Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 2

Capítulo 2: La Mañana Prometida Se Aproxima Lejanamente

Parte 1

 

 

En el comedor, donde las gemelas los llevaron y donde habían servido el desayuno, la chica con el cabello rizado dijo en lugar de un saludo, “Mirando desde arriba, sentí… consternación, la verdad creo que estas bastante mal de la cabeza.”

Emilia se había separado a mitad de camino para volver a su habitación para cambiarse de ropa, por lo que en este momento, sólo Subaru y la chica con cabello rizado estaban en el comedor. Subaru hizo una cara amargada ante su sarcasmo.

—¿Por qué estás hablando de esa forma en una linda mañana como esta, loli?

—¿Me pregunto qué clase de término es ese? Nunca lo había oído, pero se siente claramente… desagradable.

—Significa que no estás en mi lista de objetivos. Nunca voy a buscar chicas más jóvenes que yo.

—¿…Tal vez debería sentir lástima por ti por haberme insultado así?

Ignorando deliberadamente las sarcásticas palabras de la chica, Subaru miró el comedor.

Una mesa cubierta con una tela blanca estaba en el centro; Los platos ya habían sido colocados. Si un lugar era para Subaru, seguramente era el asiento más bajo de la mesa.

—No sé nada acerca de modales en la mesa. ¿Qué tal si te dejo darme indicaciones?

— ¿Me pregunto si eso es arrogancia? Si no lo entiendes, simplemente dilo y baja la cabeza.

—Linda broma, podría sentarme en la silla grande y realmente irritarte, ¿sabes?

La chica se estremeció de rabia, su cara se puso roja mientras Subaru saludaba con la mano y se sentaba en la silla grande. Probablemente sería Emilia o el señor de la mansión quien se sentaría allí, con un cincuenta-cincuenta de probabilidad de que fuera alguno de los dos.

Viendo a Subaru genuinamente incapaz de ponerse cómodo en la silla, la chica con cabello rizado sacudió su exasperada cara.

—Pues bien. Más importante, ¿no hay ninguna palabra de agradecimiento que quieras decirle a Betty?

— ¿Agradecer? Pedí ayuda justo ahora y tú te negaste a ayudarme, ¿no es verdad? Además, ¿Qué tipo de persona pide que le agradezcan? ¡Quiero ver la mirada en la cara de tu padre por esto!

— ¡¿Me pregunto por qué estás tan enfadado?! ¡Yo debería estar enfadada! ¡Después de todo lo que hice…!

Ellos continuaron  molestándose el uno al otro.

La voz de la chica sonaba agitada por la respuesta de Subaru, pero se detuvo y no terminó la oración.

Consciente de la pausa antinatural, Subaru la incitó a continuar, pero…

La puerta del comedor se abrió y las gemelas vestidas de sirvientas entraron empujando un carro.

—Perdónenos, Querido Huésped. Voy a servir la comida.

—Perdónenos, Querido Huésped. Voy a poner la vajilla y servir el té.

La chica de cabello azul sirvió un ortodoxo menú como desayuno compuesto de ensalada, pan y cosas parecidas, mientras que la chica de cabello rosa rápidamente colocaba tazas de té sobre la mesa. Los cálidos aromas hicieron que el estómago de Subaru murmurara de la nada.

—Whoa, no está mal en absoluto. Este sí que es un desayuno apto para la nobleza… Estaba preocupado de que sirvieran alguna cosa extraña fuera de este mundo.

Subaru, preocupado de que cualquier cosa extraña pudiera ser servida, estaba considerablemente aliviado en estos momentos.

Cuando miró a su alrededor, no encontraba nada en particular que pareciera representar algún peligro físico o mental.

Su entusiasmo se había elevado, Subaru se recostó contra la silla, haciéndola crujir. El sonido resonó por todo el comedor, trayendo un toque de molestia al calmado rostro de la chica.

Por alguna razón, Subaru no pudo resistir el molestar a la chica de cabello rizado. Queriendo ver su calmado rostro destruyéndose más, Subaru, lleno de malicia, decidió mover su trasero alrededor de la silla.

Sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, un nuevo individuo entró en el comedor, su alegre voz interrumpió todo lo demás.

—Ohhh vaya. Realmente pareces baaastante activo. Eso es bueno, muuuy bueno.

Era un hombre alto, por lo menos estaba media cabeza por encima de la altura de Subaru, tenía el cabello largo y de color azul oscuro, el cual le cubría casi toda su espalda. Pero su cuerpo no parecía tan delgado como delicado, gracias a su pálido color de piel.

Combinado con la expresión en su rostro, de alguna manera parecía una especie de chico guapo. El efecto fue más acentuado por sus ojos, los cuales eran de diferentes colores, el izquierdo era amarillo y el otro era azul.

…..Bueno, lo sería si no estuviera vistiendo ese extraño traje junto con ese maquillaje que lo hacía ver como un payaso.

—…Vaya, ¿contrataron a un bufón para que nos entretenga antes del desayuno? Nunca entenderé como piensan los ricos.

