes hablar conmigo, Beako. ¿Mm? ¿Qué es, Beako? Podemos hacer esto, Beako. ¡Beako, Beako!

―¡Nunca he visto a alguien tan molesto como tú! ¿Qué pasa contigo, me pregunto?

Una persona tan susceptible como Beatrice era una presa natural para alguien que nació con el talento de ‘poner de los nervios’ a los otros, como Subaru. Subaru apretó el puño, las comisuras de sus labios se retorcieron cuando los hombros de Beatrice empezaron a temblar debido a la ira.

―En realidad, tengo una confesión que hacer. Estoy acorralado y realmente necesito tu ayuda.

Le explicó a la chica de pelo rizado la conclusión a la que había llegado después de patéticamente haber llorado a mares.

 

 


[5] Los tics son gestos o movimientos involuntarios y repetitivos, que se produce por la contracción de uno o varios músculos del cuerpo, generalmente de la cara.

[6] De hecho el ‘juego de atrapar’ o ‘game of catch’ es uno de los juegos infantiles más básicos, a menudo jugado entre niños o entre un padre y su hijo, en el que los participantes lanzan una pelota, un disco volador u otro objeto similar de ida y vuelta con el otro. La analogía que hace es que “game of catch” es un juego infantil y el rugby digamos que es mucho más rudo.

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