Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 2

Capítulo 5: La Mañana que Él Anhelaba

Parte 7

 

 

El tiempo en la biblioteca de libros prohibidos pasaba gentil y silenciosamente.

Sin ningún intercambio de palabras, el único sonido era el de las páginas suavemente volteadas haciendo eco dentro de la biblioteca.




Con eso dicho, el corazón de Subaru no estaba para leer en ese momento; todo lo que él hacía era voltear la misma página una y otra vez, haciendo el mismo sonido de la página una broma.

—Encerrado en la biblioteca de los libros prohibidos, él no tenía ninguna idea de lo que pasaba afuera.

Más allá de que el cuarto no tenía ventanas, la propia naturaleza de la biblioteca era de estar en un espacio separado, cerrado del mundo exterior.

Él no tenía manera de decir que hora del día era o sentir el pasar del tiempo. Él se preguntaba que hora era para entonces.

Por simple lógica, estar en un cuarto por medio día lo podría en una problemática noche. Pero él solo tenía una vaga sensación de cuánto tiempo había pasado mientras él estaba en la biblioteca.




No podía confiar en sus propios instintos, pero también se dudaba en pregunta a Beatrice.

No había alguna razón tan simple como no querer detener a Beatrice mientras ella estaba concentrado en su lectura. Subaru temía que cualquier acción que el iniciara pudiera alterar algo.

Los dedos que volteaban las páginas estaban entumecidos. La punta de la lengua rogaba por agua. Su corazón latía tan rápido como una alarma. Se le acababa el aliento.

¿Qué tanto podría mantenerse fuerte ante tan tensión?, se preguntaba.

Si el inicio había sido tan brutal, el final podría ser los que sea sin advertencia alguna. Un murmuro abruptamente hace eco a través de la silenciosa biblioteca.

“—Llamando.”

La cara de Subaru parecía dirigirse a Beatrice mientras esta deja su libro y coloca sus piernas en el suelo. Más que hablarle a Subaru, parecía que se estaba murmurando a sí misma.

“¿Una llamada para mí?, supongo.”

Beatrice movía un dedo mientras hablaba. Al siguiente momento, todo el cuerpo de Subaru se sintió enfermo mientras el espacio de moldeaba.

Subaru hizo un pequeño quejido mientras su cuerpo temblaba de la sensación que se aparentaba a estar volando. Escuchando esto, Beatrice mira a Subaru como si acabara de acordarse de que él estaba ahí.

“Ah, ahí estabas. Lo olvide, supongo.”

“Eso es una mal chiste, olvidándote del chico justo enfrente de tu cara…”

“—Puckie está llamando. Pareciera que es algo de urgente importancia.”

Con eso como la única advertencia de Subaru, Beatrice caminó pasándolo hacia la puerta como fuera natural y obvia cosa de hacer. La voz de Subaru temblaba mientras este la llamaba para detenerla.

“!E-espera, un momento! Si te vas ahora…”

“Puedes quedarte encerrado aquí si quieres. ¿Quizás estés más seguro aquí?”

Beatrice dejo palabras de obvio sarcasmo mientras cruzaba la puerta. Subaru, con la sangre corriendo por su cabeza por su actitud, parecía que pateo su silla mientras se lanzaba y alcazaba la puerta. Él dudo un poco por un unos segundos, pero…

“Aw, al demonio. ¡¿Cuál es el problema, verdad?!”




Estimulado con su malhablada declaración, bruscamente abrió la puerta y salió afuera.

Al siguiente momento, lo golpeó.

“Ah—“

Sin pensar, la voz de Subaru salió de sus labios como un completo idiota.

Su mano protegía sus ojos de la penetrante luz del sol de la mañana que lo saludaba.

Profundamente movido, movió su mano en el aire como para confirmarlo. El cuerpo de Subaru se tambaleaba hacia la ventana al lado opuesto del corredor por la cual se veía el jardín interno—detrás del cual el sol acaba de salir.




Era la mañana del quinto día que él tanto anhelaba pero nunca podía alcanzar.




“Significa que… ¿Lo hice? ¡¿Pase la cuarta noche…?!”

Sin creer el resultado ante sus ojos, empuja la ventana para abrirla, casi golpeándola. Manteniendo su cabello caído mientras la fresca brisa soplaba, Subaru da un profundo respiro al aire mañanero. Se tropieza y golpea la pared a con su espalda, y se desliza, habiendo perdido la voluntad de pararse.

No podía hacer nada más que mirar en shock.

Él se había rendido. Se había rendido ante la desesperación. Había sido dañado hasta los huesos. Y aun así, Subaru paso del cuarto día y llego al quinto.

“Ha-ha-ha…”

Sin darse cuenta, una seca risa vino de él. Una vez comenzó, no sabía cómo detenerla.