Beatrice observó y añadió.

—Tengo una idea de lo que debes estar pensando, pero no me meteré en el camino.

—No seas así, Betty. Somos amigos, ¿cierto? Vamos a hablar un poco más.

— ¿Me pregunto qué clase de relación crees que tenemos? Además, no digas mi nombre tan casualmente.

La chica mostró su desprecio con un encogimiento de hombros y se retiró de la conversación.

Subaru frunció el ceño ante su comportamiento mientras el payaso que entraba al comedor abrió los ojos, mirándola a ella y a Subaru.

—Vaya, es raro verte por aquí, Beatrice. ¿No es fortuito que decidieras compartir la comida conmigo después de tanto tiempo?

—No me hables como un tonto, ya tengo suficiente con el que está allí. Espero a Puckie y solamente a Puckie.”

La chica, Beatrice, evitó su amigable declaración y se puso detrás del payaso. La chica del cabello plateado, habiendo terminado de vestirse, entró en el comedor un poco después del payaso.

— ¡Puckie!

Prácticamente saltando de su asiento, Beatrice corrió mientras su larga falda empezaba a balancearse. Al ver esa sonrisa que parecía como si una flor estuviera floreciendo, Subaru pensó que la volvía tan adorable que decidió olvidar cómo había calificado a la chica de “impertinente”.

Su mirada se dirigió a Emilia, pero no fue Emilia quien contestó.

—Hola Betty, Hace cuatro días que no nos vemos. ¿Te has portado bien y has sido una dama?

Beatrice asintió ante las palabras del flotante gato gris que se asomaba del cabello de Emilia.

—Estuve esperando ansiosamente tu regreso, Puckie. ¿Te gustaría que pasáramos el día juntos?

— ¡Sí, eso sería genial! Los dos podemos relajarnos por un día.

—¡Eso es maravilloso!

Puck saltó del hombro de Emilia para aterrizar sobre las palmas extendidas de Beatrice. Cuando atrapó a Puck, Beatrice lo abrazó amorosamente y corrió dando círculos por el comedor.

Subaru se quedó atónito por la feliz y despreocupada escena mientras Emilia caminaba con una sonrisa burlona.

—Tee-hee, ¿No se ven alegres? Puck y Beatrice son muy cercanos, ¿sabes?

— ¿Quién dice ‘alegre’ en estos días…?

Cuando Subaru le dio a Emilia su respuesta por utilizar palabras anticuadas, Emilia sólo dijo, “¿Mm?” y señaló en dirección a Subaru.

—Er, Subaru, esa silla…

— ¡Oh, cierto! Uh, no es lo que piensas. Quiero decir, una silla fría realmente no es algo cómoda, así que pensé que debería calentarla un poco. No es como si quisiera sentarme donde usualmente te sientas, como si fuera una sentada indirecta, en serio.

—Lo siento, no estoy muy segura de lo que quieres decir, pero ese es el asiento de Roswaal.

Con el gran plan de Subaru frustrado, él se levantó de la silla delante de una Emilia con los ojos muy abiertos.

—Oh, no hay necesidad de preocuparse. Ya veo, tu calor tal vez no alcance a la Señorita Emilia, pero lo atesoraré con gratitud.

El payaso extendió su mano y palmeó el hombro de Subaru, sonriéndole como consuelo.

El toque en su hombro y la cara sonriente del hombre con maquillaje, hizo que Subaru frunciera el ceño.

—Este payaso está actuando bastante familiar. No es amable hacer eso con los extraños, ¿sabes?

—Desde cuando eres tan… Er, no Subaru, este hombre es…

—No, no, no me importa, Señorita Emilia. Considerando cuan cerca estuvo de cruzar la puerta de la muerte, verlo ahora con tan buen estado de ánimo, ¿no deberíamos estar agradecidos?

El tono de voz del payaso hacía que uno se pusiera nervioso, pero su declaración fue muy sensible. Los demás siguieron mirando al payaso mientras él se sentaba lentamente en la silla—la misma silla a la cabeza de la mesa en la que Subaru se había estado sentado unos segundos antes.

—Oye. Tal vez no debería decir esto, pero sentarte en la silla de alguien más podría molestar a la gente.

Emilia puso una cara de irritación ante la declaración de Subaru mientras murmuraba,

—No tienes que preocuparte por eso… Tú, ah, realmente deberías presentarte a Subaru.

Parecía que la irritación de Emilia también estaba dirigida hacia el payaso.

— ¿Qué quieres decir?

—En otras palabras, ella quiere decir… esto.

El payaso sentado en la silla respondió a la pregunta de Subaru mientras extendía sus brazos.

—Soy el señor de esta mansión, Roswaal L. Mathers. Me aleeeegro que te sientas tan seguro y cómodo bajo mi techo, Natsuki Subaru.

Y así, el noble vestido como un payaso se presentó a sí mismo de una manera viva, desprovista de toda vergüenza.

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