Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 2

Capítulo 5: La Mañana que Él Anhelaba

Parte 3

 

 

Habiendo echado a Emilia, Subaru tristemente empezó su cuarto bucle.

Roswaal fue a la habitación de Subaru después de que el lastimara a Emilia con su cruel declaración.




Subaru en gran parte no recordaba de lo que hablaron. Pero sentía que había sido evaluado como un jarrón caro. Él no sabía si eso era solo esta vez o si algo había pasado entes y él solo no lo había notado.

“Te trataré como un huésped de honor cuanto gustes.” Subaru sintió que había dicho algo conveniente como eso. Él también sentía que los detalles ya no importaban.

Si él dejaba la mansión, ellos lo encerrarían por las buenas. Eso era seguro. Pero incluso si era un peso muerto en la mansión, él no podía evitar ser molido en carne picada en el futuro cercano.

Él sentía que su juego guardado garantizaba un BAD END. El hecho de que era autoguardado lo hacía extra brutal.

“—”




Subaru estaba sobre la cama y sin moverse mucho, pero su respiración era rápida e irregular.

Temeroso de dormir, Subaru había usado el bolígrafo de plumas en su mano para cortar la parte trasera de su otra mano varias veces. Cada vez que sus parpados parecían caer, él forzaba su conciencia a despertar a través del dolor. Si dormía, él no sabía a qué se despertaría.




Él ya había muerto tres veces.

En el bucle de la capital real, él no había experimentado más de tres muertes. Para Subaru, sumido en ese primer día por la cuarta vez, morir una cuarta muerte era territorio desconocido.




—Tal vez, si moría aquí, él nunca regresaría.

Él no podía encontrar una manera de evitar la muerte. Pero aun así, él no quería morir.

Él desconfiaba de todo y luchaba contra todo en su desesperado intento por vivir. Él olvidó el paso del tiempo, el batir de su vacío estómago; Subaru se volvió ansioso por simplemente existir.

El dolor de su herida se sentía como una afirmación de su existencia. Los espacios entre los agujeros en su mano se desvanecieron.

Dolor. Alegría. Dolor. Alegría. Dolor. Dolor. Dolor—

De repente, su cara se disparó hacia arriba abruptamente cuando escuchó la voz de una pequeña chica.

“—Ciertamente tienes una cobarde apariencia sobre ti.”

Una chica estaba parada en la entrada, apoyada contra ella, dándole una mirada a Subaru como si mirara una bestia.

Beatrice, a quien aún tenía que conocer durante este bucle, había venido a visitarlo. La vigilancia de Subaru se levantó por el cambio de circunstancias sin precedentes.

“¿—Así que eres tú esta vez?”

Él tardíamente notó que su voz era baja y chirriante. Le sorprendió. Su voz tenía más hostilidad de la que había imaginado. Tal vez estaba dando voz a su sentimiento de que el mundo estaba maldito.

“Que incorregible tonto, gastar así este lapso de un día o dos.”




“Nadie te preguntó— ¿A qué has venido?”

Beatrice, habiéndose burlado de la vergonzosa vista de Subaru y habiendo recibido su hosca replica en cambio, estrechó sus ojos ligeramente.

“…Puckie y esa chica me pidieron que te hiciera una visita.”

“¿Puck y…Emilia?”

“Estabas actuando extrañamente desde que despertaste, supongo, así que sospecharon que yo te había hecho algo cuando despertaste. Una sugerencia bastante ruda, si yo misma lo digo.”

Era verdad, y Beatrice era inocente, pero esas cosas no se registraban con Subaru.

Seguramente las descorazonadas palabras de Subaru habían lastimado a Emilia, aun así ella estaba preocupada por él lo suficiente para hablar directamente con Beatrice, incluso si sus sospechas estuvieran fuera de lugar.