“Heh-heh, ha-ha-ha. ¿Qué es esto? Hey, ¿Qué es esto? Esto es… Ha-ha…”

No podía pensar en cualquier otra manera racional de mostrar lo que sentía en ese momento.

Abrazando sus rodillas, Subaru se quedó en cuclillas en el pasillo, riéndose como un loco. Él pensó que era un lugar tan lejano que su mano nuca podría alcanzar.

No podía hablar. No encontraba las palabras. Finalmente, Subaru había—




De repente, una voz como una campana interrumpe la vacía alegría de Subaru.

“—¿Subaru?”

Levantando su mirada en molestia, vio a la chica de cabello plateado parada más al fondo del salón—Emilia. Él había sido capaz de encontrarla sana y salva, aquí, en la mañana del quinto día.

Ambos habían pasado la cuarta noche. Ese hecho había hecho a Subaru temblar.

Él había esperado por esta oportunidad. Si la mañana del quinto día los saluda a ambos, podrían rehacer esa promesa y que fuera concedida.

Él presentaría a Emilia a los niños, caminarían por el jardín de flores retoñando juntos, formarían las mismas memorias juntos—y aun así…

“¿Emilia…?”

Subaru comenzó a sentir un sentimiento de logro que no parecía real mientras Emilia lo miraba en silencio. Entonces, como si Emilia recordara algo, corrió hasta Subaru.

“Subaru, ¿A dónde fuiste?”

“Er, yo…”

“O sea… No, está bien. Está bien, solo, ven con migo.”

Emilia jalo a Subaru con sorprendente insistencia y corrió con él. Ella no parecía que iba a tomar un no por respuesta mientras que una sonrisa se formaba en el  rostro de él.

“¿A dónde vamos?… Hey, Emilia, escúchame. He trabajado muy duro para llegar a este punto…”

Subaru miraba al lado de la cara de Emilia mientras trataba de encontrar las palabras para transmitir su logro.

“¿Por qué estás haciendo una cara como esa? O sea, todo salió bien… ¿no? Estoy sano y salvo y tu estas… sí. Vamos a la villa… juntos, y entonces…”

“—“

“Hay muchas cosas que quiero hacer y hablar contigo. Mucho ha pasado. Quiero que sepas l—“

“—Subaru.”

Con una sola llamada de su nombre, ella lo interrumpió. Eso fue cuando él noto el momentáneo vacilante ondeo de sus ojos, la irritación que ella no podía ocultar.

La mirada que tenía era como la de cuando pelearon por sus vidas en la tienda de la cerca.

“Qué ha p—“

Pasado, él trato de decir pero no pudo. Porque antes de que pudiera poner otra palabra en su boca, un sonido diferente golpeo sus tímpanos.

—Él pensó que era un grito. Pero parecía más un lamento.

Era un sonido largo, de alto tono lleno de tristeza que aterraba la misma alma.

El aire de la mañana de la mansión fuera despejado por el interminable llanto de dolor, como si alguien estuviera siendo desgarrado.

Pasaron a través del corredor y se dirigieron escaleras arriba. El ala oeste del segundo piso de la mansión eran los dormitorios de los sirvientes, donde el cuarto de Subaru estuvo durante bucles anteriores.

Emilia los guio de la mano hasta el cuarto más al fondo. Y ahí se paró…

“Roswaal y…”

…El hombre con largo cabello índigo posiciono sus ojos en el al verlos llegar corriendo. Al lado de Roswaal estaba Beatrice, apoyando su espalda contra la pared con un gato encorvado en sus hombros.

Con los tres habiendo llegado, Subaru estaba a punto de preguntar por las circunstancias cuando Roswaal simplemente dijo.

“Adentro.”

Roswaal se movió a la puerta abierta del cuarto al lado de él.

Cuando Subaru se giró hacia Emilia, ella asintió también. Los claros ojos violetas de Emilia pusieron las cosas sobre él.

Manteniendo su aliento, Subaru entró.

Aquí, también, el grito continuaba incesante, llenando todo el cuarto. Subaru entró, sus ojos bien abiertos, congelados por la tensión—y entonces lo vio.

Era un cuarto inmaculadamente preservado. Parecía el cuarto de una chica con mobiliario al mínimo para maximizar el efecto, un reflejo de la firme personalidad de una sirvienta.




A pesar de que Subaru había recibido un cuarto similar, se sentía diferente.

Por un momento, tales sentimientos impidieron ver a Subaru lo que tenía frente a él. Pero el momento paso cuando la horrible verdad se estrelló contra él, una verdad de la cual él no tenía un lugar para huir.

“¡AaaaaaAAAAAaaaaaaaAAAAaaaaA—!”

Era Ram gritando, con lágrimas corriendo por sus mejillas, si profunda tristeza amenazando con destrozar su garganta desgarrándola.

—Y ahí estaba Rem, colgada a su hermana mayor cuando ella dio su último aliento.

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