Re:Zero Kara Hajimeru Isekai Seikatsu

Volumen 1

Capítulo 1: El Fin del Principio

Parte 3

 

 

Mientras miraba a los hombres sonriendo satisfechos, Subaru trató de mantener el estatus quo con una sonrisa falsa y consideró sus opciones. Estaba en un apuro, pero desde el inicio del tiempo, en historias donde humanos eran invocados a otros mundos, esos humanos tendían a tener algún tipo de súper poder. Si Subaru había sido invocado a este mundo bajo las mismas condiciones con las historias con las que estaba familiarizado, era muy probable que tuviera algún tipo de poder. Con ese pensamiento, Subaru sintió que su cuerpo era un poco más ligero de lo usual.

— Empiezo a sentir que la gravedad de este mundo es, como, solo un décimo de la de mi mundo. Puedo hacerlo. ¡Puedo hacer esto! ¡Voy a segarlos y hacer este el primer capítulo de mi glorioso futuro! ¡Solo están aquí para que pueda obtener puntos de experiencia, basuras!

— ¿De qué demonios está hablando? —dijo uno de los hombres.

— No lo sé, pero estoy seguro que se está burlando de nosotros. Matémoslo —replicó otro.

— Tomaste las palabras de mi boca… ¡Lamentarás esto! —dijo Subaru, antes de avanzar con un golpe directo de su mano derecha, apuntando al gran hombre ante él. El puño de Subaru colisionó con la nariz del hombre, pero también se cortó su puño con uno de los dientes del hombre y sangró.

«¡Golpeé a alguien por primera vez en mi vida! ¡Wow! Duele más de lo que esperaba.»

Subaru estaba confiado en su forma de luchar, pero nunca antes había luchado. El hombre que fue golpeado cayó al suelo. Sin detenerse, Subaru saltó sobre otro de los hombres, con la guardia baja, como su próximo objetivo. Con un arco limpio le dio una patada al lado de la cabeza del hombre, golpeándolo en la pared del callejón.




Esto iba mejor de lo que había esperado y empezó a estar seguro de la noción de que era invencible en este mundo.

— ¡Supongo que en este mundo mis estadísticas son bastante buenas! ¡Qué prisa! ¡Ahora a terminar esto!

Dándose la vuelta, Subaru se inclinó hacia adelante para golpear al último hombre, cuando sus ojos se centraron en lo que el hombre sostenía en su mano: un cuchillo brillante.

Inmediatamente Subaru cayó a sus rodillas, se inclinó hacia adelante y con un solo movimiento espectacular se postró a sí mismo, presionando su frente contra el suelo.

— ¡Lo siento, fue terrible de mi parte, pido que me perdonen y por favor encuentren en sus generosos corazones perdonar mi vida!




Postración… era la más extrema forma de mostrar absoluta sumisión a otro y la más baja forma de humildad japonesa. ¿A dónde se fue ese sentimiento emocionado? Subaru sintió como si pudiera escuchar la sangre drenando desde su cuerpo. Desesperadamente colgando a cada esperanza de piedad, trató de hacerse pequeño y continuó disculpándose.

Con un cuchillo involucrado, luchar estaba fuera de cuestión. No importa cómo te entrenaras, si eras apuñalado, todo terminaría. Todas las cosas en la vida eran transitorias.

Antes de saberlo, los dos que Subaru pensó haber derrotado estaban de pie de nuevo. Uno sostenía su nariz sangrante y el otro estaba sacudiendo su cabeza hacia delante y atrás, pero aparte de eso ambos se veían como si estuvieran en una condición sorprendentemente buena.

— ¡¿Qué?! ¡¿Dices que mi golpe knock-out solo causó eso de daño?! ¡¿Qué sucedió con mis súper poderes?!

— ¡No sé de qué estás hablando, pero cierra la boca! ¡De verdad la hiciste!

Parecía que Subaru se había equivocado completamente sobre ser invocado a otro mundo con la premisa de algún tipo de poderes. En realidad no era más fuerte de lo que había sido.

Uno de los hombres piso la cabeza de Subaru, raspando su frente contra el suelo haciendo que sangrara. Otro de ellos lo pateó en la cara y Subaru se enroscó en una bola tan apretada como podía como si fuera sujeto de futuros actos de violencia.

Después de todo, el que golpeó primero fue Subaru. Los hombres no se contendrían.

«Mierda. Esto realmente, realmente duele. Como, si pudiera morir. No, de verdad.»

A diferencia de su mundo, no había garantía de que estos matones no tomarían su vida. A este paso, sería mejor tratar desesperadamente de desquitarse antes de ser golpeado hasta morir…

— ¡Deja de moverte, cachorro!