Como resultado, Beatrice, con una debilidad por Puck para empezar, tenía a Puck rogando para que los ayudara así que ahí estaba ella, de mala gana mostrándose en el cuarto de Subaru.

La preocupación de Emilia por él trajo solo un poco de calidez al corazón de Subaru. Incluso si fuera insignificante tan solo romper con el estancamiento era preocupante.

“Entiendo. Ya estoy bien. Viniste a disculparte, y eso es suficiente.” Los labios de Beatrice se tuercen mientras Subaru trata de echarla.

“¿Por qué debo disculparme?, me pregunto. Antes que alguna otra cosa, no me iré hasta que el malentendido se aclare.”

En lugar de irse del cuarto, ella marchó hasta la cama. Subaru estaba a punto de apilar más quejas cuando…

“—¿Hm?”

Subaru mira mientras ella arruga su nariz y ladea su cabeza. Si ella se quedara callada se vería bastante adorable, pero…

Beatrice se ve desagradada al ser vista y cubre su cara, mirando a Subaru.

“Esto no es solo tu tonta cara, supongo, la que está podrida. Es bastante espeso a tu alrededor.”

“¿—Huh?”

“Quizás hablo de la esencia picando mi nariz.  Seria sabio evadir a las gemelas por un rato.”

Beatrice agarra su nariz y ondea con su mano libre como si tratara de alejar la desagradable esencia.

“—“

Pero la mente de Subaru no podía dejar pasar la palabra clave esencia.

Esencia. Ciertamente alguien había usado esa palabra también al final de su tercer bucle— “¿Un olor viniendo de mi…?”

“—La esencia de la bruja. ¿Quizás tu nariz está rota?”

Él recordó esa palabra. Él se cruzó con esa pieza de vocabulario recientemente. Lo que significaba—

“¿La bruja de los celos?”

“En este día y época, no hay otra que pudiera llamarse bruja, supongo.” Su declaración, menospreciándolo como un pequeño idiota, provocó solo más preguntas en Subaru.

“¿Quién lo diría? Quizás la bruja te tomo gusto, o quizás ella simplemente odia la sola visión de ti. De cualquier forma, la bruja dándote un tratamiento especial hace que atraigas problemas.”

Beatrice dejó caer sus hombros, su frio comportamiento indicaba que cualquier charla próxima no era bienvenida.

Bruja— Un ser evitado por todo el mundo hasta el punto en que el cuento de hadas “La Bruja de los Celos” no se grabaría su nombre.

Pero Subaru no tenía conexión alguna con la bruja o con la historia; Él leería de eso en un libro.




Naturalmente, sin recordar alguna vez haber conocido a la bruja, él no tenía ninguna memoria de cómo podría cargar la persistente esencia de su toque.

—Rem también había dicho que apestaba a la bruja, ¿no?

Él sentía que la abrumadora hostilidad estaba relacionada en parte con la esencia de la bruja. Si es así, él se ganó su ira a través de algo de lo cual no tenía memoria; con una calumnia seguida de la otra, ella no tenía otra opción más que silenciarlo.

Subaru, habiendo tomado algo que estaba completamente fuera de su control, suspiró largamente. Mientras Subaru se mantenía en silencio, Beatrice lo veía a la vez que alcanzaba la perilla de la puerta.

“No hay nada malo con ti, me voy. Debería contarle a Puckie que tuvimos una charla y sobre que hablamos, supongo”




Ella parecía lista para desvanecerse en el Pasaje cuando él la llamó.

“Un momento.”

Beatrice se veía notablemente disgustada mientras se volteaba a verlo. Subaru tercamente llegó a las palabras y las tiró.

“Te sientes mal por lo que me hiciste, ¿verdad?”

Él no sabía si serviría de algo o no—pero pensó que valía la pena intentarlo. Beatrice le da a Subaru una agria mirada mientras este golpea su cama y pregunta de nuevo.

“¿Te sientes mal acerca de eso? ¿Sí o no?”

