Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 2

Capítulo 5: La Mañana que Él Anhelaba

Parte 4

 

 

Al forma un pacto temporal con Beatrice, Subaru ganó una pequeña pero tangible pieza de seguridad. Como sea, las circunstancias presionando a Subaru no mejoraron para nada.

Como era costumbre, Subaru continuo su vida como un ermitaño en el cuarto que se le había dado; Beatrice estaba revoloteando alrededor de Subaru, protegiéndolo las veinticuatro horas del día.




El problema era de la noche del cuarto día a la mañana del quinto—para reducir el esfuerzo necesitado para protegerlo durante ese tiempo, el saldría del cuarto, no mostrando su cara de nuevo hasta la hora apuntada.

Por otro lado, aquella que visitaba a Subaru de vez en cuando, y actualmente sentada al lado de su cama asintiendo con una encantadora sonrisa en su rostro, era Emilia.

“Ya veo, así que Beatrice vino a disculparse apropiadamente. Me alegra. Un trabajo bien hecho.”

Para Emilia acercarse a él así después de que Subaru había sido tratado tan pobremente, lo cual pesaba terriblemente en conciencia de Subaru, no es exagerado decir que él pensaba en ella como su diosa, su única luz en un oscuro mundo.

Cuando Emilia lo visito de nuevo y el trató de disculparse por su ruda declaración inicial, ella simplemente ignoro las horribles palabras de Subaru.




“Solo estabas abrumado, ¿verdad? Le puede pasar a cualquiera. No hay remedio. Ram y Rem estarán complacidas de escuchar eso, por cierto.”

Subaru no dio una respuesta propia a la gentil petición que se le salió al final.

Su lealtad era tan grande que matarían a alguien meramente para conocer una inconveniente verdad.

Subaru había experimentado eso de primera mano, pero no podía odiarlas por eso aunque quisiera.

Él cerró sus ojos y recordó en sus dias en la mansión. Antes, durante esas memorias, no había momento en los cuales Subaru y las hermanas no fueran atraídos a estar juntos.

—Quizás él solo quería creer que así fuera.

Emilia miró hacia la bandeja al lado izquierda de la cama y la comida intacta, lentamente enfriándose, sobre ella mientras murmuraba en un hosco tono.

“Así que en verdad no te comiste el desayuno.”

“…Lo siento.”

Después de quebrar con Emilia, Subaru se había vuelto más callado y retraído. Y aunque Subaru actuara así, Ram y Rem diligentemente seguían con sus deberes como sirvientas.

Incluso cuando ellas sabían que él nunca tocaría la comida o agradecerles.

Una era ruda, mientras que la otra era educada solo en la superficie, pero ambas eran bastante formales y profesionales de corazón.




Subaru sabía esto. Y a pesar de saber esto, él no podía aceptar la comida.

—De todo lo que él sabía, podía estar envenenada.

Ese era el pensamiento que pasaba por su mente cuando la veía.

Él se odiaba a si mismo por dudar de esas dos. Pero aun así, Subaru sabía de un futuro existente donde las hermanas ondeaban horribles armas para matarlo.

Él sabía que ellas tenías muchas virtudes, pero que tratarían de matarlo de todas formas.

Fue cuando Subaru había aceptado el hecho que su desesperación había verdaderamente empezado.

“Quizás sea difícil, pero es malo para ti si no comes al menos un poco.”

“Mi estómago no lo aguantara… Bueno, talvez si Emilia-tan dijera “Di ahh” para mi comería, pero…”

Subaru maldijo el incurable bufón que era, mandando tal comentario poco formal a Emilia cuando ella estaba genuinamente preocupada por él.

Sin embargo…

“Muy bien, entonces. Di ahh.”




Re Zero Kara Hajimeru Isekai Volumen 2 Capítulo 5 Parte 4

 

“— ¿Eh?”

“Dije, di ahh—“




Emilia había puesto la bandeja de comida en su regazo, levantando una cuchara y mirando a Subaru.