— ¡Ow! No, no lo… ¡Ow! ¡Ow! ¡Ow!

El hombre con el cuchillo piso la mano de Subaru mientras trataba de levantarse, entonces reajustó el agarre del cuchillo para que la punta apuntara hacia su brazo, listo para golpear.

— Después de asegurarnos de que no te puedes mover, te quitaremos todo lo que tengas. Eso es lo que ganas por actuar rudo, mocoso…

— S-si buscan dinero o bienes, lo siento pero no tiene suerte. ¡Después de todo, no tengo ni un centavo conmigo…!

— Esas ropas raras y zapatos servirán. ¡Puedes simplemente quedarte acostado y ser comida para ratas!

«Oh, así que hay ratas en este mundo también» Pensó Subaru. «Espero que no sean grandes, como ratas monstruo o nada.»




Subaru miró al cuchillo a punto de bajar como si no le incumbiera, distanciándose de la realidad lo mejor que podía.

Subaru no vio su vida pasar ante sus ojos y no sintió como si el tiempo pasara lento, tampoco. El final probablemente vendría como cortar un hilo, pensó.

… Pero entonces…

— ¡Hey! ¡Quítense del camino! ¡Quítense del camino! ¡Les hablo a ustedes! ¡Muévanse! —gritó alguien con una voz que sonaba nerviosa mientras corría por el callejón.

Como los hombres, que de repente miraron hacia arriba, Subaru logró mirar en la dirección de la voz, aunque no podía mover su cuerpo.

Lo que vio fue una pequeña chica con un largo pelo rubio corriendo. De sus ojos rojos, podía sentir una fuerte voluntad y un diente canino que se mostraba le daba un look de bromista. Ella parecía más descarada que nadie más, pero Subaru sintió que si sonriera se vería bastante linda.




Como si hubiera sido preparado para regresar, la tenue luz de esperanza que Subaru había estado manteniendo se iluminó de nuevo.

Estaba esperando este tipo de desarrollo.

Re Zero Kara Hajimeru Isekai Volumen 1 Capítulo 1 Parte 3

 

¡La chica, en sus ropas usadas y apariencia sucia, había tropezado con este intento de asesinato y robo en el acto! Lo que seguramente pasaría luego, era que con un abrumador sentido de justicia la chica salvaría la vida de Subaru, de las mismas garras de la muerte…

— ¡Whoa! ¡Parece que estas en un aprieto, pero lo siento! ¡Ahora mismo tengo mis manos llenas! ¡Buena suerte! ¡Vive al máximo!

— ¡Espera, ¿Qué?! ¡¿Es en serio?!




Desafortunadamente, esa esperanza fue rota en un instante.

La chica levantó la mano en un gesto de disculpa y no se detuvo mientras continuaba corriendo por el callejón. Pasó por los hombres y siguió corriendo hasta que llegó a un camino sin salida, pateó una tabla de madera contra la pared, agarró la cima de la pared y ligeramente se colgó al techo de uno de los edificios, donde desapareció.

Después de que la chica desapareció, un silencio cayó en el callejón. Era como si un huracán hubiera pasado. Ambos, Subaru y los hombres, estaban estupefactos.

Sin embargo, esto no significaba que la situación de Subaru hubiera mejorado para nada.

— ¿Lo que acaba de pasar hizo que su ira se apagara y los hizo cambiar de parecer sobre todo esto?

— Más como que mató el ambiente y ahora estoy más enojado. ¡No creas que sufrirás una muerte placentera!

Los hombres mantuvieron sus pies plantados en Subaru, así que no se podía mover. Mientras Subaru miraba el destello del cuchillo en la mano del hombre, la muerte que lo amenazaba parecía incluso más real.

«No, quiero decir, tienes que estar bromeando. No puedo morir así de fácil, ¿cierto?»




Una sonrisa retorcida se formó en la cara de Subaru mientras buscaba desesperadamente alguien que negara la muerte que se le acercaba. Sin embargo, tal conveniente desarrollo no llegó. La punta del cuchillo se acercó.

Un sentimiento de resignación llegó a Subaru y sintió lágrimas brotando de sus ojos. No era miedo lo que lo abrumaba; era más el sentimiento de vacío que este sería el fin sin que fuera capaz de lograr nada.

En medio de esta abrumadora desesperación, sintiendo que había sido abandonado por todo y todos.

— ¡Deténganse ahí, malhechores!

La voz sobrepasó el ruido de la multitud, el vulgar insulto de los hombres, la propia respiración pesada de Subaru, al igual que todo lo demás y sacudió las bases del mundo.

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