Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 2

Capítulo 5: La Mañana que Él Anhelaba

Parte 6

 

 

“—¿Hasta cuándo va a seguir durmiendo?, me pregunto.”

“¡Guaaaa!”

Subaru grito en dolor, habiendo sido violentamente pateado, seguido de un duro aterrizaje en el suelo.

Cuando Subaru sacudió y levanto su cabeza, Beatrice estaba ahí, ceñuda, con una pierna levantada de una manera no muy digna de una dama. Beatrice resoplo, una vez más incapaz de ocultar su disgusto.

“Estabas durmiendo tan cómodamente mientras yo me moleste en venir a la hora acordada.”

“Es como, ¿Tienes que menospreciar a las personas incluso aunque no tengas que hacerlo?”

Mientras hablaba, Subaru comenzó a sudar frio al haberse dormido sin intención. Él había llegado al punto de lastimarse a él mismo para mantenerse despierto y mantener su guardia arriba.




“Durmiendo en el tan-importante cuarto día. Quizás en verdad tengo un deseo de muerte.”

“¿Podrías dejar de murmurar?, me pregunto. Hay lugares más apropiados para eso.”

Beatrice, viendo hacia abajo a Subaru ligeramente apoyándose, se sentó en su taburete mientras hablaba. Viéndola en su posición actual así, Subaru se dio cuenta de que algo estaba mal y miro a su alrededor.

—Él ya estaba en la biblioteca cuando despertó.

“Bueno, esto es una sorpresa. ¿Me cargaste mientras dormía?”

“No me gustaría pasar tiempo en un cuarto lleno de esa esencia tuya, supongo. Esta biblioteca es mi lugar y de nadie más. ¿Podrías comportarte mientras estas aquí?, me pregunto.”

Subaru decidió que las acciones de Beatrice, sacarlo sin preguntarle, habían mejorado su situación.

El Pasaje de Beatrice mantendría oculta la localización de Subaru como un aislante. Seguramente Rem no tenía ninguna razón de ir al pasaje por ella misma.

“Tú en verdad pensaste en esto, ¿eh?”

“No te sientes en el suelo murmurando. ¿Te gustaría ser aplastado como un insecto?, me pregunto.”

Oh, así que eso es lo que estás leyendo, dijo Subaru, viendo a las páginas abiertas ante Beatrice mientras él saca su lengua.

Aparentemente, pensando en esto como una consideración seria exagerar la situación. Subaru se levanta del suelo, abruptamente viendo a sus dos manos.




Una rara sensación se mantenía. Alguien había sostenido sus manos mientras dormía, ¿no?—

“Hey, Beatrice, no me digas que tu tomaste mi mano mientras dormía.”

“No te diré tal cosa, supongo. No lo haría, incluso si Puckie me lo pidiera.”

“Vaya cosa para decir… pero hey, ¡Al menos podemos morir juntos!”

“No. Absolutamente no.”

Beatrice, bastante amargada, frunció sus labios mientras Subaru miraba alrededor del cuarto una vez más. La biblioteca, llena de libro como usual, carecía de convenientes lugares para sentarse.

“¿Cómo se supone que mate el tiempo aquí…?”

Con el tiempo límite tan cerca, su ansiedad y estrés fueron elevados; era una pregunta abierta la de que cuanto tiempo podría mantener la calma.  Si pudiera mantener su cabeza inmersa en algo y olvidar el pasaje del tiempo—

“Oh, claro. ¿Hay algún libro aquí escrito solo en escritura-I?”

“—Pensar que no puedes leer más que las cosas más simples. ¿Cuántos humanos crees que llorarían con solo la alegría de pensar en entrar a la biblioteca de libros prohibidos de la mansión de la familia Mathers?”

“Bueno, me siento mal por ellos… Así que, ¿Estás aquí todo el tiempo?”

Subaru nunca había visto a Beatrice caminando por ahí excepto a la hora de las comidas. Aparte de la excepción de tenerla visitándolo en su cuarto el día anterior, Beatrice siempre estaba en su taburete en su biblioteca.

“Beatrice baja su cabeza un poco con la pregunta de Subaru.

“Tal es el pacto he hecho.”

“Otro pacto ¿eh? Quizás no debería decir esta cuando estas ayudándome, pero ¿es duro?”

Beatrice cierra sus ojos y habla como si quisiera cortar toda futura investigación.

“Todos los pactos, son cosas que deseo, supongo.”

Él había escuchado el término pacto varias veces desde que llegó a ese mundo, siempre con grandes trasfondos.

Beatrice hablaba de la palabra con el mismo peso que Emilia y Puck hacían por el pacto espiritual que tenían. Subaru también lo apreciaba, haber formado uno con Beatrice el mismo.

Beatrice parecía tan joven, y aun así ahí estaba, con y sosteniendo un pacto—por alguna razón, Subaru sentía algo como una comezón dentro de su pecho cuando la miraba.




“Hey, ¿En verdad estás bien con todo— ¡Wow!”

“Tus preguntas se están volviendo molestas. Puedes leer algo y callarte, supongo.”

Ella  subraya esta declaración tirándole un libro. Cuando Subaru lo atrapo, se dio cuenta de que el libro estaba escrito en escritura-I, hasta el título.

Cuando Subaru levanto su cara, Beatrice ya había perdido interés en él, bajando sus ojos al libro que tenía en sus manos, mostrando que declinaba cualquier conversación.

Ella parecía firmemente insistente en dejar a medias la pregunta de Subaru sin finalizar. Mientras que su comportamiento no dejaba lugar para palabras de agradecimiento, Subaru estaba feliz y agradecido.

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