Ella usó la cuchara para tomar algo de sopa, la cual aún seguía algo caliente, y gentilmente llevo hacia la boca de Subaru.

Subaru inmediatamente sacudió su cabeza, incapaz de entender lo que Emilia trataba de hacer.

“No, nonono, espera, un momento, Emilia-tan, ¿Qué estás haciendo?”

“¿A qué te refieres? Tu dijiste que comerías si hiciera esto ¿no? Así que come. Estoy diciendo “Di ahh” y todo.”

“Emm, esto es algo como un ritual que las chica normalmente no hacen; su caras se ponen rojas y  eso es lo más lejos que va, ¿pensaba?”

“Si vas a hablar como un niño, no puedes estar avergonzado de ser alimentado como uno. Eso sería tonto.”

A la vez que Subaru arrastraba su pie, Emilia dice “Di ahh” de nuevo, con una poderosa e irresistible mirada. Subaru finalmente cedió ante la presión, sintiendo como se ponía rojo hasta la punta de las orejas mientras abría la boca.

“A-ahh…”

“Listo, traga. Aquí está el siguiente. Toma, toma, toma, toma, toma.”

“¡¡Muy rápido!! ¡¿Fue ese ahh solo para bajar mi guardia?!”

La manera en la que Emilia cargaba la sopa hasta sus labios, automáticamente y sin gastar ni un movimiento, lo hizo preguntarse si ella ha estado en una competencia de alimentación rápida o algo. Subaru trató de seguir con una cucharada tras otra antes de bruscamente colocar su mano en el camino.

“T-tiempo fuera, ¡Tiempo fuera! ¿Podemos parar? ¡Está bajando por el lado equivocado de mi ga-garganta…¡”

“Dios, y estaba yendo tan bien, también… Subaru?”




Tos, tos, E-en serio, mi garganta se siente… toda rara…”




Subaru aparto su cara de Emilia, fingiendo tos para tratar de hacer que la acción se viera más natural. Él no quería que Emilia viera su cara justo entonces.

Algo caliente estaba emanando desde el fondo de los ojos de Subaru. Él abre sus ojos para dejar que sus lágrimas tengan un lugar donde salir y desesperadamente trata de detenerlas de fluir.

Ella continuaba siendo amable con él en un mundo donde él no podía ver esperanza. Él se preguntaba si en verdad valía tan trato…

…para Subaru Natsuki, que estaba desesperado precisamente porque rechazaba que lo estaba.

“Hey, Subaru.”

Mientras ella lo llamaba preocupada, Subaru ligeramente aclara su garganta y prueba su voz viendo que ya se ha puesto en orden.

“…Mm, ahh, ahh. Okay. Sí. Ya estoy bien. Creo que ya estoy bien.” Él hizo una de sus más ricas expresiones mientras se volteaba hacia Emilia…

…y encontrarse con sus ojos extremamente gentiles, mirándolo justo hacia él.

“Continuemos.”

“…La manera en la que lo pones lo hace sentir realmente travieso de alguna forma…”

“¿—?”

Emilia, ladea su cabeza, aparentemente no habiendo notado la arriesgada y fascinante naturaleza de su declaración. O quizás todo estuvo en su cabeza de Subaru desde el principio.

Y así él termino de comer, con Emilia ofreciéndole un “Di ahh” y el abriendo la boca, sus mejillas rojas de timidez y sentimientos complicados. Con su comida terminada, Emilia aplaudió una vez en satisfacción.

“Bien. Ahora, ¿Qué decimos una vez terminamos de comer?”

“Eso estuvo bueno.”

“Esos son malos modales. Una vez más, y dilo bien.”

“Gracias por la comida.”

“No es nada.”

Encarando la amplia sonrisa de Emilia, Subaru acarició su panza, la cual se sentía extrañamente bien y llena. Su estómago no sintió disconformidad al ser llenado aun después de dos días estando vacío.