“Ni siquiera pienso en tal cosa.”

“Le diré a Puck.”




Beatrice se reposiciona para encarar a Subaru, cruzando sus brazos y levantando su nariz con un aire furioso.

“Ugh… quizás lo pienso un poquitito.”

“Te perdonaré si me haces un pequeño favor.”

“…Qué será, me pregunto.”

“¿Podrías protegerme hasta el amanecer del quinto d— Pasado mañana?

Era una petición bastante desvergonzada de hacer a una chica que parecía las joven de lo que él era. Beatrice estuvo silenciosa por un rato en cara de la cordial petición de Subaru.

“Es una declaración bastante vaga. ¿Quizás haya una razón por la cual alguien este tras de ti?”

La pregunta con la Beatrice respondió era bastante natural y sensible.

Beatrice mantenía a Subaru a la vista mientras paseaba por el cuarto.

“En primer lugar, no quiero traer la discordia a esta mansión. Esta mansión es un lugar que, para mí, no debo perder, supongo.”

“…Yo no quiero causar ningún problema. Solo quiero asegurarme de que nada malo pueda pasar.”

“Vaya sentimiento viniendo de alguien tratando de hacerlo problema de otro.”

“Por un vez, no tengo un regreso.”

Beatrice suspiro mientras Subaru se encorvaba ante ella.

Subaru seguía cabizbaja cuando escucho lo que parecía ser el sonido de una puerta siendo cerrada. El sonido de la petición de Subaru siendo rechazada y Beatrice regresando a su biblioteca.

El momento en que escucho ese sonido, la gastada esperanza de Subaru se rompió.

“¿Podrías poner tu mano?, me pregunto.”

Con Subaru lleno de resignación, Beatrice camina al lado de la cama ofreciendo su pequeña mano.




La irritación de Beatrice manda a Subaru, en completo shock, a tomar su mano rápidamente. Al hacer esto, Beatrice frunce el ceño al ver el dañado dorso de su mano.

“Asqueroso. ¿Quizás eres un pervertido salvaje que disfruta auto-lesionarse?”

“Roswaal tiene el mercado de los raros cerrado. Solo trataba de hacerme un tatuaje y lo arruiné.”

“Tu careces completamente talento, habilidad y sentido artístico… No hay salvación para ti de eso.”

Exhalando, Beatrice pone la pequeña palma de su mano sobre la mano de Subaru, como tratando de cubrir sus heridas. Sus suaves dedos invitan los de él hasta que sus manos están entrelazadas.

“—Yo deberé conceder vuestro deseo. Por el nombre de Beatrice, el pacto está formado.”

La solemne declaración de Beatrice deja a Subaru completamente sin palabras.

De repente, la chica frente a sus ojos parecía completamente diferente que antes. Al tener sus dedos agarrados a los de ella, la calidez  transportada hizo que su mente viera el aura de misticismo que la rodeaba.

“Improvisado o no, un pacto es un pacto— Quizás haya sido movida por tu irracional petición.” Beatrice suelta sus dedos y cruza sus brazos una vez más.

Subaru baja su cabeza una vez más, sorprendido por la ola de emociones que lo golpeó antes.




Él no puso emoción en sus palabras, pero salían a chorros de un pozo sin fondo profundo en su corazón. Él no sabía cómo reaccionar al ver su salvación ser ofrecida de la fuente menos esperada.

“En serio… una niña pequeña me va a hacer llorar…”

“¿Podrías no decir niña pequeña?, me pregunto. También, yo nunca voy a perdonarte si le mencionas una palabra de esto a Puckie.”

“¡¿Así que esa es la parte importante?! La desesperación te pone como poseído por un demonio, te digo.” Subaru hizo una amarga sonrisa en respuesta a la genuina hostilidad de Beatrice.

Su cuarto bucle había empezado con desesperación. Fue solo una pequeña sonrisa, la única de este bucle, pero estaba ahí.

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