“Ram dijo, ‘Él no ha comido apropiadamente por un rato, así que debemos ser gentiles con su estómago,’ y así fue como Rem lo hizo. Ellas son tan buenas chicas, ¿no lo crees?”

Las palabras de Emilia, estando a favor de las hermanas, apuñalaron las dudas de Subaru como una daga.

Si eso fuera verdad, él estaría lo suficientemente feliz como para llorar con tal muestra de preocupación. Pero Subaru lo sabía mejor. El propio dolor de la desilusión lo hizo querer llorar.

Si tan solo su gentileza y amabilidad no tuvieran ese aspecto por detrás.

“Bueno, ahora que has comido, también, has de estar cansado, así que iré y te dejare descansar.”

“¿Podrías dormir siempre aquí al lado mío?”

“Bien, bien, parece que has regresado a tu yo habitual. Ahora, tengo cosas que necesitan ser hechas, también. No le digas a nadie que estaba holgazaneando, ¿Okay?”

Emilia guiñó y saca su lengua.

Subaru, recordando que Emilia normalmente haría cosas como estas en momentos como estos, lo hizo sentirse profundamente avergonzado.

Emilia tenía un reino entero sobre sus hombros; ella no tenía ni un segundo que desperdiciar pues se esforzaba cada día por un mejor futuro. Ella no debió desperdiciar ni un segundo de su preciado tiempo en alguien tan  indigno como Subaru.

“—Emilia. Mantén tu puerta con seguro en la noche y no dejes entrar a nadie, ¿okay?”

Quizás él dijo eso porque la amabilidad de Emilia había avivado la más pequeña chipa de la voluntad de desafiar al Destino.

Emilia cepillo su plateado cabello e inclino ligeramente su cabeza ante la repentina advertencia de Subaru.




“¿O entraras a hurtadillas?”

“Sí, exa… ¡¡No!! Hey, ese fue puck no Emilia justo ahora ¿no?”

“Guau, lo adivinaste a la primera.”

Puck saca su cabeza del cabello de Emilia y le sonríe a ella y a Subaru. Él menea su cola mientras Subaru lo mira, sin dudar que haya estado escuchando en ese escondido lugar desde el comienzo.

“No quería entrometerme en su amorosa escena, pero tus emociones de repente se pusieron serias, ¿eh? Eso atrajo mi atención.”

“…Solo tengo un mal presentimiento, ¿okay? Cuida a Emilia.”

Con esa oscura nube a la vista, Subaru tenía que ser evasivo al hablar del futuro. Incluso así, Puck, siendo capaz de leer emociones, acepto sus palabras sin preguntar.

“Te haré saber que en verdad no me gustar sentirme apartada en esta conversación,” Emilia se quejó.

“Es como decirle a una linda chica que siempre sea cuidadosa con las visitas nocturnas, y que tenga cuidado con los carros y hombre. Verdad, ¿Papá?”

“Así eso, Lia. Papi que prohíbe ver hombre… en particular los que tengan mala apariencia y tenga cabello oscuro.”

“¿¡Brutus?!”

Puck se rio fuertemente al escuchar a Subaru invocar el nombre de un famoso traidor. Emilia tomo al riente Puck y lo metió de vuelta a su cabello, esta vez levantándose.

Subaru vio a ambos irse y, ahora solo en el cuarto, se aplasta en la cama.




Él ha hecho que se cuiden más, pero solo era un pequeño alivio. Para empezar, la actual crisis tenía poco que ver con ellos, así que pensó que estarían bien.

“Ah, no…”

El instante en el que la mente se Subaru sintió un poco de alivio, su conciencia comenzó a hundirse en un profundo sueño.

La angustia del sueño que él había mantenido a raya con dolor por tanto de repente volvieron, privando a Subaru de su voluntad.

Y con su estómago lleno, también. Su conciencia se sentía como si se hundiera, imposible de resistir.

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